Portada :: Otro mundo es posible
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2008

Entrevista con Joaquim Sempere, filsofo, socilogo y editor del libro El final de la era del petrleo barato
"Hay que aprender a vivir satisfactoriamente con menos energa y con menos objetos"

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Joaquim Sempere -filsofo, socilogo, traductor, luchador antifranquista represaliado, ex dirigente del PSUC, director de Nous Horitzons, maestro de varias generaciones universitarias y ciudadanas- es actualmente profesor de sociologa en la Facultad de Ciencias Econmicas de la Universidad de Barcelona. Recientemente ha editado con Enric Tello El final de la era del petrleo barato (Icaria, Barcelona, 2008). El ncleo de nuestra conversacin se centra en las temticas desarrolladas en esta interesante publicacin.

Has editado recientemente junto con Enric Tello, El final de la era del petrleo barato. Podras darnos breve cuenta de su contenido?


Se trata de 9 contribuciones y una Introduccin sobre el tema que viene descrito muy grficamente por el ttulo del libro. Los autores son economistas, socilogos, ingenieros, gelogos y periodistas. Es un grito de alerta sobre un fenmeno de consecuencias de gran alcance para la vida social y la civilizacin.

Fin de la era del petrleo barato o fin de la era del petrleo?


Estuvimos dudando al poner ttulo al libro. Pero de hecho son expresiones casi sinnimas. Al ser el petrleo la sangre que da vida a todo el sistema social, cuando se encarece ms all de ciertos lmites deja de ser econmicamente utilizable. Aunque queden restos importantes impregnando las rocas del subsuelo, el precio de su extraccin y refino hace prohibitivos los combustibles obtenidos. Y entonces hay que buscar una alternativa energtica.

Qu ha significado en tu opinin lo que solemos llamar el siglo del petrleo?


Ha significado un parntesis excepcional en la historia humana. El modelo energtico anterior, digamos hasta 1800, fue estrictamente solar. Permiti civilizaciones importantes, pero basadas en trabajo esclavo y servil. Con la revolucin industrial, las fuentes fsiles ofrecieron una provisin de combustibles abundantes y fciles de extraer y quemar, lo cual incentiv el despilfarro. La tcnica aport medios para sacar provecho de tanta energa, y ah tenemos la tecnificacin de la agricultura, la industria, el transporte, el hogar, al alcance de cientos de millones de personas. El esfuerzo fsico humano y animal qued substituido por esclavos mecnicos (con el correspondiente afn de comodidad). A propsito, el socialismo se aliment en parte de la esperanza de una ciudadana universal sin siervos ni esclavos porque comprendi la importancia de tener energa no humana para sostener la economa: de ah que en el imaginario socialista sea tan importante la tecnociencia y sus aplicaciones industriales. Seguramente hay un vaco en el pensamiento socialista actual sobre este punto, que habr que repensar, en funcin de la pregunta: qu socialismo hay que imaginar para una poca de previsible escasez de energa?

Adems, la facilidad y el bajo coste del transporte mecnico indujo una distribucin espacial de las actividades humanas que genera una necesidad de transporte desmesurada. Las interdependencias son tantas y tan grandes que cualquier interrupcin del transporte hace peligrar el funcionamiento rutinario del sistema social, que se ha vuelto muy vulnerable: de ah la paranoia de gobernantes y empresarios ante el prximo final del petrleo.

