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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-08-2008

El fracaso de la Ronda de Doha
No al libre comercio, pero y el comercio justo?

Pablo Ramos
APM

El mundo no tendr comercio libre por los prximos aos por culpa de las potencias. Se advierten dos horizontes: un comercio mundial justo o la bilateralizacin del intercambio.


Estamos decepcionados por no haberlo logrado. Con esta sincera frase, el director general de la Organizacin Mundial del Comercio (OMC), Pascal Lamy, admita el fracaso de la Ronda de Doha para liberalizar el comercio mundial. La negativa de las potencias mundiales a reducir sus subsidios a la produccin y exportacin agrcola fueron obstculos insalvables para lograr los objetivos planteados por el organismo rector del intercambio global: un mundo sin barreras a la libre circulacin de bienes, servicios y capitales.

En este medio nos hemos referido en forma reiterada a las negociaciones conocidas como Ronda de Doha, a la vez que hemos advertido que de no superarse la cuestin agrcola no habra solucin posible. A la vez, sealamos las alternativas que podan surgir a raz del fracaso en Suiza de estos ltimos intentos por reflotar este barco lleno de fisuras: un movimiento mundial hacia un comercio justo o la bilateralizacin del intercambio mundial.

Qu sucedi en Ginebra el lunes y martes pasados? Sintticamente, fracas la Ronda de Doha. Al menos, eso es lo que titularon los diarios. Ms en profundidad, se desvaneci la posibilidad de consensuar un comercio mundial libre de restricciones en lo inmediato, por el fin del mandato presidencial en Estados Unidos en noviembre prximo. Debido al peso de la economa estadounidense la quinta parte de la riqueza mundial se genera all y es el primer importador- ningn acuerdo puede alcanzarse sin la participacin de Washington; entonces, cualquier solucin que se alcance de ahora en ms puede encontrarse con la oposicin del prximo residente de la Casa Blanca, lo cual provocara un nuevo fracaso.

Qu es la Ronda de Doha? Se llama as a una ronda o rueda de negociaciones comerciales en el seno de la OMC y que adopta el nombre del lugar donde se dio inicio. En este caso, se trata de Doha, capital de Qatar, en noviembre de 2001. Paradjicamente, el nombre oficial del evento es Ronda de Desarrollo de Doha, debido a que sus objetivos fueron lograr la apertura de mercados en los sectores agrcola, industrial y de servicios en beneficio del mundo en desarrollo.

La OMC fue creada el 1 de enero de 1995 y es el organismo rector mundial del comercio. La integran 153 pases, cuya condicin para incorporarse es adoptar una economa o sistema de mercado. Las resoluciones que all se adopten deben alcanzarse por consenso de todos sus integrantes, aunque en las discusiones ms trascendentales se forman distintos grupos de afinidad y se delega en un puado de naciones las negociaciones.

En forma tcita, la OMC reivindica el postulado ricardiano de las ventajas comparativas de los pases. David Ricardo (1772-1823) fue un economista ingls de la escuela clsica (fuera del ambiente econmico se lo denominara liberal) que postul las ventajas comparativas del comercio internacional. Sintticamente, esta doctrina sostiene que los pases tienen ventajas comparativas para producir cierto tipo de bienes; por lo tanto, cada nacin debe especializarse en la produccin y exportacin de la mercanca en la que es competitivo e importar la mercanca en la que no es competitivo. El resultado, segn el economista clsico, sera beneficioso para todos.

Esta doctrina lleva implcitos una serie de supuestos que no conviene mencionar porque el panorama mundial actual est lejos de semejarse al ideal ricardiano. No importa aqu que los pases quieran vender aquello en lo que tienen ventajas comparativas, sino en que quieren proteger aquellos sectores que no tienen ninguna ventaja y slo subsisten por el amparo estatal.

Podramos dividir al mundo en tres tipos de economas o naciones. Las potencias del Primer Mundo, que tienen una produccin diversificada, de alta productividad, con una industrializacin de alto nivel y herramientas financieras fuertes. Los Pases Emergentes, con una produccin menos diversificada y de menor productividad, industrializacin media e instrumentos financieros acotados. Y el Tercer Mundo, con predominio de las actividades primarias, escasa o nula industrializacin, baja productividad y dependencia financiera.

El Primer Mundo est integrado por Estados Unidos, la Unin Europea (UE) y Japn bsicamente. Los Pases Emergentes incluyen a China, India, Brasil, Argentina, Sudfrica y naciones de desarrollo similar. Y el Tercer Mundo est integrado por casi los pases ms pobres (casi todos los africanos, del centro y sur de Asia y algunos latinoamericanos).

Volvamos al postulado ricardiano y sinteticemos el comercio mundial. Los pases del Primer Mundo producen bienes industriales en forma eficiente, por un lado, y los Pases Emergentes y el Tercer Mundo producen bienes primarios (alimentos, minerales e hidrocarburos) y algunos bienes industriales eficientemente. En estas condiciones no habra ningn inconveniente: las potencias venderan al resto de los pases bienes industriales, mientras que estos ltimos venderan al Primer Mundo sus bienes primarios. Cada uno se concentrara en lo que hace mejor y el resultado global resultara en un crculo virtuoso.

Entonces por qu fracas la Ronda de Doha? Las potencias del Primer Mundo protegen a sus productores agrcolas de distintas maneras. Los motivos son variados: desde garantizarse la seguridad alimentaria hasta sostener un sector que, de no recibir ayuda, se convertira en una potencial fuente de descontento social. De qu manera se ejerce este proteccionismo? Por un lado, con mecanismos pararancelarios, pero fundamentalmente con dos tipos de subsidios: a la produccin y a las exportaciones.

