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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2008

Crnica de un pueblo que resiste, pese al embargo meditico
Un grito desde el Sahara

Unai Aranzadi
Independent Docs

En el Sahara Occidental el colonialismo no es una cuestin del pasado, sino del presente. Este anacronismo del siglo veintiuno, como lo clasific Koffi Annan, debe acabar Pero a da de hoy, el Estado espaol, la Unin Europea y los Estados Unidos continan haciendo odos sordos al desgarrador clamor saharui, pues de nada han servido las mltiples resoluciones de las Naciones Unidas, de la Unin Africana o de la Unin Europea.


La RASD: territorio liberado

Los territorios liberados son la mitad este de la RASD (Repblica rabe Saharaui Democrtica) en donde no hay ni presencia marroqu, ni salida al mar. Esta tierra es administrada por el Frente Polisario y en ella existe un alto el fuego permanente desde la llegada de los observadores de la ONU en 1991.

En estos bastos territorios los pastores y nmadas saharauis viven libremente junto al inmenso muro que el ejrcito marroqu construy para seguir ocupando y hostigando al pueblo saharaui a ambos lados de este. Pese a la amenaza impuesta por el reino alau, algunos saharauis se resisten a abandonar el territorio que los vio nacer.

Habitantes ancestrales de estos bellos parajes, los saharauis mantienen aqu las seas de identidad que los convierten en pueblo, como es la vida nmada, el pastoreo y su propia lengua: el hassania. La existencia aqu es dura, pero estamos acostumbrados, es parte de nuestra cultura. A mi no me gusta estar en los campamentos de refugiados de Argelia ni en las zonas ocupadas por Marruecos. Vivir libre, a pesar de las dificultades, es lo mejor Asegura Ftima, una mujer nmada que pastorea junto a su hijo Moulay, un joven que crece bajo la amenazante sombra de un muro al que sorprendentemente- la prensa y las instituciones europeas dedican muy poco espacio. Desde aqu podis observar los tanques, los soldados y a veces sus aeronaves. Es una amenaza constante, pero esta es mi tierra y de aqu no me van a echar Denuncia Moulay sin temor aparente.

El muro, que cuenta con una longitud de 2.720 kilmetros, tiene como objetivo bsico ideas expansionistas ,as como la posesin por la fuerza de un territorio que siempre les ha sido ajeno. Mas esta muralla no es el nico elemento intimidatorio empleado por los marroques. Las minas y los restos de bombas (muchas de ellas fabricadas y vendidas por Espaa) siembran de horror el suelo de la regin y es que el Sahara Occidental es uno de los lugares mas densamente minados del mundo.

Salek Baba, ministro de cooperacin saharaui seala al Gobierno espaol como parte interesada en el conflicto. Los restos del lucrativo negocio de las armas se encuentran por todas partes y lamentablemente muchos de los pases con responsabilidades histricas que pretenden mostrarse como mediadores neutrales se ven directamente involucrados en el desproporcionado rearme del ejrcito ocupante Y aade, Obviamente, este es el caso de Espaa y Francia

Una nacin sin Estado

Actualmente la RASD est reconocida por la Unin Africana y por 46 pases en el mundo, la mayora de ellos africanos o latinoamericanos. El ltimo en hacerlo fue la Repblica de Nicaragua el 12 de enero de 2007. La RASD no est reconocida ni por la ONU ni por la Liga rabe ni por ningn pas europeo ni ningn miembro permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En Europa, el nico Gobierno que les recibe con honores de Estado, es el vasco. No es casual dada la cantidad de lazos y compromisos existentes entre ambos pueblos. Docenas de organizaciones sociales mantienen un constante intercambio de ayuda, experiencias e ilusiones.

Antonio Montoro es un cooperante de la ONGD Mundubat. Convive con los refugiados saharauis en los campamentos de Argelia y destaca la encomiable labor de organizacin llevada a cabo por la sociedad saharaui desde el xodo hasta nuestros das, destacando adems el importante papel de la mujer en este sacrificado proceso Al pueblo saharaui no lo ha organizado ni las agencias de ayuda humanitaria de las Naciones Unidas, ni ningn Gobierno u ONG. Fueron ellos mismos quienes mostraron una increble capacidad para crear estructuras en medio de la nada. Las mujeres mostraron una fortaleza y determinacin decisiva que perdura hasta nuestros das De un da para otros los saharauis levantaron escuelas, hospitales y talleres, pero Antonio asegura que se trata de una medida temporal, pues para ellos es importante recordar que todo esto se realiz siempre con la idea de regresar a su tierra

Uno de los peligros de este conflicto, afirma Edur Mintegi, responsable de comunicacin de Mundubat, es que la gente solo visualiza los campamentos de refugiados de Tindouf y no sabe que ya existe un territorio liberado, adems del ocupado Los continuos viajes a Tindouf de las familias que acogen a nios saharauis en verano y las visitas de personajes vinculados a la poltica y el mundo del espectculo han relegado, involuntariamente, la existencia de muchos saharauis que con heroica actitud sobreviven y se organizan en las zonas ocupadas. El Sahara Occidental tiene cientos de kilmetros de playas y mar, ciudades y minas muy ricas, no es un pramo como a veces se da a entender aclara Mintegi.