Quiero aadir otra consideracin que ilustra los versos de Hlderlin que tanto gustaba a Manuel Sacristn:
De dnde surge el peligro
nace la solucin tambin.
Tanta abundancia energtica ha permitido una prosperidad inaudita que ha hecho posible, entre otras muchas cosas, un desarrollo cientfico y tcnico difcilmente alcanzable en tan poco tiempo bajo otras circunstancias. As que hoy tenemos un planeta devastado por un productivismo apoyado en tcnicas muy potentes, pero tambin una capacidad cientfica para desarrollar tcnicas amigas de la Tierra (por poner slo dos ejemplos, entre otros muchos ejemplos posibles: los captadores fotovoltaicos y el combate biolgico contra las plagas agrcolas). Ah hay una esperanza de rectificar muchos daos y enderezar el metabolismo socionatural para conseguir una economa no depredadora. Esto me parece importante porque con una poblacin humana tan numerosa como la que hoy habita el planeta cualquier retorno a las viejas tcnicas seguramente no bastara para alimentar tantas bocas y ofrecer un bienestar mnimo. Aunque les suene raro o sacrlego a los partidarios de la ecologa profunda, el ser humano puede mejorar la naturaleza sin menoscabar la productividad biolgica de los ecosistemas. El ejemplo ms claro es el de la agricultura, que produce ms alimento a los seres humanos por unidad de superficie y sin necesidad de destruir ecosistemas, aunque la historia de la agricultura est llena de ejemplos de destrucciones ecolgicas, lo cual indica que la inteligencia humana debe saber compaginar ambos objetivos: lograr frutos suficientes de la tierra y preservar su productividad natural. Otro ejemplo son las tcnicas modernas para obtener energa del Sol (como los paneles fotovoltaicos), que son ms eficaces energticamente que la fotosntesis.

En suma, el balance del periodo fosilista es ambivalente. Pero es importante darse cuenta de que habr sido un parntesis en la historia humana, y que vamos a entrar pronto en una nueva poca.

Djame formularte una paradoja: el siglo XX empieza con un abrumador predominio global de EEUU en relacin con la extraccin de petrleo -sobre todo despus de la puesta en explotacin de los yacimientos gigantes encontrados en Texas y Oklahoma en los 30, siendo el principal consumidor y primer exportador mundial de crudo hasta despus de la Segunda Guerra Mundial- y termina con Estados Unidos convirtindose en el mayor importador de crudo del mundo, quedando desplazado al tercer puesto de extractor global de petrleo, y a bastante distancia de Arabia Saudita y Rusia, aunque contina manteniendo el cetro como el megaconsumidor del planeta. Es ello indicio de una disminucin del poder imperial?

Me parece una suposicin muy acertada. Se puede aadir que el sistema est en trance de morir de xito. Despus de anunciarse el xito del capitalismo neoliberal como sistema nico posible, y deseado por todos los pueblos del mundo, cuando varios miles de millones de personas abrazan sus premisas, se precipita la crisis por la enorme presin de la demanda de petrleo desde las economas emergentes. La nueva geopoltica del petrleo va a ser la reubicacin de los Estados Unidos ante el imparable crecimiento econmico de China y los dems pases emergentes. Ya se estn viendo los primeros sntomas.

Al finalizar el siglo XX, el petrleo es la energa dominante a escala mundial. Por qu esa adiccin mundial al crudo?

Por las razones antes mencionadas, que se resumen en una excesiva interdependencia mediada por el consumo de energa, sobre todo en el transporte. No olvidemos que los derivados del petrleo suponen el 95% de los carburantes usados en el transporte mundial.

Cules son, en tu opinin, los principales impactos ecolgicos de esta sed insaciable de oro negro?

Hay unos impactos locales en los lugares de donde se extrae, con destruccin de selvas tropicales y otros ecosistemas y contaminacin de aguas que hacen imposible la vida de comunidades enteras. Vanse las resistencias indgenas en Latinoamrica, en Indonesia, en Nigeria, etc. Luego tenemos las emisiones de CO2 con el efecto invernadero. En tercer lugar tenemos la produccin de numerosas substancias qumicas que no existen en estado natural, con fuerte poder contaminante y capacidad disruptora de procesos biolgicos. Pero quiero insistir en que el oro negro es la sangre de esta sociedad, y ha permitido organizar un metabolismo insano entre hombre y naturaleza. Por ejemplo, en Catalua se cran unos 12 millones de cerdos (para una poblacin humana de unos 7 millones), concentrados en granjas industriales. Los purines que generan no se pueden aprovechar como fertilizante por su excesiva cantidad: contaminan las aguas subterrneas y son un autntico problema. Los cerdos criados en pequeas cantidades en granjas dispersas por el territorio haban sido siempre un procedimiento racional de producir carne reciclando residuos orgnicos (los cerdos son omnvoros) y obteniendo un abono orgnico para las tierras adyacentes. Esta cra parsimoniosa tradicional, que combinaba bien agricultura y ganadera, en una simbiosis eficiente, ha sido substituida por la cra industrial y masiva de cerdos, que slo es posible y rentable gracias al transporte movido por derivados del petrleo. Los camiones transportan el pienso, se llevan los cerdos al matadero y del matadero a los mercados, etc. Se pueden hacer razonamientos anlogos a propsito de otros muchos procesos econmicos insostenibles ecolgicamente que slo se han impuesto gracias al petrleo barato. (Aprovecho la ocasin para decir que de los purines se podra obtener metano orgnico capaz de mover vehculos: otro ejemplo de problema con solucin. Pero de momento no se hace apenas, y la clave de todo este tinglado sigue siendo el petrleo abundante y barato.)

