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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-08-2008

Doha y la integracin en una fbrica global
Incompatibilidad entre multilateralismo y globalizacin

Juan Francisco Coloane
Argenpress


El colapso de las llamadas conversaciones de Doha el martes 28 de julio, esta vez en Ginebra, demuestra un vez ms el esquivo multilateralismo. Si la ronda de Doha y el nulo acuerdo fuera un indicador, la posibilidad de mejorar las expectativas de convivencia entre los pases se hace cada vez ms lejana a travs de la frmula de una sociedad de naciones impuesta por las potencias tradicionales.

En un momento de crisis alimentaria, persistente inflacin y precios sostenidamente altos del crudo, la reunin de la Organizacin Mundial de Comercio (OMC) en Ginebra, podra haber entregado la seal de un comienzo de acuerdos de carcter global para hacer frente a la crisis econmica y poltica.

Sin embargo se frustr por una razn que no se hace explcita: las economas de Europa Occidental y EEUU no vern afectadas sus tasas de ganancia a costa de una poltica proteccionista hacia las economas menos desarrolladas. Ms all de los tag lines sobre acuerdos de precios, tarifas, aranceles, y subsidios, el tema aqu es el poder real y pesado de la mercanca en una lucha encarnizada donde la OMC no puede, y no debera hacerse cargo de todos los otros problemas que atraviesa la agenda de desarrollo de los pases.

La integracin a una fbrica y un mercado global, representar el ingreso a un nuevo tipo de colectividad comunal, bajo normas dictadas por el libre mercado. En Doha este principio se contrapone por la necesidad centralizadora de EEUU y Europa Occidental en mantener las tasas de ganancia que hasta el momento los ha hecho poderosos. No quieren ceder ninguna pulgada, manifiesta un economista indio consultado que trabaja para la OMC, refirindose a EEUU y la Comunidad Europea. Ha sido una derrota para la OMC especialmente para su Director, Pascal Lamy, que haba pronosticado un acuerdo.

Desde esta perspectiva, multilateralismo y globalizacin pareceran ser dos conceptos que no fraguan una dimensin combinable para hacerse cargo de la transformacin de la naturaleza de un mundo todava muy pobre, menos polarizado y menos belicoso. Una vez ms lo comercial se cruza con lo poltico y al estar descartada la variable nuclear por el momento, el espacio del podero internacional se fabrica por la va de las mercancas.

Ms bien ambas realidades se sitan en un nudo ciego construido por filosofas y objetivos que se contraponen, sino aparecen como .incompatibles. La globalizacin, especialmente en el rubro liberalizacin de mercados y comercializacin, an tiene que demostrar sus credenciales en el plano de la justicia social. El multilateralismo, concebido cuando el Estado de bienestar fomentaba las bases para el desarrollo menos desigual, an no asume una filosofa y una estructura que funcionen en un mundo determinado por las nuevas reglas de convivencia de la globalizacin.

En este sentido la conclusin de que las negociaciones fallaron por el surgimiento de nuevas potencias mundiales como China e India es simplista. Con esta visin se diluye el tema central de mantener y aumentar la tasa de ganancia en los pases mas desarrollados a travs de las bases del intercambio comercial. De que China e India puedan afectar esa tasa de ganancia de EEUU y la Comunidad Europea, se comprueba revisando el movimiento de productos de cada pas, su incidencia en la balanza comercial, y en la balanza de intercambio entre pases industrializados y menos desarrollados. Ni China ni India participan en las 50 multinacionales productivas, de servicios, y financieras ms poderosas del planeta. La mayor parte del resto de las naciones, con la excepcin de Brasil y quizs Sudfrica, descontando a los occidentales y asiticos con economas emergentes, son dependientes.

China e India en medio de un oscilante Brasil, efectivamente al final rechazaron un borrador de acuerdo, que fue objeto de cuatro revisiones en 12 meses segn un corresponsal del Economic Political Weekly de India. Este mismo corresponsal informa del juego de cintura brasileo de trabajar a dos bandas, salvaguardando siempre los intereses nacionales: por una parte alindose con el grupo de los seis (EEUU, Comunidad Europea, Canad, Japn Australia), y por otra haciendo de cabeza del grupo de los 20.

