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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2008

El deporte moderno no tiene nada que ver con el juego o el goce sino que ms bien refleja las limitaciones y la ideologa de la sociedad capitaista.
Una carrera hasta el fondo

Chris Bambery
Socialist Worker

Traducido para Rebelin y Tlaxcala por ngel Ferrero


Esta semana comienzan los JJ.OO. de Pekn en China. Ser lo ms destacado en otro sobrevalorado verano del deporte que se nos anima a ver y disfrutar.

Para millones de personas el deporte proporciona una vlvula de escape a la realidad del da a da. Proporciona algo con lo que pueden identificarse, ya se trate de un equipo o de un atleta individual, en un mundo en el cual estamos cada vez ms aislados los unos de los otros. Pero la realidad es que los Juegos Olmpicos son un acontecimiento controlado por las grandes corporaciones. La esponsorizacin para los juegos de Pekn es el doble de la de los juegos de Sidney en el 2000 y el triple de los de Atenas en el 2004.

Las autoridades de la ciudad de Pekn se han puesto en guardia y multado cualquier anuncio que no perteneciera a los patrocinadores de los juegos. El gasto en vallas publicitarias y otro tipo de publicidad exterior ha alcanzado los 2'7 mil millones de dlares. McDonalds proporcionar el principal comedor de las Olimpiadas en Pekn, y Coca-Cola ser la bebida oficial de los juegos.

Mientras tanto, se ha alentado a un milln de obreros inmigrantes a abandonar la ciudad. Nada nuevo: los rusos limpiaron Mosc de disidentes en 1980. Cuatro aos ms tarde, los americanos sacaron de Los ngeles a todos los sin techo de la ciudad. Los gitanos de Barcelona fueron expulsados de las zonas designadas olmpicas en 1992.

Cuando las protestas contra el trato que China reserva al Tbet recibieron a la llama olmpica en Londres y otras ciudades, apareci la consigna: mantened la poltica fuera del deporte. Pero la poltica siempre ha sido parte de los Juegos Olmpicos.

Infamias

El ejemplo ms notorio fueron los juegos de 1936 en Berln, utilizados por Adolf Hitler para exhibir al Tercer Reich. En 1968 los gobernantes mexicanos ordenaron la masacre de estudiantes en protesta en vsperas de la apertura oficial de los JJ.OO. La Unin Sovitica consigui los juegos de 1980 solamente despus de amenazar con retirarse del Comit Olmpico Internacional. Los EE.UU., alentados por Margaret Thatcher, lideraron un boicot en protesta por la invasin rusa de Afganistn. El bloque sovitico respondi a su vez boicoteando los juegos de Los ngeles.

Pero la poltica no es slo central a los JJ.OO. Modela todo el deporte. El deporte se nos presenta como algo tan viejo como las montaas. Pero es un producto del capitalismo.

Durante la mayor parte del tiempo que los seres humanos han vivido sobre el planeta no han tenido ninguna ni la ms remota idea de lo que hoy llamamos deporte moderno. En las sociedades anteriores a la divisin de clases los humanos cooperaban juntos para asegurar su existencia. El ejercicio fsico era una realidad diaria ms que algo separado del proceso productivo.

En los Juegos Olmpicos de la Antigedad clsica se celebraban ceremonias religiosas, incluyendo sacrificios, y competiciones militares entre atletas representantes de las diferentes ciudades-estado de Grecia enfrentadas. No tenan nada que ver con el deporte tal y como hoy lo conocemos.

Algunas actividades relacionadas con balones se han estado practicando durante siglos en Japn y en China, pero se trata de rituales budistas. Entre los americanos nativos se jugaba al lacrosse como una forma de entrenamiento militar.

Los juegos de pelota medievales o preindustriales en el Reino Unido eran mles, empleadas para reforzar los vnculos parroquiales o de cualquier otra naturaleza, ms que una competicin jugada entre pueblos o entre habitantes de un mismo pueblo. No exista ninguna distincin entre los espectadores masculinos y los participantes, y las reglas eran inexistentes.

Hasta la fecha no hay ninguna prueba que conecte estos acontecimientos a juegos modernos como el ftbol o el rugby.

Se dice que el ftbol es el deporte ms popular del mundo. Se desarroll como un juego popular en este pas durante la segunda mitad del siglo XIX: el tiempo libre de los sbados por la tarde lo convirti en un deporte popular. Una cuarta parte de los clubes de las cuatro ligas principales de ftbol fueron fundados por iglesias, deseosas de aumentar su influencia en los nuevos barrios obreros.

Los industriales rpidamente promocionaron el deporte. El Arsenal estuvo compuesto de trabajadores de la Royal Arsenal de Woolwich. Otros clubes cuyos orgenes se encuentran en equipos de trabajo incluyen al West Ham United (Thames Iron Works [trabajadores metalrgicos]), Manchester United (Lancashire & Yorkshire Railway [trabajadores ferroviarios]) y el Southampton (Woolston shipyard [astilleros]). El Sheffield Cutlers [los chuchilleros de Sheffield] se convirti en el Sheffield United.

La regulacin en el puesto de trabajo se reflejaba en el campo de ftbol. Los perodos de tiempo para las competiciones se establecan y medan cuidadosamente gracias a cronmetros cada vez ms sofisticados. La divisin del trabajo en los equipos se tradujo en la divisin de los jugadores en posiciones especficas que haban de poseer una destreza especializada, en oposicin a una formacin general. La divisin entre ganadores y perdedores no tena ninguna ambigedad: era clara, indiscutible y absoluta. De este modo se integraron las jerarquas en el deporte.

