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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-07-2008

Vigencia de la propaganda fascista

Alberto Rojas Andrade
Rebelin


Si no estas prevenido ante los medios de comunicacin,

ellos te harn amar al opresor y odiar al oprimido .

Malcom X

Quienes en cualquier momento debemos vivir la cotidianidad en esta parte del mundo llamada Amrica Latina, no podemos evitar el asombrarnos de la pertinaz y cada vez ms tormentosa lluvia de toda clase de trapaceras emitidas desde los poderes mediticos, ligados de una u otra forma consciente a los organismos encargados de la guerra universal e intemporal declarada formalmente por el gobierno de los Estados Unidos ya casi hace ocho aos.

Los medios impuestos como referentes de la informacin circulante por el mundo y cuyos nombres han sido grabados en nuestras mentes, son fieles aparatos blicos de la guerra de cuarta generacin, e indispensables engranajes de la organizacin y ejecucin de variados planes dirigidos a avasallar voluntades, procurando esencialmente, la desmoralizacin, el olvido y la ignorancia de la situacin real de las sociedades.

La magnitud de esta telaraa que atrapa y distorsiona los sentidos y entorpece la razn, slo puede relacionarse con campaas de basto alcance y minuciosa planificacin, destinadas a cerrar el caleidoscopio de las posibilidades humanas, aprisionando con maraas de certezas nunca comprobadas por las ciencias conocidas, y a la vez creando la vil sensacin de ser prescindible gran parte de la humanidad; la red meditica omnipresente enva mensajes de una ideologa comunicativa en la cual subyacen principios como el que el despilfarro (en la forman de consumismo desbocado), la destruccin del hbitat (del cual el calentamiento global es apenas una muestra del actuar irracional de las oligarquas capitalistas), y la xenofobia (avanzando a toda prisa con las primeras penalizaciones de la migracin), son fenmenos inevitables como los movimientos telricos, e indispensables para el funcionamiento del planeta como las estaciones. A esta ideologa le son necesarias formas comunicativas paralizantes de la natural reaccin ante las amenazas a la supervivencia de varios miles de millones. Una comunicacin incluyente de los fundamentos fascistas de la propaganda nazi de la tercera y cuarta dcadas del siglo XX, es por entero til a tales propsitos inhumanos, aprovechando la circunstancia de que aquella comunicacin fue establecida en el nacional socialismo primordialmente como un instrumento de vigilancia y coercin de las masas, para acondicionarlas para la guerra, consecuencialmente su nica finalidad fue la manipulacin.

Las evidencias de este tipo de operaciones de propaganda en curso como legados del nazismo son inocultables, pudiendo ser percibidas por cualquiera que se vea sometido a la influencia de los medios, preponderantes a causa de un crculo vicioso de monopolios preestablecidos y autopromocin intensiva. El pensador Theodor W. Adorno pocos aos despus de la derrota militar nazi, analizando ciertas evidencias de continuidad del totalitarismo, detectaba la permanencia y proteccin de los principios de la propaganda del nacional socialismo en las sociedades que le derrotaron en la Segunda Guerra Mundial (1).

Cita Adorno como ingredientes necesarios para la manipulacin comunicativa de la era fascista el olvido del pasado, la ambigedad, la indiferencia, la competencia y la generacin de una industria cultural acorde con los postulados de dominacin individual y colectiva.

A sesenta aos de la terica aniquilacin del fascismo, tenemos la presencia de la ambigedad de los personajes y situaciones relatadas como una caracterstica notable de estos tiempos, a la par de la supuesta relatividad de todas las posiciones polticas, econmicas y en general de la vida. Esto implica una superficial visin de las sociedades y de aquellos a los cuales se les dirige el mensaje televisivo, radiofnico, o escrito, los cuales tan slo aparecen como parte del decorado.

De su parte el olvido de los procesos, sociales, econmicos, ambientales, polticos, etc., es otra de las formulas a las cuales se nos somete dentro la informacin, durante el tiempo televisivo, radiofnico y en cada centmetro de lo escrito de los medios impresos. Quien puede conocer su presente si se ve sometido a la dictadura del olvido de su pasado? Sin memoria todo es incomprensible.