El origen del pecado

A las Conversaciones de Doha, sobre las modalidades en comercializacin agrcola y acceso al mercado de productos de la industria o manufacturados, a partir del 2001 se les tiende llamar demaggicamente la Agenda de Doha para el Desarrollo. El concepto persigue entregar una patina de credibilidad y legitimidad a la liberalizacin de los mercados frente a las necesidades de pases sub desarrollados.

Surge como respuesta a la aplicacin de casi dos dcadas de continuo ajuste estructural en las economas. Durante este perodo, para los pases en situacin ms desventajosa signific el pago de una deuda externa generada por la histrica dependencia econmica en los pases ms ricos. Se pensaba que con un sistema de modalidades para el comercio, la brecha entre pases ricos y pobres podra disminuir. La llave consista en liberar mercados bajo ciertas normas especialmente en lo que concierne a la produccin agropecuaria.

Este sector es uno de los de menor rentabilidad, y curiosamente, es gravitante por su dimensin poltica tanto en pases industrializados como en pases sub-desarrollados. Simblicamente, todava representa un espacio de autosuficiencia y autonoma. A su vez, es el que ha demostrado ms vulnerabilidad para absorber la inflacin y los altos precios de la energa.

Pascal Lamy, el director de la OMC, se haba transformado de facto en la cabeza de una institucin abocada al desarrollo, con un eje claro e inequvoco que uniformizaba los criterios para el desarrollo basado en la liberalizacin del comercio. Sera como consolidar el tercer componente del ajuste estructural, ahora en formato de globalizacin comercial. Las otras consistan en la privatizacin, y la desregulacin.

Si todo hubiera andado bien en Ginebra, un exitoso acuerdo en modalidades habra significado el 80 % de las metas de la agenda para el desarrollo de Doha, declar Lamy antes de la reunin que concit a los ministros de los pases protagonistas en estas reuniones.

La emergencia de poderes regionales como Brasil, Sudfrica e India complica a la OMC y a los pases con peso en las decisiones centrales, como EEUU y de la Comunidad Europea. Como socios potenciales en enclaves estratgicos importantes, cada uno de ellos aglutina fuerzas opositoras a los poderes centrales por una parte, y al mismo corren con colores propios en una lucha por la supervivencia. Brasil depende de EEUU para consolidar la vieja promesa de potencia regional, ante lo cual Argentina se resiste. India a su vez est en un vaivn de que entra y no entra en una alianza estratgica con EEUU. Sudfrica debe mantener lealtades con gobiernos impopulares en Occidente como el de Zimbabwe y no apartarse demasiado del nacionalismo intrnseco en Africa -por ejemplo Sudan, Kenya- frente a la avalancha transatlntica por reconquistar territorio frente a la expansin China. Todo eso se cruza en las negociaciones clave en la OMC que estarn congeladas por dos aos.

Como que el mundo concebido en base a supremacas desde la perspectiva occidental, no se adapta o no se transforma sin la bipolaridad que dur 46 74 aos, dependiendo del hito que hace despegar a Occidente en su lucha contra el socialismo bolchevique.

El espacio de poder formado en torno a la Organizacin Mundial de Comercio, ha estado en su mayor parte a favor de Occidente, excepto el elusivo control territorial. A pesar de la globalizacin todava existen las naciones y el sueo del mercado planetario nico y diverso a la vez, se esfuma con las realidades del mundo pos colonial que Europa Occidental y EEUU han sostenido. Tal vez la unidad transatlntica se refortalezca ms en torno a la tasa de ganancia que en una aventura imprevisible como bombardear Irn. La brjula perdida en lo poltico siempre tiene el respaldo de la consideracin financiera.

El espacio de poder formado en torno a la OMC, est en su mayor parte a favor de las potencias tradicionales de la Alianza Transatlntica excepto en el elusivo control territorial. Las modalidades y normas de Doha para hacer funcional la liberalizacin comercial, cumplen precisamente ese rol de control en territorios que ya no se controlan con la figura colonial. Tal vez la unidad transatlntica se refortalezca ms en torno a la tasa de ganancia, que en una aventura imprevisible como bombardear Irn, por ejemplo.


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