Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-07-2008

Las paradojas del desarrollo en Amrica Latina

James Petras
Rebelin

Traducido por el equipo de traduccin de Rebelin


Introduccin

El desarrollo latinoamericano ofrece una amplia gama de paradojas que desafan todas las predicciones, las prescripciones y los anlisis de escritores e intelectuales de izquierda y derecha. Hay cambios y desplazamientos abruptos en la correlacin de fuerzas polticas, y al mismo tiempo se producen continuidades estructurales llamativas. Los avances polticos alternan con bruscos retrocesos a medida que los movimientos populares compiten por el poder por medio de movilizaciones de masas que resurgen y se enfrentan a las clases gobernantes. Los derrumbes de los sistemas financieros y productivos, las fugas de capitales y la desaparicin de los regmenes de las clases gobernantes, van seguidos de fuertes recuperaciones econmicas de corte capitalista, del renacimiento de movimientos liderados por los empresarios y de la restauracin de la hegemona capitalista frente a la pequea burguesa. Los movimientos horizontales de clase y los sindicatos, que superan las divisiones tnicas, regionales y locales y desafan el estado capitalista, son desplazados por divisiones verticales en las cuales las organizaciones capitalistas, regionales y sectoriales, basadas en las masas, compiten por los beneficios. El liderazgo hegemnico sobre amplios sectores de la clase media baja y la poblacin urbana y rural pobre, oscila entre el proletariado que ha ido a menos, los empleados pblicos que se organizan, los campesinos y, en algunos casos, los desempleados urbanos, las elites organizadas de la exportacin agraria, las multinacionales financieras y mineras lideradas por las grandes compaas que apoyan a los demagogos de derechas de las clases medias. La recuperacin econmica y unas tasas de crecimiento sostenidas y sustanciales fortalecen el poder poltico y social de las clases gobernantes, lo que contribuye a extender y acrecentar unas desigualdades superiores a las que precedieron a la crisis econmica. El pndulo poltico se desplaza de una influencia radical de la izquierda en las calles al poder institucional de centro izquierda, o un nuevo surgimiento del poder institucional y de base derechista. Los movimientos sociales de masas, que ocupan y organizan fbricas fallidas y tierras improductivas, son sustituidos por la restauracin a los anteriores propietarios, el desplazamiento forzoso de los campesinos y la vasta expansin de los productos de exportacin agrarios.

 

Mientras la hegemona estadounidense en Amrica Latina se hace menos profunda y omnipresente, la variante local latinoamericana del neoliberalismo se expande y se globaliza. El inicio de la recesin y la crisis financiera en EEUU no consigue, o apenas consigue, frenar el boom exportador de Amrica Latina, poniendo de manifiesto el creciente desacoplamiento de las economas de ambas regiones, lo cual deja obsoleto el clich segn el cual Cuando EEUU estornuda, Amrica Latina atrapa una neumona.

 

La dinmica de clases de la derecha resurgente

 

Uno de los factores clave que impulsa el resurgir de la derecha, el debilitamiento de los regmenes calificados de centro izquierda, y el aislamiento y declive de los movimientos sociales radicales en la primera dcada del nuevo milenio, es la primarizacin de las economas. El sector econmico primario, a saber, la agricultura y la minera, est dominado por las grandes compaas agromineras nacionales y extranjeras, las cuales tambin lideran los negocios punteros y las instituciones financieras y ejercen la hegemona sobre los gobiernos regionales y locales y sus empleados. Unos precios mundiales favorables y la apertura de los nuevos y dinmicos mercados de ultramar, as como las grandes aportaciones de inversiones extranjeras a los sectores primarios, han incrementado en gran medida el papel de las lites del sector agrominero en la economa y han aumentado su demanda de mayor influencia en la poltica econmica nacional. La creciente importancia de los sectores agromineros y sus industrias satlite (finanzas, comercio, maquinaria agrcola, infraestructuras y construccin) ha desplazado los ejes del poder poltico de las alianzas de centro izquierda, compuesto por la clase trabajadora urbana de clase media y los pobres rurales y urbanos, hacia un bloque de poder de masas liderado por las lites agromineras que abarca pequeas empresas urbanas, organizaciones profesionales, campesinos medianos e incluso pequeos, consumidores urbanos desafectos y empleados asalariados que sufren los efectos de la elevada inflacin.

 

Las lites del sector primario lideradas por la derecha son los principales exponentes de las polticas de libre mercado, con independencia del declive de la influencia del FMI y el Banco Mundial, dado que su objetivo estratgico fundamental es el acceso ilimitado a los mercados de ultramar y la importacin de capital y bienes de consumo a precios competitivos, ms bajos. A escala nacional, las lites agromineras y sus colaboradores en los sectores financieros y comerciales, exigen el fin de la regulacin gubernamental, la disminucin o eliminacin de los aranceles a la exportacin, el fin del reparto de ingresos con el gobierno nacional y la reinversin del supervit comercial en proyectos de infraestructura que faciliten las exportaciones y los beneficios.

 

