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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-07-2008

A propsito del artculo "frica no es inocente", publicada en el diario Pblico
La ecuanimidad como arma

Jess Garca Pedrajas
Rebelin


El anlisis de la situacin en frica se hace preocupante cuando, en los medios tericamente situados ms a la izquierda, como es el caso del peridico Pblico, se publican artculos como el titulado frica no es inocente en su edicin del 10 de Julio (en la edicin impresa aparece como enlace web una noticia relacionada con la reeleccin del presidente Mugabe), en la que se nos hace ver como la situacin en el continente es una mezcla, en partes ms o menos iguales, de la desidia en las ayudas de la comunidad internacional y, por otro lado, de la ambicin, corrupcin y crueldad de sus dirigentes.

Resulta, al menos, pretencioso y falto de rigor pretender analizar la situacin de un continente en su conjunto y sin tener en cuenta las particularidades de cada nacin con una serie de razonamientos que se pretenden que sean de aplicacin para un continente que alberga ms de cincuenta naciones y un nmero inmenso de etnias e identidades distintas. Como observamos en la mayora de los anlisis confeccionados en Occidente, frica vuelve a reducirse a un todo, negro y/o musulmn, salvaje, corrupto y atrasado. No entenderamos que, por ejemplo, para hablar de las continuas crisis y cambios de gobierno en un pas como Italia, se argumentaran motivos como el excesivo fraccionamiento del continente europeo o la corrupcin generalizada de su clase poltica, la aplicacin de polticas neoliberales en la mayora de los pases que la forman o, en general, cualquier criterio que no se enfocara a la situacin de Italia en concreto y si a caractersticas aplicables a toda la regin. Por qu debemos consentir estos pretendidos anlisis de las situaciones en diferentes gobiernos o regiones de frica con argumentos generalistas, recurrentes y faltos de rigor?.

Es escandaloso, por otra parte, que se achaque la situacin de pobreza que se vive el continente (en gran parte) a la corrupcin de sus dirigentes, y lo es pos varias razones: tan slo las ms recientes polticas de ajuste estructural impuestas (y fracasadas) por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han provocado ms muertes por hambre y enfermedad que todas las polticas represivas de sus peores gobiernos; en segundo lugar, las exigencias de dichos organismos para enfocar la poltica y la economa (muy especialmente del sector agrario) de los pases africanos con el fin de poder hacer frente a los intereses de sus deudas externas (en ningn caso est a su alcance poder cancelar unas deudas siempre crecientes) han cambiado unas agriculturas diversas y de subsistencia (y de soberana alimentaria) a otras encaminadas al monocultivo (cuyo exponente ms reciente son los biocombustiibles) y a la dependencia de las exportaciones para poder alimentar a regiones que han gozado, histricamente, de excedentes de alimentos; en tercer lugar, la rapacidad con la que las transnacionales, europeas y norteamericanas en su mayora, explotan las riquezas naturales de los pases africanos, saquendolos y dejando un beneficio nfimo en los mismos, condiciona de manera dramtica la economa y, por tanto, la vida del pueblo africano.

En definitiva, son precisamente los poderes anteriormente citados los que rigen la poltica africana, los que imponen y derrocan gobiernos con un criterio nico y excluyente: la usabilidad de dichos gobiernos. Por qu debemos seguir escuchando anlisis desde la pretendida izquierda en los que se critican, en determinado momento, a determinados gobiernos por unos actos que es posible que lleven haciendo mucho tiempo? En un pattico seguimiento de las estrategias mediticas de los medios de comunicacin de masas, se nos hace ver la crueldad de unos dirigentes africanos a los que, hasta hace poco, podamos verlos como lderes legtimos de sus pueblos. Por qu no reconocemos que lo que hace cambiar, en el fondo, la forma de presentarnos a un presidente africano, es su resistencia a aplicar las polticas econmicas ms acordes con los dictados de Occidente?

No negamos la corrupcin de ciertos gobiernos africanos, de la misma manera que tampoco la ponemos en duda en la mayora de los gobiernos europeos y norteamericanos; no negamos las posibles elecciones fraudulentas en pases africanos, tal como las hemos visto en EEUU, Italia o Mxico; no negamos el trato cruel de algunos gobiernos a su pueblo, al igual que lo hemos visto en tanto pases occidentales, por qu, entonces, debemos ofrecer esas razones como las causas de la pobreza en frica? La injusticia con que un gobierno trate a su pueblo en frica ser silenciada en Occidente hasta el momento en que dicho gobierno no sea complaciente con el poder econmico mundial que, en ese momento, mandar a su fiel servidor, los mass media, a preparar, con sus crticas, el terreno para una intervencin humanitaria, un cambio de rgimen o cualquier otro eufemismo para la masacre de cualquier pas que interponga en su camino.

Es triste ver como, en el citado artculo, se aplican a la invasin etope de Somalia, los mismo criterios y trminos que usan para justificar la poltica imperial de EEUU en el resto del mundo: textualmente son las tropas envidadas por Etiopa las que echaron del poder a las milicias islmicas y las que se enfrentan ahora a una insurgencia creciente. sera concebible argumentar que el ejrcito francs habra invadido Espaa para acabar con el problema del terrorismo en el Pas Vasco? nos es evidente, en el mismo texto del artculo, que esa creciente insurgencia se produce por una intervencin (invasin) por parte de una potencia extranjera de una nacin soberana?.

Por ltimo cabe recordar que la difcil existencia de gobiernos libres e independientes de Occidente siempre se ha visto cortada de raz desde Occidente, como en el caso de Thomas Sankara, con golpes militares crueles y violentos o, peor an, con las citas intervenciones humanitarias. Los procedimientos empleados en frica son de uso exclusivo, por su evidencia y falta de complejidad en la bsqueda de excusas para justificarlos; en ninguna otra regin del mundo se puede actuar con tanta impunidad y claridad. Hay gobiernos corruptos en frica, como en el resto del mundo, tal vez la diferencia es que, a diferencia de en otros lugares, en frica no se van a permitir que los haya de otro tipo.



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