A la sazn, el Nuevo Trato de F. Roosevelt, el ataque atmico a Hiroshima y Nagazaki, la Guatemala de Jacobo Arbenz, Irn del derrocado Mossadeg, el Brasil del tambin derrocado Joao Gulart, o tan slo el 11 de septiembre de 1973 de Chile, son borrados en la memoria y cuando ms se nombran distorsionados en su significado y ubicacin histrica; a cambio cada da vemos estrellarse aviones contra las torres gemelas, en ese cada vez ms cuestionado ataque en cuanto a sus mviles, victimarios y beneficiarios del mismo. A continuacin hombres y mujeres con panoplias en sus cuerpos causando muerte y desolacin en variados espacios del planeta, son justificados por la muerte causada en aquellos rascacielos. A quienes sufren las agresiones de los ejrcitos de los potentados se les denomina contra toda lgica humana, terroristas, cuando se oponen a los vejmenes y a su propia aniquilacin.

La comunicacin mutada en defensa de los poderes establecidos difundiendo meros lemas, montajes, y aagazas de gobiernos brutales y destructivos, rebaja la historia humana a un distrado andar en una sangrienta comparsa, la cual con alegra fingida va rumbo a una catstrofe, la cual para quienes se preocupan del bienestar comn, slo puede ser evitada sustituyendo los fundamentos capitalistas. Por ello la historia cada da es perseguida en las propagandas insensibilizantes de la guerra presente; para que estas cumplan con su cometido es de imperiosa necesidad que el pasado no exista pues evocara las variadas formas de resistencia y revolucin de nuestros antepasados.

En el mismo sentido se pone en primer plano mediante las formas ms morbosas la violencia de los acosados y desposedos, dejndose en lo nebuloso cuando no inexistente la de los estados controlados por las lites ms violentas desde la Segunda Guerra Mundial, incluso bajo la ptica de la historia oficial; en armona con lo anterior, ms recientemente se exalta calculadamente las manifestaciones de inconformidad de las minoras que van sintindose alejadas del poder en aquellos pases donde se inician cambios sociales de alguna trascendencia

La felicidad de unos pocos de cada pas es establecida como norma a escala universal; el capitalismo de la civilizacin occidental en el presente tiempo con fines cada vez ms despiadados, se ofrece con cerrada insistencia como la nica forma posible de interaccin humana. En consecuencia estos espejismos llegan a poseer la dureza de la piedra a travs de la repeticin incesante de espasmdicas imgenes y frases entre cortadas y vacas.

El precursor de la propaganda poltica moderna Joseph Paul Goebbels lo afirmaba: Para convencer hay que afirmar, repetir y dar ejemplos.(2). La propaganda es el arte de la repeticin. No hay argumentacin ni racionamiento, en los medios fascistizados buena parte de su tiempo se va en las elaboracin de simplificaciones, esto son en esencia los telediarios del presente; La propaganda es el arte de simplificar, asever por aquel entonces el Propagandaminister de Hitler (3), una idea potenciada por esta poca.

La obtusa adopcin por parte de los periodistas de la jerga cifrada, eufemstica y empobrecida usada por los diferentes entes gubernamentales, en especial los directamente relacionados por con la guerra, manipulando y mintiendo, afectando negativamente la cultura, contaminando el lenguaje al permitir que este haga opaca la realidad, es otro principio propagandstico rector, tanto en 1940 como en 1991 o en 2003. Esta es una tctica contraria al periodismo especialmente practicada sin recato por los informadores de renombre en los oligopolios de la comunicacin. Goebbels en la cima del podero nazi en 1942, plante seriamente la intencin de difundir en textos para la sociedad alemana y las subyugadas, un lenguaje enteramente controlado por el ideario del Nacional Socialismo:

He dado instrucciones para que nuestro ministerio prepare diccionarios con destino a las regiones ocupadas donde hay que ensear y difundir el alemn. Tienen por encima de todo, que incluir una terminologa conforme a nuestra moderna concepcin del Estado, deben comprender tambin aquellas palabras que expresan nuestro dogmatismo poltico. Es una forma indirecta de propaganda de la que espero a la larga, los mejores frutos. (4)

En el siglo XXI el lenguaje amaado con el poder es impuesto como frases o palabras de presencia permanente en nuestras conversaciones, exhibiendo el dogmatismo del capitalismo en guerra perpetua. Daos colaterales, fuego amigo, lucha contra el terrorismo, enfrentamiento de estudiantes con la polica, comunidad internacional, lderes de occidente, amenazas a la estabilidad de la regin, reparaciones a las vctimas, orden pblico, clulas terroristas dormidas, seguridad (esta palabra acompaada de calificativos como ciudadana, democrtica, colectiva, global, hemisfrica), ajuste econmico, atraccin de la inversin extranjera, etc.,, no son parte de un texto que se pueda comprar en libreras como el diccionario ideado por el ministro de propaganda nazi, sino que conforman libretos enteros traspasados a comunicados, declaraciones e informaciones de quienes colaboran de una u otra forma con la dictadura del capital. Un lenguaje as es redactado directamente en agencias de espionaje como la CIA y organismos afines de los estados bajo control o en alianza con Estados Unidos, e instituido como una especie de esperanto represivo para ser impuesto, con la ayuda de la colusin de los dueos y directores de los medios por un lado y los gobiernos depredadores y sus pares lacayos de otro.

