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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-07-2008

Otra visin sobre el paro agropecuario argentino
No nos une el amor sino el espanto

Jorge Aldao
Tlaxcala


"No nos une el amor sino el espanto
ser por eso que la quiero tanto"

Jorge Luis Borges

Sin dudar de la buena fe de muchas personas que escriben sobre el Paro Agropecuario que paraliz la Argentina durante ms de tres meses, es necesario hacer algunas aclaraciones acerca de esta prolongada crisis originada en las "Retenciones Mviles" impuestas por una resolucin del Ministerio de Economa argentino.

Lo primero que hay que sealar es que no fueron, nicamente, los ricos quienes festejaron la derrota del proyecto del gobierno de Cristina Fernndez de Kirchner, porque muchsimos argentinos, entre los que me incluyo, tambin festejamos esa derrota legislativa.

Y entre quienes festejaron y anteriormente haban participado en los piquetes, adems de propietarios rurales y sus peones, haba empleados de fbricas y comercios ligados a la actividad agropecuaria, (que se sentan perjudicados por la medida) pero tambin haba grupos de izquierda como el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados liderado por Ral Castells, la maosta Corriente Clasista y Combativa y el Movimiento Socialista de los Trabajadores y Nueva Izquierda, liderado por Vilma Ripio, lo que hace difcil sostener que este paro slo era apoyado por la "oligarqua agropecuaria".

Como en la frase de Borges que titula esta nota, festejaron la derrota gubernamental la peor oligarqua agroexportadora, una clase media "rigoreada" y empobrecida por dictaduras militares y por gobiernos electos de claro corte neoliberal y, tambin, humildes obreros y empleados.

Lo que una a todos no era el amor, sino el espanto ante lo que est haciendo la "Presidencia Matrimonial" de los Kirchner (porque ya han dejado de ser un matrimonio presidencial para convertirse en una Presidencia al servicio de los intereses polticos y econmicos del matrimonio Kirchner-Fernndez).

Sealemos, para empezar, que el Presidente Nstor Kirchner comenz su gestin presidencial en el ao 2003, poniendo el acento en los derechos humanos de las vctimas de la ltima Dictadura Militar, medida justa y muy necesaria.

Y, tambin, tom otra medida justa y muy necesaria que fue "meter cuchillo" en una Corte Suprema de Justicia que, salvo alguna excepcin, era absolutamente corrupta y adicta al gobierno de turno.

Pero all terminaron las bondades del gobierno de Kirchner, que se sucedi a s mismo por el simple expediente de poner a su esposa, Cristina Fernndez de Kirchner, como candidata a Presidente de la Nacin, y ambos presidentes no se diferencian mucho de todos los gobiernos que hemos sufrido desde 1983.

Para seguir entendiendo el tema debe aclararse que estas retenciones que provocaron tanta ira y que muchos creen que son impuestos no son impuestos, aunque en muchas pginas Web se hable de un "impuestazo rechazado por los ricos".

Ello es as porque la Constitucin Argentina establece que los impuestos que perciba el Gobierno Nacional deben ser establecidos por ley del Congreso y coparticipados (repartidos) con todas las provincias de acuerdo a un rgimen determinado.

Ante esto y desde hace ms de un siglo, muchos presidentes de la Argentina tomaron la mala costumbre de llamar "retenciones" a esas metidas de mano en el bolsillo de diversos productores.

De esa manera y durante aos se han creado ilegalmente impuestos sin que los representantes del pueblo, reunidos en el Congreso, los aprobaran por medio de las leyes correspondientes.

Pero, ms importante, esas "retenciones" sirven para castigar o premiar a los polticos opositores y para hacer que el Estado Nacional colabore generosamente con el empresariado amigo del gobierno de turno.

Porque esos dineros de las "retenciones" no se "coparticipan" con las provincias y terminan en una "caja negra" discrecional que sirve para muchas cosas, la mayora de ellas turbias, manejadas a travs de subsidios a las principales empresas de la Argentina que manejan la energa, el transporte y la obra pblica, as como a sectores monoplicos del agro y del comercio de alimentos (supermercadistas), todas ellos propiedad de empresarios amigos o socios del poder de turno que obtienen en la Argentina utilidades imposibles de obtener en Europa o Estados Unidos.

Adems, la "Presidencia Matrimonial" tambin usa las retenciones como la base del clientelismo poltico que hoy domina el pas.

As, aquellos gobiernos de Provincia cuyos diputados y senadores no son dciles con el matrimonio Kirchner, pueden olvidarse de recibir algn peso de esas retenciones y, para agravar la cosas, los dineros "coparticipados" de los impuestos legales les llegarn "por goteo", tarde, mal y nunca, sumiendo a esas provincias en una situacin econmica y social muy complicada.

Y, por el contrario, las provincias "adictas" gozarn de fondos ilimitados, podrn pagar sueldos y hacer obras pblicas y podrn mandar, desde las provincias ms alejadas, nutridas caravanas de transporte repletas de empleados pblicos para llenar la Plaza de Mayo cada vez que Cristina Fernndez de Kirchner los necesite.

Pero lo ms grave de todo esto es que es falso que estas retenciones hayan sido diseadas para perjudicar a los ricos agroexportadores y para redistribuir la riqueza haciendo hospitales, escuelas y caminos.

El ex Diputado Nacional Mario Cafiero y el Sr. Javier Llorens efectuaron un trabajo muy serio analizando ms de 55.000 permisos de embarque autorizados durante los ltimos 18 meses por la Aduana Argentina y as pueden demostrar que esas famosas retenciones no se disearon para perjudicar a los pooles de siembra y a los agroexportadores sino para beneficiarlos, lo que ha culminado en una denuncia penal presentada por ellos en forma conjunta con el conocido abogado argentino Ricardo Monner Sanz.

(Ver texto de la denuncia penal en http://www.psa.org.ar/mario-cafiero-y-ricardo-monner-sans-realizaron-una-presentacion-judicial-sobre-las-cerealeras)

Esto es as porque esos grupos agroexportadores enterados -por su complicidad con el gobierno- de que las retenciones aumentaran y creyendo que el valor internacional de la soja no subira ms, se ampararon en legislaciones permisivas y "congelaron" precios de exportaciones no efectuadas (y por lo tanto "congelaron" tambin el valor de las retenciones a pagar) anticipando DJVE (Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior).

Sin embargo el precio de la soja sigui aumentando y los agroexportadores advirtieron que ningn productor les vendera la soja al precio congelado, pero ellos estaran obligados a entregar soja para cumplir con las obligaciones asumidas. La nica manera de cumplir esos compromisos sin perder dinero era deprimiendo los precios por medio de una subida de retenciones que obligara a los productores a venderla al precio de fines del 2007 y para ello se prest, muy amablemente, la Presidencia Matrimonial de Nstor y Cristina Kirchner, dictando la famosa resolucin 125 de las "retenciones mviles".

Adems, estas famosas y tan discutidas retenciones no han servido, nicamente, para proteger a los agro exportadores frente a las exigencias de un mejor precio por parte de los pequeos y medianos productores, sino que tambin sirven como una manera ms o menos legal de defraudar al fisco ya que, al haber sido "prevendidas" casi dos cosechas argentinas por medio de las DJVE, los agroexportadores pagarn por las cosechas del 2007 y 2008 retenciones por valores anteriores a diciembre de 2007, en lugar de pagar los valores actualizados.

Por otra parte debe rechazarse lo afirmado por el gobierno argentino en el sentido de que el dinero de estas retenciones se destinara a la "redistribucin de la riqueza" a favor de los ms necesitados.

Primero: No habr prcticamente ningn ingreso extraordinario para el Estado Argentino originado en las retenciones mviles, por lo menos por dos aos. Esto se debe, como ya se seal, a que los valores a pagar por esas exportaciones de dos cosechas ya fueron congelados antes de que surgieran los aumentos y por lo tanto se pagarn por las dos cosechas las bajas retenciones anteriores.

Segundo: El decreto que intent "adecentar" estas retenciones creando el Fondo de Redistribucin Social para la hospitales, escuelas y caminos, establece que para ese fin se destinar slo la porcin de las retenciones que supere el 35 % del valor FOB cuando, en la realidad y en el mejor de los casos, el fisco jams cobr ms del 25 % de dicho valor, lo que convierte a dicho fondo solidario en una ilusin.

Pero, para poner un poco ms el asunto en contexto, tambin hay que desmentir el mito de que la Presidenta Cristina de Kirchner est preocupada por "des-sojizar" la produccin agropecuaria, para garantizar la soberana alimentaria de la Argentina.

El crecimiento exponencial de las superficies sembradas con soja fue alentado en los ltimos cuatro aos por el Presidente Kirchner y su esposa, ya que las retenciones por esas exportaciones eran un importante ingreso para el Estado.

No slo eso.

El amor de los Kirchner por la soja es tanto que, en un viaje a Venezuela, Cristina de Kirchner se hizo acompaar en el avin presidencial por el "Rey de la Soja Argentina" Gustavo Grobocopatel, quin se comprometi a ayudar a Chvez para impulsar el desarrollo de la soja en dicho pas caribeo.

La "sojizacin" argentina impulsada por el kirchnerismo se hizo a costa de miles de campesinos que vivan, ellos, sus padres y sus abuelos en tierras fiscales de diversas provincias argentinas que, ante el fabuloso negocio de la soja, fueron ambicionadas por especuladores. Estos especuladores convencieron a los gobernadores de provincia para que les vendieran a precio vil esas tierras fiscales y expulsaron a los campesinos de sus humildes parcelas en las que sembraban y cosechaban "de todo un poco", criaban cabras, cerdos y gallinas y tenan as seguridad alimentaria. Estos agricultores desplazados por patrullas armadas de los nuevos propietarios (al mejor estilo colombiano), hoy estn sin trabajo y sin alimento en las periferias de los pueblos y ciudades de la "patria sojera" alentada por los Kirchner.

