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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2008

Situacin mundial: Hambre y globalizacin

Renn Vega Cantor
herramienta


La globalizacin, ese apodo benigno para denominar al imperialismo, ha sido presentada desde hace un cuarto de siglo como la medicina milagrosa que solucionara todos los problemas de la humanidad, entre ellos el hambre. Sin embargo, esa globalizacin la ha acrecentado, generando una realidad profundamente injusta en trminos alimenticios, donde al mismo tiempo unos pocos consumen hasta el hartazgo (como puede apreciarse en los "esbeltos cuerpos" de millones de estadounidenses, mofletudos y regordetes, que no pueden ni andar de tanto ingerir comida basura), mientras que millones de seres humanos soportan la desnutricin o mueren de hambre, en todos los continentes.

Que el capitalismo produzca hambrientos no es nuevo, puesto que, en todas las pocas, su expansin mundial ha generado, de manera invariable, hambre a vasta escala, como resultado de la destruccin de las economas locales, sometidas a nuevas exigencias para que se "adapten" a los requerimientos del mercado mundial, como reza la formula de los economistas ortodoxos.

Primera globalizacin: la conquista sangrienta de Amrica

Despus de 1492, cuando las potencias europeas conquistaron y colonizaron sangrientamente el continente americano, se produjeron las primeras hambrunas en los suelos del "nuevo mundo". Esa conquista abarc todas las esferas sociales, culturales y ambientales de la vida de las comunidades indgenas, lo cual destruy las estructuras que permitan el funcionamiento de dichas sociedades. Los europeos trajeron consigo enfermedades y plagas que alteraron y destruyeron los ecosistemas nativos, que posibilitaban la supervivencia de los indgenas. Las epidemias de viruela, sarampin y peste mataron a millones de seres humanos, junto con las hambrunas producidas por el arrasamiento de las cosechas, destruidas por la introduccin de vacas, ovejas y ratas que venan en los barcos de los invasores. La conquista europea de Amrica trajo como consecuencia el hambre y la enfermedad a sociedades indgenas que no haban soportado a vasta escala el flagelo del hambre, como sucedi en las Antillas, Mesoamrica y Sudamrica. Uno de los ejemplos ms dramticos de ese impacto se aprecia en el actual territorio peruano, donde el imperio de los Incas garantizaba la alimentacin de todos los pueblos que sojuzgaba, mediante adecuados sistemas de almacenamiento de alimentos, como la patata y el maz, que eran redistribuidos en los dominios del imperio. En ese mismo lugar, se cultivaban diez mil variedades de papa -la misma que salvar aos despus a Europa del flagelo de las hambrunas permanentes-, pero hoy el Per compra parte de la papa que consume a Holanda. Esto no es producto de la fatalidad histrica, sino de la imposicin del sistema colonial, que destruy los sistemas de cultivo indgenas, transformando frtiles valles en resecas porciones de tierra. Al mismo tiempo que se destruan las bases de sustentacin de las sociedades indgenas, los hombres eran esclavizados en las minas de oro y plata y las mujeres eran sometidas a la servidumbre domstica. As lleg el hambre a estas tierras, trada de afuera como la viruela y como la cruz y la espada.

Segunda globalizacin: Expansin capitalista y muerte en masa en las colonias europeas en el siglo XIX.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, Inglaterra, compitiendo con Francia y otras potencias europeas, encabez la conquista de territorios en frica y Asia, lo cual trae aparejadas las hambrunas a escala nunca antes vista. En la India y otros territorios colonizados por Inglaterra, las poblaciones fueron obligadas a producir no para s mismas sino para el mercado ingls. Esta forma de agricultura de exportacin signific que las comunidades locales, autosuficientes antes de la incorporacin violenta al capitalismo, sufrieran una repentina ruptura en sus formas de produccin agrcola, ahora dirigidas al mercado europeo, con la consecuente muerte de millones de seres humanos en la segunda mitad del siglo XIX. Algunos clculos indican que en los ltimos 25 aos de ese siglo murieron en el mundo por inanicin unas 50 millones de personas. Mientras en los pases capitalistas de Europa desapareca el espectro del hambre, en el otro lado del mundo moran como moscas hombres, mujeres y nios.

Estas personas no murieron porque estuvieran fuera del capitalismo, sino porque fueron violentamente incorporadas al mismo. De hecho, murieron en la poca dorada del capitalismo liberal, o ms exactamente fueron asesinadas por la aplicacin de la teologa liberal del mercado de autores como Adam Smith, Jeremias Benthan o Jhon S. Mill. Esta teologa planteaba que era ms ptimo que los cereales de la las colonias se exportaran a Inglaterra, lo cual, no se sabe cmo, finalmente beneficiara a los habitantes locales por obra de la mano invisible del mercado. La aplicacin prctica de este anuncio, que no tena nada que ver con la realidad, produjo el hambre de aquellos que producan los cereales que se enviaban hacia Europa. El incremento en los precios de los alimentos impeda a los humildes habitantes de China, la India, Brasil y muchos otros territorios, con ingresos miserables por la pauperizacin a que fueron sometidos, adquirir los productos bsicos de subsistencias.