Tifariti

Tifariti es la poblacin mas grande de los territorios liberados. Realmente se trata de una aldea en el cual el viajero tiene la oportunidad de repostar y aprovisionarse. Es aqu donde los comerciantes, pastores y transentes hacen sus negocios, obtienen tratamiento mdico o acuden a una pequea escuela.

Esta localidad ha permanecido prcticamente desabitada como medida preventiva, ya que el muro y la artillera del rgimen de Rabat se encuentran en las inmediaciones del corregimiento. Tanto es as, que desde hace unos meses ciertas plataformas polticas marroques han manifestado su intencin de liderar (con la proteccin de su ejrcito) una futura invasin; algo as como una nueva marcha verde para que de una vez por todas se apoderen del territorio. Ante estas alarmantes declaraciones, el Frente Polisario ha decidido incrementar su presencia en la simblica Tifariti, evitando as posibles invasiones, las cuales cuentan ya con el silencio cmplice de la costosa e ineficaz misin de las Naciones Unidas que an conociendo los planes de Marruecos no ha lanzado advertencia alguna.


El Polisario armado

En una recndita base militar del Frente Polisario, el responsable del segundo destacamento en la segunda regin, Sid Ahmed Nayem, se muestra decidido a defender su territorio con las pocas armas de las que disponen. La gente en los territorios ocupados lo pasa muy mal. Los activistas pro derechos humanos son torturados, desaparecidos y encarcelados. Si hubiese una orden poltica de acudir en su auxilio la acatara ahora mismo Denuncia. 

Consciente de lo adversa que es su situacin (material blico obsoleto y grandes carencias logsticas y tecnolgicas) el veterano militar previene: Aparentemente la milicia del polisario cuenta con un material militar que difcilmente podra contrarrestar la capacidad ofensiva de la dictadura marroqu, pero esto mismo se pens en los setenta y la sorpresa fue que aguantamos y golpeamos durante mas de quince aos hasta el da de hoy. La voluntad de un pueblo es su mejor arma La experiencia as lo ha demostrado, mostrndonos un Frente Polisario que sobrevive y se desenvuelve en el desierto de forma gil y natural.

Viaje a territorios ocupados

Para poder acceder al Sahara Occidental ocupado por Marruecos se ha de viajar a las Islas Canarias y desde all tomar una pequea aeronave con destino a la ciudad de Dakhla. El vuelo apenas dura una hora y en la pequea aeronave tan solo podemos encontrar a dos empresarios de la pesca y cinco turistas interesados en las el submarinismo.

Desde el aire se puede apreciar la estrecha pennsula que protege a Dakhla de la imponente costa Atlntica. Es en esta zona donde se encuentra uno de los caladeros mas ricos del continente africano, el cual (a pesar de estar en litigio) es explotado de manera ilegal por diversas empresas espaolas.

A pesar de la relacin de especial cordialidad que el actual Gobierno espaol presume tener con el rgimen marroqu, la mera contemplacin del paisaje nos recuerda que estamos en un rea trascendente en la que el Ejrcito de ambos pases monta guardia da y noche por tierra, mar y aire.

Desde este momento y hasta el final de nuestro viaje habremos de viajar de incgnito simulando ser nostlgicos turistas interesados en recorrer la ltima colonia espaola. El mero hecho de revelar la condicin de periodista podra desencadenar de inmediato la deportacin. Sencillamente aqu la prensa no es bienvenida.

Dakhla

Al llegar a la terminal observamos el primer smbolo de la ocupacin marroqu en forma de bandera. En la aduana unos policas de paisano hacen todo tipo de preguntas, la primera de ellas si se es periodista o militar. Por mucho que se esfuerzan, la manera de interrogar y la forma de revisar es del todo anmala para un pas en el que segn ellos mismos, no existe conflicto alguno

Conocida anteriormente como Villa Cisneros, la ciudad fue un importante centro logstico y militar de la colonia espaola. Hoy Dakhla es una ciudad sellada por las fuerzas de seguridad en la que las detenciones arbitrarias y la tortura sistemtica brotan con cruel frecuencia a manos de las autoridades marroques.

En el ao 2005 la localidad se convirti en escenario de numerosas protestas en contra de la ocupacin marroqu. La polica disolvi brutalmente las manifestaciones pacficas en apoyo al referndum de autodeterminacin y al Frente Polisario. Estas expresiones democrticas tenan la intencin de apoyar a otras protestas prosaharauis que se produjeron en diversos centros universitarios de Marruecos. Fue as como naci la nueva intifada saharaui.