Otro tanto ha ocurrido con desmontes masivos de cientos de miles de hectreas de bosques vrgenes provocando el desplazamiento de los aborgenes y la muerte de especies animales que son imprescindibles para la biodiversidad. Estos desmontes, asimismo, han disminuido la capacidad de absorcin de agua de la tierra y as las crecidas de los ros e inundaciones son cada vez ms frecuentes en zonas ribereas habitadas por las familias de menores recursos.

Casi nada se ha dicho, durante esta larga polmica, sobre estas vctimas de la "sojizacin kirchnerista" y se ha hablado muy poco de los habitantes de los pueblos rodeados por campos de soja transgnica y que son fumigados con el terrible herbicida Glifosato (el mismo que emplea la DEA en Colombia contra las plantaciones de coca). Porque esos campos de soja se fumigan con dicho herbicida para lograr lo que se llama "labranza cero" (es decir, ningn labrador trabajando la tierra para eliminar malezas) y, gracias a esa fumigacin, se pierden 4 de cada 5 puestos de trabajo agropecuario cada 500 hectreas, mientras que la agricultura familiar crea y sostiene 35 puestos de trabajo cada 100 hectreas.

Adems, este Glifosato que mata a todas las especies vegetales salvo a esta soja transgnica, provoca en muchos de esos pobladores enfermedades dermatolgicas, pulmonares, oncolgicas y reproductivas.

Muchos de los que hemos celebrado la derrota del Kirchnerismo no tenemos nada que ver con los agroexportadores, con las trasnacionales del cereal ni con Monsanto (creadora del Glifosato) ni con la Soja Transgnica (otra patente de Monsanto). Tampoco estamos con los sectores reaccionarios de la "oligarqua vacuna" y estamos decididamente a favor de las retenciones.

Adems, estamos en contra de este modelo de monocultivo que perjudica a todos los argentinos.

Por culpa de la soja muchos productores agropecuarios hicieron hamburguesas de sus vacas lecheras o arrasaron con plantaciones de maz, trigo y otros cereales para comenzar a plantar soja, ayudando a que se expandiera este modelo agrcola neocolonial que nos condena a ser slo un pas forrajero, al mismo tiempo que se comienza a desertificar las praderas argentinas ya que, al eliminar la biodiversidad, se transforma a la tierra, que es algo muy vivo, en algo muy frgil.

Pero hemos celebrado la derrota de un gobierno mentiroso que, adems de todo lo antedicho, no ha hecho absolutamente nada en 5 aos de gobierno para gravar con impuestos las transacciones financieras por miles de millones de pesos anuales que no tributan absolutamente nada, mientras se sigue gravando con el 21 % de Impuesto al Valor Agregado a todos los productos que se comercializan en la Argentina, an los de primera necesidad, como el pan, la leche, la carne y el aceite.

Hemos celebrado la derrota de un gobierno que cuando gobernaba la Provincia de Santa Cruz (de la que es oriundo y "Gran Patrn" Nstor Kirchner) colabor en la entrega del patrimonio petrolfero y gasfero argentino a empresas privadas extranjeras. Estas empresas, sin hacer prcticamente inversiones en nuevas exploraciones, estn vaciando los recursos energticos de la Argentina.

Hemos celebrado la derrota de un Presidencia Matrimonial que cuando eran gobierno provincial en Santa Cruz, en una maniobra oscursima, enviaron los fondos -que le correspondan a la provincia por la privatizacin del gas y el petrleo- a bancos en Suiza sin que, hasta el presente, sepamos realmente cunto dinero se envi, si se ganaron intereses por ese dinero ni quien los gan y, tampoco, creemos que ese dinero haya sido repatriado a la Argentina.

Hemos celebrado la derrota de un gobierno nacional que, recientemente, ha repetido las conductas entreguistas del pasado al ordenar a la Provincia de Santa Cruz una nueva entrega, esta vez de los yacimientos del Golfo San Jorge, en la plataforma continental argentina a empresas que estn vaciando los yacimientos hidrocarburferos de todos los argentinos.

En suma, somos conscientes de que esto es una "guerra entre bandas".

Por un lado est la banda ms poderosa, la banda gubernamental, que encubre con la mscara de los derechos humanos el hecho de que sigue profundizando las polticas neoliberales de la dictadura militar y del Menemismo y que tena y tiene una clara alianza con el capital trasnacional.

Por el otro lado est la banda del "partido del campo" que fue cmplice de cuanto golpe de estado se desat en la Argentina en el siglo XX y que, entre sus componentes, aunque no tiene santos, tiene menos alianzas con el poder internacional y por ello hace un poco menos de dao al pas.

Era necesario que se debilitara la banda ms fuerte pero, ahora, deberemos dar la pelea contra la banda que ha ganado poder, la banda agropecuaria, para que la seguridad alimentaria de todos los argentinos, el desarrollo sustentable y el respeto a los campesinos y a los pueblos originarios no sean pisoteados por la soja.

Fuente: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=5578&lg=es

Jorge Aldao es miembro de Cubadebate, Rebelin y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingstica.



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