De qu hablamos exactamente cuando hablamos que nos acercamos al pico de la produccin mundial del petrleo?

El gelogo norteamericano Hubbert formul a mediados de los aos 50 del siglo pasado la teora de que cuando se ha extrado ms o menos la mitad del petrleo de un yacimiento el petrleo restante resulta cada vez ms difcil de extraer porque es el ms profundo, el ms denso, etc. La extraccin decae inevitablemente y el precio sube irreversiblemente. Esta hiptesis, formulada por Hubbert para los yacimientos estadounidenses, se cumpli al pie de la letra, con un error de slo un ao, llegndose al pico en 1970. Luego se ha verificado tambin en las reservas del mar del Norte y en algunas otras. Por esto hoy se acepta como un modelo explicativo potente y aplicable a escala mundial.

Estamos cerca del pico mundial del petrleo? Hay quien dice que s, y hay quien dice que faltan 30 aos, como el Director General de Energa del gobierno estadounidense. Pero Richard Heinberg, un experto en el tema, sostiene que una economa como la estadounidense necesitara al menos 20 aos para adaptarse sin traumas excesivos a la era post-petrleo. O sea que, en la prctica, cualquier demora en abordar la transicin energtica es irresponsable, por no decir criminal, tanto si ya estamos en el pico de petrleo como si no. Adems, creo que si estamos ya en las inmediaciones del pico, el caos va a ser pronto enorme e imparable, y las consecuencias, aunque imprevisibles en sus formas, van a ser muy graves.

Hay razones para pensar que estamos cerca del pico. El precio del barril de crudo lleva ms de un ao sin bajar de los 100 dlares; y si se observa la curva de los descubrimientos de nuevos yacimientos de petrleo, veremos que el mximo se alcanz a mediados de los aos 60 del siglo XX, y desde entonces no han dejado de bajar, aunque con algn repunte menor. En cambio el consumo no cesa de aumentar.

Que opinin te merece la expansin de los agrocarburantes, que se presentan a la opinin pblica como la panacea contra el cambio climtico cuando, segn algunas opiniones, pueden llegar a agravarlo?

Ya se han esgrimido profusamente los inconvenientes de estos productos. Su saldo energtico es decir, la diferencia entre la energa obtenida y la invertida para obtenerla- es muy poco superior a cero (y a veces es negativa!), razn por la cual parece un disparate dedicar tanta tierra para cultivar las plantas que son materia prima de esta industria, sobre todo si se tiene en cuenta que es tierra que se sustrae a la posible produccin de alimentos. Ya hemos visto cmo la demanda de maz para bioetanol ha hecho encarecer el maz alimentario, para desgracia de los ms pobres en Mjico y otros lugares. Tambin en algunos casos, como t dices, parece que aumentan el efecto invernadero: esto ocurre si para hacer plantaciones de palma u otra planta oleaginosa hay que talar selva, pues entonces no slo se eliminan rboles que son sumidero de CO2, sino que se liberan grandes cantidades de este gas que estn cautivas en los suelos de los bosques.

Crees que el giro neoliberal del nuevo capitalismo global, con su nfasis en la privatizacin, desregulacin y globalizacin, dificulta an ms cualquier tipo de transicin energtica, y nos aboca cada vez ms a la guerra?


S. El mercado no lo regula todo, ni mucho menos; y a menudo lo hace ineficientemente desde el punto de vista de los seres humanos. Adems, cuando la urgencia apremia el mercado no reacciona a tiempo porque es bsicamente un mecanismo que funciona por prueba y error. Y si los errores potenciales son graves y/o irreversibles, la apuesta es demasiado arriesgada. Se necesitar, creo, mucha regulacin pblica y polticas desde las administraciones para guiar la transicin energtica. Que esta crisis, que es mucho ms que una crisis coyuntural, coincida con una etapa de hegemona ultraliberal es una gran desgracia. El fantasma de la guerra, por supuesto, nos amenazar mucho y durante mucho tiempo.