Discretamente y sin llamar la atencin nos hospedamos en un hotel prestos a contactar con los activistas pro derechos humanos que valientemente arriesgan su integridad fsica por dar a conocer la trgica realidad en la que su pueblo vive.

En cualquier Estado que se quiera llamar democrtico existe el derecho a la libertad de expresin, de reunin y manifestacin; No siendo este el caso de Marruecos debemos de ser extremadamente cautos a la hora de realizar los primeros contactos.

Visitando a la resistencia

La iglesia de Dakhla es uno de los ltimos restos de la colonia espaola. Es all, alejados de miradas indiscretas, donde tenemos la oportunidad de entrevistarnos con Mohamed Fadel Semlali un veterano activista saharaui sin pelos en la lengua. Aqu lo que hay es un claro intercambio entre Espaa y Marruecos. Si Marruecos contiene la emigracin ilegal, Espaa se calla sobre el Sahara. Si Espaa les vende tanques, Marruecos les deja el banco pesquero saharaui, y as con la droga, el terrorismo islmico, etcQue me perdonen, pero es la verdad Y aade, Pero para nosotros lo mas doloroso es lo del PSOE. Desde que Felipe Gonzlez vino aqu en los setenta hablando sobre nuestro derecho a la autodeterminacin hasta la actualidad con Moratinos hemos recibido una pualada por la espalda tras otra. Al menos con en el PP sabemos que no tenemos nada

Pedro Zerolo, portavoz designado por el PSOE para hablar con nosotros sobre el Sahara Occidental relaciona las buenas relaciones comerciales y policiales entre Espaa y Marruecos como algo muy positivo para el pueblo saharaui, recurriendo constantemente a la mejora y la buena vecindad que el PP nunca tuvo con Marruecos Pero para los saharauis estas buenas relaciones de vecindad no significan mas que la venta de carros blindados M-60, el apoyo diplomtico a la dictadura monrquica y la explotacin ilegitima de su banco pesquero por parte de la flota espaola. Nada de ello contribuye en ninguna medida a la resolucin del conflicto saharaui, tan solo quizs las partidas de ayuda humanitaria de la AECID (Agencia Espaola de Cooperacin y Desarrollo Internacional) en los campamentos de refugiados se puede entender como un gesto provechoso, el cual es como poner tiritas a un herido que se est desangrando en boca de un cooperante cataln de misin en Tindouf.

Para Mahayoud Mohamed Fadel , otra activista que asumiendo un gran riesgo ha decidido recibirnos, la complicidad con Marruecos no solo proviene de pases vecinos y poderosos sino de las propia misin de las Naciones Unidas. Aqu cada observador de la ONU tiene un vehculo nuevo, un sueldo de ocho mil euros al mes, los mejores hoteles, helicpteros y todo para que?, qu observan?, cundo nos ayudan? Somos arrestados y torturados de manera sistemtica y ellos no hacen mas que mirar para otro lado critica indignado sin dejar de mirar la puerta que da a la calle. La represin ha aprendido de nuevas formas de tortura menos obvias pero igual de terrorficas. Como son la baera, la bolsa y el pollo Estos mtodos se emplean cada vez con mas frecuencia, pues dejan pocas seales y lamentablemente a da de hoy cuentan con la aceptacin de mucho pases avanzados

Pero los excesos del rgimen monrquico no solo afectan a la poblacin saharaui. Los propios ciudadanos marroques son utilizados como un mero elemento colonizador por medio del cual se les instala en chabolas cercanas a la costa, con el fin de explotarlos en una precaria e insostenible actividad mariscadora que tiene como objetivo esquilmar las riquezas del banco pesquero sahariano. Los traen en camiones y autobuses desde las zonas mas deprimidas del reino. Llegan exhaustos y los dejan tirados a su suerte en la costa. Aunque ellos no sufren la violencia sistemtica que nosotros soportamos tambin ellos son maltratados por el rgimen absolutista. Nuestra lucha no es contra el pueblo marroqu, sino contra el Rey Mohamed VI y sus militares corruptos lamenta Mahayoud.

