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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2008

Impedir la guerra imperialista en Amrica Latina

Ivn Pinheiro
Alai


Desde el inverosmil "ataque terrorista" a las torres gemelas de Nueva York, atribuido a los fundamentalistas islmicos, el imperialismo estadounidense trat de promocionar la demonizacin de Saddam Hussein y de los Talibanes, para poder invadir Iraq y Afeganistn, dos pases estratgicos en la disputa por el petrleo, el gas y el agua, algunas de las principales riquezas naturales que decidirn la hegemona mundial. Contra Saddam, inventaron la mentira de las armas de destruccin masiva, cuya existencia ya fue desmentida hasta por los organismos de la ONU. Contra los Talibanes, la farsa que estos eran narcotraficantes. Tras aos de destruccin y exterminio, no hay perspectiva de que los yanquis salgan militarmente victoriosos de esos pases, pues sus pueblos, as como el vietnamita, han resuelto enfrentar los verdaderos terroristas.

Pero la crisis econmica por la que pasan los EEUU y las necesidades cada vez mayores de reproduccin del capital - en medio de crisis cclicas, disputas de mercados, escasez de fuentes energticas y recursos naturales, elevacin del precio del petrleo y de los alimentos - impulsan el imperialismo a nuevas aventuras militares. En la "divisin de tareas" del capital internacional, a los Estados Unidos les queda el papel de gendarme principal de sus intereses en el mundo, principalmente en Amrica Latina.

Hay que sealar que, al mencionar la palabra imperialismo, no estamos hablando slo de su eje hegemnico (los Estados Unidos), sino de todo el sistema capitalista mundial. Hasta porque, aunque la Amrica Latina sea considerada hace dcadas como el "patio trasero de EEUU", en esa regin hay muchos monopolios de capitales, la mayora de ellos originarios de otros pases, sobretodo de Europa.

Esto es necesario que sea comprendido por la izquierda, para alejarnos de ilusiones de alianzas con la burguesa europea o con la dependiente burguesa latinoamericana, principalmente la brasilea y la mejicana. Las economas de eses pases participan del sistema capitalista internacional. Lo que hay son contradicciones interburguesas e interimperialistas que pueden, en determinadas circunstancias, favorecernos a corto plazo en algunas cuestiones, como en el caso de la poltica externa brasilea, aparentemente contradictoria, en su relacin con EEUU. Acepta liderar las tropas de la ONU que ocupan Hait a pedido de Washington, y al mismo tiempo, ayuda a desmontar la posibilidad de Uribe lograr una guerra contra sus vecinos.

Como intentaremos exponer aqu, los Estados Unidos necesitan de una guerra en Amrica Latina, para recuperar, a travs de las armas, su espacio perdido. Al contrario, al Brasil no le interesa esa guerra. Con su eficiente diplomacia, sigue ganando mercados, al paso que Lula presentase como una alternativa moderada al "radicalismo" de Chvez y Evo Morales. Cada vez que nuestro Presidente llega a una capital latinoamericana, lleva consigo, adems del "aerolula", dos o tres aviones llenos de empresarios brasileos para cobrar el precio de la solidaridad: el aprovechamiento de oportunidades en busca de mercados.

El pasado 28 de mayo, Lula visit Hait por segunda vez. En la primera, antes de la ocupacin, lleg con la seleccin brasilea de futbol y, enseguida, envi nuestras tropas. Ahora, cuatro aos despus, fue a buscar los resultados. Desembarc en Puerto Prncipe con decenas de empresarios brasileos, donde se destacaban los ejecutivos de las empresas Odebrecht, Andrade Gutierrez y Camargo Correa, las mismas empresas que han transformado Venezuela en una grande construccin, como retribucin por algunas actitudes brasileas simpticas a la revolucin bolivariana. Recientemente, Lula ha anunciado que Brasil pretende ser el principal socio comercial de Cuba, y apuesta en una improbable restauracin capitalista en la isla socialista.

En el fin de semana (18 a 20 de julio), Lula, acompaado de empresarios brasileos, radicaliz su diversificada agenda, destinada a dejarle arriba de las divergencias regionales. Se encontr en Bolvia con Evo Morales y Hugo Chvez, y luego en Colombia, con lvaro Uribe y Allan Garcia, otro aliado estadunidense. Lula mereca una mencin en el famoso libro de los rcords, en la categora malabarismo poltico.