En El final de la era del petrleo barato varios autores defienden la necesidad de generar utopas realistas, sin oxmoron insalvable, en un mbito tan esencial como es el de las nuevas fuentes energticas y la transicin energtica hacia ellas. Qu sendas te parecen ms razonables, por cules apuestas?

Lo ms razonable es el ahorro de energa acompaado de aumentos en la eficiencia de las mquinas y los procesos productivos. A la vez yo apuesto por las energas solares, limpias y renovables, y descarto la nuclear, que ha resultado, adems de peligrosa, econmicamente ruinosa. Hoy hay una ofensiva pronuclear muy fuerte, y me temo que acabarn construyndose nuevas centrales, aunque tal vez no en los pases centrales, donde es ms plausible poner en pie una resistencia pero s en China, la India y otros pases emergentes, en el Este de Europa, etc. El riesgo inaceptable de la energa nuclear es que puede afectar no slo a la salud y la vida de personas individuales (en todas las empresas humanas hay riesgos), sino al genoma humano mismo, y las emanaciones radiotxicas de sus residuos durarn cientos y miles de aos. Es el punto ms alto del sueo fustico de dominar la materia y la vida, la aberracin mxima. Impedir que se construyan ms es una batalla indispensable. Hay que trazar una lnea que no debe atravesarse nunca, aunque tengamos restricciones de energa. Siempre es posible contentarse con menos facilidades y comodidades, y hay que decir bien alto que hay cosas sagradas, intocables. Y que merece la pena algn sacrificio para respetarlas incondicionalmente. Los hijos, que pueden dar muchas satisfacciones, a veces tambin requieren sacrificios, y no dudamos en asumirlos.

Esto nos lleva a otra cosa: hay que aprender a vivir satisfactoriamente con menos energa y con menos objetos (no olvidemos que tras cualquier objeto manufacturado hay consumo de energa). Pasar a un modelo energtico enteramente solar y renovable es indispensable, pero seguramente no ser fcil. Algunas tcnicas no estn del todo a punto. Se requerirn inversiones gigantescas, reconversiones industriales y reciclajes profesionales de miles de personas. Por eso cualquier demora en abordar la transicin nos coloca en peores condiciones.

Se puede vivir mejor con menos energa? Si es as, cmo? Ests a favor del decrecimiento econmico?


Acabo de decir que se puede vivir satisfactoriamente con menos energa. Tal vez se puede vivir, como t dices, incluso mejor que ahora. Cmo? La pregunta me supera. La clave probablemente es reducir las expectativas materiales. Algunos filsofos de la contencin como los antiguos cnicos, estoicos y epicreos- han dicho que la riqueza consiste no en tener mucho sino en desear poco. Pero no bastan generalidades como sta. Si disponemos de menos energa, tendremos que trabajar ms con las manos, como antes. Viajaremos menos. Tendremos que obtener el alimento de una agricultura de proximidad: ser inviable el lujo de comer en Madrid calabacines o tomates cultivados en Murcia o en Marruecos. Los artefactos sern ms caros y deberemos renunciar a muchos de ellos, o tendremos que aprender a compartirlos (por ejemplo con el alquiler de coches o bicicletas, o el uso compartido de lavadoras). Habr que echar mucho ingenio en nuevos estilos de vida, que tal vez nos aporten ms contacto social, ms tiempo libre, menos stress. De todos modos, cuidado con lo del tiempo libre, porque seguramente tendremos que renunciar a muchas mquinas y, por tanto, dedicar ms horas al trabajo manual, incluido el trabajo manual domstico.

