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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-07-2008

Bsqueda de nias y nios robados por la dictadura
No cambiara la mejor mentira por la peor verdad

Ainara Lertxundi
Gara


Ms de 400 jvenes argentinos siguen sin saber su verdadera identidad, robada por los militares. Leonardo Fossati logr recuperarla en 2005. A sus 28 aos supo que naci en una sucia cocina de un centro clandestino de detencin. Chicha Mariani removi cielo y tierra para encontrar a su nieta, Clara Anah. Y Virginia Ogando y Clara Petrakos anhelan conocer a sus hermanos, Martn y Victoria. GARA ha recogido los testimonios vivos de su lucha.

El 28 de mayo, las Abuelas de la Plaza de Mayo anunciaron el hallazgo de la nieta nmero 90, de la que se haba apropiado el ex prefecto Antonio Azic, detenido en otra causa por robo de bebs. Se llama Laura Daz y naci en la Escuela de Mecnica de la Armada (ESMA) de Buenos Aires, pero creci con el nombre de Carla Azic. Sus padres, Silvia Beatriz Dameri y Orlando Antonio Ruiz, militaban en los Montoneros. En 1977 se exiliaron en Suiza junto a su primer beb, Marcelo. En 1978 naci Mara de las Victorias. A comienzos de 1980, la familia regres a Argentina, y en mayo de ese ao ambos fueron secuestrados. Silvia estaba embarazada de cinco meses.

Los militares dejaron a Mara de las Victorias en las puertas de un hospital infantil de Rosario con una carta escrita a mquina: Me llamo Victoria. Mis padres no me pueden cuidar. Que Dios los ayude. Gracias. A su hermano Marcelo lo abandonaron en Crdoba con el mismo mensaje. l supo de su verdadero origen en 1989; ella tuvo que esperar hasta 2000. Ahora le ha tocado el turno a Laura.

Las Abuelas celebraron este hallazgo, el ltimo hasta ahora. La verdad, tarde o temprano, sale a la luz. Los tres hermanos recuperaron su identidad y juntos podrn reconstruir la historia familiar que el terrorismo de Estado les quiso robar, subrayan.

Leonardo Fossati tambin ha tenido que reconstruir su historia personal y la de sus padres. Ins Ortega tena 16 aos en el momento de su detencin. Era obrera textil de La Plata, cursaba estudios secundarios y militaba en la UES. Su compaero, Rubn Fossati, de 22 aos, era obrero metalrgico y estudiaba profesorado de Historia.

La pareja fue secuestrada el 21 de enero de 1977 en Quilmes, provincia de Buenos Aires. El 12 de marzo, Ins dio a luz sobre una sucia mesa de cocina de la Comisara 5 de La Plata, atada de pies y manos y frente a todos los guardias del centro clandestino. No le dejaron estar ni cinco das con su hijo.

Asaltado por las dudas, Leonardo se acerc a las oficinas de Abuelas en marzo de 2004. Unos meses antes me haba enterado de que era adoptado. En la partida de nacimiento figuraba como hijo natural. Ellos me dijeron que haban ido a la casa de una partera. Para cuando empec a averiguar, esta mujer ya haba fallecido. Teniendo en cuenta que nac en plena dictadura y en Ciudad de la Plata, muy castigada, y que no tena ms informacin acerca de mis orgenes, me acerqu a Abuelas, no slo para saber si era hijo de desaparecidos sino para que me orientaran por dnde buscar, recuerda a GARA desde la sede de Abuelas en La Plata.

La imagen en blanco y negro de sus padres se detiene a los 16 y 17 aos, casi a la edad que tiene ahora su hijo, de 11 aos. Al principio, cuesta mucho hacerse una imagen de ellos porque est ms cerca de la de mi hijo que de la ma, que ya tengo 31 aos. Pero, ms all de lo duro que puede ser el tema, estoy feliz de haber encontrado la verdad y de reencontrarme con mi familia biolgica. La reconstruccin de la identidad lleva tiempo y mi caso no es una excepcin. Uno sigue reconstruyendo su historia y la de sus viejos todos los das.