La fecha del pasaje de Lula y Allan Garcia por Colombia no fue por casualidad. Ellos fueron los dos nicos invitados especiales de Uribe en su tribuna poltica para un desfile militar en la ciudad de Letcia, en la triple frontera entre Brasil, Colombia y Peru, donde los tres firmaran acuerdos militares (cuyo tenor an es desconocido). El da elegido fue el de la independencia de Colombia (20 de julio), por lo que Uribe aprovechse para convocar movilizaciones en todo el pas y exigir la liberacin unilateral de los rehenes en las manos de la guerrila (olvidandose de los presos polticos), como forma de marcar el evento como manifestacin contra las FARC. Los peridicos brasileos nos informan que Brasil ha firmado acuerdos de cooperacin con Colombia para la localizacin de "bandos armados". Peridicos colombianos nos informan que Lula ha ido vender ms armas al gobierno colombiano, adems de los Super Tucanos, aviones militares de fabricacin brasilea, que fueron usados en el ataque al campamento de Raul Reyes, en Ecuador. En la comitiva brasilea, destacbanse los empresarios de la indstria blica.

Cuando el gobierno brasileo ayuda a hacer inviable el ALCA o lidera la construccin de la UNASUL (Unin de las Naciones Sudamericanas) y del Consejo Sudamericano de Defensa Regional debemos saludarlo, pues esto objetivamente contrara los intereses de EEUU. Pero no podemos olvidarnos del otro lado de la cuestin: Brasil es un contrapunto capitalista al movimiento de la integracin antiimperialista de la regin, representado por el ALBA y por otras iniciativas de integracin solidaria y complementaria, lideradas por Hugo Chvez. El capitalismo brasileo es una formacin social y econmica dependiente y asociada al imperialismo, con sus contradicciones.

A pesar de la gran diferencia de los discursos y prcticas polticas, Uribe y Lula son, de hecho, las dos alternativas del capital para Amrica Latina. Sin embargo, es evidente que no podemos meterlos en el mismo saco. Uribe es, sin dudas, el enemigo principal, a corto plazo. Si no le derrotamos, una onda de retroceso y represin puede desplegarse sobre nuestro continente. Todava la izquierda no puede hacer conciliaciones y dejar de sealar sus diferencias con Lula, que gobierna fundamentalmente para el capital, tanto en la poltica externa cuanto en la interna. Su principal tarea es "destrabar" el capitalismo, cueste lo que cueste, incluso el medio ambiente, los derechos laborales, la soberana nacional.

Tras sufrir derrotas en Amrica del Sur, como en el caso del fracasado golpe contra Chvez, en 2002, y de tener que concentrar esfuerzos inesperados para enfrentar la sorprendente fuerza de la resistencia iraqu, el imperialismo retoma con intensidad la presin sobre la regin, en un momento donde sigue creciendo el proceso de cambios. Y es ah donde queda el peligro! Hoy, los ojos, los odos y los caones estadounidenses se vuelven para Amrica del Sur, sobretodo para la regin andina. Se trata de intentar, en el plano tctico, frenar el proceso de cambios y, en el estratgico, consolidar y expandir su control sobre las riquezas naturales del continente, que son inmensas. Adems del petrleo y del gas, Amrica del Sur tiene las mayores reservas de agua potable del planeta. Al norte, la Amazonia; al sur, un conjunto de grandes ros que se juntan, el Acufero Guaran.

El imperialismo, por muchas razones, ya identific sus enemigos principales en Amrica del Sur: la revolucin bolivariana de Venezuela y la revolucin democrtica y cultural de Bolivia.

El gobierno venezolano es un enemigo importante, por su ejemplo que inspira procesos semejantes en otros pases, por los que presta efectiva solidaridad poltica y material; por la defensa de Cuba Socialista y por su alineamiento; por la contribucin para hacer inviable el ALCA, con la implantacin del ALBA; por haber avanzado ms en cambios institucionales y estructurales; por haber resistido a mltiplos golpes (el golpe de Estado, el lockout petrolero); y por tener la economa y las reservas minerales ms importantes de la regin andina.

