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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2008

Rupturas y secuencias
Imperialismo contra bolivarianismo

Homar Garcs
Argenpress


Tanto su magna figura como su magna obra han sido revitalizadas formidable y ampliamente a nivel nacional, continental y mundial por el proceso revolucionario que tiene por escenario a Venezuela. Es Simn Bolvar quien ha devenido en una suerte de muro de contencin moral e histrico harto significativo frente a las desmedidas apetencias imperialistas y neocolonialistas del gobierno de Washington. Esta trascendente revitalizacin de El Libertador ha logrado que una inmensa porcin de nuestra Amrica avizore en su propuesta del Congreso Anfictinico de Panam la opcin ms cercana, ms posible y ms valedera que se tiene para resaltar el respeto a la soberana y a la autodeterminacin de los pueblos americanos en abierta oposicin al imperialismo yanqui.

Como Bolvar en su tiempo, la Amrica toda, unida por una historia y unas necesidades comunes de desarrollo, no tiene por qu prolongar el proceso de su absoluta independencia, manteniendo una oposicin de nacionalidades que slo contribuye a su debilitamiento y a la dependencia ante las metrpolis capitalistas industrializadas. Hoy ms que nunca, la tesis integracionista y antiimperialista de Simn Bolvar, representa el bastin desde el cual la dignidad y la libertad de los pueblos americanos puede hacerle contrapeso al ansia de dominacin territorial, poltica, militar, cultural, tecnolgica y econmica que impuls la poltica exterior estadounidense en estas ltimas dcadas. Vale recordar que Bolvar, ya en correspondencia dirigida desde Guayaquil al Encargado de Negocios de Inglaterra en Bogot, Patrick Campbell, el 5 de agosto de 1829, advirti que los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar a la Amrica de miserias a nombre de la libertad. Sin ser profeta, El Libertador intua, desde la proclamacin unilateral hecha en 1823 por el Presidente James Monroe advirtiendo a las potencias europeas que Amrica es para los americanos, las graves amenazas que pendan sobre nuestro Continente provenientes de los americanos del Norte. Desde entonces, el bolivarianismo se mantiene en lucha contra el imperialismo. Y eso no hay que negarlo ni, menos, impedirlo.

No es casual, por tanto, que, al proclamarse el proceso revolucionario venezolano como heredero histrico del pensamiento y la accin de Bolvar, constituyndose en una de sus races fundamentales, exista un enfrentamiento ideolgico inmediato con el imperialismo yanqui. As lo comprendieron, desde un primer momento, los jerarcas del Pentgono, Wall Street y el Departamento de Estado norteamericano porque el americanismo y la absoluta independencia de nuestras naciones, simbolizadas en Bolvar, rien abiertamente con la concepcin imperialista y neocolonialista manejada en Estados Unidos. Tanto as que, de haber logrado Bolvar que el pacto de defensa y seguridad poltica propuesto en Panam fuera una realidad permanente, habra sido difcil que se produjeran la serie de invasiones militares, golpes de Estado, magnicidios, sabotajes, bloqueos econmicos y guerrillas contrarrevolucionarias, auspiciadas por Estados Unidos, todo con el objetivo de resguardar sus intereses geopolticos; centrados, bsicamente, en el mantenimiento del orden econmico manejado y controlado por las grandes corporaciones transnacionales norteamericanas que apoyan las elites dominantes de las naciones al sur del ro Bravo.

De ah que sea sumamente paradjica la posibilidad de que nuestros pases (excluyendo a Cuba, por supuesto, por razones histricas y polticas que irritan a la Casa Blanca) se unan en pie de igualdad con el coloso estadounidense, tal como lo dejan entrever los auspiciadores de una mayor cercana con ste, anhelando una inundacin ilusoria de dlares en stos, a travs de una versin mejorada del ALCA y otros mecanismos binacionales que, al final, le daran a ste una preponderancia an mayor y el derecho unilateral de intervenir en nuestros asuntos internos, toda vez que considere vulnerados o amenazados sus intereses. Para conseguirlo, Washington dispone ya de una serie de planes, esencialmente militares, con una cabeza de playa representada por Colombia, que le otorgaran la facultad de intervenir libremente, sin mediar para nada el respeto al Derecho Internacional ni la jurisdiccin de cualquier tribunal que pretenda juzgar, en algn momento, a sus sacrosantos efectivos militares. Cuestin que contradice y combate el aspecto medular que compone el bolivarianismo, como lo son el respeto a la soberana y al derecho de las naciones a existir en igualdad de derechos en el concierto internacional.



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