El desplazamiento del poder de la izquierda radical al centro izquierda y a la derecha va muy en paralelo con los vaivenes del capital. La izquierda radical domin la calle, ejerci un veto virtual sobre la poltica econmica e influy en el cambio de rgimen en el momento lgido de las crisis econmicas y polticas y la derrota del neoliberalismo en los comienzos del siglo XXI. El centro izquierda surgi del punto muerto entre los movimientos sociales y la clase gobernante durante las crisis, la izquierda radical fue capaz de poner freno al dominio del capital pero no pudo, o no quiso, sustituirlo; y la clase gobernante ocup las posiciones estratgicas en la economa, pero era incapaz de gobernar. El centro izquierda fue esencialmente un rgimen de transicin nacido tras las crisis, pero slo poda sobrevivir a condicin de que pudiera adaptarse a las demandas de las lites agromineras que emergieron del boom econmico del perodo post crisis. El intento del centro izquierda de lograr ajustes polticos y una continuidad estructural cre, a su derecha, a sus sepultureros. Sintindose seguro por el apoyo que reciba de los sectores estratgicos privatizados, financieros, agromineros e industriales, el centro izquierda llev a la prctica una serie de polticas fiscales, monetarias y laborales que forzosamente supusieron alimentar el relanzamiento del crecimiento capitalista. Unas condiciones favorables en el mercado mundial instaron a los regmenes de centro izquierda a adoptar la estrategia de crecimiento del sector primario, independientemente del hecho de que su base electoral se opusiera a las lites lderes en el sector primario. El centro izquierda operaba con una visin esttica del equilibro de poder posterior a la crisis entre los pobres movilizados y una burguesa resurgente, y tena en mente una alianza productiva donde podran sacar provecho de la riqueza y los ingresos generados de un sector primario de libre mercado para los pagos de prestaciones sociales que pacificaran su base de masas. La estrategia se vino abajo en el momento en que el boom del sector primario despeg y las lites agromineras resurgentes se hicieron fuertes gracias a unos beneficios rcord. Las lites derechistas del sector primario se negaron a entrar en el juego de la alianza productiva y de las polticas de reparto de la riqueza del rgimen que impulsaba el centro izquierda. Incapaz de volver a meter al genio en la botella, el centro izquierda se convirti en prisionero de la derecha resurgente, dando marcha atrs en cuanto a las promesas a su base de masas y sin voluntad ni capacidad de proteger a sus partidarios, por no hablar de movilizarlos contra la violencia institucional y callejera de las tropas de choque de la derecha del sector primario.

 

El resurgir del neoliberalismo de libre mercado y el debilitamiento de los movimientos sociales

 

El dominio de los adalides de la economa propulsada por el sector primario ha tenido importantes repercusiones en el mapa macroeconmico y poltico.

 

En primer lugar, y ante todo, la derecha se ha hecho con el poder poltico en las dinmicas regiones agromineras, y con los beneficios obtenidos y los ingresos fiscales locales, han sido capaz de financiar proyectos locales de asistencia social que movilizan a la mayora de la poblacin local en apoyo de su agenda regionalista. As, han conseguido, en gran medida, convertir el conflicto de clases en un conflicto sectorial y regional.

 

En segundo lugar, el impulso regional y el papel cada vez ms estratgico de las regiones dominadas por la derecha en la economa nacional, ha dado lugar a una mayor influencia en la poltica nacional. En particular, grupos econmicos dominantes en las capitales, sobre todo en los sectores financiero y comercial (actividades de importacin y exportacin), han unido sus fuerzas para socavar los regmenes de centro izquierda, con el resultado del sometimiento de los regmenes vulnerables de centro izquierda a las exigencias desreguladoras ms radicales del sector agrominero. El problema al que se enfrentan los regmenes de centro izquierda es que el resurgir de la derecha ocurre en un momento en que las presiones inflacionarias estn obligando a los trabajadores organizados a pedir mayores subidas salariales, sobre todo en vista de los pasados 5 aos de rpido crecimiento y creciente desigualdad. Esto da lugar a un conflicto de tres vertientes, donde los regmenes de centro izquierda se encuentran con la oposicin de su base popular anterior y han sido abandonados por la clase media de las capitales y provincias.

 

Las medidas reguladoras que el centro izquierda introdujo frente a la crisis de la dcada anterior, ahora se estn erosionando. Los dbiles esfuerzos por remediar la pobreza extrema y financiar el empleo urbano los socava una derecha agrominera con gran confianza en s misma que se ve, con razn, como un centro dinmico de la estrategia de desarrollo de centro izquierda liderada por la exportacin. La dependencia que tiene el centro izquierda del sector primario y su incapacidad de introducir cambios estructurales en el rgimen de propiedad de tierras y el control minero y energtico fueron cruciales para el poderoso resurgir de la derecha. La negativa del centro izquierda a renacionalizar los sectores econmicos estratgicos privatizados durante la dcada anterior y su estrategia de desmovilizacin poltica de los movimientos populares han desplazado de manera dramtica el equilibrio del poder poltico hacia la derecha.

 

El fracaso del movimiento indio y campesino

 

En el cambio de siglo, los movimientos indios y campesinos desempeaban un papel importante en algunos pases de Amrica Latina. En Bolivia, Ecuador, Colombia, Mxico, Per, Brasil, Amrica Central y Paraguay, los movimientos indios y campesinos tuvieron un papel importante, bien en el derrocamiento de los regmenes neoliberales, construyendo potentes movimientos de base regional que influyeron en la poltica nacional, bien ayudando a que salieran elegidos presidentes de centro izquierda y, en algn caso, aportando el apoyo de las masas a los movimientos guerrilleros. La mayora de dichos movimientos sociales eran, efectivamente, grupos de veto a la hora de plantear la agenda poltica nacional. Como actores polticos importantes, estos movimientos fueron aliados muy codiciados para los partidos y polticos electorales que se proclamaban de centro izquierda, para contrarrestar la poltica de patrocinio de las lites agromineras de derechas. El momento de triunfo de los movimientos, su reconocimiento como protagonistas en la poltica nacional como grupos con capacidad potencial para hacer y deshacer las fortunas electorales de los partidos y lderes polticos urbanos, fue tambin el principio del fin de su papel como agentes representativos de la base de masas.