Entre los recientes hechos ms significativos de la revolucin en Venezuela estn las nacionalizaciones y estatizaciones de empresas estratgicas de energa elctrica, comunicacin, alimentos, petroleras, cementeras, siderrgicas. El ejemplo ms emblemtico ha sido la re estatizacin de la SIDOR (Siderrgica de Orinoco), que haba sido privatizada por un precio muy bajo en el gobierno anterior. Es como si Brasil re estatizara la Vale Rio Doce!

El diferencial en este caso fue el protagonismo de la clase obrera. Haba empezado una huelga que buscaba el fin de la tercerizacin de la mano de obra y la renovacin del contrato colectivo de trabajo, y ella termin debido la fuerza del movimiento, al aadir la consigna victoriosa de la re estatizacin de la multinacional. Esta victoria se debe a la lucha de los trabajadores y a la direccin consecuente de las fuerzas de izquierda, principalmente el PCV (Partido Comunista de Venezuela), que impuls el cambio del objetivo principal del movimiento y el enfrentamiento de la traicin del entonces Ministro de Trabajo, que haba, incluso, puesto fuerzas policiales para reprimir el movimiento. Fue decisivo tambin el papel de Chvez, que dimiti al Ministro de Trabajo, acab con la tercerizacin y decret, simblicamente en el primero de mayo, la reestatizacin de la empresa.

En Bolivia, hemos acompaado la firmeza del gobierno Evo Morales al enfrentar, con el apoyo del movimiento de masas, el separatismo intentado por la derecha, que tiene la ayuda poltica y material de la embajada estadounidense. Al revs de curvarse ante la presin de la oligarqua local, el gobierno de Bolivia avanza para la nacionalizacin de las empresas estratgicas. El proprio Presidente - que declar recientemente que el capitalismo es lo mayor enemigo de la humanidad- desafa la oposicin de derecha a una nueva disputa poltica decisiva, el prximo 10 de agosto, al convocar un referendo revocatorio de su propio mandato y de sus nueve gobernadores, de los que cinco le hacen oposicin, todos estos de la regin conocida como "Media Luna". Despus de haber vencido esta etapa importante, ya anuncia un nuevo plebiscito, ahora para legitimar el trabajo de la Asamblea Nacional Constituyente, que ha sido boicoteada por la derecha.

El verdadero eje del mal

Hoy hay claras seales de que el imperialismo estadounidense prepara el terreno para provocar guerras regionales en Amrica Latina y juega, en este momento, con dos posibilidades: una guerra civil en Bolivia y, lo que parece ms potencialmente explosivo, que es el agravamiento de la tensin de las relaciones entre Colombia, de un lado, y Venezuela y Ecuador, del otro.

As como en Caracas, en La Paz el embajador estadounidense tambin es el jefe golpista. La derecha ha organizado milicias paramilitares, los denominados "Comits Cvicos" y "Uniones Juveniles". Estos grupos ya buscan impedir, incluso, la circulacin de Evo Morales en las ciudades de la llamada "Media Luna", como hicieron recientemente en Sucre, donde torturaron a seguidores indgenas del Presidente en plaza pblica. Intentarn impedir, a travs de la fuerza, la realizacin del referendo revocatorio.

En la regin de Gran Colombia, la ascensin belicista tuvo su pice con la suspensin, en diciembre del ao pasado, de los esfuerzos de Hugo Chvez, de la Senadora colombiana Piedad Crdoba y de las FARC en su busca para retomar el canje humanitario de prisioneros y rehenes en Colombia, proceso que podra crear un clima de dispersin, en un conflicto que ya dura ms de 60 aos (antes mismo del asesinato del lder popular Jorge Elicer Gaitn, en 1948, por lo que se sigui el "Bogotazo", con la muerte de ms de 300 mil personas), en un pas donde la violencia poltica es la marca del Estado burgus.

El canje humanitario sigue en suspenso desde 2002, exactamente debido al clima que el imperialismo cre en el mundo con el derrumbe de las Torres Gemelas. Las negociaciones de paz entre el gobierno colombiano y las FARC, hasta entonces, ya duraban tres aos, en una zona desmilitarizada, que caminaba para una solucin poltica negociada. Con el comienzo de la "cruzada contra el terrorismo", los EEUU incluyen las FARC en el "eje del mal", la lista de organizaciones y Estados "terroristas", hecho que sirvi para la derecha colombiana aprovecharse y poner fin a las negociaciones y al canje humanitario. A partir de entonces, llegaron ms centenas de miles de "asesores militares" y millones de dlares estadounidenses, de acuerdo con el conocido "Plan Colombia".