Ambas familias quedaron divididas y muy golpeadas por la dictadura. Mi abuelo paterno falleci y mis tas, que tenan edades similares a las de mis padres, sufrieron mucho. Una de ellas tuvo que exiliarse incluso durante mucho tiempo, resalta.

Poco a poco, Fossati fue descubriendo a sus padres, y sus ganas de ayudar a generar un cambio social. Empec a identificar muchas cosas de su infancia y adolescencia con la ma propia, cosas que no tena con mi familia de crianza que, supuestamente, no saba que era hijo de desaparecidos. En la actualidad, aade, su relacin con stos lti- mos no es muy buena, aunque la tengo. Su conclusin es rotunda: No cambiara la peor de las verdades por la mejor de las mentiras. Ms all de lo duro que pueda ser, para que cada uno sea libre debe estar parado sobre la verdad. A quien tenga dudas sobre su identidad, le anima a acercarse a Abuelas y a pensar que tal vez hay una familia que le est buscando, unos padres que quisieron criarlo, que tuvieron ideales, que se la jugaron y actuaron en consecuencia.

Robada con tres meses

Otro ejemplo. Clara Anah tena tres meses cuando los militares se la llevaron en un impresionante operativo en el que particip toda la plana mayor, desde el jefe de la Polica provincial, Ramn Camps, hasta el director de investigaciones, Miguel Etchecolatz. Fue el 24 de noviembre de 1976, en La Plata.

Diana Teruggi, su madre, tena 26 aos y estudiaba Letras. Su delito, tener una pequea imprenta clandestina en el fondo de su domicilio, con la que denunciaron que en la ESMA haba un campo de concentracin y que tiraban los cadveres al ro.

Mi nuera estaba en casa junto a tres militantes polticos. Mataron a todos y se llevaron a la nena. Desde entonces, la busco. Por supuesto, tampoco nos entregaron el cadver de Diana. El 1 de agosto de 1977, mataron a mi hijo, Daniel, explica Chicha Mariani.

Ha sido una bsqueda terrible, en la que he pasado por varias etapas. Al principio, y durante varios aos, negaron que la nia estuviera en la casa. Cuando hubo testigos que afirmaron que s estaba, dijeron que haba muerto. El ao pasado, una persona declar que la haba visto cuando la metan en el coche policial y reconoci a quien la llevaba. Recin ahora tengo todos los datos, resalta.

A lo largo de estas tres dcadas, no ha dejado de presentar habeas corpus, denuncias, datos... He trabajado todos los das de estos 32 aos, apunta. En tan largo periplo se encontr con Alicia de la Cuadra, que tambin buscaba a su nieta. Le suger que podamos trabajar juntas. Ella me coment que conoca a otra abuela y as formamos lo que despus fue Abuelas de la Plaza de Mayo. Chicha fue su presidenta hasta 1989, ao en el que cre la asociacin Clara Anah.

En una ocasin, ley en un diario de La Plata que se poda saber la identidad de una criatura con el anlisis de ADN de los familiares, no slo de los padres. No deca dnde se haba hecho dicho estudio, as que nos dedicamos a buscar en todo el mundo dnde hacan estos anlisis. Siempre tuvimos el temor de que nos devolvieran a algn chico que no fuera el nuestro. Nosotras queremos nuestros nietos, no otros. Fuimos a Suecia, a EEUU, al hospital de La Piedad en Pars. Nadie nos supo decir nada hasta que entramos en contacto con la Sociedad para el Avance de la Ciencia, en California. El Banco de Sangre de Nueva York tambin nos ayud, seala. Ya con la receta en la mano, hubo que hacer la ley para dar validez a los resultados de los anlisis. Gracias a ese arduo trabajo de investigacin de las Abuelas, el hospital Durn de Buenos Aires alberga hoy el Banco de Datos Genticos.

