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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2008

Irlanda

Serge Halimi
Le Monde Diplomatique

Traducido por Caty R.


Imagnense que nada ms dictarse un veredicto de inocencia de un jurado popular, el presidente del tribunal vuelve a concederle la palabra al fiscal para que complete su acusacin. Y que, esta vez, la acusacin obtiene la cabeza del acusado. Por qu no, puesto que el 12 de junio pasado, poco despus de que una amplia mayora de los irlandeses rechazara el Tratado de Lisboa (que slo puede entrar en vigor si lo suscriben los 27 Estados miembros de la Unin), la mayora de los dirigentes europeos declararon que el proceso de ratificacin contina Es decir, que las elites atentan contra la soberana popular. Europa tiene prctica. Es su marca de fbrica, aunque se presente como el reino de la democracia en la tierra.

Porque rechazaron un Tratado simplificado lo bastante ambiguo como para que el Primer Ministro, Brian Cowen, haya tenido que reconocer que no ha conseguido leerlo del todo, los irlandeses, segn un diputado europeo, resucitaron el recuerdo de una democracia popular. No es por casualidad, confirm uno de sus colegas, que el referndum sea el procedimiento preferido de los dictadores (1). Y el presidente del Parlamento Europeo, Hans-Gert Pottering, remataba: El no irlands no puede ser la ltima palabra (2). Por lo tanto, habr un segundo referndum sobre el Tratado de Lisboa y despus, quizs, un tercero: los irlandeses votarn hasta que digan s, porque lo reclaman los Estados que no han consultado a sus electores ni siquiera una vez

Los Irlandeses son culpables! Ingratos, egostas, populistas, no saben estar a la altura de la generosidad y abnegacin de su clase dirigente. Salvo cuando, al confiarle el poder, le dieron autoridad para emprender valientes reformas. Pero en ese caso no volvieron a votar. En eso son, por otra parte, muy europeos.

Se ha quebrado un eslabn. La marca Europa no ha dejado de extenderse y venderse en nombre de la paz, la prosperidad, la justicia, la igualdad. Confeccion lindos carteles con un cielo muy azul y nios que bailan tomados de las manos; cuenta con un enjambre de periodistas y artistas militantes incansables; Europa produce coloquios, reuniones, subvenciones y, seguramente, hasta molinos de viento. Pero nadie enarbola sus colores. Su identidad aparece difuminada hasta el punto de que, cuando se imagina una moneda comn, la nica cara impresa en sus billetes es la de la caresta de la vida.

Europa habla de paz, pero se enrola en las guerras del ejrcito estadounidense. Habla de progreso, pero organiza la desregulacin del trabajo. Habla de cultura, pero redacta una directiva, Televisin sin fronteras, que multiplicar la frecuencia de las cuas publicitarias. Habla de ecologa y de seguridad alimentaria a la vez que levanta un embargo de once aos sobre la importacin de pollos estadounidenses previamente sumergidos en un bao de cloro (3). Y, finalmente, habla de libertad y ratifica una Directiva de la vergenza que prev que los extranjeros en situacin irregular podrn estar detenidos durante dieciocho meses antes de que los expulsen.

Cumplir las promesas europeas exige adaptar por arriba: libertades, derechos sociales, fiscalidad progresiva, independencia. En nombre de la unificacin, se ha hecho lo contrario y se han rebajado los progresos de los Estados ms avanzados. La detencin prolongada, el trabajo nocturno extendido a las mujeres, el libre comercio, el atlantismo. Semejante movimiento ha acabado por parir una Europa social que dice no. Al observar que en Irlanda las mujeres, los jvenes entre 18 y 29 aos, los obreros y los empleados rechazaron en masa el texto propuesto, la revista The Economist ironizaba: Un rgano colegiado electoral parecido a los del Siglo XIX, es decir, limitado a los patronos viejos de sexo masculino, habra conseguido un s masivo al Tratado de Lisboa (4) Qu Europa se podra construir en un sistema vuelto al sufragio censitario?

(1) Respectivamente, Jean-Louis Bourlanges en France Cultura, 22 de junio de 2008 y Alain Lamassoure en Le Figaro, Pars, 16 de junio de 2008.

(2) Le Monde, 17 de junio de 2008.

(3) Jos Manuel Barroso, presidente de la Comisin Europea, explic que poner barreras a esas importaciones se considerara incompatible con las reglas del comercio internacional, Lexpreso, Pars, 19 de junio de 2008.

(4) The Economist, Londres, 21 de junio de 2008.

Original en francs: http://www.monde-diplomatique.fr/2008/07/HALIMI/16058

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelin, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traduccin de puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y la fuente



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