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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-07-2008

La segunda independencia de Colombia

Luis Eduardo Saavedra
Rebelin


Despus de las marchas del 20 de julio amanec odiando el himno nacional y la manita prfida sobre el corazn siniestro. No tolero la palabra patria. No soporto la pasin por Colombia ni el coctel de sables, sotanas, chequeras abultadas, cocana y asesores gringos en que se ha trasformado este pas, hoy reino del narcotrfico, el narcoturismo, la prostitucin infantil y el oscurantismo.

Me siento ajeno a esa masa que marcha por los sectores exclusivos de Bogot y se congrega blanca, pulcra y ordenada en la 72 con Sptima, el corazn financiero de Colombia. Me siento como mosco en leche en la plaza de Bolvar, corazn poltico de Colombia, ex santuario de Gaitn, ante una multitud fanatizada y enajenada por los medios que exuda uribismo por todos los poros.

No me aguanto ms a Ingrid parloteando sin cesar en francs y en ingls, clamando en coro con Juanes y Miguel Bos (el nuevo colombiano) que la guerrilla estreche la mano generosa del presidente Uribe, ni dejando en el aire la duda infame de que salv a Emmanuel de las garras asesinas de su madre.

He llegado a odiar el teatro, las tcnicas actorales, por el histrionismo mafioso que lleg a perfeccionar a lmites extremos don Vito Corleone y su familia: llorar desconsoladamente en el entierro de sus vctimas, mentir y mentir sin el mnimo rubor, sin un ligero temblor en las manos, mentir descaradamente en los niveles del virtuosismo actoral. Como Uribe que desfachatadamente declar que uno de sus hombres de acero se deshizo en un manojo de nervios, como una tierna adolescente, cuando vio a los guerrilleros que custodiaban a Ingrid y no tuvo otro recurso que amarrarse un trapo con el logo de la Cruz roja para protegerse. (Y lo peor: que la Cruz Roja sumisamente aceptara la disculpa). Tropa contrainsurgente haciendo el papel de periodistas de Telesur. Hasta Cesar actu: sonrea y se mostraba remiso a dar declaraciones para Telesur. Toda una puesta en escena parfait, segn Ingrid, que cost 20 millones de dlares.

Desde la era uribista en Colombia todo el mundo reza y se encomienda al Seor o al padre Marianito que junto a Pablo Escobar hacen milagros. Es irrepetible y surrealista la imagen de Uribe Y Juan Manuel Santos en Palacio, rezando arrodillados con sendos rosario de camndulas, luego de la masacre en el campamento de Reyes.

Rezan arrodillados los generales y los ministros, hasta el presidente de la Corte Suprema de Justicia cay arrodillado luego de que Uribe lo visit para limar asperezas. Una de ellas: lograr la prestidigitacin jurdica de que Yidis (la de la Yidispoltica) fuese juzgada y condenada a prisin sin que sus pares, en el cohecho que permiti la reeleccin, fuesen tocados por el ptalo de una rosa.

Dijo el escritor Abad Faciolince que en este pas se estaba reencarnando el franquismo. Lo cuales es cierto. Una seal inequvoca: el poder del Opus Dei, enclavado en el gobierno. El poder de las charreteras, de las paracharreteras, la beatera delirante. Involucionamos hacia la Colombia de los aos cincuenta, la de los godos y Cristo Rey, la de la violencia generalizada. Avanzamos hacia Esa Espaa inferior que ora y bosteza/vieja y tahr, zaragatera y triste, de que hablaba Antonio Machado.

El 20 de Julio pasado, millones de colombianos, aturdidos por el estrpito meditico, colmaron todos los espacios, todas las calles y las plazas que en otra poca fueron el escenario natural de la izquierda. Proclamaron su segunda independencia, no del imperio que engorda a una lite servil mientras saquea el pas, sino de las Farc(). Exigieron la libertad de mil secuestrados (segn datos oficiales que incluyen los retenidos por la delincuencia comn) a tiempo que el totalitarismo meditico silenci e invisibiliz a cuatro millones de desplazados y a las miles de vctimas del narcoparamilitarismo, desaparecidas, torturadas, masacradas, descuartizadas y hasta vampirizadas y canibalizadas cuyos familiares fueron burlados en su aspiracin de ser beneficiados con la verdad, la justicia y la reparacin. Esta Colombia invisible, ah est, ser la encargada de frenar la marcha atrs.



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