En noviembre de 2007, la orden para acabar con la mediacin del presidente venezolano y la posibilidad de una negociacin entre la guerrilla y el gobierno parti del jefe de lvaro Uribe, el mega terrorista George Bush, que decidi hacer que Colombia ejerza, en Amrica Latina, un papel similar al que Israel representa en el Oriente Medio: un brazo del imperialismo. Uribe es agente estadounidense desde que fue identificado por el FBI como uno de los operadores polticos del narcotrfico en Colombia, asociado al legendario Pablo Escobar, el jefe del cartel de drogas de Medelln en esta poca.

El segundo punto de la ascensin agresiva fue muy audaz. En marzo de este ao, para dar un golpe ms profundo en las negociaciones que avanzaban para la posibilidad concreta de liberacin de la franco-colombiana Ingrid Betancourt, la siniestra unin Bush-Uribe asesina el proprio negociador, el Comandante Raul Reyes, en un ataque terrorista al territorio del Ecuador, cuyo Presidente no se acobard y defendi la soberana de su pas. La deplorable accin militar, mientras las vctimas dorman, casi gener una guerra en la regin, si no fuese la firme posicin unnime de los dems pases de Amrica Latina de condenar la agresin al Ecuador.

El tercer avance belicista del imperialismo fue la trampa del ordenador personal de Raul Reyes. Con el apoyo del terrorismo meditico, han sido creadas las mentiras que podrn justificar una nueva guerra, as como pas en Afganistn y en Irak.

Cualquier persona un poco ms atenta debe desconfiar de como puede quedarse intacto un frgil ordenador porttil sometido a un ataque areo con msiles que fueron capaces de destruir todo el campamento, matando ms de veinte personas. Todo lo que estaba cerca fue destrozado, excepto el ordenador. Los ms informados deben desconfiar como un cuadro poltico experimentado como Raul Reyes, una de las personas ms buscadas del mundo, sera tan irresponsable al punto de registrar informaciones extremamente secretas, caso quefuesen verdaderas, como supuestas contribuciones financieras para la campaa de Rafael Correa o pagamientos de Hugo Chvez.

A partir de la farsa de la "autenticidad" del ordenador, el imperialismo puede inventar las historias que deseaba, es decir, las que necesitaba. Los ordenadores van a seguir hablando mucho, lo mismo despus de un manifiesto (rechazado por los medios de comunicacin), firmado por nombrados intelectuales y cientficos estadounidenses, que cuestionan la autenticidad del informe de la Interpol, y le acusan de frgil y inconsistente. Esta es una fuente inagotable de provocaciones, que intentan incriminar a algunos e intimidar a otros, independiente de sus nacionalidades.

La ms reciente provocacin ha sido el golpe meditico de Uribe, donde ha intentado transformar en un "rescate" lo que ha sido una liberacin unilateral de Ingrid y de otros presos por las FARC. El gobierno colombiano fue el centro de las atenciones, al intentar plantear la imagen de su eficiencia militar, que se opona a la "infiltracin" y "debilidad" de las FARC. En una actitud sucia, no dud siquiera en utilizar el smbolo hasta entonces inmaculado de la Cruz Roja Internacional, practicando un delito poltico contra la humanidad.

Lo que preocupa es la prisa con que los hechos estn pasando. Es evidente que esa prisa tiene que ver con las perspectivas oscuras del imperialismo, al mirar a Amrica Latina. Todo conspira contra sus intereses:

-La toma de posesin de Lugo, en Paraguay, el 15 de agosto, que puede contribuir a fortalecer el proceso de cambios progresistas y reforzar la integracin soberana y solidaria de Amrica Latina y, quiz, puede representar el fin de la base estadounidense de espionaje para el Cono Sur, instalada en un aeropuerto paralelo al de Asuncin.

-El conteo regresivo para la salida de la base militar estadunidense de Manta, Ecuador, en noviembre de este ao, pues Rafael Correa ya ha comunicado oficialmente que no renovar la concesin, dada por el gobierno anterior.

-La posible victoria de Evo Morales en el referendo revocatorio del 10 de agosto, que puede consolidar la importante revolucin democrtica y cultural por la que est pasando el pas, y con eso, surgen posibilidades ms avanzadas.

