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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2008

Criminalizacin: mentiras en El Mundo relacionan a ETA con las FARC
La teora de la peste o cmo todo puede ser ETA

David Fernndez
Diagonal


Como siempre y en los peores casos, el cuchillo de la mentira sigue siendo de doble filo y doble sentido. Aqu, para desprestigiar los procesos de cambio social en Amrica Latina. All, exactamente para lo mismo, con el mismo filn estigmatizador. Dos pjaros a abatir de un solo tiro, el informativo con el hispnico e inquisitorial recurso de la teora de la peste.

Ha llovido algo ms que mucho desde que Alfredo Semprn, el protoperiodista- polica por antonomasia del Franquismo, publicara alegremente que ETA dispona de una base de submarinos en Baiona. Ha llovido algo menos, pero siempre sobre mojado, desde que la francesa Le Nouvel Observateur afirmase sin despeinarse que en Hernani cada atentado era celebrado con corderos degollados, orgas de sangre y danzas rituales. Ha llovido poco desde que abogados vascos han visto las puertas de la ONU cerradas a cal y canto.

El motivo ? Un simple fax de inspiracin garzonita que impeda la denuncia de la vulneracin de los derechos humanos ante organismos internacionales sealando que todo es ETA y todo es la misma cosa. Y ellos tambin. Cabe aducir, en este caso, que despus de tres meses de prohibicin y sin que el Estado aportara prueba alguna volvieron a entrar, con disculpa incluida.

Por esos derroteros de criminalizacin y bloqueo informativo camina tambin hoy la internacionalizacin del conflicto vasco. Con todo, tras la ruptura del ltimo intento de proceso de paz, esta apuesta inquisitorial ha sumado enteros. En septiembre pasado, la Embajada espaola en Sudfrica requerira los servicios de Teo Uriarte y Javier Elorrieta, ambos de la Fundacin para la Libertad, para contrarrestar la desinformacin que el Congreso Nacional Africano (CNA) tena sobre el conflicto vasco.

Pero esta estrategia no slo se cierne contra gobiernos, movimientos y colectivos de otros pueblos que prestan atencin al conflicto vasco. Tambin contra cada una de las personalidades internacionales que han tomado posicin por el dilogo : de Cossiga o Chomsky, a Hebe de Bonafini y las Madres de Plaza de Mayo, el subcomandante Marcos o la misma Rigoberta Mench. Ros de tinta que eran balas contra un proceso de negociacin.

Esa ofensiva actual tuvo su punto de inflexin diplomtica con la llegada de Jaime Mayor Oreja al Ministerio de Interior. El gabinete Aznar prim esa lnea de fuego informativo, donde las embajadas se convirtieron en centros de contrainformacin aplicando un nuevo plan ZEN (Zona Especial Norte, que dise Barrionuevo en 1984) de abasto internacional.

Y as, la metstasis del tambin todo es ETA aplicada en cualquier punto del Estado a cualquier forma de disidencia que tenga una lectura diferente de lo que sucede en Euskal Herria (el okupa cataln, el minero asturiano, el autnomo madrileo y hasta el desobediente andaluz de Casas Viejas que tena un manual de euskera) ha recalado ya en aguas internacionales. Nada nuevo bajo el sol, entonces. Porque no es la primera vez. En 1998, el PSOE y Joaqun Almunia se plantaron en Mxico para equiparar ETA y EZLN. Aquellas declaraciones sirvieron, fundamentalmente, para anular el potencial de la posicin del Parlamento espaol, denunciando la masacre de Acteal, donde murieron 45 civiles, 16 de ellos menores. Ambos Estados, solidariamente, tapando sus crmenes, miserias y vergenzas.

Eso es, al fin y al cabo, la guerra de la informacin. Y su lgica devastadora. Sntesis ? Aunque en el imperio no se ponga el sol, noche y da implementan represin. En formato de desinformacin. Allende los mares y poniendo picas en Flandes, Caracas, Johannesburgo o Quito. Y su larga lista de apestados : que somos todas las personas que no rendimos pleitesa a la siempre siniestra razn de Estado.

David Fernndez es periodista


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