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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2008

Ecuador: Los 444 artculos de Montecristi

Rubn Martnez Dalmau
Rebelin


Ciudad Alfaro no es propiamente el nombre de una ciudad, sino de un complejo de medianas proporciones construido para el funcionamiento de la Asamblea Constituyente ecuatoriana. Se encuentra en la ladera de un monte a lo alto de Montecristi, Manab, a un puado de kilmetros de la base de Manta que Mahuad cedi a los norteamericanos hace diez aos. La eleccin de Montecristi como sede de la asamblea no fue casual; en esta pequea ciudad, a la que muchos turistas se acercan para comprar los originales sombreros Panam, naci a mediados del siglo XIX Eloy Alfaro, dos veces presidente de Ecuador, hroe de la revolucin liberal ecuatoriana, y emprendedor de la modernizacin del pas contra las oligarquas ms conservadoras. No en balde lo mataron y arrastraron su cuerpo por Quito hasta incinerar lo que quedaba de l en el parque del Ejido. En estos momentos, los restos de Alfaro reposan en un mausoleo construido junto a las instalaciones de la asamblea. La forma del mausoleo rememora el vuelo del cndor.

El busto de un Eloy Alfaro de facciones serias que preside la sala de plenos de la Constituyente ha observado durante estos ocho meses, con ojos escrutadores, cmo se iba desarrollando un proceso que durante la noche del 24 de julio, fecha del nacimiento de Bolvar, ha llegado a su fin: la aprobacin de una propuesta de Constitucin, que votar dentro de algunas semanas el pueblo ecuatoriano. Como cualquier proceso constituyente plenamente democrtico, ha sabido sortear sus no pocos momentos de dificultad. El resultado: un Prembulo, 444 artculos, 30 disposiciones transitorias, una derogatoria y una final. Los asamblestas cercanos al Presidente Correa, uno de los principales impulsores del proceso, levantaron banderas y gritaron s se puede! al conocer los resultados de la votacin final: duplicaron por tres los votos negativos de la oposicin. Al menos, cabe reconocer que sta se mantuvo firme durante todo el proceso, a diferencia de la boliviana que, el pasado ao, opt por abandonar el foro democrtico e irse.

Qu es lo que se puede, de aprobarse esta Constitucin? Se puede, entre otras cosas, contar con uno de los catlogos de derechos ms extensos del mundo, con sus garantas minuciosamente detalladas para hacerlos efectivos, y convertir a la naturaleza en sujeto de derechos. Se puede avanzar en el Estado constitucional que el mismo texto define, con mecanismos de democracia participativa de las que ya quisiramos poder disfrutar en otras latitudes, como la destitucin del Jefe de Estado por votacin popular. Se puede observar la presencia de reivindicaciones tan necesarias en Amrica Latina, como el derecho al agua, a la alimentacin, o los propios de los pueblos indgenas, o la existencia de disposiciones de avanzada, como la prohibicin de discriminacin de las personas portadoras de VIH, los derechos de las mujeres embarazadas, los discapacitados, los adultos mayores Se puede, en definitiva, resaltar que el buen vivir, traduccin criolla de los trminos quechuas sumak kawsay, es el objeto fundamental del poder pblico. La legitimidad del Estado no es slo por su origen, sino por sus actos; una versin andina de aquella libertad civil superior rousseauniana que qued tan desvirtuada en Europa despus del fracaso de los principios con que se fundamentaban las revoluciones liberales.

El lector poco iniciado puede asombrarse sobre ciertas ligerezas en el lenguaje del proyecto de Constitucin de Ecuador. Cabe advertirle, para facilitar una lectura sin tropiezos, que el proyecto es fiel continuador de la corriente iniciada en varias constituyentes latinoamericanas de la ltima dcada y media que incorporan, como la ecuatoriana, el lenguaje de gnero -la utilizacin del femenino junto al masculino en los sustantivos-, la reglamentacin detallada de muchas de las funciones del Estado, la divisin poco ortodoxa de los ttulos y captulos, ciertas contradicciones propias del esfuerzo no siempre perfecto de sintetizar las avalanchas de propuestas -lo que no ocurre en las constituciones de las lites-, y la retrica constitucional que convierten a determinados artculos en un prrafo de manual de sociologa ms que en una norma jurdica. Son circunstancias que desaparecen al entrar en familiaridad con lo que se hizo en Colombia en 1991, en Venezuela en 1999 o en Bolivia el pasado ao.

El nuevo constitucionalismo latinoamericano se basa justamente en eso: en ser reflejo detallado y comprensible de las ansias del pueblo, y til a sus necesidades, y erradica el misticismo lxico de los expertos y los intereses excluyentes de las lites. Una Constitucin que no pueda ser apropiada por el pueblo no puede en estos tiempos, por esencia, ser una Constitucin democrtica. No nos sorprenda, por lo tanto, que durante una lectura detallada del texto, entre artculo y artculo, nos encontremos, junto con la prohibicin de la propaganda poltica en vallas publicitarias, el incentivo de las ciclovas como forma alternativa de transporte terrestre o la garanta de un acceso perpendicular a las playas. Todo eso, claro, en 444 artculos, ms de cien pginas cuya lectura puede hacernos una idea de hasta qu punto est en proceso un cambio de paradigma en el constitucionalismo. Con este proyecto de Constitucin, Ecuador da un paso firme en el avance hacia la emancipacin. Una vez ms se ha demostrado cmo los procesos constituyentes en Amrica Latina estn sirviendo de mecanismos de emancipacin y quiebres radicales con sistemas anteriores, que vivan de espaldas al pueblo.

La Constitucin de Montecristi no es, desde luego, cualquier cuerpo jurdico de disposiciones aburridas. Lanla y decidan por ustedes mismos. Y se aceptan pareceres acerca de dos preguntas que flotan en el aire; la primera, sobre cul ser el siguiente pas que, como Ecuador, est convencido en dar un paso adelante con su proceso de reforma democrtica. La segunda, respecto a qu pasar cuando los norteamericanos, cmodos con su presencia en Manta, lean en uno de los 444 artculos del proyecto de Constitucin que se prohbe en Ecuador la presencia de bases militares extranjeras.

Rubn Martnez Dalmau es profesor de Derecho constitucional en la Universitat de Valncia.

[email protected]



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