-La previsible victoria de la izquierda en las prximas elecciones de Mjico y de Per (cerrando el crculo de aislamiento de Uribe), si la derecha no consigue de nuevo cometer fraudes en estos pases.

-Para completar, la esperada victoria de la izquierda en las elecciones de noviembre, en Venezuela, de acuerdo con todas las encuestas recientes que muestran la recuperacin del prestigio de Chvez, al volver al nivel histrico de dos tercios de aprobacin y intencin de voto.

Pero este panorama podr ser ms dramtico si los clculos de Baby Bush tuvieren que ver con los intentos de reverter la posible derrota de los republicanos en las elecciones estadounidenses de este ao. Por increble que parezca, para algunas personas civilizadas, puede estar en los clculos de los republicanos reverter la tendencia electoral desfavorable a travs de algn tipo de agresin militar hacia la Venezuela. Una actitud como esta podra contar, incluso, con el apoyo de los demcratas, pues en la poltica externa, los dos partidos son como hermanos siameses. Barak Obama ha declarado recientemente: "apoyaremos que Colombia ejerza su derecho de atacar terroristas que buscan abrigo cruzando sus fronteras".

Por que dudar de la insensatez del imperialismo estadounidense? Si Chvez ha sido tan satanizado en la opinin pblica brasilea (con la manipulacin de la Rede Globo y de los dems medios burgueses), imaginen en la estadounidense! Metido en una de las mayores reservas de petrleo del mundo, en el viejo patio trasero donde siempre ha disfrutado el To Sam, Hugo Chvez, adems de ser presentado al pblico como un dictador peligroso, "aliado del narcoterrorismo", an pone en riesgo la gasolina que llena los hambrientos tanques de los poderosos coches estadounidenses.

Sin dudas, al imperialismo no le basta slo querer empezar una guerra. Resulta necesario que la relacin "costo-beneficio" le sea favorable. Tal vez no emprenda agredir a Venezuela o Irn, debido a una inevitable elevacin del precio del petrleo, que puede crecer demasiado, adems de otros factores polticos. Pero no podemos depreciar esas hiptesis que, adems, no son las nicas. Los Estados Unidos necesitan de guerras. Por eso, en la Amrica Latina, "continentalizan" y diversifican sus provocaciones. Para ellos donde empezar el fuego, queda bien. No es coincidencia que la Cuarta Flota de la Marina de Guerra de EEUU haya vuelto a actuar en nuestro continente, despus de ms de 60 aos de inactividad. No son casuales las recientes incursiones de tropas colombianas en Venezuela, tampoco la violacin del espacio areo de este pas por aviones de guerra estadounidenses. Recientemente fueron presos, en Ecuador, paramilitares colombianos que planeaban el asesinato del Presidente Rafael Correa.

Tampoco es coincidencia que Uribe haya anunciado que la base de Manta (hoy en Ecuador) ir a cambiarse hasta el territorio colombiano, exactamente en la frontera con la Venezuela. Adems, all ya se ha empezado la construccin de pistas de aterrizaje e instalaciones que van acoger a un escuadrn de helicpteros y aviones espia de EEUU, para reforzar el acoso a Chvez, e incluso ya existe una base aeronaval en Curazao, al lado de la costa venezolana, a 30 minutos de vuelo desde Caracas.

En Per, se ha instalado una base yanqui en Ayacucho (donde hay remanentes de la guerrilla del Sendero Luminoso), con el pretexto de prestar "ayuda humanitaria". Hay indicios, sin embargo, que se trata de un campo de entrenamiento de paramilitares, dirigido por el servicio secreto israel Mosad, que es destinado a la formacin de comandos especiales de mercenarios venezolanos y colombianos, para un posible asalto a Miraflores, el palacio presidencial ocupado, hoy, por Hugo Chvez.

El imperialismo tiene tres planes, que pueden combinarse, para intentar derribar el gobierno venezolano, por orden:

I-Victoria electoral en las elecciones de 23 de noviembre, seguida de agitacin y campaa por el referendo revocatorio del mandato presidencial;

II - Magnicidio, es decir, el asesinato del Presidente;

III -Accin de comandos que quite fsicamente a Chvez, a travs del secuestro, con la repeticin del golpe de 2002.