Todo ha sido horrible. Las torturas a las que fueron sometidos los desaparecidos y el hecho de hacer desaparecer los cuerpos sumi a las familias en una terrible tortura que dura hasta hoy. Yo s que a mi hijo lo asesinaron, pero cuando veo una figura parecida a la de l caminando por una calle, me paro y digo `no ser'. S que no es porque lo mataron, pero mientras uno no ve el cadver no hace su duelo y sigue esperando. Es una tortura infinita a la que nos someti la dictadura. Y qu decir de los nios? Los robaron, los pusieron quin sabe dnde y para qu. An hoy, cuando los encontramos niegan que sean nuestros nietos y muchos de ellos siguen diciendo que [sus apropiadores] son sus padres verdaderos, lamenta.

En 2007, Chicha envi a travs de internet una carta a su nieta, Clara Anah, con la esperanza de que en algn lugar del mundo, la lea y se comunique conmigo.

Hemos hecho varios anlisis de chicas que se me han acercado. Algunas son hasta parecidas, pero no ha habido resultados positivos. Me he equivocado muchas veces con gran amargura, subraya. Hay policas que saben dnde est y quin la tiene. Algunos, incluso, estn presos, pero se sienten cmodos en la crcel, a la espera de que ocurra algo que los libere. No hablan porque el pacto de silencio, de sangre, que hicieron fue demasiado poderoso, denuncia.

Chicha no slo ha tenido que sufrir la dolorosa prdida de su hijo, nuera y nieta. Ha debido hacer frente tambin a los seguimientos, amenazas y a alguna que otra msica especial en su telfono. Ha habido de todo, pero en ningn momento les he tomado en serio, son demasiado cobardes como para dar la cara, incide.

Sobre la actitud de los gobiernos posteriores al fin oficial de la dictadura, considera que si bien el actual ha abierto algunas puertas, no basta porque ningn nio ha aparecido por la accin ni de ste ni de anteriores gobiernos. Nadie habla porque todos estn implicados. El Estado no ha dado respuesta a lo que el propio Estado hizo con la juventud de aquella poca. ste es un reproche que llevo en el alma; me duele decirlo, pero es as. No hay desaparecidos encontrados por el Estado, afirma con amargura.

A la espera de encontrar a Martn

Virginia Ogando crey estar frente a su hermano Martn. Viva en Saladillo, en la provincia de Buenos Aires. Una clienta del banco donde trabajaba le coment que conoca a un chico rubio, de ojos claros, con pequitas y pelo ondulado que se pareca mucho a m. Me dijo tambin que haba un gran porcentaje de posibilidades de que fuera hijo de desaparecidos. Con esos datos, se fue a Mar de Plata a buscarlo. Lo ubiqu y espi desde una esquina hasta que me anim a hablar con un comerciante cerca de su casa que, justamente, lo conoca muy bien. Casualmente el chico se llamaba Martn. Me anim a charlar con l, que me miraba con unos ojos enormes. Formamos un estrecho vnculo. Le ense a conducir, vino a mi casa, comparti con mis hijos. Decidi hacerse el ADN... y dio negativo. Fue un gran golpe porque para m era mi hermano. Todo el mundo me deca `lo encontraste, qu parecidos sois'. Fue como darme contra la pared.

Este hecho, sin embargo, no la desanim. Con esa misma ilusin y esperanza, aguarda ahora los resultados de un nuevo anlisis gentico a un joven cuya fecha de nacimiento se aproxima a la de Martn. La espera durar entre dos meses y medio y tres.

Desde muy pequea, Virginia supo que sus padres estaban desaparecidos. Con tres aos, no poda entender muy bien qu era estar desaparecido. Tuvieron que pasar 18 aos para que pudiese hablar y contar a la gente por qu no tena padres. Cuando me lo preguntaban en la escuela, mi respuesta era tajante: `Yo no tengo ni pap ni mam. Vivo con mis abuelos'. A nadie se le ocurra preguntarme nada ms.