En sus antecedentes polticos esta comunicacin represiva expuesta hoy, contina la tradicin de construir frases artificiales y pobres de contenido, a la manera de los tiempos de la Alemania nazi y el fascismo italiano, las cuales buscaban darle un nuevo valor al significado de las palabras, procurando servir de base cultural de la sumisin y obstculo para la natural rebelin de los violentados y desposedos; paradigma contemporneo de esta manipulacin es la palabra seguridad, la cual no designa en los medios algo exento de peligros y amenazas, sino absurdamente la accin de armarse y desconfiar aislndose de los dems, permitiendo la conculcacin de las libertades, alejando solidaridades y transformando en sospechoso a todo extranjero, pobre, rabe, latinoamericano, africano, o simplemente disidente, distinto. Fcilmente se evidencia en la seguridad en la vida cotidiana deviene en la implantacin de un frreo control social, acompaado de un funcional ambiente de terror, abulia y copiosas mentiras; slo as se puede convertir a los seres humanos en rebaos camino al matadero (5).

Por ltimo, el relato de hechos deshilvanados sobre los cuales el ser humano comn no tiene ningn dominio y por tanto se hallan en estado permanente de indefensin, forma parte del repertorio fascista en los medios tanto en el siglo XX como en lo que va del presente. Este estilo propagandstico determina la vida como un estado de sometimiento y abulia continuo, el cual resulta glamorosamente organizado en esta poca por la rocambolesca industria del entretenimiento. Esta, en geomtrico crecimiento precisamente desde la cada formal del fascismo, siendo buena muestra de totalitarismo, al no dejar espacio alguno sino a actividades ldicas tiranizadas por el gran capital.

As los presupuestos sociales y polticos propiciatorios del fascismo del siglo anterior se han recreado con lujo de detalles y a la vez reforzado con los artilugios del presente, sobre todo en las ampliadas formas de la comunicacin electrnica.

Lo Individual

Tanto en el fascismo tradicional como el que se va acrecentando en el presente siglo, entendidos uno y otro con variantes, como una cruelsima dictadura del capital (de lo que dan buena referencia los pases poseedores de materias primas), se parte de la presin meditico-social al individuo. Te adaptas para no ser extrao dentro de las masificaciones del engao, o te expones a la incomodidad del conflicto que espera a quien elude el mundo social totalizado y manipulado; las posturas adaptativas van de la indiferencia con lo dado y sus vaporosas promesas de felicidad a travs del hedonismo representado en los fetiches electrnicos invasores de nuestra privacidad, a la defensa del orden impuesto a pesar de ser adverso, un atasco mental generado por la sensacin de que lo dems es lo peor, incluso que los horrores vividos o por vivir.

Cuando ms le resta a la mujer u hombre el odio secreto de las formas propiciatorias de tal situacin de servidumbre en veces imperceptible, junto con un sentimiento incitante al apego sumiso a cualquier proyecto de dominacin universal que ofrezca renovar la realizacin de sueos inalcanzables, de obtencin de las sobras de los ricos cuando caen de la mesa; una daina trapacera en un planeta con recursos limitados y concentrados en quienes sabemos.

El mrito del discurso de la propaganda fascista de hace setenta u ochenta aos en lo poltico es el que oculta el desprecio por las mayoras en la forma de un absurdo: Sin haberse constituido la democracia verdadera, esta se considera responsable de la infelicidad individual y colectiva; lo contrario, la dictadura del capital, es el marco de todo aquello por seguir representado en el quimrico bienestar particular y general dentro del capitalismo. El autoritarismo poltico y social es vehculo mediante el cual se llega al paraso, no importa que esta misma dictadura cada vez ms evidente, se oponga en todo a los preceptos de libertad e imponer el recelo sobre quienes dice defender (6).