Para cualquier de esas hiptesis, las tcticas son las mismas:

- campaa meditica, con la satanizacin de Chvez y su vinculacin al narcotrfico y al terrorismo;

- boicoteo desde fuera del gobierno (desabastecimiento, guerra meditica, agentes provocadores, violencia urbana, especulacin) y desde el gobierno, por medio de la quinta columna contra-revolucionaria que all an queda (corrupcin, traicin, ineficiencia, impunidad).

Muchos de los planes en los que acta el gobierno estadunidense en el continente son financiados por la USAID, que posee el agradable nombre de Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. Desde la famosa Alianza para el Progreso, EEUU no haba metido tantos dlares en Amrica Latina. Ahora, el 14 de mayo, la USAID reuni, en Washington, diversas ONGs mercenarias y les entreg 45 millones de dlares, destinados a intentar la ruptura del proceso revolucionario cubano. En toda Amrica Latina, llueven dlares para ONGs y organizaciones polticas y sociales, incluso en Brasil, principalmente en Amazonia.

Adems del financiamiento de la derecha continental, una de las importantes lneas de accin de la USAID es destinada a financiar organizaciones polticas y sociales que tengan un discurso de izquierda, sea para oponerse a los gobiernos antiimperialistas - para confundir alas masas e intentar presionar a esos gobiernos entre dos oposiciones, una de derecha y otra aparentemente de "izquierda", y con eso, simular su aislamiento poltico - sea, en algunos casos, para crear alternativas no revolucionarias debido a la creciente de los partidos comunistas.

Pero, actualmente, el financiamiento ms importante de la USAID va para el separatismo, los intentos de "balcanizacin" de Amrica del Sur. Aunque prcticamente todos los pases tengan problemas histricos de separatismo - debido a las guerras coloniales e imperialistas, el exterminio de los pueblos y naciones, la anexin de territorios, los regionalismos, los prejuicios, la actuacin del imperio en nuestro continente se resume a los tres pases donde ms avanza la lucha de clases: Bolivia (separatismo desde Santa Cruz y la "Media Luna"), Ecuador (desde Guayaquil) y Venezuela (desde Zulia).

Las embajadas estadounidenses en eses pases dirigen polticamente las oligarquas locales, organizan y financian sus campaas, y enfatizan el separatismo. Especialistas fueron destacados para las misiones "diplomticas" en eses pases. El embajador estadounidense en Bolivia fue el principal articulador de la divisin en los Balcanes y el creador del Estado fantoche de Kosovo. En Zulia, el gobernador es la mayor expresin de la derecha venezolana, ex candidato a Presidente derrotado por Chvez, y ya lanz una campaa separatista, con el sugestivo lema "Rumbo Propio Zulia para Nosotros". El legislativo estatal, dominado por la derecha, ya empez a redactar el "estatuto autonomista", que sigue el modelo de la derecha boliviana. Lo ms grave: cientos de miles de paramilitares han sido entrenados o importados de Colombia para garantizar el separatismo por las armas, adems de posiblemente intentar atacar las FARC, desde el proprio territorio venezolano, ya que parte de Zulia queda frontera con parte del territorio sublevado.

Derrotar a Uribe para poder seguir adelante

Ante este panorama, la lucha para denunciar y derrotar el gobierno ttere de Uribe est puesta a la orden del da de los internacionalistas, humanistas, demcratas y pacifistas de todo el mundo. Las simultneas manifestaciones ocurridas el da 6 de marzo de este ao en varios pases deben repetirse y ampliarse. Nuestra accin debe ejercer una gran presin internacional que obligue Uribe a retomar el canje humanitario, premisa para abrir cualquier posibilidad de dilogo poltico. La liberacin unilateral de rehenes, que ha sido practicada por las FARC, genera condiciones para que exijamos tambin la liberacin de las centenas de revolucionarios colombianos presos.

La izquierda necesita comprender que no existe solucin poltica para Colombia sin que haya el protagonismo de las FARC, que estn arraigadas entre los trabajadores, sobretodo los campesinos. Al contrario, no seguira sobreviviendo hace dcadas en esta forma de lucha, con la firme ocupacin de ms de un tercio del territorio nacional, donde funciona como un Estado, con leyes y tributos propios. No se trata de hacer esta forma de lucha como un modelo para exportacin, pues a ella cabe la particular realidad de su pas. Sino de respetarla.