Stella Maris Montesano de Ogando y Jorge Oscar Ogando fueron detenidos el 16 de octubre de 1976 a las cinco de la madrugada. Ella, embarazada de ocho meses. Los vecinos comunicaron a sus familiares que Virginia, de tres aos, estaba sola en la casa. Segn el testimonio de la ex detenida-desaparecida Alicia Carminati, Stella estuvo junto a su esposo en el centro clandestino conocido como Pozo de Banfield. Ambos permanecieron en el pasillo hasta que ella fue trasladada a la celda de Alicia. El 5 de diciembre de 1976, sinti contracciones y, despus de que sus compaeros reclamaran asistencia, fue trasladada a otras dependencias. El parto fue asistido por una estudiante de Medicina, tambin detenida. Stella pari con los ojos vendados. Un militar le arranc a su hijo inmediatamente. Con lo nico que volvi a su celda fue con el cordn umbilical de Martn que, mano a mano, hizo llegar a su compaero como prueba de que su hijo haba nacido. El 28 de diciembre de 1976 fue la ltima vez que la vieron con vida.

Cada hallazgo es un motivo de alegra. Es otra persona que puede saber su historia y recuperar su identidad, un pilar importantsimo; sin una identidad, es muy difcil armar la estructura de tu vida, remarca.

Virginia tambin se muestra crtica con la Justicia, que en nuestro pas, lamentablemente, no se puede llamar justicia. Incluso a los militares de aquellos aos se les beneficia con un arresto domiciliario que no cumplen y nadie se encarga de que lo hagan. No encuentro en la Justicia respuesta a nada. No me da ganas, ni fuerzas para presentar, por ejemplo, una querella en la causa de mis padres. El riesgo que se corre es muy grande. Jorge Julio Lpez sigue desaparecido, es el primero en democracia. Fue una forma muy clara de decirnos `no se metan, no revuelvan porque los desaparecemos'.

El mensaje de Clara a su hermana

El 11 de noviembre de 1976, Mara Elosa Castellini sala del jardn de infancia donde trabajaba como maestra de msica cuando se la llevaron. Estaba embarazada de cuatro meses. Su compaero, Constantino Petrakos, logr huir del pas y refugiarse en Europa. Pero a finales de 1977 regres a Argentina. l tambin sigue desaparecido. Gracias al testimonio de supervivientes, se sabe que Mara Elosa pas por el Protobanco hasta el gran traslado que se produjo en diciembre de 1976. Este centro clandestino qued prcticamente desmantelado. Entre el 8 y el 12 abril, de madrugada, dio a luz a Victoria en Pozo de Banfield, en los pasillos de la zona de calabozos. Mara Elosa fue asistida por su compaera de celda sin ms instrumental que un cuchillo de cocina. Su familia no se enter del nacimiento de Victoria hasta varios aos despus, cuando les dio la noticia una ex detenida que haba estado con Mara Elosa. Tras confirmar que haba tenido familia y con datos ms concretos, iniciaron la bsqueda, a la que Clara se incorpor hace diez aos. Ella tena nueve meses cuando secuestraron a su madre. A medida que fui creciendo, fui enterndome de ms cosas. Al cumplir los 20 empec a moverme para buscar a mi hermana y saber qu pas con mis padres, seala.

Cuando te llegan datos de personas que pudieron haber sido apropiadas, muchas veces no resultan ser hijos de desaparecidos porque el trfico de menores fue tan grande... No hay adopciones legales, ni papeles donde se diga quines fueron sus padres biolgicos. Son muchas historias, resalta.

Desde el mismo instante en que naci, a mi hermana le negaron su derecho a la identidad, a conocer a su familia, a saberse querida. Quiero que lo sepa, porque mucha gente adoptada piensa que es porque alguien la abandon y no es su caso. Quiero que sepa que fue robada y que hace ms de treinta aos que su familia la est buscando. Estoy tratando de arreglar lo que alguien rompi hace mucho tiempo, afirma.