En sus fundamentos la propaganda fascista pretende mostrar lo irracional tratado como racional, justo y deseable, pero mimetizado mediante el follaje de la ambigedad. Y como realizar tal acto de prestidigitacin social? Pues apelando a enervar los sentidos, a saturarlos de emociones. Ah estaba en la Alemania nazi el Sondermeldung (Comunicado), la ms sofisticada tcnica radiofnica de propaganda del rgimen. No nos resultara extraa: era un montaje preparado de antemano, donde la msica clsica imponente, los himnos guerreros y los silencios dramticos fueron parte principal, al anunciar los importantes logros de guerra del gobierno de Hitler (7). Cualquiera radioescucha o telespectador frente en el telediario o noticiero de esta era percibir un preconcebido libreto de hroes y villanos, con impactante msica incidental, las frases grandilocuentes de utilera (como las ya nombradas), silencios melodramticos, un ambiente destinado mediante estas tcnicas y otras ms, a reforzar la posicin de las oligarquas globales o locales ante la poblacin. El Sondermeldung es directo antecedente del mendaz noticiero de la televisin y la radio, con extensin en los medios impresos donde se colman estos de imgenes con iguales caractersticas. Hechos normalmente indeseables mediante tal apelacin a las sensaciones, adquieren el ropaje de la calle sin perder su esencia detestable. Los textos empobrecidos, luces enceguecedoras, msicas sensibleras y voces afectadas le proporcionan respetabilidad a los irracionales sucesos del presente que toman forma en guerras de agresin, hambre, y destruccin del planeta, de manera semejante a como se hizo en el fascismo antiguo con sus guerras de agresin, el exterminio de minoras tnicas y el intento de subyugacin racial del mundo entero.

Ubicndonos en el tiempo y la distancia, debemos agregar que el tardofascismo de dependencia en el tercer mundo y particularmente en Amrica Latina, se arraiga con fuerza mediante el empleo intensivo de tales maniobras propagandsticas, en sociedades con identidad nacional reciente, atacando a esta a travs de campaas cuidadosamente montadas por las respectivas agencias estadounidenses; la independencia ya constituida en los casos de Mjico y Argentina, la poco desarrollada como la de Per, o la insignificantes del tipo de Colombia, son los blancos preferidos de la neopropaganda fascista; all vemos los desarrollos ms avanzados de comunicacin neofascista, es decir antinacionalista, en esta parte del mundo.

Neofascismo propagandstico y jerarquizacin social :

En la Alemania nazi el doctor Goebbels a cada tarde en el despacho de su ministerio redactaba un comentario cuyos temas deban ser el tema central de los peridicos y radiodifusoras fascistas al da siguiente; nadie se atrevi a salirse de este esquema de control totalitario de las comunicaciones durante el gobierno hitleriano, las redacciones de los diarios y radiodifusoras cumplieron al pi de la letra las instrucciones del propagandaminister hasta la cada de Berln. Con esto se revelaba la instauracin de una rigurosa jerarqua en la distribucin del poder de informar: partido-gobierno-medios. Hoy las cosas aunque menos ostensibles, guardan un orden similar en regiones como Latinoamrica: imperio-plutcratas criollos-gobierno-medios. No obstante, si bien no existe un Doctor Goebbels como persona fsica, diversos entes y organizaciones secretas y en veces reconocidas (los departamentos de propaganda E5, embajadas, o abiertamente la SIP, Reporteros Sin Fronteras, etc.,.) cumplen el papel de aquel clebre propagandista nazi, de forma ms o menos discreta, salvo directas confabulaciones de jefes de gobiernos de regmenes despticos al servicio del imperio estadounidense, a la manera del caso colombiano puesto de manifiesto recientemente (8).

Si a esto agregamos la financiacin secreta de medios y el pago en dinero y en especie a periodistas extranjeros en ms de 70 pases, a travs de entes del espionaje estadounidense como la USAID, NED, USIP, etc., para difundir la propaganda sustentadora de la rapia capitalista (9), la manipulacin se lleva a una extensin jams soada en los totalitarismos conocidos. Con ello quienes se ven sometidos a recibir informacin y conceptos de estos medios, inadvertidamente son obligados a una inmersin en lo profundo de una cultura monoplica, en la cual incluso los periodistas en la base de la pirmide comunicacional son agentes dolosos en la abrumadora mayora de las ocasiones.

Goebbels no usaba los eufemismos de hoy para referirse al fenmeno: La propaganda es un arma de guerra. Su objetivo es contribuir a ganar la guerra y no proporcionar informacin (10).