Las FARC fueron creadas como organizacin de autodefensa, frente al terrorismo estatal que marca la historia de la dictadura de clase de la burguesa colombiana. Antes del "Bogotazo", ya haba bandos militares al servicio de las oligarquas. Las FARC no pueden siquiera pensar en desmilitarizarse, pues ya pasaron dramticamente por una experiencia como esa. Y eso se pas bajo un gobierno socialdemcrata y no fascista, como es el de Uribe. En los aos 80, la guerrilla se desmilitariz parcialmente debido a algunos acuerdos y, juntamente al Partido Comunista Colombiano y otras fuerzas antiimperialistas, cre la Unin Patritica, para participar del juego institucional. El resultado fue que dos candidatos a Presidente de la Repblica, decenas de parlamentares y alcaldes y cerca de 5 mil militantes de la UP fueron asesinados por los paramilitares y por la represin estatal.

Bajo el gobierno Uribe, esta violencia estatal, conocida en el pas como parapoltica, solo ha aumentado. Desde 2002, ya fueron asesinados 15 mil militantes polticos y sociales; ms de 500 presos polticos son maltratados en las crceles; centenas de miles de campesinos han sido expulsos de sus tierras, que les son tomadas por los paramilitares. La poltica de expulsin y exterminio de campesinos es constituida en las regiones limtrofes al territorio dominado por la guerrilla, para intentar alejarla del pueblo. All las tierras son pulverizadas intensamente por productos herbicidas txicos, para tambin sacar de la guerrilla sus fuentes de alimentacin.

Ms de quinientos mil colombianos siguen exiliados, principalmente en Venezuela y Ecuador. Un informe de la ONU, divulgado el 18 de junio, revela que Colombia queda en primer lugar en cantidad de refugiados internos, con ms de 3 millones de personas en esta condicin. Recientemente, han asesinado a seis miembros de la comisin organizadora de una manifestacin por el canje humanitario, por la negociacin y por la paz, que llev 200 mil personas a las calles de Bogot, para protestar contra el gobierno. Colombia, despus de Israel, es el principal pas receptor de ayuda militar estadounidense. Sus Fuerzas Armadas tienen 380 mil efectivos, muy bien entrenados, al paso que Venezuela tiene 70 mil y Ecuador 50 mil, sin experiencia.

Este es el mejor momento para acosar a Uribe, cuyo gobierno pasa por el infierno astral de la parapoltica. Un tercio de los parlamentarios han sido procesados por la justicia, por corrupcin y envolvimiento con el narcotrfico. Cerca de sesenta de ellos ya estn presos, incluso un primo de Uribe. Gana fuerza un movimiento por la anticipacin de las elecciones generales, por la renuncia inmediata de Uribe y por la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente.Uribe se esfuerza, hace de todo para encubrir el escndalo, y llega al punto de, al atropellar el judiciario, "extraditar" por decreto acatorce jefes paramilitares a los Estados Unidos, sin la autorizacin judicial, durante una madrugada, pues sus disposiciones, que ya haban sido marcadas por la justicia colombiana, podran revelar la putrefaccin de la narco parapoltica colombiana.

Debemos todos juntarnos a una campaa mundial contra el gobierno fascista y el estado terrorista colombiano, y levantar las principales propuestas presentadas por todas las fuerzas progresistas colombianas, como condiciones mnimas para el comienzo de un proceso de negociaciones polticas, bajo la supervisin de los pases de la Amrica del Sur:

reconocimiento de las FARC como fuerza poltica beligerante;

retomada del proceso de canje humanitario;

liberacin de los presos polticos.

En Brasil, necesitamos crear un amplio y representativo movimiento de solidaidad a la lucha del pueblo colombiano, que denuncie el terrorismo de Estado en aquel pas, que sea un contrapunto a la manipulacin meditica y que ayude en la presin internacional para la retomada de las negociaciones polticas, incluso exigiendo que el gobierno brasileo ejerza un papel importante para que sean viabilizadas.

No nos hagamos ilusiones. El imperialismo sabe mejor que muchos de nosotros: no hay solucin para Colombia y, quiz, para Amrica Latina, que no pase por el reconocimiento del carcter beligerante y poltico de las FARC. La solucin no podr ser estrictamente militar, pues el conflicto colombiano es, antes de todo, poltico, econmico y social. Por eso, la negociacin no puede resumirse en la desmilitarizacin, sino considerar las razones que originaron el conflicto (y todava an le hacen actual), arraigadas en las injusticias sociales, en el terrorismo estatal contra los oprimidos, en la falta de libertad de organizacin y de una verdadera democracia.

