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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-07-2008

Consultar o decidir

Miguel Izu
Rebelin


En el debate provocado por la ley aprobada por el Parlamento Vasco para realizar una consulta el debate se est focalizando sobre si esa ley es o no constitucional (lo dir el Tribunal Constitucional, y dir que no) y sobre si se puede negar el derecho de las instituciones vascas a consultar, o el de los ciudadanos vascos a decidir (que no es lo mismo aunque lo parezca, como veremos). Como siempre que se coloca el foco en algn sitio, se oscurecen otras zonas. Arrojemos un poco de luz sobre algunas cuestiones conexas que estn pasando desapercibidas.

En cualquier pas que admita la institucin estrella de la democracia directa, esto es, el referndum o consulta directa de la ciudadana en torno a alguna decisin poltica, ste puede adoptar alguna de estas tres modalidades:

a) Referndum sancionatorio o de ratificacin. De este tipo son los exigidos para reformas constitucionales o aprobacin de cierto tipo de leyes, como pueden ser en Espaa algunos Estatutos de Autonoma. En este caso los gobernantes no tienen potestad para adoptar por s mismos la decisin, sino que constitucionalmente se le ha reservado al pueblo.

b) Referndum revocatorio o abrogatorio. El pueblo con su voto puede revocar la aprobacin de una ley o una decisin poltica; es decir, reclama para s la potestad de decidir que tena delegada en sus gobernantes. En los pases donde existe (Suiza, Italia, Estados Unidos) habitualmente son los propios ciudadanos los que pueden exigir su convocatoria reuniendo un cierto nmero de firmas en un determinado plazo tras la aprobacin de la ley. No existe en Espaa, aunque s estuvo previsto en el artculo 66 de la Constitucin de 1931 con la firma del quince por ciento del electorado.

c) Referndum consultivo. A diferencia de los anteriores, el pueblo en realidad no decide porque el resultado no vincula a los gobernantes. Son stos los que deciden si quieren consultar, sobre qu, cmo, con qu pregunta y cundo. Es el previsto en el artculo 92 de la Constitucin espaola.

Estos tres tipos de referndum en realidad son muy distintos. En los dos primeros el pueblo ejerce su derecho a decidir; tiene la ltima palabra. En el tercero no hay decisin popular. Quien ejerce un derecho en realidad es el gobierno; el derecho a consultar, y el derecho a administrar el resultado y de hacer caso omiso de la respuesta que reciba si le place.

Por desgracia, el referndum puede ser utilizado como instrumento democrtico pero tambin como instrumento de manipulacin (recordemos sin ir ms lejos que el introductor de la institucin en Espaa fue Franco). En los tres tipos de referndum las posibilidades de manipulacin, de que se emplee no para que el pueblo decida sino para que el gobierno de turno se vea reforzado, tambin son distintas.

El referndum abrogatorio, sobre todo cuando responde a una iniciativa ciudadana, es el que ms fielmente puede expresar la voluntad popular y el que menos posibilidad de manipulacin ofrece. Son los propios ciudadanos los que deciden el objeto de la consulta y la ley la que establece el plazo en que debe realizarse, al margen de cuestiones de oportunidad para el gobierno. El resultado ser terminante; o la ley quedar ratificada si obtiene mayora, o quedar derogada si no la tiene.

El referndum de ratificacin ofrece algunas posibilidades de accin al gobierno de turno, al que suele corresponder la iniciativa. Elige el momento (si teme un voto negativo puede aplazar la cuestin), elige el objeto (incluir en la reforma constitucional o en la ley slo aquellas cuestiones que prevea puedan ser ratificadas; o las presentar del modo que mejor acogida tengan; o meter en el mismo paquete medidas populares con alguna que lo sea menos para colar su aprobacin), elige la pregunta (ya sabemos la capacidad de manipulacin que puede encerrar la redaccin de la pregunta, ah estn los casos clsicos del referndum andaluz de 1980 o del referndum de la OTAN). No obstante el tiro le puede salir por la culata porque la ltima palabra la tiene la ciudadana; acaba de pasar en Irlanda con el Tratado de Lisboa, y antes en Francia y Holanda con su precedente, la Constitucin para Europa.

El referndum que suele ser ms utilizado para manipular al electorado es el consultivo. Ah el gobierno siempre juega con ventaja. Decide si quiere consultar o no. Decide el objeto y la pregunta. Decide el momento. Y suele plantearse casi siempre como una consulta plebiscitaria de adhesin personal al lder, chantajeando a la ciudadana con la amenaza de que una respuesta negativa llevar a su dimisin (lo hizo con mala fortuna De Gaulle, el ejemplo de manual, y tuvo que irse a casa).

Sentado lo anterior, analicemos la consulta que quiere llevar a cabo el Gobierno Vasco, que se le llame como se le quiera llamar es un referndum desde el momento en que hay urnas de por medio. Es claramente un referndum consultivo, cuya respuesta (respuestas) no vincula. As lo afirma la propia ley que establece la consulta, y tal hecho se pretende utilizar como argumento de su supuesto constitucionalidad. En esas condiciones hablar de derecho a decidir, como hacen sus defensores, no es de recibo, salvo que se quiera confundir a la ciudadana. Que me temo es lo que se est haciendo. Lo que est en juego es solamente el derecho del Gobierno Vasco a consultar; derecho que constitucional y estatutariamente no tiene, y no vale invocar como se est haciendo los estatutos de Catalua o Andaluca, al menos en tanto lava, Guipzcoa y Vizcaya no logren ser admitidas como nuevas provincias de alguna de esas comunidades.

Como todo buen referndum consultivo, se quiere convocar para lograr la adhesin de la ciudadana, y como la mayora de las veces con una pregunta (dos preguntas, en este caso) rebuscada y confusa que otorgue al gobierno convocante un cheque en blanco.

Y en la mejor tradicin de los pases donde el referndum es un hecho excepcional (donde lo tienen incorporado como un uso democrtico ms y lo practican con frecuencia se lo toman de otro modo) va acompaado de un chantaje que lo convierte en un plebiscito de adhesin inquebrantable. Ibarretxe ya ha anunciado que si sale negativo se va a casa.

Una apuesta real por el derecho a decidir no pasa por una consulta como la patrocinada por el Gobierno y el Parlamento vascos. Pasa por impulsar las reformas constitucionales y estatutarias necesarias para que se introduzca, de verdad y sin trampas, el mecanismo del referndum revocatorio junto a los ya existentes sancionatorio y consultivo, tanto a nivel estatal como autonmico. Y sobre todo, introduciendo la convocatoria mediante iniciativa ciudadana. Lo dems, juegos florales.


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