Y Frente a ello

Ya sabemos que la mejor salvaguarda contra el fascismo es la extensin de la justicia social en la mayor medida posible (11); no obstante cuando encontramos que la comunicacin imperante ha tomado las estrategias, tcticas, infraestructuras, medios, planeacin, de los preceptos nazis de la guerra psicolgica sobre la poblacin (12), con el fin de hacerla proclive o vctima silenciosa de las guerras por recursos escasos en nuestro tiempo, es indispensable la ejecucin de acciones practicas con el propsito de disipar los efectos de estas manipulaciones.

Si se desea contrarrestar tan amenazantes intensiones en el terreno de la comunicacin, es necesario abandonar el facilismo de la comunicacin dirigida a la estimulacin dentro de los mismos contrapoderes con capacidad de difundir su pensamiento; la toma de decisiones debe pasar en lo posible en cuestiones sociales en el convencimiento mediante razones alimentadas en las ciencias, no debe fundarse en la persuasin que se relaciona con las emociones manipuladas y por ello base de la publicidad consumista (13).

El cuestionamiento de toda esa red de verdades intocables es un buen comienzo para develar la tramoya neofascista. Las herramientas para ello se encuentran en las ciencias sociales, y sobre todo en los recuerdos de las anteriores generaciones cuya existencia fue posible lejos de la intoxicacin colectiva de los sentidos a la que somos forzados. Aunque los escenarios son distintos, las luchas del presente no son distintas a las de una centuria atrs en su anhelo de justicia, por ello la comunicacin y discusin directa siempre es un arma de desenmascaramiento de falacias, no susceptible de manipulaciones tecnolgicas.

Adicionalmente los seres humanos no somos receptores pasivos de las informaciones globales mutadas en propaganda, por esto los idelogos de las manipulacin cambian permanentemente las tcticas, dejando, eso s, intactas las estrategias centrales del legado nazi, a las cuales se apegan con devocin; al fin y al cabo los fines del fascismo y el capitalismo depredador no son en nada disimiles.

Lo cotidiano hoy en la comunicacin dominante es la incesante campaa de propaganda de guerra generalizada, pues como lo asegur Theodor W. Adorno en los aos cincuenta, la supervivencia del fascismo se debe a la subsistencia de los presupuestos sociales que le alimentan, ayer y hoy, la guerra. Se evidencia entonces, con otros nombres y supuestos, la tendencia de un ascenso fascista en los inicios del siglo, tanto en mtodos como en los fines.

Es el fascismo transmitido mediticamente quien nos induce a aplaudir las infamias de los poderosos y a censurar la natural resistencia de las mayoras; el propsito ltimo de la propaganda fascista es ese, deshumanizar.

Contacto: [email protected]

Notas

(1) Ensayos Sobre La Propaganda Fascista. Pag.52 ss.

(2) Televisin Subliminal. Joan Ferres. Pag. 212

(3) J.P. Goebbels. Kurt Riess. Pag. 202

(4) Diario de J.P.Goebbels. Pag. 197

(5) La Condicin Humana. Hanna Arendt Pag.V

(6) Ver el anlisis de Richard Skaff, La Lista de Sospechosos de Terrorismo en EEUU Llega a 1.000 665 Nombres y Sigue Creciendo. En Rebelin 20.07.2008.

(7) La Propaganda Totalitaria del III Reich. Mara Victoria Meja Arango.Pag.37.

(8) Esto es lo que emerge claramente de las revelaciones de Jos Manuel Martn Medem, corresponsal de la agencia EFE en Bogot: lvaro Uribe durante su primer mandato presidencial convoc a los dueos y editores de prensa, radio y televisin para pedirles su complicidad con operaciones encubiertas en territorio venezolano, esto es ojos cerrados, odos tapados y boca con candado, sobre todas estas actuaciones de su gobierno; denomin este comportamiento de los comunicadores periodismo patritico, es decir colocar a los medios al servicio de la guerra en favor de los propsitos gringos. Publico. En Rebelin 17.06.2008

(9) Cmo EEUU financia rganos de Prensa En Todo El Mundo Para comprar Influencia Meditica. Jeremy Bigwood. Voltairenet junio 7 .2008

(10) Diario de J.P. Goebbels. Pag.197

(11) Arnold J. Toynbee, en Escoger la Vida. Pag. 220

(12) La Propaganda Totalitaria del III Reich. Mara Victoria Meja Arango. Pag.151

(13) LTI: La Lengua del III Reich. Vctor Kempeler. Pag.150



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