No se puede exigir de un ejrcito popular que deje en las montaas, adems de sus armas, todas las banderas polticas que ha levantado hace dcadas. No es justo exigirles que acepten la paz de los cementerios.

Entonces, aunque respetemos las opiniones de algunos sectores y liderazgos expresivos de la izquierda latinoamericana que, por ilusin o razones de Estado, presionan alas FARC para que se desmilitarizaren unilateralmente, condenamos estrictamente esas presiones. No solamente por el espritu humanitario, debido al inexorable asesinato en masa de eses militantes revolucionarios, pero si sacar las armas y bajar de las montaas.

Resulta ilusorio creer que la guerrilla es el "pretexto" para la agresividad del imperialismo en Amrica Latina. l no necesita de pretextos; y cuando los necesita, los cra! Esa rendicin (y no existe otra palabra para definir esta propuesta) no satisfar el imperialismo, que cobrar ms concesiones. Solamente lo "tranquilizaremos" si dejamos de luchar contra el capital. Esa "teora del pretexto" es como exigir que los palestinos cambien sus arcaicas armas por flores, para no dar pretexto a la agresividad del Estado de Israel en Oriente Medio.

Adems de eso, si no queremos conciliar ni retroceder en la lucha por cambios revolucionarios y por la defensa del patrimonio natural del continente, la insurgencia popular puede venir a ser una necesidad en muchos pases de la regin, y no slo en Colombia. Resulta necesario recordar que tanto en Iraq cuanto en Afganistn, la resistencia hacia la agresin militar imperialista es ejercida exclusivamente por fuerzas insurgentes populares, y no por las antiguas fuerzas armadas tradicionales nacionales, siempre inferiorizadas en conflictos contra la mquina de guerra del imperio del capital. No cuesta recordar el ejemplo heroico de los vietcongs, que, a travs de la guerrilla y de la guerra popular, lograron derrotar el ms grande contingente militar en toda la historia de la humanidad.

Las FARC son un punto de resistencia a la ocupacin imperialista de Colombia y, se puede decir tambin, de Amazonia. El exterminio de las FARC seria hoy una grande victoria del imperialismo: no es casual que esto se ha tornado en su prioridad.

Y an ms: para prestar solidaridad a los pueblos venezolano, boliviano, ecuatoriano; para luchar para que avancen los cambios y la lucha de clases en la Amrica Latina, lo mismo en procesos ms mediados y contradictorios como Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y, posiblemente, Paraguay; para evitar que haya guerra y retroceso en nuestro continente; para todo esto, hay una premisa: derrotar el verdadero eje del mal, los brazos terroristas del imperialismo estadounidense en nuestro continente: el gobierno fascista y el estado terrorista de Colombia.

Finalmente, queda una propuesta para todas las fuerzas antiimperialistas brasileas y latinoamericanas. Ahora, en este mes de julio, 60 aos despus de haber sido desactivada, la famosa Cuarta Flota estadounidense ha vuelto a amenazarnos, al costear nuestros mares, manchndoles con su tenebrosa historia. Esta vez con ms poder destructivo, con ms tecnologa, incluso nuclear. Se trata de la mayor provocacin que ha sido hecha hacia la Amrica Latina. Es este el verdadero terrorismo.

Resulta necesario articular todas las organizaciones y fuerzas polticas y sociales antiimperialistas de Amrica Latina para la construccin de un fuerte y unitario movimiento por la expulsin de esos piratas terroristas de nuestros mares, donde, al apuntarnos con sus instrumentos de espionaje y sus armas de destruccin masiva, buscan nuestras riquezas naturales y esperan el mejor momento para aniquilar nuestros sueos de libertad y justicia.

Es la hora de elegir una fecha, este ao an, para promover manifestaciones simultneas en las puertas de todas las misiones diplomticas y de todos los smbolos de EEUU en toda Amrica Latina, y gritar como un solo pueblo:

FUERA LA CUARTA FLOTA TERRORISTA!

(*) Ivan Pinheiro es Secretario General del PCB (Partido Comunista Brasileiro)



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