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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-07-2008

Ante el rechazo en el Senado de "la 125"
La derrota parlamentaria del gobierno profundizar el proceso democrtico

Claudio Lozano
Crtica


El rechazo en el Senado la pasada semana de "la 125", la torpe iniciativa del gobierno de Cristina Fernndez que haba desencadenado un largo y duro conflicto con el campo argentino, puso lmites al Ejecutivo, fue un salto de calidad institucional y profundiz el proceso democrtico, segn el respetado sindicalista argentino Claudio Lozano.

La prdica oficial respecto del conflicto agropecuario se sostuvo en la tesis del golpe y en la apelacin a la vieja confrontacin del pueblo y su Gobierno con la oligarqua. Sin embargo, al mirar lo ocurrido aparecen elementos que no calzan en dicho marco.

Por ejemplo, en el ltimo mes la sociedad vio trabajar a pleno y casi en cadena nacional al Parlamento. La Cmara de Diputados y el Senado recibieron a mltiples organizaciones, a distintos tipos de productores, a funcionarios y a intelectuales, que recorran sus pasillos con el objeto de saber e incluso influir sobre la decisin de los legisladores.

Es ms, tamao proceso dio lugar a una decisin que implic el rechazo del proyecto oficial y, por lo tanto, rompi con la inercia de la historia reciente, ponindole un lmite al Poder Ejecutivo. En la prctica, hubo un salto de calidad institucional, una profundizacin del proceso democrtico y una ratificacin de que cuando la sociedad se mueve, las instituciones no tienen otra alternativa que funcionar.

Asimismo, los ms de cien das de conflicto dieron lugar a debates pblicos que, como nunca, tomaron la problemtica del monocultivo sojero o la cuestin de la concentracin de la produccin y de la propiedad agropecuaria, y por lo tanto la realidad de los pequeos y medianos productores. Es ms, tambin tomaron estado pblico los problemas de la pobreza rural, la devastacin ambiental, la problemtica de los campesinos y las comunidades aborgenes, la clandestinidad laboral y el trabajo infantil, as como la realidad de los pibes-bandera fumigados una y otra vez en el trabajo agropecuario.

Si bien todo lo que enuncio ya exista antes de la famosa resolucin 125, le debemos al conflicto agropecuario la posibilidad de que lo hayamos discutido pblicamente. Es decir, este conflicto se expresa tambin en trminos de democratizacin, de tribuna pblica para la denuncia de los lmites que exhibe el patrn productivo del sector, de las distintas formas de concentracin y de las manifestaciones de desigualdad.

Lo expuesto poco tiene que ver con los objetivos que a priori uno le asignara a un movimiento oligrquico. En todo caso, si as fuese, podramos decir que a la oligarqua, en este punto, el tiro le sali por la culata. La agenda de temas que ha quedado planteada excede la discusin sobre algunos puntos ms o menos de retenciones.

La decisin oficial trasmitida de volver a la situacin previa cuando las retenciones eran del 35%, es una pobre respuesta a la envergadura de los problemas que se han ventilado durante estos cien das. Sin querer negar la existencia de los componentes oligrquicos que el Gobierno ha sealado, parecera que lo ocurrido excede esa caracterizacin.

Otra de las interpretaciones que han circulado habla de la emergencia de una nueva derecha, asociando esto con el consenso social construido en torno del campo. Refieren as, por ejemplo, a las convocatorias en los pueblos del interior. Tambin esto parece ser relativo, ya que cuando fueron las elecciones de octubre hubo referencias expresas al carcter gorila que los sectores medios de las ciudades ms importantes haban evidenciado (Ciudad de Buenos Aires, Crdoba, Rosario, La Plata, etc.) destacando el componente popular del voto de los pueblos del interior.

Una vez ms, sin negar las explicaciones oficiales, el raudo cambio de los votantes (lo popular se transform en gorila) indicara que probablemente las categoras con las que se est mirando lo que ocurre, poco aportan a la hora de entender algo. Ocurre que tal cual decamos al comienzo de esta nota, tanto la idea del movimiento oligrquico como la de la nueva derecha son hijas directas de esa tesis fantasmagrica que indujo a ver en todo lo ocurrido la emergencia de una experiencia golpista. Afirmacin instalada por el ex presidente Kirchner en base a una lgica que llev inexorablemente a tensar de manera extrema la situacin y a impedir cualquier discusin seria sobre lo que estaba ocurriendo.

Es ms, fue l mismo quien sostuvo que el triunfo del No implicaba la cada del gobierno de Cristina. Y ahora, Nstor? Le vas a pedir que renuncie? En la misma direccin, algunos han sostenido que luego de este conflicto el Gobierno queda debilitado y por lo tanto no podr acometer las profundas transformaciones que quedaron pendientes en el primer gobierno y que se iban a encarar en este perodo. Es tan as? Es cierto que el consenso oficial se ha debilitado, pero la capacidad de impulsar cambios encontr lmites desde el momento en que el ex presidente transform en soporte de su accionar al Partido Justicialista. O Schiaretti es malo ahora y era bueno cuando fue el elegido de Cristina Kirchner en Crdoba? O el PJ de Santa Fe con Reutemann es malo ahora y antes era aceptable? O Ramn Saadi, que vot por el S, puede ser ahora redimido? O la CGT es el interlocutor adecuado para potenciar la organizacin de los trabajadores y la lucha por la distribucin del ingreso?

Pareciera que hay que ser un poco ms serio. Lo suficiente como para no aceptar que se afirme la eventual posibilidad de un golpe en base al accionar del justicialismo de los noventa cuando ese justicialismo no es, ni ms ni menos, que el mismo que el ex presidente hoy conduce. En realidad, cualquier mirada sensata puede cotejar que el impulso transformador inaugural del gobierno kirchnerista, hace tiempo que se manc. En todo caso, lo que en esta coyuntura parece haberse quebrado, es esa conduccin fuertemente centralizada en el Poder Ejecutivo.

Se abre un tiempo donde el matrimonio Kirchner deber aceptar (de lo contrario habr ms complicaciones) socios en las decisiones. Socios que no son otros que los mismos que ellos haban elegido como tales. En todo caso queda ms claro que la democratizacin a fondo, la batalla por la igualdad y contra la pobreza, siguen demandando la construccin de una nueva experiencia poltica.

Claudio Lozano es un veterano sindicalista argentino (CTA) y Diputado de la Mesa Nacional.



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