A Clara Anah, carta difundida por internet

Querida nieta:

Soy tu abuela ChiCha Chorobik de Mariani, te busco desde el momento en que Etchecolatz, Camps y su tropa mataron a tu madre y te secuestraron de tu hogar en la calle 30 n 1134 de La Plata, Repblica Argentina. Era el 24 de noviembre de 1976 y tenas tres meses de edad. Desde ese momento, con tu padre te buscamos hasta que a l tambin lo asesinaron.

A pesar de que trataron de convencerme de que habas muerto en la balacera, yo saba que estabas viva. Hoy est comprobado que sobreviviste y ests en poder de alguien. Ya tienes 31 aos y tu nmero de documento probablemente sea cercano al 25.476.305 con el que te anotamos. Yo quisiera pedirte que busques fotos de cuando ers beb y las compares con las que acompaan este texto.

Quiero contarte que tu abuelo paterno se dedic a la msica y yo a las artes plsticas; que tus abuelos maternos se dedicaron a las ciencias, que tu mam amaba la literatura y tu pap era licenciado en economa. Ambos tenan un gran sentido de la solidaridad y compromiso con la sociedad. Algo de todo eso tendrs en tus inclinaciones de vida porque, a pesar de que hayas sido criada en un hogar distinto, uno guarda internamente los genes de sus antepasados. Seguramente hay muchas preguntas sin respuesta que aletean en tu interior.

A mis ms de 80 aos mi aspiracin es abrazarte y reconocerme en tu mirada, me gustara que vinieras hacia m para que esta larga bsqueda se concretara en el mayor anhelo que me mantiene en pie, el que nos encontremos.

Clara Anah, mientras te espero seguir buscndote.

Abuelas, madres y, ahora, hijos, largo camino por la verdad y contra la impunidad

Primero fueron aquellas valientes abuelas y madres que, superando el dolor y el miedo, salieron a la calle a buscar a sus hijos. Ahora son los hijos de aquellos hijos detenidos y desaparecidos quienes toman el testigo de la lucha por la verdad y contra la impunidad. Esta nueva generacin ha dado paso a la asociacin Hijos. En una sociedad en la que un hecho deja de ser noticia casi al instante y que tiende al olvido cmodo, estos jvenes siguen tirando pintura roja contra las casas de los represores, manchando los uniformes policiales y recordando a esa generacin que quiso cumplir sus sueos.

Pozo de Banfield y la comisara 5, dos maternidades clandestinas

Una de las caractersticas del centro clandestino de detencin conocido como Pozo de Banfield, donde Mara Elosa Castellini y Stella Maris Montesano dieron a luz, es el gran nmero de embarazadas vistas all. El edificio tena tres plantas. Cuando el alumbramiento resultaba inminente, eran trasladadas a una sala ubicada en el primer piso. Inmediatamente despus del parto, se les obligaba a limpiar este habitculo que haca de enfermera. Segn el informe Maternidades clandestinas de Abuelas de Plaza de Mayo de La Plata, este centro empez a operar en 1974 con la Triple A. Entre ese ao y 1978, fecha en la que dej de ser operativo, pasaron cerca de 182 detenidos, entre ellos, 16 embarazadas. Slo una fue liberada. Tras su desmantelamiento, obreros picaron las paredes, cubiertas de inscripciones, sacaron con soplete las pinturas de las puertas para sacar las inscripciones, las pintaron de nuevo... como si ah no hubiera pasado nada.

Por la Comisara 5 de La Plata pasaron, al menos, diez embarazadas. Tres dieron a luz ah, entre ellas Ins Ortega. Abierta desde mayo de 1976 hasta febrero de 1978, cerca de 180 personas pasaron por sus calabozos de modo transitorio.



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