 

Los lderes indios y campesinos sucumbieron a los halagos o favores polticos, empleos en el gobierno, ONG financiadas por la UE o EEUU, y microcrditos administrados por bancos internacionales de ultramar. Los movimientos y los lderes fueron testigos de cmo sus aliados polticos de centro izquierda giraron a la derecha, acogiendo la estrategia de exportacin de agrominerales y abandonando las promesas de reforma de la tierra, seguridad alimentaria y financiacin de la agricultura cooperativa. El resultado fue la prdida visible de iniciativa poltica, divisiones internas, deserciones en masa y, en algunos casos, la transformacin de los movimientos en correas transmisoras de las polticas oficiales que originaron una desmovilizacin parcial y la prdida del poder en la calle. Sobre todo, el giro y el nfasis en la autonoma y la poltica tnica, promovido por las ONG y sus agencias de financiacin de la UE y EEEUU, hicieron que los movimientos indios cambiaran la poltica de clases por la poltica separatista/regionalista. Este desplazamiento hacia la poltica identitaria los aisl de los sindicatos, los mineros y la clase trabajadora urbana y proporcion a las poderosas lites agromineras un pretexto para hacerse con el control de las regiones ms ricas y productivas del pas, las que contienen las tierras ms frtiles y mayor concentracin de minerales, y los principales yacimientos de gas y petrleo.

 

A pesar del avanzado estado de descomposicin y caos de los movimientos campesinos, especialmente indios, y su papel cada vez ms aislado y marginal en la poltica nacional, un ejrcito de periodistas progresistas y de izquierdas, socios de ONG, intelectuales y escritores, continuaron balbuceando sobre los poderosos movimientos sociales de Amrica Latina, una marea rosa, el avance de la izquierda, etc. Cuando la derecha agrominera de Bolivia convoc un referndum separatista totalmente controlado, y los campesinos y partidarios indios del gobierno central fueron salvajemente apaleados por matones neofascistas apoyados por los regmenes separatistas provinciales, el gobierno de Evo Morales y lvaro Garca Linares abandon cualquier intento de defender la seguridad fsica de sus seguidores a la vez que se esforzaba al mximo por aplacar a la lite agrominera. En Ecuador, tras la desastrosa alianza electoral del movimiento indio CONAIE (2003) con el presidente seudoderechista convertido en populista Lucio Gutirrez, el movimiento cay en el declive, se dividi y desmoraliz a la base de masas, llegando a su punto ms bajo en la votacin de 2007 de la asamblea constituyente, donde obtuvo el 2% de los votos para sus candidatos. El movimiento indio zapatista se automargin al negarse a apoyar un movimiento de protesta de millones de personas contra el fraude presidencial de 2006, y al concederle un apoyo simblico mnimo al alzamiento de masas urbano rural en el estado mexicano de Oaxaca, que dur 6 meses bajo una dura represin estatal.

 

Retirada de los movimientos sociales del escenario nacional a los escenarios locales

 

En el ltimo tercio de esta dcada, ante el retroceso de los movimientos izquierdistas, la rendicin de los regmenes de centro izquierda y el resurgir de la lite agrominera de derecha dura, los movimientos sociales rurales se han retirado hacia combates locales sectoriales, y los movimientos indios hacia una lucha defensiva por la supervivencia frente a la expansin dinmica de las plantaciones de soja, los exportadores de madera y las multinacionales del mineral y el petrleo. Los principales movimientos rurales, como el MST en Brasil, han experimentado tantos desahucios gubernamentales de ocupadores de tierras como ocupaciones. El CONAIE en Ecuador y los indios de Chiapas, han visto que los seguidores que abandonan sus tierras ancestrales, sus granjas e incluso el pas son muchos ms que los que se unen a los movimientos. Las federaciones de indios y campesinos de Bolivia han sido testigos de la vasta expansin y el enriquecimiento de las lites de exportacin agromineras, mientras los niveles de pobreza siguen en el 65%, lo que les obliga a emprender una masiva emigracin a ultramar.

 

La realidad dual de hoy es el retroceso del movimiento indio y campesino y el resurgir de las lites gobernantes agromineras; ambos aspectos reflejan el enorme mpetu que da a esta polarizacin econmica el hecho de que el centro izquierda promueva primarizar la economa.

 

Paradojas de Amrica Latina. Las victorias electorales de izquierda y el poder de derechas

 

La mejor forma de entender la Amrica Latina contempornea es examinar su paradojas ms chocantes e identificar el contraste fundamental entre las apariencias que se proclaman y las realidades empricas. A lo largo de los tres ltimos aos, los movimientos ms poderosos y organizados de la sociedad civil estn organizados por las grandes empresas urbanas de derecha, las lites de la agricultura apoyadas por un gran nmero de las clases medias del sector privado, pequeos campesinos, tenderos, asociaciones cvicas, empresarios del transporte y organizaciones profesionales. En cambio, los movimientos sociales rurales y urbanos de los pobres, organizados por la izquierda, estn en retroceso, inmovilizados o a la defensiva. El resurgimiento de la derecha aparece en el contexto de unos regmenes de centro izquierda cuyas polticas han desmovilizado los movimientos a travs de la cooptacin y han estimulado una recuperacin econmica que, a su vez, ha levantado expectativas y demandas de la derecha en el sentido de una mayor autonoma, poder regional, concesiones ms lucrativas y menos impuestos.

 

Un breve estudio de los principales pases de Amrica Latina en 2008 confirma el nuevo paradigma del resurgir de la derecha.

 

Bolivia . A finales de junio de 2008, la derecha controlaba plenamente los gobiernos en 5 provincias, celebr y gan referndum en 4 provincias, dominaba las calles y plazas mediante organizaciones cvicas agresivas, perpetraba ataques violentos peridicos sobre las asambleas de indios y sindicatos, y tena el poder de convocar huelgas generales efectivas y cierres patronales que paralizaban la economa. Liderados por la oligarqua de negocios agrarios de Santa Cruz, pusieron en pie un gobierno paralelo para negociar la recaudacin de impuestos, la poltica econmica extranjera y obligar a la polica y al ejrcito nacional a someterse a sus polticas. Como resultado, las regiones de derecha ahora controlan ms del 85% de las exportaciones y reservas de gas y petrleo, el 80% de las exportaciones agrarias y la mayor parte de las instituciones comerciales y financieras. Las organizaciones populares de izquierda han sido manipuladas y divididas por el gobierno de Morales-Garca Linera, minando su capacidad de respuesta ante el resurgimiento de la derecha. En junio, la federacin de mineros, o al menos la mayora de sus delegados, votaron a favor de que en julio se celebrara una huelga general contra el resurgir de la derecha y el rgimen impotente de Morales.