Creo que el decrecimiento econmico es nuestro destino inexorable. Hemos crecido demasiado. Segn los clculos de la huella ecolgica (con todas las incertidumbres y posibles errores que suponen), ya vivimos por encima de nuestros recursos, o sea, ya estamos deteriorando la base de recursos naturales, y as vamos a dejar un mundo menos productivo que el actual a nuestros descendientes. Si no refrenamos voluntariamente nuestras punciones sobre la biosfera, ser la biosfera misma la que nos pondr coto. La alternativa no es: crecimiento o decrecimiento, sino decrecimiento calculado y voluntario o decrecimiento forzoso. En este segundo caso, no hace falta decir que puede suponer un futuro de pesadilla, de colapso de la civilizacin, de lucha de todos contra todos. Creo que seguir hablando de que el crecimiento es bueno, indispensable para nuestro bienestar, necesario para conservar los puestos de trabajo existentes y aumentarlos, etc. es una irresponsabilidad increble. Y sin embargo, no hay ms que leer o escuchar lo que dicen nuestros lderes polticos y econmicos (y tambin sindicales), que no slo no luchan contra el dogma del crecimiento, sino que lo alimentan sin cesar. Vamos muy mal.

En tu aportacin al volumen sostienes que si no prevalecen principios democrtico-igualitarios podemos vernos abocados a ecofascismos o ecoautoritarismos asociados a formas de imperialismo que exporten al Sur, que s existe para estas externalidades, los efectos ms destructivos de la crisis ecolgica. Este es el futuro que vislumbras? Qu hacer entonces?

Qu hacer? Explicar la verdad de lo que nos amenaza y predicar una moral de la frugalidad y la contencin. Tratar de lograr una masa crtica de ciudadanos y ciudadanas dispuestos a adaptarse a escenarios de escasez defendiendo lo esencial: la dignidad del ser humano, las libertades polticas, las conquistas democrticas y la equidad. Y dispuestos a construir una organizacin productiva ecolgicamente sostenible, aunque tengan que renunciar a muchas comodidades que hoy damos por supuestas, como si fueran lo ms natural del mundo. La equidad es muy importante, pues en un mundo con ms escasez las desigualdades sern ms intolerables: por eso ah surgir una oportunidad nueva para el socialismo. Por de pronto creo importantsimo defender con uas y dientes lo que nos queda de Estado del bienestar, y tratar de ampliar sus prestaciones en la medida de lo posible y razonable. El Estado del bienestar se basa en una filosofa colectivista, no individualista. Es una de las herencias institucionales del siglo XX a defender.

El problema del Sur es aun ms complicado de abordar, porque las desigualdades entre Norte y Sur han llegado a ser abismales. No me atrevo a decir gran cosa al respecto. Slo una: seguramente los pases del Sur ganaran si no se interfiriera en sus propios procesos autnomos desde fuera, desde Occidente. El mercado mundial nos destroza a todos, a ellos sobre todo, pero tambin a nosotros. Lo malo es que cuando toman las riendas de su destino, imitan lo peor de Occidente, como est ocurriendo en China. Hay excepciones, pero afectan a comunidades numricamente poco significativas.

Podramos hablar de la necesidad de una nueva cultura energtica de la gestin de la demanda energtica como hablamos de una nueva cultura del agua?


Por supuesto. Ya se habla de ella. En Catalua hay una red (Tanquem les Nuclears Per una Nova Cultura de lEnergia [Cerremos las nucleares. Por una nueva cultura de la Energa]) que viene haciendo campaa contra las nucleares desde hace ms de un ao. Un punto clave es el que t dices de una gestin de la demanda. Las administraciones deben influir para reducir la demanda energtica y alejarla de las fuentes fsiles y nucleares. Hay muchas maneras de hacerlo: obligar a poner paneles solares en los edificios, hacer normativas de construccin que impongan el aislamiento trmico de los edificios, prohibir las bombillas de incandescencia como se ha hecho en Australia (el Congreso de Diputados en Espaa ha aprobado hace unos das una propuesta en este sentido para 2010 o 2011). Seguro que hay montones de posibilidades en esta lnea.

Jorge Riechmann, en su captulo Chocando contra los lmites: veinte tesis sobre biomasa y agrocombutibles, defiende otro modelo de transporte que logre una movilidad suficiente a travs del transporte colectivo, el transporte sobre rales y bicicletas. Qu polticas de suficiencia, de autocontencin, de gestin de demanda son razonables en tu opinin?


