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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2008

Estado policial EE.UU.
El Congreso aprueba una nueva ley que legaliza con carcter retroactivo el espionaje del gobierno

Larry Chin
Global Research

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


El 9 de julio de 2008, el Congreso de EE.UU. aprob por abrumadora mayora la legislacin que permite el espionaje gubernamental, incluyendo la inmunidad para compaas de telecomunicaciones involucradas en programas interiores de vigilancia secreta. Con un plumazo de George W. Bush, EE.UU. es ahora por definicin un estado policial.

La dimensin del programa de espionaje, y sus implicaciones ms amplias, han sido reveladas por Mark Klein, quien denunci el programa secreto de espionaje interior de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de Bush/Cheney y AT&T:

Crtico de AT&T: la ley espa crea infraestructura para estado policial

La actualizacin de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera [FISA, por sus siglas en ingls], llamada el compromiso FISA, o de modo ms adecuado, la ley espa, completa en su mayor parte el triunfo del gobierno Bush/Cheney, y un consenso criminal bipartidario. Mediante un diseo conveniente, la revisin de la FISA, desbarata demandas legales pendientes contra los socios espas corporativos del gobierno de Bush (AT&T, Sprint Nextel, y Verizon), silencia las investigaciones del Congreso (vacuas desde el comienzo) del programa ilegal de espionaje interior del gobierno de Bush. El pre-candidato presidencial Barack Obama y los demcratas han actuado ahora para silenciar toda discusin del tema.

El miedo en s, alias el espionaje de uno mismo

Entre el asesinato masivo con bandera falsa del 11-S y la creacin de la guerra contra el terrorismo, la Ley Patriota de EE.UU. y esta nueva revisin de la FISA, el gobierno Bush-Cheney y la complicidad entusiasta de sus socios en el Congreso, han logrado una victoria total guerra mundial, criminalidad descarada, y el fin del derecho propiamente tal.

Se entregan al gobierno de EE.UU. nuevos poderes de espionaje sin precedentes y una nueva cobertura legal general para espiar que incluso va mucho ms all de la ley FISA original que en s ya era una abominacin que dio al presidente de EE.UU. vastos poderes de vigilancia.

Considerando que el gobierno de EE.UU. es por definicin una organizacin criminal totalmente corrupta, el sesgo poltico respecto a supervisin, mandatos legales, la participacin del Inspector General, etc., es tanto ms transparentemente ridculo: los agentes de semejantes aparatos, no investigan o castigan a su propia gente. Tampoco detienen voluntariamente la actividad lucrativa e intoxicante de la que viven.

En los hechos, el debate sobre la ley espa es una distraccin, que oculta el tema central ms amplio (que no ha sido encarado intencionadamente): la mentira de la propia guerra contra el terrorismo.

El asesinato masivo del 11-S fue una operacin de bandera falsa, orquestada y ejecutada por el gobierno de Bush. La guerra contra el terrorismo es una operacin clandestina perpetua, un pretexto interminable para la guerra y el asesinato, apoyado por un consenso bipartidario. (Vea Quin es Osama bin Laden? y Al-Qaeda: la base de datos. Sin 11-S no habra guerra contra el terrorismo, ni guerra en Oriente Prximo. Sin la mentira de la guerra contra el terrorismo, no habra poderes dictatoriales para la Casa Blanca, ni una FISA reforzada.

Ya que la guerra contra el terrorismo es una mentira, la necesidad de espionaje sin precedentes tambin es una mentira. Tal como el 11-S sigue siendo el interminable pretexto para guerra y terrorismo interminables, tambin sigue siendo, en sus innumerables manifestaciones propagandsticas, la justificacin para el abierto rgimen totalitario de fuerza e intimidacin dentro de las fronteras de EE.UU.

La criminal agenda totalitaria es ntegramente apoyada por demcratas neoliberales, incluyendo a Barack Obama. Segn la campaa de Obama: el senador Obama ya ha dicho que la ley de compromiso no es perfecta. Considerando la alternativa entre votar por una ley mejorada pero imperfecta, y perder importantes instrumentos de vigilancia, el senador Obama decidi apoyar el compromiso de la FISA.

Los demcratas favorables a la vigilancia, dirigidos por el senador Jay Rockefeller y Obama repiten mentiras asininas, y excusas infundadas.

Al llamar al espionaje criminal y a las operaciones clandestinas importantes instrumentos de vigilancia, Obama muestra su verdadero color. Obama, cuya poltica y retrica han estado alineadas consecuentemente con la agenda de Bush/Cheney respecto a todos los temas ms reveladores (guerra en Afganistn, guerra contra Irn, terrorismo, seguridad interior, globalizacin, y ms recientemente, otras posiciones derechistas), es una fachada melosa y atractiva para el status quo de Bush-Cheney. Obama y McCain, como Bush-Cheney, continuarn propugnando la interminable mentira de la guerra contra el terrorismo, y apoyarn cada acto criminal realizado en nombre de ese amao propagandstico.

Todas las medidas de seguridad interior/Hermano Mayor como la FISA, en cualquier forma, suministran cobertura poltica para que el gobierno de EE.UU. se involucre en actividad criminal. Todo poltico, sean Bush/Cheney u Obama, que apruebe cualquier tipo de vigilancia es culpable de cometer un acto criminal y de violar la Constitucin al hacerlo.

Las poses cnicas y la flatulencia del ao electoral por parte de la legin de defensores y entusiastas de Obama no pueden ocultar lo que ha sucedido, o quien es responsable. La violacin de la Constitucin de EE.UU. es tan palpable y tan atroz que ha provocado una ola de indignacin y reaccin, engendrando nuevas coaliciones desacostumbradas en la base.

