Portada :: Argentina :: Conflicto agrario
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-07-2008

Conflicto agrario
Un atisbo de politizacin

Nicols Panizza
Rebelin


Algo que ya nadie podr desmentir despus de lo vivido en estos ltimos 4 meses, es que la poltica y la economa no pueden separarse, son hermanas siamesas, dos caras de una misma moneda. Toda actitud poltica conlleva una econmica y toda postura econmica refleja una poltica. Las presiones y acciones del sector agrario determinadas por un hecho econmico se tradujeron en actitudes polticas y la poltica del gobierno es una postura ante la economa, no hay dudas de esto. Y el problema explot, y ante las medidas de fuerza y su mediatizacin extrema, todo el pueblo qued encerrado en el conflicto. Ante esto, a todo el mundo se le inquira una posicin, todo el mundo desesperaba por entender ms o menos qu pasaba y as saber de quedo lado estar, as el pueblo se someti a interminables bombardeos de informacin o mejor dicho de desinformacin las veinticuatro horas del da, as la sociedad qued en el medio de publicidades de un lado y otro, de discursos de un lado y otro, de actos de un lado y otro, y al final, la discusin poltica se impuso nuevamente en las casas, seguramente en algunas ms y en otras menos, y con diversidad de profundidad e informacin, pero se volvi a discutir poltica y eso, en principio, es bueno.

Es bueno slo en principio, porque todo lo que se discute en las casas parte principalmente desde lo que proponen los grandes medios de comunicacin, de esas grandes empresas productoras de una realidad distorsionada, simplista y estupidazante. Esto es un fenmeno nuevo, tpico de sociedades complejas como las actuales en las que los grandes medios juegan un rol determinante y esos medios, repito, son empresas con grandes intereses econmicos que traducen en intereses poltico-editoriales. Ante esta realidad, es bueno que vuelva la discusin poltica, pero tambin para que esa discusin tenga valor y posea la complejidad y honestidad que requiere la democracia, se deber avanzar de algn modo en la democratizacin de los medios de comunicacin y en nuevas leyes de radiodifusin que permitan una real pluralidad de voces y no slo la voz del mercado, las empresas y la publicidad. Todo lo dicho es importante para que se mejore la discusin y la participacin poltica de los ciudadanos y para que cada persona pueda decidir su posicin de acuerdo a su lugar en la sociedad, a sus intereses y a sus convicciones y no que termine adoptando posturas que incluso le son contrarias slo por influencia de los medios, esto se not mucho en el ltimo conflicto.

El funcionamiento de las instituciones democrticas.

Sin importar el resultado, el conflicto dej la satisfaccin de que las instituciones democrticas funcionan. Cuando todos los medios sembraban dudas y discordia, el congreso abri el debate, los diputados introdujeron modificaciones y se vot, y ahora hay que acatar la decisin de la mayora, porque la democracias es as, no es perfecta pero es lo que hay, que se puede mejorar, seguro, pero slo podemos mejorarla con ms poltica, con mas participacin y con ms actitudes democrticas. A ambos lados del conflicto se deber revisar y realizar una evaluacin de las actitudes, porque no todas fueron democrticas, ni el corte total de rutas ni el desabastecimiento son actitudes democrticas, como tampoco lo son los aprietes o los golpes de puo, pero hay entre stas algunas mucho mas graves que otras y no podemos dejar que vuelvan a pasar.

Los ganadores y los perdedores.

Indudablemente, el resultado de la votacin deja ganadores y perdedores. Como se dijo ayer en radio Contiental Gan el Campo. Gan la Oposicin. Y Ganaron los grandes Medios. Es la triloga vencedora. Gan la razn agraria. Perdi la razn retencionista. Gan la soja. Gan la siembra directa. Gan la generacin de riqueza. Gan la iniciativa privada. Pierden los bosques. Pierde la salud de la tierra. Pierden los ecologistas. Pierde la influencia del Estado. Pierde la presidenta. Y pierde el marido() Perdi Moyano y gan Barrionuevo. Gan Castells y perdi DEla. Gan De Angeli y perdi Kunkel. Gan de la Sota y perdi Sabatella. Gan Felipe Sol y perdi Scioli. Ganaron Elisa Carri, Miguenz, Llambas, Buzzi, Reutemann, Duhalde, el cardenal Bergoglio y el rabino Bergman. Y Mirtha Legrand. Perdieron los intelectuales de la Carta Abierta y los militantes setentistas. Perdieron las Madres, y las abuelas de Plaza de Mayo Pero al final de todo, gan la democracia y eso es importante.

Este conflicto tuvo esa rara particularidad de juntar lo injuntable y de que mucha gente que hace cuatro meses odiaba a la poltica y a los polticos, de golpe y porrazo esa misma gente se encontr mirando con otros ojos a Menem, Duhalde, Busti, Rodrguez Saa, Barrionuevo, Reuteman, Carrio, Macri, entre otros tantos animales de la fauna poltica argentina, y de golpe, hasta les interes la poltica y los derechos de los ciudadanos, y luego de conocido el resultado, resulta que la poltica es buena y que todo funciona. Es que en argentina todo puede pasar.