La gran ciudad de El Aain

En el extremo norte del Sahara Occidental se encuentra El Aain, la ciudad mas grande de todo la regin. Aqu uno de los colectivos pro derechos humanos mas numerosos de todo el Sahara ocupado nos revela una nueva forma de represin: la violacin masculina. Lo estn empezando a hacer con los activistas mas valientes, que como suele suceder muy a menudo son los mas jvenes. Los violan y despus los dejan abandonados en el desierto. Eso para la dignidad del saharaui es algo muy duro

Mohamed Ahmed Laabeid, de la Asociacin de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis (AFAPREDESA) denuncia que muchas de las situaciones mas extremas se viven en el interior de la tenebrosa crcel negra que est situada en la periferia de la ciudad Eso es un infierno al que la ONU no presta ninguna atencin. All se cometen cientos de abusos de los derechos humanos, adems de desapariciones forzadas. Hay mucha gente que ha sido arrestada y no se le ha vuelto a ver

Entre los miembros de la comunidad de ex presos polticos que me acompaa hay activistas que han pasado hasta veinticinco aos encarcelados. A veces sus familiares no saban si estaban vivos o muertos y durante mucho tiempo no los pudieron ni tan siquiera ver. Entre algunos de ellos se intuye cierta frustracin con respecto a las denominadas vas pacificas. No est sirviendo de nada. Es triste decirlo pero la comunidad internacional no nos est tomando en serio. Yo dira que ni siquiera escuchando

El Sahara Occidental es un ejemplo de resistencia molesto para occidente, pues contradice ese discurso por el cual la UE y Estados Unidos exigen a kurdos y palestinos el cese de toda violencia para poder dialogar y as alcanzar la pretendida paz

En el Sahara el pueblo es pacifico y cuenta con todas las resoluciones posibles, sin embargo ni la secretaria de Estado norteamericana Condoleeza Rice, ni el jefe de poltica exterior de la UE Javier Solana han movido un dedo por traer la ansiada paz o hacer cumplir la legalidad de los organismos internacionales que ellos mismos fundaron. Quieren perder tiempo y asimilarnos, que nos disolvamos en Marruecos. Al igual que en otros conflictos el tiempo siempre juega a favor del ocupante. Aqu por ejemplo ya hay una especie de junta de saharauis pro marroques que viven muy bien. Es triste reconocerlo, pero empiezan a ser muchos los que no han aguantado y se han vendido denuncia Ahmed, uno de los mas veteranos.

Incluso en el caso de que aceptsemos la falsa autonoma impuesta por Rabat no viviramos en un Estado de derecho, pues el marco de una monarqua absolutista no es garante de nada. Aqu es hasta ilegal cuestionar de manera pacifica la integridad territorial. Qu futuro nos espera en un pas as? Mohamed Mayara, un estudiante de ciencias polticas de veinticinco aos asegura que Marruecos no quiere un referndum de ninguna forma. Nosotros hemos aceptado incluso que todos los marroques que vinieron aqu antes de 1999 puedan votar, pero ni an as quieren permitirnos autodeterminarnos


El embargo meditico

La ciudad de Smara es el ltimo destino en nuestro viaje. Aqu el cerco policial es insoportable. La ciudad est controlada por mltiples anillos de seguridad, es decir, policiales y militares. Los activistas viven permanentemente acosados por todo tipo de medidas represivas, que van desde las detenciones arbitrarias hasta los registros injustificados. Esto se hace claramente visible en los cacheos, en las incesantes patrullas y en las precauciones con las que se gesta nuestro encuentro.

Pese a este contexto de violencia y machismo castrense, es grato descubrir que la vanguardia de la resistencia aqu est constituida por un entusiasta grupo de mujeres. Las madres, las estudiantes y las hijas nos organizamos junto con nuestros compaeros en la mas absoluta clandestinidad Afirma Mariam en perfecto castellano. Y por supuesto tambin sufrimos las palizas o los golpes de la polica en nuestras manifestaciones, no se vaya a pensar que por ser mujeres nos pegan menos

Najat es una joven de diecisiete aos que con su cmara de video trata de romper el embargo meditico al que se les ha sometido Grabamos nuestras acciones y las colgamos en Internet. Tenemos la esperanza de que la gente nos vea resistir y se sume a nuestras reivindicaciones democrticas. All en Europa les importa mucho la democracia verdad? 

Se hace tan difcil como vergonzoso explicar a una muchacha como Najat, que la agenda de los grandes partidos polticos y sus medios de comunicacin no responde a los nobles principios que dicen defender, sino mas bien a fortalecer los intereses electoralistas y empresariales que los sostienen en el poder Si bien es cierto que otros conflictos parecidos han acarreado grandes debates polticos, protestas internacionales y coberturas mediticas, como es el caso de Israel en Palestina, la invasin de Kuwait por parte de Irak o mas recientemente la independencia de Kosovo, la violacin del derecho internacional en el caso saharaui es silenciada y pasada por alto, imponindose as un cnico doble rasero.

Mientras tanto activistas como Mahayoud, Ahmed y Najat se siguen preguntando qu ha de suceder para que de una vez por todas se escuche el justo clamor saharaui?


Esta crnica se basa en el documentalb Cry Sahara, fr Unai Aranzadi, que se estrenar el prximo otoo en Suecia y en el Estado espaol (http://web.mac.com/uaranzadi/iWeb/independentdocs/COMPANY.html).



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