 

Argentina . Durante la primera mitad de 2008, las empresas agrarias lderes, con fuerte apoyo de la burguesa provincial y los pequeos y medianos campesinos, organizaron cierres patronales masivos y sostenidos, una manifestacin multitudinaria de 200.000 personas en Rosario, y obligaron al gobierno de Cristina Kirchner a renegociar un impuesto de arancel sobre los beneficios obtenidos con las exportaciones de grano y soja. Los lderes del boicot de derechas consiguieron debilitar la popularidad del rgimen de centro izquierda, cuestionando su autoridad y capacidad de gobierno, mientras formaban alianzas polticas con los sectores comerciales y financieros urbanos. Lo que es igual de importante, la escasez de alimentos (carne y grano) dio lugar a subidas de precios que fomentaron la inflacin y provocaron un amplio malestar entre los pobres urbanos. Los movimientos urbanos populares brindaron escaso apoyo al rgimen de centro izquierda, no se opusieron a los boicoteos y cortes de carreteras de la derecha, a excepcin de sectores de los sindicatos de camioneros. Claramente, el movimiento rural controlado por las fuerzas de derecha lideradas por los exportadores agrarios han sustituido a los movimientos de trabajadores en paro como sector dinmico de poltica extraparlamentaria. Como consecuencia del debilitamiento del centro izquierda, es probable que los neoliberales ortodoxos de derecha saquen un beneficio electoral.

 

Brasil . Durante los primeros seis aos de la presidencia de Lula Da Silva, las empresas y lideres de la banca y asesores de derecha han dominado todas las posiciones econmicas estratgicas del gobierno. Los principales movimientos del campo han sido dominados totalmente por las lites de la soja, madera, azcar-etanol, que han desposedo a los pequeos agricultores, a los indios y campesinos de la agricultura de subsistencia al expandir su produccin de cultivos de biocombustibles y otras exportaciones agrarias. El Movimiento de trabajadores rurales Sin Tierra (MST) ha visto cmo se criminalizaban sus acciones sociales, se han expulsado a decenas de miles de ocupantes organizados de tierras y el ejrcito, la polica municipal y nacional y los ejrcitos privados de los agro exportadores han quemado sus chabolas y han arrancado sus cultivos. Una de las fuerzas impulsoras del boom de la agroexportacin ha sido la inversin extranjera, a gran escala y a largo plazo, en millones de hectreas de tierras frtiles, fbricas de procesamiento de alimentos, refineras de etanol e instalaciones de almacenamiento y transporte. Bajo Lula Da Silva, se han talado millones de hectreas de selva de la regin amaznica y se ha expulsado a miles de indgenas y colonos pobres. Como mucho, el MST ha realizado luchas defensivas, resistiendo a las ocupaciones de tierras y protestas simblicas contra la agricultura biotecnolgica y la destruccin ecolgica. En contraste con la expansin dinmica del movimiento de apropiacin de tierras liderada por los capitalistas, que recibe un importante apoyo financiero y policial del rgimen de Lula, los movimientos populares retroceden, estn bajo vigilancia y sometidos a una severa represin, encarcelamientos y asesinatos siempre que emprenden acciones directas. El rgimen de Lula, que asumi el cargo con el poderoso respaldo de los sindicatos, el MST, las federaciones del sector pblico y los movimientos sociales populares, se ha convertido en el lder del movimiento de la agroexportacin liderado por la lite resurgente. Lula ha eliminado las opciones polticas del MST y los sindicatos y ha abierto el camino a la reafirmacin de la hegemona de la clase dominante.

 

Venezuela . Despus de que la derecha venezolana sufriera una serie de graves reveses, concretamente la derrota del golpe militar de abril de 2002, el cierre patronal de diciembre de 2002-febrero de 2003, el referndum de 2004 y las elecciones presidenciales de 2006, volvieron a las calles en 2007 y consiguieron la derrota del referndum de Chvez, en diciembre de 2007, por unos mrgenes muy exiguos (menos del 1%). A lo largo de la ltima dcada, la derecha de Venezuela ha retenido una presencia extraparlamentaria de masas y una red de ONG bien organizada que entrena y lleva a cabo manifestaciones callejeras de gran envergadura, con ayuda de las agencias estadounidenses de ultramar. La derecha venezolana ha combinado la accin electoral con la extraparlamentaria, protestas violentas terroristas y protestas de masas no violentas, alternando segn las circunstancias y oportunidades. Aprovechando las concesiones del gobierno, incluida la amnista de los participantes en el golpe, el aumento de la inflacin y la escasez inducida por la oposicin, la derecha aspira a salir vencedora en las elecciones locales y nacionales previstas para noviembre de 2008, donde espera ganar una mayora significativa de las elecciones locales y nacionales. Afianzando su liderazgo en los movimientos de estudiantes, dominados por las lites, de la universidad pblica y privada, y en su slida base de la lite de los negocios agrarios, la derecha tiene la esperanza de repetir su primer xito electoral del referndum de 2007. El gobierno y su nuevo partido de masas, PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) se enfrentan a una derecha rejuvenecida, fortalecida por los infiltrados y agitadores patrocinados por EEUU y Colombia, que acta en los barrios pobres y es capaz de disturbios violentos y de promover movimientos separatistas, sobre todo en el estado de Zulia, rico en petrleo.