La actitud de Julio Cobos

Fue una actitud tpica de la Unin Cvica Radical. Dira una actitud casi natural del radical promedio, tan natural como las contradicciones que reconoci al hablar. Pero esa naturaleza hunde su raz en la historia. En 1890 y 1893 durante dos grandes levantamientos armados y cuando la definicin de la palabra radicales se ajustaba ms a la realidad, partidarios de este partido se levantaron en armas contra la oligarqua hegemonizada por Julio Roca. Leandro Alem, lder del movimiento rebelde, ambicionaba ir por todo, quera derrocar a los tiranos conservadores, pero su sobrino, Hiplito Irigoyen, termin pactando un alto el fuego, dejando todo como estaba. Al poco tiempo, Alem se suicidaba, acusando de traidor a su sobrino Hiplito. Aos despus y luego de sus pactos con Roque Senz Pea, en 1916 Irigoyen lleg al poder poltico y como presidente enfrent los primeros grandes conflictos obreros, ante stos, al principio trato de mediar, pero al final, cuando tenia que tomar una decisin tajante, concluy dejando la pista libre a la brutal represin del Ejrcito, la Polica y los grupos de civiles armados que dirigan los grandes terratenientes y empresarios. El saldo fue de miles de obreros fusilados a lo largo y ancho del pas.

La historia continuo y cuando otro radical, Arturo Frondizi necesit de los votos de Pern para ganar una eleccin y ser presidente, lo hizo y pacto con Pern. Luego de ganar la eleccin, traicion el pacto con el lder proscrito y Pern no pudo regresar al pas. Ya en la dcada del 80, otro radical, Ral Alfonsin, conquist la presidencia con un apoyo popular inaudito para un radical, empez juzgando a las Juntas militares de la Dictadura, pero al cabo de unos aos, ante los aprietes militares, cedi y aparecieron las leyes de obediencia debida y punto final y la casa qued en orden, al menos por un tiempito. De don Fernando De La Rua, se acuerdan, mientras el andaba escapando por los aires en helicptero, el pueblo dej sus cadveres en las plazas y comedores del pas. Aquellos fueron tiempos en los que la realidad marcaba que los piquetes y las cacerolas la lucha es una sola, pero pronto ese slogan quedara en el olvido, tan pronto como la clase media recuperara un poco de nivel adquisitivo y entonces los piqueteros pasaron a ser vagos, delincuentes y peligrosos para la sociedad, todo bien armado por los grandes medios, claro.

Al final de esta esquemtica historieta, llegamos por todo lo dicho a una actitud casi normal, no digo ni buena ni mala (eso jzguelo usted, si quiere), sino a una actitud casi natural para un radical. Mientras hace un tiempo lo echaban de su partido los mismos que ahora lo aplauden, y decidi ser parte de este gobierno y de un determinado proyecto de pas, sumndose al mismo, como socio minoritario, hoy le da la espalda a ese proyecto votando en contra del mismo gobierno al que pertenece y representa, diciendo que los votos tambin son suyos. Indudablemente, un mareo del momento, tpico de un radical que hoy se crea con ms del 40% de los votos, es casi un delirio, una fantasa. Pero en medio de esa confusin, de ese mareo, en medio de sus contradicciones, aflor lo natural, esa actitud tan repetida, esa ambigedad tan caracterstica del radicalismo que jams sabe bien ni tiene claro para qu lado de la cancha patea y para qu equipo juega, pero en momentos claves de los partidos finales, siempre pate para el mismo lado. La historia lo juzgar.

Los rboles siguen tapando el bosque

Podra escribir un repaso similar a lo dicho arriba para la U.C.R, pero del peronismo, pero lo que sucede es que ambas banderas polticas tapan algo ms importante que est de fondo. Lo que est en la base y perdone que sea tan directo, es una cuestin de clase social. Ambas banderas polticas dividen a trabajadores y a las clases populares y mientras exista esta divisin reinan y ganan las clases dominantes, ganan los financistas, los grandes empresarios industriales, los grandes terratenientes y los especuladores, mientras la mascara de radical o peronista siga tapando las diferencias de clase, ser la clase trabajadora la que pierde, porque no puede construir un proyecto propio que la represente puramente, porque tanto el peronismo como el radicalismo tienen en sus cpulas componentes de las clases dominantes. Esto tambin lo dejo claro el ltimo conflicto: la clase trabajadora esta dividida y la izquierda que es el lugar poltico que debera aglutinar a los trabajadores, demostr una falta de organizacin y proyecto poltico que asusta y desilusiona y que demuestra un serio problema para los sectores mayoritarios de la sociedad, que son los que peor la pasan, siempre, y en esto la historia lamentablemente la historia se repite, para mal.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter