Portada :: Mentiras y medios
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-07-2008

Terciando en una polmica inconclusa
El papel de los medios en la sociedad contempornea

Carlos Santiago
Bitcora


Es verdad lo que sostiene Giovanni Sartori, que en la actualidad proliferan las mentes dbiles, las que son el producto de una sociedad en que las personas tropiezan con un mecanismo, tambin el de los medios, para que esa degradacin involucin humana sea una norma universal?El pblico es adiestrado para que consuma y no para pensar?Es ello tambin responsabilidad de la tendencia homogeneizarte de los medios electrnicos, de la mass-media regimentada en la globalizacin, ello sumado a la enseanza que tambin acta con esquemas de entrenamiento puntual, de acuerdo a intereses globalizados?

Qu papel juegan en ello los medios concentrados tras las grandes corporaciones informativas?

Es evidente que ese proceso, abonando la concentracin, favorece a ese crculo vicioso que lleva al pensamiento confuso - a los estrambticos, a los excitados, a los exagerados y a los charlatanes. La televisin premia y promueve la extravagancia, el absurdo y la insensatez. De este modo refuerza y multiplica al "homo insipiens" [1]. Por ello, en este momento, cuando el tema est sobre la mesa, es bueno tratar de contribuir con algn granito de arena al gran edificio que debemos construir entre todos para afianzar, desde las libertades y la difusin de las ideas, a nuestra democracia.

Sin embargo, debemos decir que el panorama es apocalptico.

Que el tema de la informacin est en la mesa de discusin, es ms que evidente. En el mundo se estn incentivando los debates que oponen, como los avisados han detectado, a quienes buscan concretar el camino de la informacin, sin adjetivos, que le sirva a la gente, enfrentados a quienes la han convertido en un elemento ms de dominacin ideolgica, para lo que se utilizan espectculos de entretenimiento periodstico (tambin las guerras integran el paquete), muchos de ellos globalizados, convirtiendo ese todo en un negocio -econmico o poltico- con un solo objetivo: dejar las cosas en la superficie y, adems, propender al afianzamiento del status quo [2].

En pocas palabras, afianzar la dominacin del capital monoplico a travs de un modelo globalizado de exclusin y marginacin de importantes sectores de la poblacin del mundo que en muchos pases se expresa de manera dramtica.

Por supuesto, es de una obviedad infinita aclararlo, que en estas lneas no estamos criticando al espectculo como expresin cultural humana, sino a la infinita "tilingueara" metodolgica de algunos o al pretendido juego "serio" de otros, que son dos caras de la misma moneda, la que se utiliza para desinformar y homogeneizar el pensamiento.

Algunos programas que se tildan de periodsticos, encaran la informacin, fundamentando el "gancho" en efectos de produccin, que muestran realidades con una insoportable ligereza epidrmica que, obviamente, cuestiona a la informacin misma. Tambin un subrayado a la manipulacin informativa, sin duda, otro fundamento malsano que se utiliza abiertamente y cada vez con una sutileza mayor, con el objetivo de desinformar.

El tema que encaramos hoy es difcil y con perfiles infinitos. Pero es bueno, a esta altura de los acontecimientos, tratar de desentraar algunas verdades o, por lo menos, exponer situaciones que muestren como el tema de la informacin es de fundamental importancia para la sociedad humana.

Informacin sin adjetivos

En el primero de los grupos, el de la informacin sin adjetivos, la libertad de informar est en juego. Con ella y por ello debemos batallar por una democratizacin plena y el elemento que la caracteriza, que es la lucha por la diversidad.

Recordemos que en 1973 la UNESCO lanz la discusin de cmo organizar el nuevo orden mundial de la informacin y la comunicacin, con el objetivo de hacerla ms democrtica. (El norte del planeta controlaba entonces el 80% del sistema informativo.)

La idea de la UNESCO era dotar de reglas ticas y profesionales capaces de promover una circulacin de una informacin ms equitativa, a fin de equilibrar las distorsiones producidas en el libre mercado. El debate concluy en 1981 en una crisis que se expres con el retiro de Estados Unidos, el Reino Unido y Singapur de la UNESCO y con el cese de iniciativas sobre polticas de informacin para los pases subdesarrollados que, desde ese momento, fueron considerados como protagonistas de una indebida injerencia estatal en el libre mercado. Sigui rigiendo, por lo tanto, la ley de la selva.

"Hoy nos encontramos ante un nuevo orden mundial de la informacin, muy distinto al discutido en los aos 70, pues es impulsado y guiado por el mercado y se caracteriza por una concentracin creciente tanto de los medios de comunicacin como de las empresas de telecomunicaciones. El otro ingrediente es la homogenizacin de los contenidos [3].

A nivel planetario observamos que el sistema informativo se est concentrando a un ritmo cada vez ms acelerado y las grandes corporaciones - como las de Rupert Murdoch o Silvio Berlusconi - que ocupan posiciones dominantes y exclusivas en el mercado, de hecho impiden la diversidad, el necesario y verdadero pluralismo informativo.

Cualquier observador atento puede observar que los contenidos de la prensa estadounidense tienen un enfoque cada vez ms homogneo. Es tan as que hoy, cuando faltan pocos meses para las elecciones presidenciales estadounidenses, el 61% de la poblacin cree que Sadamm Hussein tuvo participacin en los atentados del 11 de septiembre. Sin embargo como consecuencia de otros hechos, como el de las torturas a los presos iraques -cuya difusin masiva todava debemos interpretar- la figura del presidente de EEUU comenz a derrumbarse en la opinin pblica y su delfn John McCain pelea con dificultades con el inesperado candidato del partido Demcrata, Barack Obama.

Cmo entender la difusin de las fotografas de contenido atroz, que muestran como los soldados estadounidenses torturaron a prisioneros iraques? Por qu las grandes cadenas informativas participaron de ese juego informativo?

Obviamente a Bush le preocuparon en aquel momento ms esas fotografas, no la accin de sus tropas, pues la tortura es moneda corriente para los ejrcitos de todas las latitudes. En nuestro pequeo pas por ms de una dcada se tortur a miles de uruguayos que haban cometido el delito de pensar distinto al gobierno de la dictadura. Y esa tortura no era otra cosa que la aplicacin de una doctrina, la de Seguridad Nacional, emanada del Departamento de Estado, para imponer, en el pas, la aplicacin del modelo econmico que determina la exclusin y la marginalidad de buena parte de la poblacin. Hasta hoy, en razn de legislaciones de impunidad , la informacin sobre la magnitud de estos hechos, no ha trascendido oficialmente. Sin embargo la prctica de la tortura, integrada a una cultura de la violencia, todava no pudo ser erradicada totalmente de los calabozos policiales.

Los "abogados del diablo"

La "objetividad" es un elemento de construccin opinable, a la que se puede acercar en crculos sucesivos, en base a un camino tan diverso como contradictorio. En esto no hay recetas ni frmulas mgicas.

Hablamos de diversidad, la que permite a los medios independientes crecer en el marco de sociedades que tienden a la madurez, pero la que est siendo jaqueada por las grandes corporaciones que pretenden a travs de los medios arribar a su paradigma, el del pensamiento nico.

Pensamiento nico que necesita que se recorra un camino complaciente y simplista, el que emprenden muchos medios que en lugar de actuar en su papel de "abogados del diablo", no incomodan al informante. Ello tiene poco sentido para una democracia, que necesita de la confrontacin de ideas para su crecimiento consolidacin.
Es un camino malsano, utilizando para el debate la expresin de intereses subalternos que llegan a los receptores del mensaje, por razones inherentes al mtodo utilizado, sin la fecundidad imprescindible para que el milagro de la comunicacin se produzca.

El hombre de este tiempo vive -como dijo alguna vez Ernesto Sbato- delante de lo que acontece en el mundo entero. Y lo hace a travs de los periodistas; ellos son los testigos, quienes nos narran los acontecimientos. Por supuesto que cada uno de ellos a travs de su cultura, de los medios que tienen en sus manos para analizar. De ellos depende el cariz con que interpretamos los hechos, el partido que asumamos frente a lo que nos pasa como Humanidad.

El camino de la diversidad

Son esenciales para la construccin de una sociedad cada vez ms justa y democrtica, la libertad de prensa, la libertad de expresin y el derecho a la informacin, mediante la promocin de la tica, la investigacin, la precisin y el uso de nuevas tecnologas en el ejercicio periodstico, as como la proteccin de los periodistas.
Democratizar la informacin permite que una sociedad que se reconoce en la diversidad confronte ideas, en contraste con los intentos por imponer la homogeneidad conceptual, en un camino que de prosperar llevara a un deleznable pensamiento nico.

"Pocos derechos fundamentales pueden asociarse hoy de manera tan natural al desarrollo armnico de las sociedades como el derecho a la informacin, no slo recogido implcitamente por los ordenamientos que sobre derechos humanos han promulgado los principales organismos internacionales, sino vinculados por ellos mismos a la democracia" [4].

Este ha sido el papel de la prensa independiente en la sociedad industrial y que se consolid a lo largo del siglo pasado. Las sociedades terminan por admitir que los periodistas no slo pueden sino deben ser los "guardianes" de la democracia, en el sentido de vigilar a sus propias instituciones; "velar por que las instituciones democrticas funcionen correctamente y que nadie cometa excesos en contra de los intereses de los ciudadanos amparndose en los privilegios que indudablemente otorga el ejercicio de cualquier tipo de poder".

La libertad de expresin ("incluida la crtica a los funcionarios pblicos, al gobierno, al rgimen, al sistema socioeconmico y la ideologa prevaleciente") y la variedad de fuentes de informacin ("que no slo existen, sino que estn protegidas por la ley") y son fundamentos de la democracia moderna.

Hay que enfatizar el compromiso de los comunicadores con el derecho a la informacin, que por un lado significa el total y libre acceso a todo tipo de noticia y por otro la posibilidad de que los medios se hagan eco de la diversidad de opiniones, sin impedimentos de ninguna clase.

Sin libertad de expresin ni derecho a la informacin "como derechos, instituciones y procesos efectivos, no como meramente nominales", no puede existir una sociedad capaz de gozar de ninguna de las instituciones ni, tampoco, habra manera de maximizar el debate pblico. Y ello implica pluralismo, que slo es visible cuando la prensa recoge y difunde tanto el discurso poltico como la crtica al discurso poltico y las demandas sociales.
Al informar, los medios colaboran al necesario trnsito que debe existir entre los que hacen poltica y aquellos sobre los que esa poltica se ejecuta.

La vinculacin entre la democratizacin del ejercicio del poder pblico (mediante el acceso de la ciudadana a la informacin, como mecanismo de control y rendicin de cuentas) y la articulacin de la sociedad civil (mediante la expansin de una cultura democrtica), se complementan con la actuacin social de una prensa democrtica que ejerza una constante vigilancia de la legalidad en la actuacin del poder pblico, lo que de suyo enriquece con informacin de calidad el debate pblico en el que participa la sociedad civil.

A su vez, el grado de democratizacin de las sociedades es determinante para la eficacia de la investigacin periodstica, concebida como elemento que construye la realidad social a partir de su participacin en determinar el marco cognitivo de la opinin pblica.

Creemos que los periodistas, como los militantes polticos y todos los que participamos en el quehacer social, tienen la obligacin de reconceptualizar permanentemente su papel en el marco de la sociedad.

La prensa no debe ser funcional a determinados proyectos polticos; esa es tarea de quienes asumen directa y abiertamente ese compromiso.

Tampoco es posible creer en una prensa sin valores. Eso s, en el trabajo riguroso, sin prejuicios, el que hace el mximo esfuerzo para entender y reflejar cabalmente la realidad.

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[1] Giovanni Sartori.
[2] Suplemento Bitcora.
[3] Roberto Savio, presidente emrito de la agencia IPS y miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial (FSM) Italia.
[4] Extrado de un documento, titulado "La libre informacin, un derecho humano y una herramienta para la democracia", del departamento de Informacin e Imagen del PS de Uruguay.



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