Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-07-2008

La oportunidad del hambre

Claudio Katz
Rebelin


La celebracin de la caresta internacional de los alimentos como una gran oportunidad para la Argentina retrata el clima conservador que instal la revuelta del agro. Los promotores de este mensaje evitan mencionar el hambre que amenaza a millones de desnutridos en el mundo, ya que resulta difcil asociar esta tragedia con un futuro promisorio para el pas. Por eso describen la coyuntura de altos precios mundiales como un regalo que debe aprovecharse, alentando el agro-negocio local con menores impuestos [2] . Pero es cierto que el padecimiento de otros pobres favorecer a la Argentina?

ESPECULACIN Y AGRO-CARBURANTES

Como resulta imposible venderle alimentos a quin no puede pagarlos, ningn agro-liberal piensa exportar a Bangladesh, Pakistn, Hait, Mongolia o Afganistn. Los 1.300 millones de individuos al borde de hambruna por los aumentos de precios, no estn en mira de los negociantes argentinos. Se consideran ajenos a la muerte diaria de 24.000 personas por falta de alimentos y al fallecimiento de un ser humano cada cuatro minutos por falta de vitamina A.

El honorable exportador supone que estos inconvenientes sern resueltos con acciones filantrpicas de los organismos internacionales. Pero olvida que los 6500 millones de dlares recaudados en la ltima reunin de la FAO se estn licuando por la agro-inflacin. Tampoco compara esta irrisoria suma con los 400.000 millones que aporta el Tesoro norteamericano para socorrer a los bancos [3] .

Estas dificultades son vistas a lo sumo como un dao colateral derivado del bienestar que rodea a los nuevos consumidores de China y la India. Al acceder a una dieta diversificada que incorpora la carne han creado una gran demanda de nutrientes para los animales [4] .

Pero no es la primera vez en la historia del capitalismo que la mejora de un sector es solventada con la pauperizacin de otro. En 1943 se registr en la India un gran aumento de la demanda urbana de alimentos que cuadruplic los precios y provoc la muerte de dos millones de personas [5] .

La caresta de los ltimos meses no obedece al desborde de la demanda. Esta caracterizacin es una justificacin engaosa de los agro-exportadores. Como actualmente se producen tres veces ms alimentos que en los aos setenta frente a una duplicacin de la poblacin, no falta produccin para nutrir a todos los habitantes del planeta [6] .

El encarecimiento actual es un efecto de la especulacin financiera de los capitales que se protegen de la cada del dlar, los temblores de Bolsa y el desplome bancario invirtiendo en materias primas. Es la misma tendencia que ha provocado el ascenso del precio del petrleo. Como la burbuja inmobiliaria se pinch en Wall Street, los fondos se han desplazado al mercado agrcola de Chicago.

La tendencia alcista es tambin una reaccin de largo plazo frente al ciclo descendente de 1974- 2001. Pero aumentos tan furiosos en pocos meses reflejan la apuesta financiera. Entre marzo del 2007 y del 2008 el trigo subi 130%, la soja 87%, el arroz 74%, el maz 53%, como consecuencia de un aumento de los capitales invertidos en los agro-mercados. Este volumen se quintuplic en la Unin Europea y se multiplic por siete en Estados Unidos. Los fondos que escapan del dlar y los inmuebles acosan ahora los consumos bsicos del Tercer Mundo [7] .

Otro desencadenante de la caresta son los agro-combustibles. La produccin de etanol se triplic entre 2000 y 2007 y al ritmo actual el 40% de ese cultivo se destinar a la energa dentro de una dcada. Este viraje constituye un crimen contra la humanidad disimulado por los voceros de la oportunidad argentina. Para llenar el tanque de automvil con 50 litros de bioetanol se necesita quemar 358 kilos de maz, que es lo requerido por un nio de Mxico o Zambia para alimentarse durante un ao [8] .

NEOLIBERALISMO Y LIBRECOMERCIO

Los extremistas del agro-liberalismo atribuyen la inflacin mundial de los alimentos al desaliento de polticas estatales de regulacin. Culpan especialmente a los ecologistas europeos que resisten la introduccin de variedades genticamente modificadas, a los pases que an no privatizaron en gran escala la tierra y a las normas que restringen la concentracin de propiedades, perpetuando los minifundios en frica. Plantean un curioso diagnstico de hambre por ausencia y no por efecto del capitalismo [9] .

Pero es absurdo atribuir el desastre en curso a la insuficiente vigencia de este sistema en plena era neoliberal. El drama actual es consecuencia directa de esta modalidad furiosa de capitalismo, que propici la expansin del libre-comercio mediante las nuevas reglas de la OMC.