 

Ecuador . El levantamiento popular de 2005 que derroc al presidente de derecha Lucio Gutirrez, la subsiguiente eleccin de Rafael Correa y las dobles victorias en el referndum de una nueva constitucin y los delegados de la comisin constitucional (octubre de 2007), prcticamente eliminaron a los partidos tradicionales de derecha. Habiendo perdido claramente sus bastiones electorales en el parlamento y la presidencia, la derecha poltica lanz un movimiento de autonoma regionalista separatista a gran escala, con base en Guayaquil, dirigido por su alcalde. A principios de 2008, movilizaron a 200.000 partidarios de derecha en un esfuerzo por presionar a la asamblea constituyente. Y lo que es ms grave, el ejrcito y sus agencias de inteligencia, en estrecha colaboracin con la CIA y el ejrcito colombiano, ocultaron al presidente Correa informacin sobre la incursin violenta del presidente colombiano Uribe y su bombardeo de la regin fronteriza de Ecuador en la persecucin de la guerrilla de las FARC. Como respuesta, Correa destituy al ministro de Defensa, al director de la inteligencia militar al jefe del ejrcito. La clave del resurgir de la derecha en Ecuador estriba en el hecho de que los poderosos bancos costeros, los grupos financieros e industriales, han permanecido intactos, as como las grandes multinacionales del petrleo de propiedad extranjera, que controlan el 56% de la produccin del crudo. Los principales medios de comunicacin privados, aliados de la derecha, dominan las ondas, al no existir ningn rgano meditico importante del gobierno. Si bien Correa elimin correctamente a los oficiales militares pro imperialistas ms egregios, las instituciones civiles y militares del Estado siguen plagadas de personas nombradas por los anteriores regmenes de centro derecha. Si Correa actualmente domina el ejecutivo y el parlamento, la derecha ha demostrado su capacidad de lanzar un poderoso movimiento de sociedad civil y sigue teniendo la llave de los sectores militares. El resurgir de la derecha en la sociedad civil se da en un momento en el que los principales movimientos de sociedad civil de izquierda (el sindicato indio CONAIE y los sindicatos de los trabajadores del petrleo) han sido debilitados, desatendidos o marginados por el rgimen de Correa, hacindolos vulnerables a un ataque extraparlamentario.

 

Colombia . Colombia es un pas en el que la extrema derecha ha logrado sus mayores beneficios, tanto dentro del gobierno, en la sociedad civil y la lucha de clases, como en relacin con sus vecinos. Con la eleccin de lvaro Uribe, Colombia es testigo de la sistemtica extensin de la actividad de los escuadrones de la muerte relacionada con un movimiento masivo de clase media urbana y el reclutamiento por la fuerza de decenas de miles de informantes rurales bajo la amenaza de tortura y muerte. Respaldado por ms de 6.000 millones de dlares de ayuda militar de EEUU, miles de asesores estadounidenses y la ms avanzada tecnologa de deteccin procedente de EEUU e Israel, el rgimen ha expulsado a ms de dos millones de campesinos desde el campo a los suburbios urbanos o fuera de sus fronteras. La reeleccin de Uribe fue acompaada por un aumento de las fuerzas armadas hasta llegar a los 250.000 miembros. Los alcaldes y parlamentarios de centro izquierda pertenecientes al Polo Democrtico son totalmente impotentes para evitar las masacres semanales e incapaces de bloquear la promulgacin de un acuerdo bilateral de libre comercio con EEUU. El rgimen ha militarizado la mayor parte del campo y ha aislado y destruido las organizaciones sindicales y campesinas.

 

Desde 2005, la derecha colombiana ha estado infiltrando fuerzas paramilitares en Venezuela para desestabilizar el rgimen de Chvez. Organizaron el secuestro de un portavoz de las FARC en el centro de Caracas. La culminacin de la proyeccin de poder regional de Colombia fue el bombardeo de un campamento de las FARC en Ecuador, identificado por EEUU y Colombia en el curso de las negociaciones internacionales sobre secuestrados y prisioneros con la mediacin de Chvez. A consecuencia de ello, Chvez cedi a las presiones de Uribe y atac pblicamente a las FARC hacindoles un llamamiento a desarmarse y a someterse incondicionalmente a los trminos dictados por el gobierno colombiano. Uribe moviliza hoy a un milln y medio de partidarios mientras que el centro izquierda cuenta con 200.000 y los movimientos populares de izquierda estn en retirada.

 

Lejos de un perodo de avance de la izquierda, Amrica Latina se encuentra en medio de una derecha renaciente, tanto en la sociedad civil como en la arena electoral, en gran parte gracias al boom econmico que (junto con la consolidacin y promocin de sus promotores en la agroindustria, las finanzas y la minera) ahora amenaza con desplazar a los regmenes de centro izquierda. La creciente marea blanca ha establecido las bases para una nueva forma de oligarqua conjunta imperial para cuando EEUU se recupere de su recesin, de la crisis financiera y del atolladero militar en Oriente Prximo.

La paradoja de la autonoma

 

La segunda paradoja se sita en la propuesta de autonoma hecha por la izquierda o centro izquierda, que ha fortalecido a la derecha y a la lite econmica regional, y debilitado al gobierno central y a los movimientos populares nacionales. Lo que empez como una exigencia indigenista de izquierda de un Estado multitnico basado en una autonoma regional, ha evolucionado a una plataforma de la rejuvenecida derecha, que exige autonoma regional exclusivamente para controlar y explotar las regiones ricas desde el punto de vista agrcola y minero. La consigna de autonoma alzada originariamente por movimientos dirigidos por indios y respaldados por ONG financiadas por EEUU y Europa, tena por objetivo un gobierno tnico regional libre de la tutela del gobierno central. El problema es que las zonas ms prsperas y ricas en ingresos y recursos son precisamente las regiones en las que las comunidades indias no dominan y en las que el trabajo asalariado y las relaciones comerciales han disuelto con creces las relaciones recprocas tradicionales indias. Con el ascenso del gobierno de centro izquierda la cuestin fue lograr ingresos adicionales procedentes de las regiones ricas en recursos y controladas por la oligarqua blanca, para financiar el desarrollo de las regiones ms pobres, en las que predominaban los indios y reasentar a indios pobres y sin tierras en las tierras frtiles y proporcionarles trabajo en las productivas industrias y minas. En vez de eso, la autonoma regional bsicamente ha confinado a los indios a las montaas remotas y poco frtiles para que administren su propia miseria y reciban poca ayuda estatal generada por los enormes beneficios de la minera y las exportaciones agrarias. Por contraste, una vez perdida la influencia o el control directo del gobierno central, las regiones ricas dominadas por las lites financieras y del sector agrominero han esgrimido ante los indios la retrica de la autonoma para avanzar hacia la secesin de hecho y monopolizar la riqueza y los ingresos generados localmente en contra de todo reparto federal de los ingresos.

