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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2008

El nuevo pebetero ideolgico chino

Xulio Ros
Rebelin


A pesar de la reiterada insistencia en la neta separacin de deporte y poltica, lo cierto es que la espectacular ceremonia inaugural de los Juegos Olmpicos de Beijing no solo encerr una llamativa puesta en escena de la milenaria cultura china y sus tradiciones ms caractersticas, sino que, ante todo, bien podra incorporar toda una reinterpretacin del proyecto de reforma imaginado por Deng Xiaoping y cuya nueva esencia se podra resumir en la propuesta de progreso con identidad, segn la cual, la nueva China no solo ser moderna y desarrollada sino que, a partes iguales, tambin ser confuciana.

Pasar a primer plano en un escenario de estas caractersticas tan atrevida propuesta no puede ser considerada una simple ancdota ni resultado del atrevimiento de Zhang Yimou, el artfice artstico cuya celebrada elocuencia nos hizo olvidar a todos el boicot de Spielberg. No solo porque en toda la estructura interna de la organizacin olmpica han funcionado a pleno rendimiento las clulas del Partido, implantadas aqu a modo de columna vertebral inexcusable para garantizar el xito del evento, sino igualmente porque la cpula china, Hu Jintao incluido, ha debido estar al corriente del principal mensaje que la ceremonia deba transmitir al mundo.

As pues, al hilo de esta propuesta, la armona que nos sugiere el PCCh es aquella que debe conciliar futuro y pasado, dejando a un lado los movimientos que a lo largo del siglo precedente basaron toda la estrategia de renacimiento de la gran nacin china en la condena y negacin de las tradiciones ms enraizadas en el imaginario del pas, incluyendo los de corte marxista y liderados por el propio PCCh durante las dcadas de preeminencia maosta en las que Confucio fue objeto de numerosas campaas de descrdito y ridiculizacin.

El actual liderazgo chino nos sugiere a viva voz que su legitimidad no se deriva del ideario marxista del PCCh y sus tradiciones revolucionarias, sino en su capacidad para articular el proceso de recuperacin de la grandeza perdida, esbozando un nuevo pacto con la sociedad que tendr en consideracin tanto los aportes materiales realizados en trminos de bienestar como igualmente la reedicin del peculiar mandato del cielo, que intercambia obediencia cvica y virtud en el desempeo pblico. Asimismo, su irrenunciable monopolio poltico hundira las races en el mandarinato confuciano que administr el pas durante milenios y no en su condicin de formacin de vanguardia del proletariado.

Las propuestas de signo interclasista (la llamada triple representatividad) impulsadas por Jiang Zemin, el antecesor de Hu Jintao, presente en el palco de honor del Estadio Nacional junto a los miembros del Bur Poltico, abrieron en su da una profunda grieta en la homogeneidad del PCCh, que hoy aspira a incluir en sus filas todo cuanto socialmente aporte dinamismo y creatividad, a fin de evitar tanto su fosilizacin como el surgimiento de movimientos alternativos que puedan llegar a cuestionar su exclusiva y excluyente- funcin dirigente.

El progresivo abandono del ideario marxista, que subsistir protocolariamente por un tiempo, aventura la intensificacin del debate ideolgico interno acerca del futuro poltico de la reforma, incentivado por los llamamientos realizados en el congreso celebrado en octubre pasado y la disposicin a la polmica, cada vez ms abierta, del mundo intelectual y los think tanks prximos a los entornos gubernamentales y partidarios.

Se tomarn para ello el tiempo necesario, pero, visto lo visto, en los aos venideros se debern identificar las claves de esa reforma poltica largamente anunciada y cuya singularidad procedimental y conceptual, alejada de las exigencias occidentales en cuanto sea necesario, se basar en esa tradicin confuciana tan revindicada en la ceremonia de apertura.

Xulio Ros es director del Observatorio de la Poltica China (Casa Asia-IGADI)



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