Para que Europa y Estados Unidos pudieran descargar los excedentes de alimentos acumulados desde los aos 60 se estimul la desregulacin. Y como las polticas de subsidio al recorte de produccin no alcanzaron para frenar la cada de los precios provocada por esa sobreproduccin, impusieron una virulenta apertura mundial de las importaciones.

Las naciones perifricas fueron empujadas, adems, a especializarse en cultivos comerciales de exportacin, en desmedro del abastecimiento local. Un alto nmero de pases qued transformado en comprador neto de productos bsicos. Egipto perdi definitivamente su condicin de antiguo granero, Indonesia su lugar pionero del arroz y Mxico su viejo papel como bastin del maz. Las prsperas regiones de granos del frica (Zimbabwe, Malawi o Kenia) tambin sufrieron una devastadora liquidacin de cultivos locales.

Esta andanada afect tambin a pases medianos como India, ya que la OMC exigi la eliminacin de la distorsin del mercado creada por las reservas nacionales de alimentos. El principio liberal de especializar a cada economa en sus ventajas naturales se transform en un dogma de adaptacin de cada pas a cierto cultivo peculiar. En este nuevo reparto de funciones a la Argentina le ha tocado producir soja.

Esta preeminencia de polticas neoliberales ha potenciado la rentabilidad como gua excluyente de la actividad agrcola. Con este principio se prioriza el uso de los alimentos para animales a costa del auto-abastecimiento. En Mxico se destina por ejemplo a esa finalidad el 66% de la produccin y solo el 34% restante es utilizado para nutrir a 100 millones de habitantes. Con el mismo patrn del beneficio se desmantel la agricultura de subsistencia en Costa Rica, Mxico, Hait y El Salvador y se generaliz el uso de herbicidas, insecticidas y fertilizantes que destruyen la biodiversidad.

El libre-comercio y la especializacin exportadora son la anttesis de la eficiencia. No hay nada ms alejado de la organizacin racional de la produccin que el sometimiento de la actividad agrcola al derroche actual de gastos de transporte, envoltorio y publicidad. Esta dilapidacin asume formas escandalosas en los pases desarrollados [10] -

El festejo local del agro-liberalismo frente a este terrorfico escenario, simplemente reproduce la algaraba que reina entre las grandes corporaciones. Las ganancias de estas sociedades han creado una euforia que no comparten los hambrientos. Solo los beneficios de las seis principales comercializadoras y proveedores de semillas treparon entre el 30 y el 77% durante el ltimo trimestre del 2007 [11] .

Quines suponen que estos beneficios tambin constituyen una excelente noticia para Argentina imaginan que destino del pas depende de la bonanza de estas corporaciones. Solo olvidan que en el mejor de los casos esos lucros sern acaparados por los socios locales de esas empresas.

CONFLICTOS Y PROGAMAS

Para la mayora de los argentinos el agro-liberalismo implica regresin social, afianzamiento de la mono-produccin y especializacin en alimentacin de animales, es decir en la escala ms baja de ese circuito. Esta insercin limita incluso el poder de negociacin de las clases dominantes locales, frente a la expansiva tendencia global del agro-negocio.

Muchos fondos financieros internacionales (como Black Rock) compran tierras en gran escala en distintas zonas del planeta, para implementar el pasaje de un cultivo a otro en funcin de los precios de cada producto. Como en comparacin a la industria el nivel de extranjerizacin de la propiedad agrcola en la Argentina es bajo, estos grupos financieros han puesto la mira en el pas.

Esta amenaza se aade al viejo conflicto argentino con los subsidios al agro que Estados Unidos y Europa implementan, mientras defienden el libre-comercio para el resto de la humanidad. Esta duplicidad determina un choque con las clases dominantes locales, que se acenta al comps de la crisis alimenticia. Han sido estas tensiones (y no la poltica de los Kirchner), el detonante de los recientes enfrentamientos comerciales con las grandes potencias en las reuniones de la FAO.

La suposicin que el pas permanecer como una isla de prosperidad, en un escenario mundial de hambruna es una tpica fantasa argentina. Dado el carcter perifrico de la economa nacional y su elevado nivel de endeudamiento es ilusorio suponer que podr salir airoso de una hambruna global.

Los voceros del agro-liberalismo difunden esta creencia, para propiciar aumentos de la produccin agraria basados en bajos impuestos. Afirman que el auge de la exportacin no encarecer los alimentos dentro del pas, en la medida que la abundancia permita subsidiar los consumos locales y facilite la distribucin gratuita alimentos [12] .