 

La vaguedad de la retrica de autonoma y gobierno local no analiz las clases, que se hubieran beneficiado de la devolucin de poder y de recursos. Adems, el desarrollo desigual de las regiones y la tambin desigual distribucin de la riqueza excluy cualquier posibilidad de una poltica equitativa que favoreciera las regiones menos desarrolladas y de ingresos ms bajos. La autonoma regional, que en un primer momento a la comunidad de las ONG les pareca (o lo discutieron) una manera de corregir las injusticias histricas en relacin con los indios, tuvo el efecto contrario de negar a la mayora los frutos de sus logros en relacin con el poder nacional. El divorcio de los indios pobres de las regiones de gran riqueza y tierras frtiles y ricas minas fue el resultado del expolio histrico que padecieron debido a los grandes propietarios de tierras y de minas, y anteriormente, de la bsqueda por parte de los depredadores coloniales de indgenas para realizar trabajos forzados. La exigencia progresista no es la emancipacin de los pobres en sus empobrecidas regiones sino exigir la devolucin de las tierras por la va de la reforma agraria y la expropiacin de las minas como mecanismos reales para crear un poder de clase. Los regmenes de centro izquierda se niegan a expropiar, reasentar y emancipar a los pobres; en vez de ello, su poltica de autonoma preserva las lites y propiedades existentes, histricamente limpias de indgenas, y encierra a los indios en sus improductivos enclaves de las montaas y en los barrios pobres de las ciudades. Lo peor de todo es que la retrica de la autonoma jug a favor de la derecha y le permiti apoderarse del control poltico de sus prsperas regiones a costa del gobierno federal.

 

La paradoja del apoyo electoral popular al renacimiento de la derecha

 

No hay duda sobre la llamada de los polticos de los regmenes de centro izquierda. Los estudios de los resultados electorales demuestran de manera contundente que su principal base de apoyo procede de los pobres rurales y urbanos, la clase media baja, los movimientos sociales y sindicatos organizados. La fuerza motriz del cambio poltico desde la derecha neoliberal al centro izquierda fue la profunda crisis econmica precipitada por la desregulacin del mercado, la especulacin financiera salvaje y las grandes concentraciones de riqueza en medio de una crisis sistemtica. Sin embargo, es precisamente la base popular electoral de los regmenes de centro izquierda la que menos se ha beneficiado de la recuperacin econmica, del boom de artculos de consumo y del relativamente alto ndice de crecimiento. Es la antes desacreditada lite econmica la que ha recuperado sus altos ndices de beneficios y ha logrado consolidar su posesin de activos privatizados de forma sospechosa. Los regmenes de centro izquierda han cerrado el ciclo que empez con el final de la crisis del neoliberalismo de los noventa, que llev a desacreditar a las derechas y a un descenso de los beneficios. Esto llev a la emergencia de poderosos movimientos sociales y sirvi de trampoln para el ascenso del centro izquierda al poder, la recuperacin, crecimiento y ahora renacimiento de la derecha, tanto en su expresin poltica como econmica. Todo ello ha tenido lugar en menos de un decenio y sin que le dieran importancia los miopes comentaristas de izquierda que siguen manteniendo el final de la hegemona estadounidense.

Paradoja de los beneficios

 

Los mayores ndices de beneficios privados, de reservas de moneda extranjera y de austeridad fiscal, han tenido lugar bajo los regmenes de centro izquierda elegidos popularmente en esta dcada, no bajo los regmenes neoliberales de derecha de los noventa. Esto se debe, en parte, a los altos precios mundiales de exportacin de productos agromineros, pero tambin a la estabilidad poltica, los incentivos econmicos y las polticas fiscales de los regmenes de centro izquierda. Tanto los inversores extranjeros como nacionales han considerado positivamente la desmovilizacin de la insurgencia popular por parte del centro izquierda y la canalizacin de la poltica por las vas establecidas, y ha llevado a la repatriacin del capital. La imposicin por parte de los regmenes de moderados incrementos salariales en un momento de aumento de los beneficios del capital, ha aumentado las desigualdades en los beneficios y en los salarios. Igualmente importante, los regmenes de centro izquierda han reducido el ancestral saqueo econmico a gran escala y la corrupcin generalizada, y han obligado al capital a invertir por el beneficio en vez de robar el tesoro. En gran parte, la corrupcin de los polticos es ahora un medio de engrasar las ruedas de la inversin. El mayor crecimiento del capitalismo bajo regmenes putativos de centro izquierda en vez de bajo la derecha neoliberal es, en parte, resultado del cambio de saquear los recursos existentes a invertir en capitalismo normal. En ese sentido, la diferencia entre derecha neoliberal y el centro izquierda no es por el capitalismo o libre mercado, sino entre el capitalismo que obtiene ingresos de las rentas del Estado y el capitalismo que crece va transacciones de mercado.

