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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-07-2008

10 aos del cierre de Egin
Conmemoracin de una tropela

Alfonso Sastre
Gara

Intervencin en el acto por la libertad de expresin y de denuncia por el cierre del diario "Egin" y Egin Irratia celebrado ayer en Hernani.


Tropela: atropello o acto violento cometido, generalmente, por quien abusa de su poder. (DRAE). Entre las grandes tropelas que este pueblo ha sufrido durante las ltimas dcadas no es la menor de ellas el cierre del diario Egin y de Egin Irratia, hace ahora diez aos; una tropela que abri paso, como acaba de recordarme Xabier Salutregi, en una breve conversacin que hemos tenido, ya l en la calle, despus de casi ocho meses de intolerable prisin; que abri paso, digo, a una serie prolongada de otras tropelas auspiciadas por ese juez Garzn, cuya figura aparece desde hace tiempo grotescamente deformada por la insensata pretensin de aparecer en los foros internacionales poco menos que como un apstol de la justicia democrtica y gran defensor de los derechos humanos.

En esta hora, yo no puedo dejar de recordar, sin embargo, y an sobre todo, el triste papel que desempe el PNV, o por lo menos algunos de sus dirigentes, en la preparacin de aquel hecho en el que culminaba un proceso de asfixia que tuvo ya un gravsimo episodio en el asalto y devastacin que sufri Egin cinco aos antes (diciembre de 1993) por parte de la Ertzaintza. Yo acababa de escribir un artculo acusando la terrible situacin de acoso que sufra el peridico, por ejemplo, el boicot de la publicidad institucional y un mensaje terrorfico del Sr. Atutxa. El da 3 de diciembre apareci este artculo -Yo acuso- que ya sali encabezado por m de la siguiente manera: Los acontecimientos se precipitan en estos das. Apenas acabado este artculo, agentes de la Ertzaintza, en un gran despliegue, han irrumpido en los locales de `Egin' en Hernani y Bilbao, que han sido allanados durante muchas horas -trabajadores presentes han tenido la impresin de que los despachos eran `desvalijados'- en aplicacin de un mandamiento de la Audiencia Nacional. Tratndose de esta institucin (...) no puedo evitar la ferviente sospecha de que este allanamiento forma parte (...) de la `solucin final' de la que este peridico est siendo objeto. Efectivamente, como hemos dicho, cinco aos despus se procedera a la gran violencia de su cierre, que ha resultado, como no poda ser de otra forma, definitivo.

En lo que se refiere a la mencin que he hecho del seor Atutxa, en aquel artculo denunci que se produjo a instancias de este seor la suspensin de la publicidad institucional a que acabo de referirme, y que el mismo seor, como escrib en aquel mismo artculo, con expresin alucinada y amenazadora, nos comunic desde la televisin su idea de que quienes se hacen anunciar en Egin financian de ese modo las balas que se alojaron en el cuerpo del sargento mayor Goikoetxea (un atentado reciente de ETA). Por lo dems, es cierto que la medida fue tomada con el beneplcito o la indiferencia de la mayor parte de los escritores, artistas, periodistas e intelectuales en general, (que) asistieron a esa prolongada accin ilegal realizada desde el Poder Poltico.

Ahora pienso que puede considerarse que entonces se inici -y entonces, maldito sea usted, seor Atutxa!- a fraguar la idea de un entorno de ETA (un entorno culpable), que ira abarcando con los aos a una buena parte de la poblacin de Euskal Herria; en general a todas las personas que participamos de la idea de que es justa la reclamacin, por parte de los pueblos, del derecho a decidir sobre su propio destino. Desde entonces, un mero lector de un peridico podra ser considerado como perteneciente a una organizacin armada y colaborador de ella, porque con su aportacin ayudara a la financiacin de su armamento. (Es irnico el ltimo episodio de esta ideologa delirante: la detencin de empresarios, acusados de financiar a ETA por la presuncin de que no se han negado al pago de un llamado impuesto revolucionario reclamado por aquella organizacin).

Si no lo estuviramos viendo no lo creeramos, pero aquellas ideas han fructificado. Garzn las ha madurado llegando a considerar a ETA como una importantsima y compleja organizacin mltiple e interdisciplinar. Es un modo de negarse a admitir la existencia de un problema poltico de amplitud popular. As, una buena parte de los ciudadanos puede ser acusada de pertenecer a ETA.

Yo he tratado de definir esta prctica renovada de la represin como un entornalismo, que sera una nocin que trascendera -ira ms all- del mero sndrome de Antgona, segn el cual los hermanos y dems parientes de los militantes se ven a s mismos partcipes de los castigos que se les infligen. La dispersin de los presos en crceles lejanas forma parte de este sndrome y, en forma ms grave, el hecho de que en Palestina el ejrcito israel bombardee una casa porque en uno de sus apartamentos ha vivido o vive un patriota rabe.

Los ltimos aos, en fin, todo ha ido a peor; y ya es hora de declarar definitivamente insoportable la situacin en que vivimos; y de, efectivamente, no soportarla, reclamando -para ya!- la puesta en libertad de todas las personas encarceladas bajo el imperio de esta siniestra filosofa penal que acabamos de definir someramente, y con alguna precisin mayor en otras ocasiones.



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