Aparte de las dichas en la pregunta anterior, las relativas al transporte son esenciales. El transporte consume entre el 40 y el 50% de toda la energa consumida por la humanidad. Pero yo aadira a las propuestas de Jorge que t recoges (transporte colectivo, ferrocarril, bicicleta) otras consideraciones ms espinosas. Mientras el modelo territorial genere incesantemente, da a da, la necesidad de moverse y de transportar mercancas, poco se avanzar. Hace falta desincentivar el urbanismo disperso, la distancia entre produccin y consumo, la prctica de traer de lejos productos semielaborados o componentes para el acabado de los productos, la distancia entre lugar de residencia y de trabajo, etc. Todo esto no se resuelve en un da. Como no confo demasiado en que los poderes tomen a tiempo las medidas adecuadas, espero que la gente normal y corriente se espabile a medida que vaya topando con las dificultades. Las administraciones tienen que ayudar, y a veces tomar la delantera, pero la capacidad de espabilarse de la gente es una fuerza social tremenda.

Jos Manuel Naredo sostiene en su contribucin que la sostenibilidad o viabilidad ecolgica de un sistema econmico debe enjuiciarse atendiendo no tanto a la intensidad en el uso que hace de los stocks de recursos no renovables como a su capacidad para cerrar los ciclos de materiales mediante la recuperacin o el reciclaje, con ayuda de fuentes renovables. La aplicacin de la metodologa propuesta permitira comparar el conjunto de la exerga almacenada en la corteza terrestre con la de origen solar, expresando en trminos meridianamente cuantitativos el conflicto que plantea en trminos fsicos la sostenibilidad global de la civilizacin que nos ha tocado vivir. Podras traducir al lector no experto la propuesta de J. M. Naredo?

Voy a extenderme un poco en la respuesta porque el enfoque de Naredo, muy original por cierto, puede resultar oscuro a primera vista. Viene a decir lo siguiente. Un rasgo distintivo de la civilizacin industrial es apoyar parte de su intendencia en la extraccin de rocas y minerales de la corteza terrestre en vez de hacerlo slo de derivados de la fotosntesis (productos vegetales y animales como alimentos, fibras, madera, etc.) como hacen el resto de especies vivas de la biosfera y como haba hecho la especie humana antes de la revolucin industrial. Y la energa era enteramente solar.

Los recursos minerales no renovables que el ser humano extrae de la corteza terrestre no existen dispersos en una sopa primigenia, como dice el propio Naredo, sino concentrados en vetas del subsuelo como resultado de procesos naturales aleatorios. El ser humano aprovecha esta concentracin, que le facilita la obtencin de plomo, hierro, cobre, etc. a un coste (fsico y econmico, en energa y en dinero) muy bajo. La situacin incentiva la extraccin de mineral virgen frente a la recuperacin y el reciclado del metal usado, porque en estos dos procesos los costes fsicos y econmicos se han de sufragar ntegramente, de modo que suben los costes econmicos finales. Podemos hacer el siguiente experimento mental: al dispersar en forma de residuos los metales y otros recursos minerales usados, estamos acercndonos a un estado hipottico de sopa primigenia. Es decir, estamos socavando el capital natural que supone la concentracin de minerales en el subsuelo. Una versin fuerte de la sostenibilidad exigira evaluar este proceso en funcin del coste energtico que tendra recuperar los metales una vez dispersados. Pero la economa real ignora este coste, y por eso podemos decir que el coste de los recursos minerales que usamos es hoy muy bajo: la existencia de metales concentrados en las vetas mineras se toma como un dato y se desarrolla un proceso que a plazo largo, muy largo, nos dejara sin metales concentrados, y obligados, en tal caso, a emplear enormes cantidades de energa para lograr el hierro o el cobre que hoy nos resultan tan fciles y baratos de obtener.

En otras palabras: la economa humana moderna de los materiales (y la energa) se aleja de la economa de los materiales (y la energa) de la biosfera, donde todo material circula y se recicla gracias al flujo incesante de energa del Sol. Detrs de este discurso est la idea de biommesis, la tendencia a organizar la economa humana de los recursos segn el modelo circular de la biosfera, donde todo se recicla gracias a la energa solar.

Todo esto puede parecer muy terico y alejado de la realidad, pero ofrece un modelo terico muy sugerente y potente, segn creo.

Grcies Quim. Y creo que s, que tienes razn, que el modelo de Naredo, que tan magnficamente has explicado, es sugerente y potente.


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