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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2008

La otra Colombia

Paco Gmez Nadal
Rebelin


 

La distancia muestra una Colombia casi homognea, con un 91% de la poblacin apoyando las polticas del popular presidente, lvaro Uribe, con manifestaciones multitudinarias en que mensajes y camisetas no dejan margen para disentir, y con una comunin casi religiosa entre fuerzas armadas, presidencia de la Repblica y poblacin civil. La banda sonora la ponen Juanes o Sakira, ele enemigo est claramente identificado (la guerrilla) y el principal problema, el secuestro.

Al acercarse, hay otra Colombia. Discurre de forma paralela y, cansada de tanta uniformidad, trata de construir alternativas. En esta, el enemigo es mltiple (guerrilla, paramilitares y el propio Uribe), la banda sonora suena ms a rock y rap alternativo y los problemas tienen que ver con desarrollo y derechos humanos.

A 3.100 metros de altura se le lleva ventaja a Bogot. 500 metros ms cerca del mar est la capital de Colombia, donde se agolpan casi 8 millones de personas. En esta vereda campesina, cerca de Choach, hoy se renen 35 personas en un pequeo saln de la escuela rural. Campesinos de diversas zonas que circundan Bogot, indgenas, estudiantes y neocampesinos (citadinos que han cambiado de vida drsticamente) sientan las bases de la Plataforma Rural, una red de colaboracin y autogestin para desarrollar modelos alternativos de vida.

En esta vereda hablan ya con propiedad de soberana alimentaria, de modelos de comercio alternativo, de autonoma En la noche, la palabra sigue fluyendo pero dentro de la maloka (construccin sagrada indgena) que se yergue en lo alto de una loma ya de por s muy alta. La sopa se acompaa con arroz mezclado con amaranto (uno de los cereales de moda entre los vegetarianos latinoamericanos), la bebida es indgena chicha- y el ambiente es de minga concepto indgena del trabajo colaborativo-.

Estn pasando cosas, hay mucha gente buscando otras formas, y comienza a haber un entendimiento entre grupos muy diversos, confirma Hctor, un comunicador alternativo de esta Colombia diferente. No tenemos que depender de las instituciones ni de la cooperacin internacional, debemos avanzar hacia la autogestin porque tenemos las capacidades y el conocimiento, insiste Jaime, uno de los promotores de la idea.

En otro extremo del pas, casi a nivel del mar, e inserto en lo institucional, est el gobernador del departamento del Cesar, uno de los ms golpeados por el paramilitarismo y las relaciones escabrosas entre polticos, mercenarios y narcotraficantes. Cristian Moreno Panezo es gobernador en contra de las previsiones y ha decidido jugrsela toda. Esta sociedad fue sometida por el miedo y hemos entendido que son ellos [paramilitares] o somos nosotros. Moreno confiesa desde Valledupar y entre dientes la falta de entendimiento con el Gobierno central de Uribe, que ya cuenta con 67 congresistas y excongresistas cercanos procesados por sus nexos con los grupos armados de extrema derecha en el proceso conocido como Parapoltica. Pero aqu estamos, de pie, con fuerza y carcter porque hay que desenmascarar lo que se ha vivido, no podemos olvidar lo que se ha hecho en este pas. Para lograrlo, el gobernador del Cesar pide ayuda de la comunidad internacional porque Colombia, como Estado y como sociedad no tiene ni los instrumentos ni la entereza.

Ayuda internacional es lo que buscaron los movimientos indgenas y los sindicatos para denunciar las agresiones combinadas del Estado, de fuerzas paraestatales y de algunas multinacionales que explotan recursos naturales. Por eso, desde hace dos aos se han celebrado las audiencias del Tribunal Permanente de los Pueblos, del que han formado parte juristas de Francia, Espaa, Suiza o Argentina. De hecho, la Audiencia final, celebrada entre el 21 y el 23 de julio en Bogot, estuvo presidida por el premio Nobel de Paz, Adolfo Prez Esquivel, y cont con la presencia del sacerdote e intelectual Francois Houtart.

El resultado del tribunal fue contundente y el Gobierno de lvaro Uribe sali mal parado. Quedaron documentadas y probadas denuncias que lo relacionan con crmenes de lesa humanidad y de vnculos an fuertes con grupos paramilitares.

Ha habido un escandaloso aumento de las violaciones de Derechos Humanos a los indgenas durante el Gobierno de Uribe, denuncia Hctor Mondragn, un prestigioso analista social; Nos estn matando de una forma muy sofisticada, contina Hernando Gmez, otro estudioso; No hay marchas, ni conciertos multitudinarios, ni super estrellas contndole al mundo de las otras vctimas, de los desplazados, de los desaparecidos, de los torturados, remata Ivn Cepeda, del Movimiento de Vctimas de Crmenes de Estado.

Alrededor y dentro del auditorio Len de Greiff de la Universidad Nacional de Colombia, donde se celebra este juicio de opinin, no parece que el 91% que apoya a Uribe tenga espacio. Los grafitis apuntan directo contra Uribe, hay incluso algunas pintadas de apoyo a la guerrilla. Es la Plaza del Ch, tendra cierta lgica. Pero el pblico que asiste a la Audiencia, unas 1.200 personas, es variado, diverso. Estudiantes universitarios y de secundaria, sindicalistas, miembros de movimientos sociales, cooperantes internacionales, indgenas ni un representante del Estado, ni un medio de comunicacin masivo colombiano.

Hay palabras y consignas de solidaridad con los ms de tres millones de desplazados que ha generado el conflicto armado en Colombia, para los casi 15 mil desparecidos, los 800 torturados (entre 2002 y 2006) o los 11.292 asesinados y desaparecidos en ese mismo periodo. Y hay miedo. Ha saber cuntos informantes hay aqu [en el auditorio], se pregunta una mujer desplazada a Bogot despus de recibir amenazas por participar en un movimiento de vctimas. La paranoia con los informantes es generalizada en este ambiente. Quiz por eso, durante el acto 13 miembros de un colectivo de estudiantes irrumpen encapuchados. La imagen violenta contrasta con el comunicado que leen: Nos declaramos alzados en armas, pero nuestras armas son nuestras cabezas, el pensamiento para no ahogarnos en este mar de mentiras.

Mentiras que segn Francois Houtart estn alimentando en la opinin internacional una falsa imagen de Colombia. El mundo merece conocer la verdad de lo que ocurre aqu, de esta situacin insoportable. La otra cara de Colombia tiene rostro y voz. Es minoritaria, segn las encuestas, pero existe.



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