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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2008

La transicin en Angola

Boaventura de Sousa Santos
Viso

Traducido por Antoni Jess Aguil


Diecisis aos despus del ltimo acto electoral, el prximo da 5 de septiembre se celebran elecciones legislativas en Angola. Todo lleva a creer que sern elecciones libres y que si, en el peor de los casos, hubiera fraude electoral, no seran significativas. Es un acontecimiento importante para Angola, para frica, y para todos los demcratas del mundo. Despus de los recientes y trgicos acontecimientos en Zimbabwe y Kenia (durante algunos aos considerado un pas de ejemplar transicin democrtica), frica necesita de experiencias democrticas exitosas. La importancia especial de Angola en este contexto resulta del factor petrleo. Como demuestran los casos arriba mencionados, el petrleo no es el nico factor de inestabilidad poltica, aunque es un hecho que histricamente la relacin entre petrleo y democracia ha sido de antagonismo. Es as en Oriente Medio y fue as en Amrica Latina hasta la ltima dcada. En frica, un simple vistazo a los mayores productores de petrleo es revelador a este respecto. Son ellos, en funcin de las reservas comprobadas de petrleo (medidas en mil millones de barriles): Libia (41,5), Nigeria (36,2), Argelia (12,3), Angola (9), Sudn (6,4).

Objetivamente, el hecho de mediar diecisis aos entre dos actos electorales significa que Angola es un pas en transicin democrtica. En situaciones como estas, dos preguntas se presentan. Se trata de una transicin irreversible? Cul es su naturaleza sociopoltica? Para la primera cuestin pueden identificarse dos respuestas. Segn la respuesta pesimista, todo est abierto. Usando una metfora aeronutica, la transicin ser un avin en ascenso pero todava lejos de alcanzar la velocidad de crucero. Puede alcanzarla o puede caer. Al contrario, la respuesta optimista entiende que despus de los traumas de la guerra Angola estuvo en guerra ms de cuarenta aos (de 1961 a 2002) y de la experiencia poltica desde 2002, la transicin no podr ser sino irreversible.

Hay razones objetivas para considerar esta ltima respuesta ms que plausible. Es cierto que en su contra actan algunos factores de peso: un sector fundamentalista del MPLA [Movimiento Popular de Liberacin de Angola] para el que las elecciones slo pretenden legitimar el poder que no pueden poner en causa; el excesivo peso del sector militar (con generales muy ricos, envueltos en todo tipo de negocios, desde el petrleo hasta bancos y el negocio inmobiliario); una cuestin tab en Angola la cuestin tnica que de no ser asumida polticamente puede desarrollarse descontroladamente. A pesar de esto, las razones a favor de la irreversibilidad de la transicin son bastante fuertes.

Primero, el MPLA est internamente dividido y, si por un lado, tiene a los fundamentalistas, por el otro, tiene a aquellos que llegan a desear que el partido no gane con mayora absoluta para profundizar y extender an ms el reparto del poder ya existente. El prximo congreso del MPLA, marcado para diciembre, ser ciertamente revelador de las tensiones y tendencias. Segundo, la misma clase empresarial, criada en gran medida a la sombra del Estado y segn procesos que implican todo tipo de favorecimiento ilcito y corrupcin, desea hoy ms autonoma y estabilidad, obtenibles la una y la otra slo en democracia. Tercero, emerge una pequesima aunque influyente clase media aspiracional que pretende ver reconocido su mrito por razones que no son de lealtad poltica. Hoy hay 100.000 estudiantes universitarios en las 12 universidades angoleas (la calidad de estas es otra cuestin). Finalmente, en el interior de las clases populares crece un asociativismo de base, relativamente autnomo con relacin al MPLA y que ste slo podr cooptar si da credibilidad al juego democrtico y al reparto del poder.

La segunda cuestin, la de la naturaleza de la transicin, es mucho ms complicada. En el plano poltico, todo lleva a creer que durante algn tiempo la democracia angolea ser una democracia vigilada o musculada, sujeta a la venalidad de los polticos que el petrleo incentiva, a la definicin consular de agenda poltica, a la tentativa de absorber las energas de la sociedad civil y de ponerlas al servicio del Estado y del partido en el poder. Ser, en suma, una democracia de baja intensidad.

En el plano institucional, el presidencialismo autocentrado y el peso-inercia del control poltico sobre el sector administrativo contribuirn a atrasar la consolidacin de las instituciones polticas administrativas. Las necesidades de reparto del poder (ora ms real, ora ms aparente) y la tentacin de distribucin populista de recursos no sern favorables a la emergencia de polticas pblicas y sociales crebles.

En el plano social, es preocupante el aumento de la exclusin social y la cada vez ms chocante convivencia del lujo ms extravagante junto a la pobreza ms abyecta. A pesar del vertiginoso crecimiento econmico de los ltimos aos, Angola contina entre los 10 pases con desarrollo humano ms bajo. Se calcula que las reservas de petrleo terminarn dentro de 20 aos. Angola no tiene mucho tiempo para volverse una sociedad ms justa y ms libre.

Fuente: http://www.ces.uc.pt/publicacoes/opiniao/bss/204.php

Artculo original publicado el 31 de julio de 2008.

Boaventura de Sousa Santos es socilogo y profesor catedrtico de la Facultad de Economa de la Universidad de Coimbra (Portugal).

Antoni Jess Aguil es colaborador de Rebelin y Tlaxcala. Esta traduccin se puede reproducir libremente, a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.



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