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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-07-2008

Al hilo de las reediciones recientes de "Madrid, de corte a cheka" de Agustn de Fox
Mala literatura y literatura fascista

Jess Aller
Rebelin


 

Qu lmite se puede poner a la posibilidad de alterar los hechos histricos objetivos o las caractersticas ms determinantes de una sociedad en una obra literaria? Los libros que tienen pretensiones de reflejar un tiempo concreto del acontecer humano obligan a plantear esta pregunta, y es razonable pensar que la fidelidad slo debera ser postergada con vistas a algn fin superior. Muchos ejemplos pueden encontrarse de creaciones geniales que suministran modelos de gran valor artstico y se basan en una idealizacin irrespetuosa con la realidad. En el otro extremo no faltan ms abundantes casos de tergiversaciones y visiones parciales o deformadas, tendenciosas y de nula calidad, gestadas muchas veces a la sombra de algn poder y que conforman variantes diversas de la propaganda. Tampoco suelen faltar voces que en aras de una supuesta excelencia literaria justifican o "comprenden" deformaciones que suponen una complicidad flagrante con los poderes ms criminales de la historia.

Un ejemplo de este ltimo tipo de literatura lo constituye sin duda la novela Madrid, de corte a cheka (Editorial Jerarqua, 1938) de Agustn de Foxa (1903-1959), diplomtico y escritor que milit en las filas de Falange Espaola. Esta obra, encumbrada durante la dictadura franquista por presentar el retrato distorsionado de la realidad que al rgimen le interesaba, ha sido reeditada recientemente, la ltima vez por Ciudadela Libros en 2007. La novela describe la vida de algunos personajes de la alta burguesa madrilea durante los aos de la Segunda Repblica y la Guerra Civil, y al hilo de su reaparicin no han faltado voces que hablando desde una pretendida objetividad saludan la recuperacin de un libro cuyos valores literarios, dicen, merecen ser respetados por encima de su sesgo ideolgico. No puede uno dejar de declararse sorprendido por la adjudicacin de tales mritos a la obra. En una vieja lectura hace tiempo y en la segunda que he realizado estos das, confieso haber hallado en ella solamente caracteres anodinos y triviales en peripecias que muestran por parte del autor una visin simplista y maniquea de los acontecimientos de aquella poca. La novela carece de cualquier capacidad notable para ensearnos, conmovernos, deleitarnos o iluminarnos en ningn sentido, por lo que a juicio de este lector no puede ser considerada ms que como psima literatura. Ha de ser til, como mucho, a alguien interesado en explorar lo que sentan y pensaban los fascistas en aquellos aos: "Madrid sin rey experimentaba una extraa sensacin de orfandad y temor", o cmo idealizaban sus estrategias polticas:

"Despus de almorzar, Jos Flix tom un taxi.

-A la calle de Serrano, nmero 86.

Tena prisa por llegar.

Sali a recibirle sonriente Jos Antonio.

-Qu madrugador. Qu deseas?

-Vengo a hacerme de Falange.

-Me parece muy bien. Esta noche dormirs con la conciencia ms tranquila.

Le llev a su despacho y le hizo la ficha. (...)

Yo mismo te presento.

Firm y le entreg la pluma.

Pens que acaso iba a firmar su sentencia de muerte. Se acord de los tres atades junto al yeso del depsito. Pero vio tambin los ojos seguros, serenos, de Jos Antonio, que prometan la victoria de la juventud.

Y firm serenamente."

El odio hacia los combatientes republicanos impregna la parte de la novela que trata de la guerra y la aleja de cualquier perspectiva razonable, aunque su alineamiento extremo resulta a veces ms bien pattico: "Era el gran da de la revancha, de los dbiles contra los fuertes, de los enfermos contra los sanos, de los brutos contra los listos. Porque odiaban toda superioridad. En las "chekas" triunfaban los jorobados, los bizcos, los raquticos, y las mujerzuelas sin amor, de pechos flcidos, que jams tuvieron la hermosura de un cuerpo joven entre las manos." Sin apenas mritos literarios, la obra se convierte en un panfleto de la ms torpe propaganda. El lenguaje y la prosa cuidados han de ser al final los nicos argumentos de los que la defienden, pobres argumentos sin duda cuando esto es el simple envoltorio de un contenido deplorable.

Poco tiene que ver la adaptacin de la historia para construir obras artsticas de valor universal con la visin interesadamente miope del Conde de Fox. Hay una literatura sin duda que ayuda y ennoblece al ser humano, y a su lado no puede dejar de existir otra que confunde y desinforma a sus lectores y degrada a su autor, al que hace encubridor y cmplice de los crmenes ms brutales. Y lo ms sorprendente es que una sola palabra designe por igual frutos tan diversos del espritu humano.

http://www.jesusaller.com



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