La competicin es un elemento central del capitalismo y afecta a todo tipo de actividad humana, desde las relaciones sentimentales y sociales al juego. La competicin caracteriza por encima de todo al deporte. No hay deporte sin competicin: sera contradictorio. El deporte representa la tirana de las mquinas -el reloj y las reglas arbitrarias- sobre el esfuerzo humano.

As pues, bajo el capitalismo, el deporte fomenta el tratar de ser siempre el primero, derrotar a con quien se compite y hacerlo mejor que los dems y establecer un nuevo rcord. El entrenamiento es el trabajo pesado del deporte y es cada vez ms inhumano.

Los deportistas son retratados como hombres y mujeres libres e iguales. De acuerdo con esta idea, compiten en condiciones de igualdad y luego se les clasifica segn su rendimiento. El hroe de esta ideologa es el hombre o la mujer hecho a s mismo, que logra mejorar sobre la base de su propio mrito y mediante sus propios esfuerzos. La leccin es que cualquiera puede llegar a lo ms alto. Pero la realidad es otra muy diferente.

Los adolescentes que alcanzan la categora de futbolistas profesionales no son necesariamente los mejores jugadores, ni tampoco los que tienen ms talento. Son los que a menudo estn ms preparados para aceptar la disciplina frrea y el entrenamiento intensivo que se les exige y que distorsiona sus cuerpos en el proceso. El consumo de drogas se generaliza en el momento en que los atletas tratan de ir ms all de sus lmites fsicos naturales. La actividad fsica ha sido separada del juego y del goce. No habr ningn juego en los Juegos Olmpicos. Nadie ha ido para jugar, sino para competir y ganar.

El nacionalismo es otra de los vectores que atraviesan al deporte, y lo ser de nuevo en los Juegos Olmpicos, tanto como lo fue en la Copa del Mundo. El deporte ha sido utilizado frecuentemente como una herramienta del imperialismo. CLR James, el marxista de Trinidad, demostr cmo el cricket fue empleado por los ingleses en la India como herramienta para propagar las ideas fundamentales para el mantenimiento de su dominio colonial.

El papel del ejrcito

La gimnasia se desarroll en Alemania como un intento consciente por entrenar a los jvenes para el servicio militar. Los modernos Juegos Olmpicos fueron inventados por el Baron Pierre de Coubertin, quien crea que el deporte era algo bsico para ganar las guerras.

El deporte se nos vende como una vlvula de escape a las tensiones de la vida diaria, y mucha gente a pie de calle lo ve as. Examinemos el papel del entretenimiento bajo el capitalismo, y la realidad del trabajo.

Vivimos en una sociedad donde tenemos que vender nuestra fuerza de trabajo para vivir. El trabajo se convierte en algo que domina nuestras vidas, que no controlamos, creando un sentimiento de xito evanescente o nulo. En este marco, el tiempo de trabajo se va separando, cada vez ms, de una manera profunda y hostil del tiempo de ocio. Le damos un enorme valor a nuestro tiempo libre. Pero el tiempo libre no es libre, sino que depende y es modelado por el mercado.

Como argumenta el marxista estadounidense Harry Braverman, la tarea de llenar el tiempo fuera del trabajo tambin ha pasado a depender del mercado, que desarrolla hasta niveles masivos todo tipo de distracciones y entretenimientos pasivos y espectculos que encajan en las circunstancias limitadas de la ciudad y son ofrecidos como sustitutos de la vida misma.

El papel de las empresas

Desde que se han convertido en los medios para llenar todas las horas de tiempo libre, surgen por doquier las instituciones corporativas, las cuales han transformado todos los medios de entretenimiento y deporte en parte del proceso de produccin para la acumulacin de capital.

Aade Braverman: as, la iniciativa se convierte en un capital que, incluso cuando el esfuerzo es hecho por uno u otro sector social para buscar su propio camino hacia la naturaleza, el deporte o el arte a travs de su actividad personal o de la innovacin amateur o underground, es rpidamente incorporado al mercado tan pronto y de manera tan completa como sea posible.

El deporte como lo entendemos hoy es un producto del capitalismo, modelado por todos los prejuicios y limitaciones que existen en la sociedad. No ha tenido ni tiene un desarrollo natural.

En un mundo en el cual controlsemos nuestras vidas y fusemos uno con el medio ambiente, disfrutaramos del acto de nadar en el mar o de escalar montaas tanto como de leer un libro, ayudar a construir una casa o plantar rboles. La actividad fsica se liberara de las limitaciones de la competicin.

La emancipacin humana no se producir gracias a 22 hombres jugando a ftbol, observados por 50.000 espectadores y millones ms a travs de la televisin. Ni tampoco lo har con hombres y mujeres nadando con denuedo en una piscina olmpica, compitiendo los unos con los otros, y todos contra el reloj.

Las actividades fsicas recreativas y el juego deberan significar el disfrute del propio cuerpo, de la compaa humana y del medio ambiente. Y el deporte no proporciona nada de eso: se trata de competir y obedecer reglas arbitrarias. Una preparacin ideal para el proceso productivo capitalista.


Enlace original: <a id="b8d7276" href="http://www.socialistworker.org.uk/art.php?id=15653" goog_docs_charindex="11264



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