Justamente, la conversin de los alimentos en una mercanca y la aplicacin de los principios criminales del libre comercio destruyeron los mecanismos de produccin, distribucin, comercializacin y consumo que posibilitaban la supervivencia de los pueblos colonizados, entre los cuales sobresala la ayuda mutua, la solidaridad, el don y la reciprocidad, mecanismos todos arrasados por el libre comercio, que mato a millones de personas de fsica inanicin.

Tercera globalizacin: Agronegocios, arrinconamiento de los campesinos y hambrunas generalizadas

En la actualidad se repite el ciclo macabro de utilizar las tierras para sembrar cultivos de exportacin, mientras que los productos de subsistencia de las economas campesinas son apropiados por los monopolios agrcolas. En esas condiciones, la hambruna que recorre el mundo tiene las mismas causas de las dos pocas consideradas anteriormente, aunque ahora sus consecuencias sean ms destructivas al ser de carcter mundial. En las ltimas dcadas por doquier se expulsa a los campesinos de la tierra, en la que se siembran cultivos que benefician de manera exclusiva a las grandes empresas agrcolas del mundo. Ahora la tierra ya no es el medio de produccin fundamental para alimentar a la gente, sino el instrumento para enriquecer a unas cuantas multinacionales agrcolas y a sus pocos testaferros locales.

El libre comercio, como en el pasado, ha servido para despojar a los pequeos agricultores mediante la eliminacin de los subsidios y los mecanismos proteccionistas con el que contaban los Estados, con la especializacin en la produccin de gneros agrcolas para el mercado mundial (caf, banano, palma aceitera, frutas exticas), con la conversin de las mejores tierras en zonas ganaderas o de cultivos forestales y ltimamente de cultivos que produzcan necrocombustibles (combustibles de la muerte es su verdadero nombre, pues el de biocombustibles que se emplea frecuentemente es un embuste). Todo esto ha originado la prdida de la seguridad alimenticia en los pases pobres, en los cuales ya no se producen los alimentos bsicos, que deben ser comprados en el mercado mundial, a los precios que fijen las empresas multinacionales y los pases imperialistas, como los Estados Unidos.

Este modelo agrcola es el responsable del hambre que, en estos momentos, se extiende por el mundo y que ha provocado rebeliones de gente humilde en decenas de pases, afectados criminalmente por el libre comercio. Los campesinos han dejado de ser productores, pues se les arrebataron sus tierras, y ahora son consumidores, aunque no tengan ni un cntimo con que comprar los costosos alimentos que antes producan, precisamente porque han sido despojados de la tierra, del agua y de sus cultivos.

Como lo anunci Estados Unidos hace casi tres dcadas, en el documento de Santafe 1, los alimentos se han convertido en una arma de guerra, para someter a los pases pobres, para destruir sus campesinos e indgenas y para experimentar con cultivos transgnicos, que se brindan como parte de la "ayuda" a los hambreados. A eso debe agregrsele que la agricultura capitalista es petrodependiente (por el uso de fertilizantes e insumos agroqumicos) y ante el incremento en los precios del petrleo suben paralelamente los precios de los productos bsicos, convertidos adems en un botn de los especuladores financieros.

Por todo esto, el hambre de millones de seres humanos -se calcula que 1200 millones soportarn hambre crnica de aqu al 2025-, es un producto del capitalismo y un jugoso negocio que enriquece en forma simultanea a las grandes empresas productoras de alimentos, petroleras y automovilsticas. Como en el siglo XVIII, para el capitalismo la mejor forma de solucionar el problema del hambre es devorando a los pobres, como lo sugera Jonathan Swift en Una modesta proposicin (1729), cuando en forma satrica propona que los irlandeses pobres devoraran a sus propios hijos, con lo cual aparte de evitar la hambruna, le ahorraran a los nios ms sufrimientos; o, como grficamente, lo deca un graffiti en la ciudad de Buenos Aires: "!Combata el hambre y la pobreza! Cmase a un pobre!". Eso es lo que efectivamente sucede cuando el maz o la caa se siembran para producir gasolina. Cuando a un automvil se le est suministrando combustible, originado en los alimentos, se est devorando a un pobre, porque, por un antinatural metabolismo que slo puede ser resultado del capitalismo, el alimento ya no tiene por destino saciar el hambre de los seres humanos sino el de las voraces mquinas de cuatro ruedas, la mxima expresin del modo americano de muerte.

 

* Renn Vega Cantor es historiador y profesor de la Universidad Pedaggica Nacional, en Bogot, Colombia.


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