La paradoja del centro izquierda que antepone las obligaciones de la deuda a los programas sociales

 

La derecha dura dio prioridad a sus relaciones con las agencias internacionales prestatarias y dependi en gran medida de la financiacin, por medio de la deuda, de muchas de sus inversiones a favor del crecimiento del sector financiero no productivo. El saqueo de los bancos por parte de la derecha y la destruccin de la confianza de los ahorradores hizo que recurriera al FMI y al Banco Mundial para su rescate, en el proceso de someter la economa a las onerosas condiciones que limitaban el crecimiento, especialmente el de la economa real. Retricamente, el centro izquierda libraba una guerra ideolgica contra el FMI, especialmente en cuanto a las condiciones y el oneroso pago de la deuda que, afirmaba, empobreca a la clase trabajadora. Una vez en el poder, sin embargo, el centro izquierda proceda rpida y decisivamente a reembolsar la deuda oficial (es decir, a pagar efectivamente la deuda contrada con el FMI y el Banco Mundial), asegurando que as limitaba su influencia. De hecho, los gobiernos de centro izquierda incrementaron la deuda privada interna y externa total, siguieron lealmente las polticas fiscales del FMI-BM y sus programas relativos a los supervits presupuestarios y mantuvieron vnculos, por intermedio del banco central, con el sector financiero a la vez que calificaban este arreglo de autonoma.

 

Ninguno de los bancos centrales puso restriccin alguna al pago de la deuda, ninguno dio prioridad a la deuda social por encima del reembolso a los acreedores y poseedores de bonos. A la hora de hacer frente a los pagos de la deuda, el centro izquierda estuvo tan dispuesto y puntual como lo haba estado la derecha, una vez acordados los pagos. Aunque en un primer momento decidi reducir el pago de la deuda tras la crisis financieras, Argentina procedi a incrementar los pagos con arreglo a su ritmo de crecimiento. En los aos siguientes, con un crecimiento del 8%, sus acreedores nacionales y extranjeros recuperaron con creces lo que en un primer momento se les haba deducido. Con todos los gobiernos de centro izquierda, el crecimiento de los pagos de la deuda y los incrementos de las reservas de divisas excedan ampliamente los incrementos del salario mnimo, lo que haca sus mercados atractivos para los inversores burstiles extranjeros.

La paradoja del declive del sindicalismo y ms deshaucios bajo los gobiernos de centro izquierda

 

Bajo los gobiernos de centro izquierda se ha registrado una disminucin de la militancia sindical y un incremento en el desplazamiento de trabajadores urbanos y rurales. Con su influencia sobre los sindicatos y los lderes campesinos, dichos gobiernos presidieron la disminucin de las huelgas generales y de las movilizaciones polticas debidas al cambio estructural que caracteriz el perodo anterior de gobiernos de derechas. Las ocupaciones de fbricas por parte de los trabajadores desempleados en Argentina acabaron; las organizaciones de trabajadores desempleados dejaron de bloquear las principales carreteras; los empresarios iniciaron procesos para recuperar las fbricas ocupadas y, en muchos casos, obtuvieron fallos judiciales favorables; la propiedad capitalista se protegi y funcion con menos huelgas y paros laborales; las ocupaciones de tierras por parte de los campesinos fueron sustituidas por la recuperacin de stas por los especuladores e inversores agroindustriales; el boom de los productos bsicos fue acompaado por el boom de la propiedad inmobiliaria, lo que condujo a un desarrollo urbano conseguido mediante el desplazamiento de los pobres urbanos de las zonas de chabolas y la construccin de costosos bloques de apartamentos de alta seguridad, centros comerciales y complejos de negocios. Bajo el lema de modernizacin y desarrollo y el crdito fcil, el centro izquierda convirti la conciencia de clase en conciencia de consumidor, especialmente entre los trabajadores sindicados organizados mejor pagados.

Paradjicamente, las clases populares ganaron elecciones y perdieron poder social

 

La eleccin de lderes de centro izquierda condujo a la sustitucin de los polticos tradicionales por lderes de los movimientos sociales de base y, en algunos casos, dichos lderes de movimientos sociales se convirtieron en polticos del establishment. En cualquier caso, una vez en el poder, los polticos de centro izquierda se convirtieron en apstoles del dogma de la representacin de todas las clases, difuminando con ello su compromiso con sus votantes originales y sustituyendo los decretos presidenciales por consultas populares, a la vez que reducan la relevancia del poder social en las calles. Cuanto mayor y ms dependiente de los movimientos sociales fue la victoria del centro izquierda, ms se alej de las exigencias programticas de dichos movimientos. Las organizaciones populares se hallaron en una grave tesitura por haber ligado a sus seguidores al centro izquierda y acabaron por tener un electorado desilusionado, sin alternativas a la vista y limitado a conseguir concesiones menores.

Paradojas de la economa: a medida que crecen los mercados, decae la influencia estadounidense

 

El capitalismo latinoamericano se hizo mucho ms librecambista y ms profundamente integrado en los mercados globales, a la vez que mostraba unas tasas de crecimiento mayores, coincidiendo con el comienzo de la recesin y las experiencias de estanflacin del capitalismo estadounidense. El viejo tpico de que Cuando EEUU se resfra, Amrica Latina atrapa una neumona ya no tiene ninguna validez. Amrica Latina se est desvinculando cada vez ms de la economa estadounidense en tres direcciones: primera, potenciando sus vnculos comerciales con Asia y la Unin Europea ; la segunda, incrementando el comercio regional; y por ltimo, profundizando su mercado nacional. Teniendo en cuenta el boom de los productos bsicos, globalizarse significa obtener mayores beneficios, mejor acceso al mercado y menos limitaciones para la consecucin de precios negociados ms altos. Por consiguiente, la decadencia de la centralidad del mercado estadounidense y de su influencia poltica, significa que los exportadores latinoamericanos pueden evitar los acuerdos comerciales no equitativos con Estados Unidos, donde los contingentes, los aranceles y las subvenciones limitan el libre comercio Norte-Sur.