Es evidente, sin embargo que los que mandan, incluyendo al campo de Obama, han descartado a la ligera a esa porcin relativamente pequea del pblico de EE.UU. en sus clculos este ao electoral, sin preocuparse por la estridencia con la que se organice, escriba blogs, haga denuncias o presente demandas legales.

El senador Russ Feingold (cuyo propio historial en la oposicin al gobierno de Bush es menos que brillante) advirti que la revisin de la FISA podra significar que ahora millones y millones de comunicaciones entre estadounidenses inocentes y sus amigos, familias o socios de negocios en el extranjero podran ser recolectadas legalmente.

Significa mucho ms de lo que seala Feingold, y lo ha hecho durante muchos aos tal vez dcadas.

Espionaje: la norma antes y despus del 11-S

Volviendo a la denuncia del informante Mark Klein, su denuncia detallada y repugnante, que incluye materiales de casos judiciales cruciales, saca a la luz el hecho de que la NSA comenz a pinchar circuitos telefnicos locales en 2001. Como seal Robert Parry, el actual programa puede haber sido introducido antes de 2001.

En otras palabras, el programa de espionaje nunca tuvo nada que ver con terroristas internacionales, y mucho con una agenda para un mayor Estado policial, incluyendo el poder de identificar, designar y destruir a individuos cuyas opiniones puedan oponerse a cualquier Hermano Mayor que est a cargo. Es un programa planificado de largo que pudo llegar a su plenitud gracias al 11-S.

Es un hecho bien documentado que las capacidades de espionaje del gobierno de EE.UU. son abrumadoras, y que esa continua vigilancia criminal siempre ha triunfado por sobre la supervisin del Congreso, y la propia ley. Obviamente, la ligera limitacin de las operaciones criminales clandestinas en los aos setenta despus de Watergate ha

sido totalmente deshecha en las dcadas posteriores.

Investigadores como el ex agente de la NSA, James Bamford, (autor de la denuncia de la NSA Body of Secrets ) y Crossing the Rubicon: The Decline of the American Empire at the End of the Age of Oil de Mike Ruppert han detallado exhaustivamente la omnipresencia y efectividad de una amplia gama de programas de espionaje e inteligencia utilizados por las agencias de inteligencia y de mantenimiento del orden. Estos incluyen Echelon y PROMIS, que son utilizados por agentes de modo criminal, tal como lo ordenan responsables a alto nivel, especficamente para evitar toda supervisin.

El Programa de Conocimiento Total de la Informacin (conocido anteriormente como DARPA, y encabezado por el participante en Irn-Contra, John Poindexter) ha renacido como el programa IARPA.

Nadie habla de IARPA. Nadie lo har.

Bienvenidos al infierno, de nuevo

El gobierno de George W. Bush se apoder de la Casa Blanca en 2000 a travs de una eleccin abiertamente robada, luego consolid su poder criminal con el asesinato masivo sin precedentes del 11-S, y sus dos abominaciones resultantes: la amaada guerra contra el terrorismo (pretexto para la interminable guerra global) y la Ley Patriota EE.UU. (la destruccin generalizada de la Constitucin y la militarizacin del interior de EE.UU.)

Estas continuas atrocidades fueron la obra de una guerra contra el terrorismo por consenso bipartidario, una colaboracin a los mximos niveles, cuya agenda primordial es la supervivencia del tinglado criminal conocido como el imperio anglo-estadounidense.

La profundizacin de la guerra y del Estado de seguridad ha continuado constantemente. Bajo un Congreso de EE.UU. con una mayora del partido demcrata, nada se ha hecho por detener, invertir o deshacer la guerra mundial, la ilimitada criminalidad del gobierno de EE.UU., la corrupcin descarada, o la violacin absoluta y sistemtica de la ley. Ahora, particularmente con una inminente eleccin presidencial en EE.UU., altos miembros de ambos partidos polticos han mostrado sus verdaderos colores: como flagrantes defensores de la seguridad interior militar y del espionaje, y entusiastas destructores de la Constitucin.

En La CIA y el culto de la inteligencia Victor Marchetti y John Marks escribieron en 1974:

La mentalidad clandestina es una forma de pensar que vive del secreto y el engao. Alienta la inmoralidad profesional la creencia de que pueden lograrse objetivos honestos mediante el uso de medios amorales y normalmente inaceptables...

Actualmente, como lo muestran las acciones del consenso bipartidario estadounidense, con la ayuda de una poblacin aquiescente y que se hace la estpida, la mentalidad clandestina ya no es clandestina. La inmoralidad profesional es la norma celebrada abiertamente, a la que se oponen solamente unos pocos.

En otras palabras, tu vida y todas tus comunicaciones desde tus correos electrnicos, tus bsquedas en la Red, tus antecedentes mdicos, y tu informacin financieras, hasta tu lectura de este artculo y tu apertura de este sitio en la Red han sido aspiradas por la mquina de espionaje del gobierno de EE.UU., para ser utilizados en tu contra en alguna ocasin futura, si los que mandan lo deciden.

Por si el 11-S, la Ley Patriota y la implacable destruccin del Estado de derecho desde el ao 2000 no lo hubiesen dejado suficientemente claro, un Estado policial de Seguridad Interior dentro de las fronteras de EE.UU., por cortesa de la ley espa, ha sido completado. Ni siquiera subsisten los atavos de una democracia.

Copyright Larry Chin, Global Research, 2008

www.globalresearch.ca/PrintArticle.php?articleId=9565



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