Pero esa iniciativa podra implementarse de inmediato. Dado que hay 2 millones de hambrientos frente a una produccin que permite nutrir a 400 millones de personas, la distribucin gratuita que proclaman para el futuro podra concretarse sin dilaciones. En lugar de un lock out patronal con derrames de leche podran regalar carne, pan y verduras. Si no practican esa filantropa en la actualidad, tampoco la implementarn cundo acumulen mayores beneficios.

Una solucin favorable para las mayoras populares transita por otro camino. Argentina puede jugar un papel significativo en la gestacin de un modelo mundial de seguridad alimentaria, basado en el reestablecimiento de las reservas y la instrumentacin de mecanismos de estabilizacin de los precios, en un marco de inmediata detencin de la produccin de agro-combustibles [13] .

Este curso requerira controles coordinados de abastecimiento, produccin y comercializacin, tendientes a regular los mercados de granos, para erradicar el sistema de fondos de inversin en commoditties que provocan la hambruna actual. Obviamente de estas iniciativas no se habla en el FMI o la OMC, pero podran desenvolverse entre los pases y las organizaciones que rechacen el agro-negocio.

La fijacin del precio de los alimentos por las Bolsas es un crimen. Las cotizaciones de estos bienes pblicos deberan quedar establecidas en negociaciones entre naciones. En la UNCTAD ya existen siete mtodos para fijar cotizaciones por esa va, pero las grandes corporaciones bloquean su implementacin.

La soberana alimenticia es un derecho inalienable. Los pases deben decidir en forma coordinada qu se cultiva y de qu forma. En defensa de estos principios, Argentina podra ejercer una gran influencia internacional. Pero este rumbo supone una poltica popular muy distante de las propuestas del ruralismo y el gobierno.

22-7-08.



[1] Economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda). Su pagina web es: www.lahaine.org/katz

[2] La solucin al problema de los altos precios mundiales radica en asegurar altos precios para los exportadores locales, Huergo Hctor, El mundo ofrece una oportunidad, Clarn, 2-6-08.

[3] Los alimentos que en marzo pasado la ONU adquira a 460 dlares ahora se compraban a 780 dlares, Pgina 12,16-5-08.

[4] Un kilo de cerdo requiere cinco kilos de alimentos balanceados para abastecer un consumo que se ha modificado significativamente. Los 20 kilos de carne que en promedio al ao coman los chinos en 1985 se han elevado en la actualidad a 50 kilos (Clarn, 20-4-08).

[5] Amartya Sen, Cundo la prosperidad trae hambre, Clarn, 30-5-08.

[6] La produccin mundial de grano creci en 2007-08 un 4,7% respecto al 2006-07, superando el 2% de crecimiento promedio de la dcada pasada, (Pgina 12, 25-5-08). Segn FAO hay productos suficientes para alimentar hasta 12.000 millones de personas en un futuro prximo, (Pgina 12, 1-6-08).

[7] Hay un vuelco de fondos de inversin en materias primas que en el ao 2000 manejaban 50.000 millones y ahora gestionan 200.000 millones, Pgina 12, 25-5-08, La Nacin, 22.3.08.

[8] Clarn, 30-5-08.

[9] Alemn Juan, Las causas de la escasez mundial de granos, La Nacin, 2-6-08.

[10] De acuerdo a informaciones recientes en los supermercados de Inglaterra se desechan alimentos por 21 mil millones de libras, que seran suficientes para neutralizar el hambre de frica durante todo un ao, Clarn, 1-6-08.

[11] Las ganancias de Cargill aumentaron 83% en ltimos meses y ya haban subido 36% en 2007. El 80% del comercio mundial de cereales es manejado por Cargill, ADM. ConAgra, Bunge y Dreyfus, pocas firmas controlan el movimiento de semillas transgnicas y agro-txicos (Monsanto, Bayer, Syngenta, Dupont, BASF y Dow controlan). Solo dos grandes grupos que procesan alimentos (Nestl, Unilever) y sons contadas cadenas que los distribuyen en gran escala (Wal Mart, Tesco, o Carrefour). En total son una decena de corporaciones y 40 compaas aliadas que dominan todo el circuito de granos, carnes, lcteos, aceites, azcar -cacao y bebidas Jalife-Rahme Alfredo. Seis trasnacionales controlan granos y cereales La Jornada, 23-4-08.

[12] De las Carreras, Alberto, Los alimentos en el mundo, La Nacin, 4-6-08

[13] Es la propuesta que desarolla Wim Dierckxsens, Especular con alimentos (Pgina 12, 25-5-08.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter