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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-07-2008

La cumbre euromediterrnea
La Unin Sagrada de Sarkozy

Danilo Zolo
Il Manifesto

Traducido por Gorka Larrabeiti


Pese al activismo del presidente francs, la cumbre euromediterrnea celebrada en Pars el 13 de julio no ha obtenido los resultados esperados. El abrazo que se dieron el primer ministro israel Ehud Olmert y el lder palestino Abu Mazen dio lugar a proclamaciones optimistas. Se declar solemnemente: La paz jams ha estado tan cerca. Pero la realidad es que en Oriente Prximo y en el Mediterrneo la paz jams ha estado tan lejos, y no parece que la cumbre parisina haya contribuido a acercarla. La pesadilla de un ataque israel contra Irn se dira cada vez ms inminente a juzgar por las amenazantes maniobras militares por ambas partes.

El proyecto mediterrneo de Sarkozy era ambicioso a la vez que improvisado, pretencioso y ambiguo. Aspiraba a dar vida a una Unin mediterrnea que, aun sirvindose del respaldo econmico de toda Europa, se limitara slo a los pases ribereos, y cuyo liderazgo deba recaer en Francia. Se trataba, pues, de un proyecto inaceptable tanto para los pases del centro y norte de Europa como para los pases rabe-islmicos, sometidos a una operacin neocolonial. En realidad, una vez ms, se trataba de una iniciativa europea unilateral, marcada por una asimetra neta entre las dos partes: de un lado una de las mayores potencias del mundo, la Unin Europea, y del otro los estados rabes, muy dbiles econmica y polticamente, a los que se identifica por una simple posicin geogrfica.

Bien mirado, el intento de Sarkozy de relanzar el proceso de Barcelona, emprendido en 1995, ha heredado los aspectos menos felices de aquella importante iniciativa euromediterrnea, aspectos estos que fueron la causa de su crisis. El ms grave fue la pretensin de realizar la unificacin poltica del Mediterrneo sin plantearse el problema del conflicto israelo-palestino. Europa volvi a dejar el destino infeliz del pueblo palestino en manos de un dishonest broker, un mediador deshonesto como los Estados Unidos de Amrica.

Pasar por alto que este conflicto corre el riesgo de agravarlo hasta que adquiera la envergadura de una guerra global, lo que prueba una miopa extraordinaria, aunque en el caso de Sarkozy es ms probable que se haya tratado de una complicidad directa con las potencias occidentales, favorables a la guerra. Sea como sea, se trata de estados listos para ponerse del lado de Israel: es justo que la cuarta potencia nuclear del mundo no tolere que en Oriente Medio haya otros pases que dispongan de centrales nucleares ni siquiera con meros fines civiles.

En la cumbre parisina se ha soslayado otro tema: el econmico. Se han visto un cierto nmero de propuestas para las que no hay financiacin alguna. Son propuestas poco originales, como la construccin de autopistas martimas, la creacin de una universidad mediterrnea y el apoyo a la pequea y mediana empresa. Son ideas antiqusimas y ya figuraban en el ambicioso proyecto de Barcelona, que pretenda realizar para 2010 una Zona de libre cambio (ZLC) entre la Unin Europea y los pases mediterrneos. Se sabe, por otro lado, que en el periodo 1980-2005 la diferencia de renta entre los pases mediterrneos y los de la Unin Europea ha crecido constantemente, y que el PIB de los pases rabes se ha mantenido estable slo gracias a las remesas de los emigrantes.

Hoy se corre el peligro de que el valioso patrimonio histrico y poltico del Mediterrneo se vea eliminado. Una poltica mediterrnea realista debera hacer frente al expansionismo neoimperial de los Estados Unidos, que se propone truncar las relaciones entre las dos orillas del Mediterrneo supeditando Europa al espacio atlntico y sometiendo el mundo rabe-islmico a una presin poltica y militar creciente. De lo contrario, la etiqueta Unin mediterrnea se usar como una artimaa ideolgico-poltica para encubrir la cruda discriminacin existente entre ambas orillas, as como para ignorar las razones del flujo cada vez mayor de migrantes irregulares, que est transformando las costas europeas -en especial las italianas- en un cementerio marino.


Fuente:
http://www.ilmanifesto.it/Quotidiano-archivio/16-Luglio-2008/art7.html

Gorka Larrabeiti es miembro de Cubadebate, Rebelin y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingstica. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a sus autores, al traductor y la fuente.



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