Los subsidios a la produccin agrcola son los que permiten que los productores del Primer Mundo se sostengan. Si la UE o Japn no subsidiasen a sus productores rurales, muchos de ellos no tendran razn de existir por una cuestin de costos. La mayor parte de los alimentos deberan ser importados. Por su parte, las subvenciones a la exportacin logran que estos productores no slo provean al mercado interno, sino que participen del comercio mundial, depreciando los precios.

En 2001, la UE subsidi a su produccin domstica por 105.624 millones de dlares. Estados Unidos, en ese mismo lapso destin 95.259 millones de la misma moneda a sus productores, mientras que Japn subvencion por 59.126 millones.

Este tema de los subsidios es recurrentemente llevado a la mesa de discusin en todos los encuentros que se han realizado para liberalizar el comercio internacional. Y en todos los casos la respuesta de las potencias resulta la misma: una negativa rotunda a eliminarlos. Pero an ms: el Primer Mundo utiliza todos sus mtodos de presin para que los dems pases s abran sus propios mercados a su produccin: los bienes industriales.

Si tuvisemos que definir en una oracin la esencia del problema podra ser la siguiente: Los pases del Primer Mundo exigen que las naciones de desarrollo medio y bajo abran sus mercados a la importacin de bienes industriales pero no estn dispuestos a abrir sus mercados agrcolas. Este es el nudo gordiano que no parece vaya a desatarse nunca.

La hipocresa de las potencias es obscena. En palabras del Nobel de Economa, el estadounidense Joseph Stiglitz, a los pases pobres (las potencias) les permiten exportar todo menos lo que producen. Es decir, el Primer Mundo propone abrir sus mercados a la importacin de electrnica, industria aeroespacial, alta tecnologa todos productos que el Tercer Mundo no produce- pero cierra sus mercados a la produccin agrcola y la exportacin de textiles, productos en los que los pases pobres s son competitivos.

El lector promedio habr advertido a travs de la prensa la queja de Bruselas, Tokio y Washington por la intransigencia de los pases de la periferia en no ceder en la apertura de sus mercados a la importacin de bienes industriales. A tal punto que muchos creen que el fracaso de la OMC se debe a las naciones ms pobres. Nada ms alejado de la realidad. La UE tiene una postura comn y negocia en bloque; todo lo que ofrece su representante en Ginebra es fruto de un acuerdo unnime de sus 27 estados integrantes. Y Francia sostiene histricamente que no piensa retroceder en su poltica de subsidios agrarios. Estados Unidos, por su parte, se aprovecha de esta postura inamovible del Viejo Continente para justificar sus propias subvenciones. Recordemos que los acuerdos en la OMC deben ser alcanzados en forma unnime.

Si los Pases Emergentes y el Tercer Mundo hubiesen aceptado las propuestas de las potencias en Ginebra la semana pasada, no slo no habran impulsado sus exportaciones, sino que hubiesen abierto sus economas a los bienes industriales, pero tambin a los servicios pblicos, compras estatales, salud, educacin y sector financiero.

De haberse aprobado la propuesta no se habra alcanzado el libre comercio. Porque los mercados industriales de Amrica Latina, Africa y Asia estaran abiertos a las importaciones, pero en Estados Unidos, Europa y Japn los mercados agrcolas seguiran cerrados. Y lo que es peor an, estaramos ms lejos an del comercio justo, aquel que tiende al desarrollo y que diera nombre a la Ronda de Doha.

Segn la Organizacin de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentacin (FAO) el fracaso de la Ronda de Doha se debe a la lucha para obtener ventajas en los mercados agrcolas por parte de las grandes potencias, empresas y lobbies. El enfoque adoptado en las negociaciones fue equivocado desde el principio, segn la organizacin de la ONU, ya que no tuvo suficientemente en cuenta los intereses de los pases en desarrollo y se centr en el libre comercio, ms que en el comercio justo.

Y esta es la clave. Porque a partir de este final de ciclo, surgen dos escenarios posibles. El primero, el deseado, es que los pases menos avanzados refuercen sus alianzas y su postura comn para lograr un comercio internacional justo, donde se puedan preservar los intereses sensatos propios, y no el de quin ms poder de lobby ejerza; y donde se pueda exportar lo propio e importar sin demasiadas trabas, pero con mrgenes para que los Estados puedan planificar, as como con sectores que, como los recursos naturales y los servicios pblicos, tienen un status especial y por ende un trato diferencial.

En este escenario son deseables las propuestas de integracin productiva, como las que en los papeles existen en el Mercado Comn del Sur (Mercosur) aunque todava resultan un tanto inciertas, y que la UE utiliza hace tiempo. Tambin en este sentido, debe primar un sentido de solidaridad y de responsabilidad de la economa de mayor grado de desarrollo con respecto a los menos avanzados. Un comercio justo que beneficie a las poblaciones y al desarrollo, y no slo a las empresas transnacionales.

El segundo escenario es el de mayor riesgo. Truncada la posibilidad de que el orbe tenga un comercio nico y libre, las potencias y las empresas van a utilizar todos sus medios de presin para alcanzar acuerdos comerciales bilaterales, con la particularidad de que una de las partes es una potencia econmica (Estados Unidos, Japn) o grupo de pases (UE), y del otro lado un pas de desarrollo econmico medio o bajo. Una especie de festival del TLC (tratado de libre comercio), donde el poderoso impone y el dbil acata, o paga las consecuencias por la rebelda.

Este escenario es an peor que el que se evit en Ginebra la semana prxima pasada.

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