A medida que disminuye la influencia del FMI y el BM, crecen los mercados libres Con el incremento del supervit comercial de los pases exportadores latinoamericanos del sector agrominero, la necesidad de financiacin a travs del FMI y el Banco Mundial disminuye. Teniendo en cuenta las duras condiciones impuestas por las instituciones financieras internacionales, los gobiernos latinoamericanos pueden negociar su financiacin comercial y aprovecharse de una autofinanciacin local pblica y privada. Una mayor liquidez interna e internacional ha facilitado el incremento de la financiacin de las inversiones del sector de la agroindustria y la minera, que a su vez ha estimulado nuevos acuerdos de libre comercio con Amrica Latina, y entre la regin y la subregin y Estados Unidos y Asia. El hecho de que estas barreras comerciales estn derribndose a medida que la influencia del FMI y del Banco Mundial se desvanece, demuestra que las polticas de libre mercado obedecen a diseos endgenos y no a otros impuestos por instituciones externas. La subida de las clases dominantes de la agroindustria, la minera y las finanzas de Amrica Latina, y los mayores beneficios conseguidos por un mejor acceso a los mercados internacionales, son razones suficientes y necesarias para que dichas clases aboguen por polticas de libre mercado, incluso en unos momentos en los que el FMI y el Banco Mundial pierden importancia macroeconmica. El antineoliberalismo como preludio de un crecimiento vertiginoso del neoliberalismo

 

En poca de elecciones, prcticamente todos los gobiernos de Amrica Latina, desde el centro izquierda en adelante, han atacado el neoliberalismo como sistema de falso desarrollo. Una vez en el poder y enfrentados al crecimiento de la demanda mundial de bienes de exportacin y a unos beneficios desmesurados, los post neoliberales se han convertido en fervorosos defensores de la exportacin de artculos bsicos, la bsqueda de acuerdos de libre cambio bilaterales y la masiva importacin de bienes acabados, es decir, del tpico patrn del modelo neoliberal.

 

El neoliberalismo se convirti en un icono demonizado ritual y se vinculaba a un pasado asociado con polticos desacreditados y partidos corruptos. No obstante, su invocacin permite confundir a los fieles y esconder que los actuales gobiernos han llevado las directrices neoliberales por la misma senda desreguladora. Al despotricar contra el neoliberalismo anterior, los actuales gobiernos obtienen un capital poltico que les permite promover la nueva y dinmica versin contempornea.

La paradoja del crecimiento y el hambre

 

Cuanto mayor era el crecimiento agrcola, ms aumentaban las ganancias por exportacin, ms creca la inflacin y ms descenda el consumo de alimentos, a la vez tambin creca el descontento generalizado. El enorme incremento de demanda de minerales por parte de pases de reciente industrializacin muy dinmicos, as como la demanda de etanol de los pases imperialistas occidentales, origin el crecimiento de las exportaciones agrcolas. La entrada masiva de ingresos y el descenso en la produccin de alimentos en el pas, a medida que las tierras se utilizaban para la produccin de soja, azcar y cereales destinados a los mercados externos, mayor era el desequilibrio entre la demanda externa de alimentos y la oferta de stos, lo que produjo presiones inflacionistas. La inflacin super los incrementos salariales, lo que condujo a un mayor malestar social, disturbios, huelgas y bloqueos de carreteras. La inflacin polariz la sociedad civil en mltiples direcciones enfrentando a los agroexportadores, los transportistas, los consumidores, los pensionistas de economa fija, los trabajadores asalariados, y reduciendo la fuerza del gobierno central sobre la economa a la vez que erosionaba su apoyo popular a las clases gobernantes.

 

Cuanto mayor ha sido la exigencia de integracin regional, mayor ha sido la integracin en el mercado mundial.

 

 

Si bien hay numerosas iniciativas de integracin regional, especialmente el ALBA, propuesto por Venezuela , la principal direccin del comercio latinoamericano es hacia los centros dinmicos del comercio mundial. Cada vez ms, los principales enclaves econmicos de sectores especficos muy dinmicos y las regiones de Amrica Latina se han vinculado con regiones de rpido crecimiento en Asia, Europa y Oriente Prximo, sobrepasando con mucho el ritmo de crecimiento del comercio interregional. El acuerdo regional propuesto por Estados Unidos, el ALCA, nunca despeg realmente; la Unin Andina esta hecha aicos, mientras Colombia y Per persiguen acuerdos bilaterales con Estados Unidos; el ALBA propuesto por Venezuela incluye slo las economas marginales de Cuba, Nicaragua, Repblica Dominicana y Bolivia, y la mayor parte de los flujos se dirigen de Venezuela a sus socios de menor entidad, mientras que sus principales socios comerciales siguen siendo Estados Unidos y ahora Asia, Oriente Prximo y Rusia. Ecuador , aparentemente miembro potencial del ALBA, prefiere mantener sus vnculos con Estados Unidos, gran comprador de sus exportaciones petroleras.

 

Paradojas sociales

 

Los principales lugares de Amrica Latina donde se explota en rgimen de esclavitud la mano de obra indgena resulta que son Bolivia y Brasil: el primero, un pas dirigido por un presidente indgena; el otro, por un ex lder de una gran confederacin sindical. Los abusos ms flagrantes infligidos a ciudadanos indgenas que protestaban por la contaminacin ecolgica y los agravios de las lites son los tres regmenes de centro izquierda de Ecuador (los mineros), Bolivia (especialmente Santa Cruz ) y Chile (donde la presidenta socialista ha encarcelado a docenas de ellos). Cuanto ms xito ha tenido la recuperacin econmica por parte de los gobiernos de centro izquierda, menos apoyo reciben de la clase media, ms crecen las demandas de las lites de una mayor concentracin de la riqueza y son ms dbiles las respuestas de los movimientos sociales populares. Los gobiernos de centro izquierda han presidido un crecimiento dinmico y grandes polarizaciones sociales que han modificado el equilibrio de poder en favor de la derecha dura y han acelerado la desaparicin de la hegemona poltica de centro izquierda. 

 


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter