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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-08-2008

Entrevista a la senadora Piedad Crdoba
El computador de Ral Reyes no existe

Mnica del Pilar Uribe Marn
Rebelin


Cuando en 1999 fue secuestrada por orden de Carlos Castao, lder de las Autodefensa Unidas de Colombia (AUC) , qued claro que sus radicales posiciones, su carcter deliberante y su temeridad para decir la verdad, estaban produciendo en la ultraderecha colombiana una mixtura de odio y temor y la decisin de exterminarla.

Pero no se amedrent y fue convirtindose en una creciente y fuerte opositora del gobierno de lvaro Uribe, aunque su pensamiento de izquierda era de siempre, defendiendo los derechos de las minoras tnicas, los de la mujer, los sexuales y los derechos humanos . Adems, como senadora por el partido liberal, perteneca de izquierdas y con el tiempo fund el movimiento Poder Ciudadano Siglo XXI, como disidencia, y de esta forma aglutinar liberales y dems tendencias democrticas y progresistas que advierten lo que realmente significa el uribismo.

No slo ha padecido el secuestro. Tambin ha sido objeto de permanentes amenazas y ha sobrevivido a varios atentados contra su vida. Pero si Carlos Castao (al que acus pblicamente por el asesinato del humorista Jaime Garzn, cuando nadie se atreva a decir nada y la derecha armada era ms bien aplaudida) no la detuvo, es imposible imaginarla renunciando a su lucha, que es la de millones, as los medios quiera negarlo. De hecho, en agosto de 2007  se involucr en el tema del acuerdo humanitario  entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC , y el gobierno colombiano, y desde entonces no ha cejado en este propsito, pese incluso a que el presidente Alvaro Uribe le retiro el aval.

La situacin de Piedad Crdoba refleja lo que es en buena medida el pas y la poltica que le gobierna: Piedad no comulga ni cree en el presidente Uribe, le critica y niega la legitimidad de su gobierno, cuestionado por vnculos con el paramilitarismo, la corrupcin y el narcotrfico. Piedad tampoco oculta sus simpatas por el presidente Hugo Chvez, ni su pensamiento y accionar de izquierdas y todo aquello que, lamentablemente, en un gobierno derechizado, se convierte en una actitud pro guerrillera y pro terrorista.

Piedad ha sido una de las pocas personas que ha dicho la verdad y hacerlo le ha costado: fuerzas de poder, militares y econmicas hacen de cada palabra de Piedad un respaldo al terrorismo. Los medios reproducen los calificativos de odio, rencor y acusaciones que se emiten desde el gobierno y han hecho que la opinin publica, generalmente muy desinformada ante las pocas opciones que tiene para hacerlo, la odie.

Hoy se le quiere vincular con las FARC con base en informacin hallada en supuestos computadores de Ral Reyes, la Fiscala General de la Nacin inici procedimientos penales ante la Corte Suprema de Justicia contra Piedad, otros congresistas y periodistas. Sin embargo, los dos ltimos capturados y miembros de las FARC han asegurado en sus declaraciones que Piedad no tiene nada que ver con esta organizacin subversiva.

De qu se le acusa?

Se me trata de involucrar en el tema de asociacin para delinquir, secuestro de Ingrid, de todas estas personas, con una acusacin directa de ser parte de las FARC.

Piensa que existe o no el computador de Ral Reyes?

No. Ese computador no existe. Ese computador fue muy bien armado por el Gobierno Nacional (yo dira que con apoyo de sectores del gobierno norteamericano), porque haba un objetivo fundamental: descalificar y judicializar a quienes hemos venido trabajando en el tema del acuerdo humanitario y de la paz. Es, sobre todo, una especie de muro de contencin para que quienes pensamos que el pas requiere una salida distinta, un proyecto social y poltico alternativo al que hay actualmente. Pero as la Corte Suprema dijera que ese computador no existe, que no lo pueden verificar como fiable para un procedimiento judicial, lo cierto es que ellos (quienes le acusan) han ganado en un estrategia: desmoralizar, ensuciar la hoja de vida de quienes estamos en la poltica, desacreditarnos y generar una especie de odio en sectores de la poblacin frente a nosotros.

Piensa que el malestar de muchos por Piedad sera posible si los medios no reprodujeran el odio y las palabras de quienes no gustan de usted en el Gobierno?

Lo de los medios no es aleatorio. El Gobierno tiene en las dos cadenas, fundamentalmente, y en El Tiempo, dos de sus mejores aliados. Es una estrategia direccionada a generar noticias en las cuales quienes no estamos en esa orilla de la poltica, en ese sector de lo que es el uribismo, terminamos siendo descalificados porque los medios de comunicacin no pasan nuestras intervenciones, o cuando las pasan, las editan para ponernos a decir otra cosa. Existe una estrategia muy coordinada, entre otras cosas porque se est tramitando la licitacin del tercer canal. Ningn medio de comunicacin se va a ir contra el gobierno, ni ningn medio va a ser imparcial.

Hablemos de la liberacin de Ingrid como fenmeno meditico y de la suerte que corre, a partir de entonces, el Acuerdo Humanitario.

As como se va generando una opinin de que quienes estamos en el Acuerdo Humanitario somos guerrilleros, de que quienes estamos trabajando en el proceso de paz somos terroristas, de que quienes defendemos los derechos humanos somos personas peligrosas, tambin se est generando una opinin, una matriz de opinin, en el sentido de que para qu se va a hacer un acuerdo, para qu se le van a dar ventajas, si el presidente Uribe es un tipo tan verraco que es capaz de matar a todo el mundo y a acabar con los que generan la informidad en el pas.

Nos olvidamos, entonces, de esta opcin?

Pienso que, en medio de las dificultades para el pas, hay que volver a insistir en el acuerdo humanitario por las personas que estn en poder de las FARC, por los que estn en las crceles Pero hay que tener supremamente claro que no va a existir el mismo inters de unos sectores y que para muchos otros en la opinin pblica nacional este tema no es importante Porque el gobierno puede ganarle la guerra a las FARC, porque mucha gente cree que el problema con las FARC es de delincuencia y que no son una consecuencia de un modelo de desarrollo corrupto y excluyente, que privilegia a unos cuantos e impide que todo el pas pueda desarrollarse.

En ese orden de ideas, la gente no le va a apostar mucho al acuerdo. Sin embargo, no se puede seguir privilegiando la salida militar, que no deja ningn salto distinto al empoderamiento del uso de la fuerza por parte del Estado y de muchos sectores que lo privilegian. Un acuerdo humanitario deja muchos rditos, que tienen que ver con las organizaciones sociales, con el derecho internacional humanitario, el respeto por los derechos humanos, y - sobre todo - desata procesos encaminados a sentar en la mesa de negociacin a quienes estamos inconformes con el sistema actual.

Usted ha mencionado que uno de los aspectos negativos frente a la liberacin de Ingrid Betancourt (y no estamos hablando de la liberacin en s, la cual es por todos bienvenida) es que se malograron unas negociaciones que usted estaba adelantando...

Se perdieron cosas importantsimas que pudieron haberse obtenido si hubiera habido un principio de oportunidad tambin por parte de las FARC, pero - tambin - si el gobierno hubiera estado interesado en una negociacin que llegara a un acuerdo humanitario. Los inamovibles se fueron convirtiendo en una estrategia para ganar tiempo, por parte del Gobierno. Es muy difcil explicarlo en medio de una situacin positiva como es la libertad de las personas, pero nosotros habamos logrado avanzar con el Departamento de Estado - en trminos de la libertad de Simn Trinidad y de Sonia - uno de los elementos que los presidentes de Amrica latina, en una gran parte, estaban dispuestos a apoyar despus de la liberacin de estas personas, y que era el estatus de beligerancia que permitiera llegar a un proceso de paz.

Otro elemento muy importante era retomar la carta que en el 84 el comandante Manuel Marulanda, junto a Jacob Arenas, haba dejado prcticamente lista (aunque no se firm) y que sacaba al secuestro del conflicto. Eso se saba retomado, inclusive se le haban puesto plazos: de aqu a diciembre lograr una gran declaracin de todos los insurgentes en este sentido. Ahora, creo que eso no es posible, no creo que ningn gobierno vaya a reconocerles el estatus de beligerancia en este momento a las FARC, ni que la necesidad de la liberacin de estas personas significara, precisamente, una negociacin jurdico-poltica en el Departamento de Estado Americano. Hay que volver a empezar, teniendo en cuenta que son muchas las perdidas para la democracia del pas, si se privilegia la salida militar simplemente.

Es decir, que en esa negociacin se avanz hasta hablar con el Departamento de Estado sobre la liberacin de Trinidad y Sonia.

Se habl con el Departamento de Estado y el Departamento de Justicia. Los abogados de Simn Trinidad tuvieron mucho que ver en los acuerdos que se redactaron para la negociacin.

Siendo el gobierno de Estados Unidos, manifiesta y repetidamente contrario a la negociacin con las FARC, opuesto al acuerdo humanitario, por qu estaba ocurriendo este tipo de negociacin bajo la mesa?

Yo creo que jugaban mucho un factor. Haberse atrevido a ir a tocar las puertas. Todo el mundo deca que eso no se poda lograr. Tambin jugaba mucho el hecho de que el presidente Chvez estuviera ah, al frente de la negociacin.

Esas negociaciones que se daaron con la liberacin de Ingrid, se dieron estando el presidente Chvez en calidad de qu? 

El presidente Chvez no estaba como mediador oficial, pero nosotros seguimos trabajando y yo fui la responsable directa de las negociaciones en Estados Unidos.

El presidente Uribe no la aprueba, mucha gente se ha llenado de odio contra usted, Chvez tiene otras opiniones ahora y usted enfrenta amenazas y persecucin poltica. Cmo seguir luchando por el acuerdo humanitario en estas condiciones?

Tengo una cosa muy importante y es mi hoja de vida. No estoy trabajando en el acuerdo humanitario porque se me ocurri de la noche a la maana. He sido varias veces presidenta de la Comisin de Derechos Humanos del Congreso y presidenta de la Comisin de Paz del Congreso de la Repblica. Son muchsimos los debates en ese sentido, muchsima la trayectoria. La paz es un derecho constitucional. No tengo necesidad de pedirle permiso a nadie para trabajar en los temas que siguen. Estoy totalmente comprometida con esto y s estoy muy interesada en lograr contactos con las FARC y con el ELN para que avancemos en la liberacin de las personas, para buscar en este momento una redefinicin de las circunstancias y de cules pueden ser las propuestas e insistir, necesariamente, en que tenemos que avanzar hacia la posibilidad de una plataforma de mnimos, hacia un acuerdo.

Algn plan para ello?

Una comisin de cien notables en el pas, que participen en un apoyo al acuerdo humanitario, de manera activa, donde estn representantes de los sindicatos, de las mujeres, de los afro descendientes, de los indgenas, de empresarios, de profesionales medios, de partidos polticos. Estamos buscando una persona a nivel internacional importante, con credibilidad, que nos ayude a la instalacin de la comisin. En ese orden de ideas, empujar todo este proceso. Lo importante es meterle pueblo, esto no es de unas personas que saben ms de DIH, o de unas personas que saben ms de derechos humanos. Esto es del pueblo, del pas, y eso es lo que pretende esa comisin.

Toda esta campaa de desprestigio que han hecho contra usted, cmo la siente a nivel internacional? Creen en usted o tienen la misma mala idea que tienen los colombianos afectados por la prensa meditica?

Pienso que no. En un porcentaje alto hay credibilidad, por lo que dije, por mi hoja de vida, porque todo el mundo me vio trabajando de manera muy ferviente y, sobre todo, con mucha dedicacin para lograr el acuerdo humanitario. Y, de alguna manera, pienso que hay mucho ms apoyo de lo que la gente en el pas se imagina.

Cules han sido los principales errores de las FARC?

No leer el momento, no leer lo que piensa la gente, independientemente que uno no est de acuerdo con el establecimiento que es el mismo en el pas , el costo de oportunidad de una demora tan larga en la toma de las decisiones. Eso ha sido funesto. O sea: entregar un das a unos, otro da a otros, y no haber olido el momento poltico de tal manera que inclusive inamovibles como Pradera y Florida se pudieran hacer a un lado cuando haban cosas muy importantes para ganar en el reconocimiento poltico de la lucha que ellos han venido dando.

Uno de los grandes obstculos del acuerdo humanitario es el presidente y la clase poltica. Cmo luchar por l y dialogar con un gobierno que esta haciendo todo lo posible para evitarlo? No es esa una pelea perdida desde el comienzo?

Si uno desde que arranca cree que va a perder, est derrotado. El acuerdo humanitario no le pertenece solamente al Presidente de la Republica. Ese es un avance de la humanidad que, mnimamente lo que tiene que ver es cmo se humaniza un conflicto, aunque el comandante Manuel Marulanda deca era que lo que haba que hacer no era humanizar el conflicto sino acabar la guerra. Creo que hoy estamos ms cerca del final, aunque la gente no lo crea as.

Final de qu?

De la guerra. Creo que hoy estamos ms cerca del final de la guerra, porque entre otras razones, hay muchas circunstancias a favor. Circunstancias cmo cules? Los gobiernos progresistas que hay en Suramrica, muchos sectores de la opinin pblica internacional que tienen muy claro el nivel de peligrosidad de un rgimen como el colombiano, un rgimen mafioso, as al Presidente le de mucha rabia que yo lo diga, pero es un rgimen mafioso porque se comporta adems como tal. Porque un gobierno que ha sido elegido como lo sabe todo el mundo, pues obviamente que no se puede llamar un principado ni una iglesia ni un rgimen como el de Suecia tampoco, de un sistema poltico.

Y el Acuerdo?

Pienso que es difcil porque, vuelvo y reitero: al presidente no le interesan los acuerdos, a l le interesa la salida militar y ha sido exitoso en eso. Y ha sido exitoso hasta el punto de que va ganando en el simblico de la gente, para que la gente crea que el problema del pas son unos delincuentes que estn en las FARC y en el ELN, y no por ejemplo, cmo se robaron la reeleccin, y no por ejemplo que el sistema poltico del pas es un sistema putrefacto, que lo eligi, un proyecto poltico paramilitar y que los 14 que estn en Estados Unidos no son ya la eliminacin del paramilitarismo. Hay un grupo de personas que financia el paramilitarismo, que mantiene el paramilitarismo como un sistema poltico dentro del pas y mientras eso no desaparezca es muy difcil hablar de paz. Una cosa es que no hayan disparos, una cosa es que no hayan secuestros, pero eso no significa que el entramado social, poltico y econmico que mantiene a 18 millones de colombianos por fuera, un establishment que permite 4 millones de desaparecidos, pues eso no se va a desaparecer con la desaparicin de estas personas. Es como pensar que en Per se acab la pobreza porque est Sendero Luminoso enterrado debajo de la tierra. Lo que estamos viendo es otra cosa muy distinta.

Y el trabajo de quienes luchan por el Acuerdo Humanitario?

Tambin avanza el gobierno en una cosa que es ms novedosa: desacreditarnos a los que no estamos de acuerdo con l, desacreditarnos hasta el punto de volvernos en la categora de delincuentes, y fuera de eso de generar odio, rabia y temor en la gente porque nosotros somos una amenaza, supuestamente porque somos los que no queremos la paz. Resulta que la paz de l es la paz de los sepulcros y no ms. Creo que consiste fundamentalmente en entender que s es un escenario muy difcil, muy complicado, pero que el discurso hay que mantenerlo y rescatarlo sobre todo, sobre la base de que, pasada la euforia de la liberacin de estas personas - que para nosotros es muy valioso - viene el aterrizaje de barriga del pueblo colombiano, de miseria, de pobreza, de exclusin, pero sobre todo de corrupcin.

No existe en la oposicin una equivocacin en la forma de de enfrentar esos ataques, de manejar los medios y la ayuda internacional, o en la forma en que hablan del supuesto 85% de popularidad de lvaro Uribe?

Es lamentable que nosotros como oposicin no tengamos ni siquiera una encuesta. Eso de por s demuestra la falta de acuerdo de nosotros para tener unas estrategias. Ahora supuestamente nos vamos que no creo que eso perdure todava despus del rescate de Betancourt y dems secuestrados a unir en contra de la reeleccin. Pero no tenemos elementos para decir: mire, esta encuesta nos dice que este presidente no es tan popular como estamos diciendo. Porque s, puede ser muy popular en la manera de enfrentar el crimen organizado que es como el trata las FARC - , pero el resto de las cosas no.

Uno no puede enfrentar a un Estado que est apoyado por el Plan Patriota, por el Plan Colombia y, seguramente, ahora por otras fuerzas multinacionales. Uno debe ir a esa confrontacin tan dura con elementos que le permitan participar. No hablo de que nosotros compremos armas, no. Pero yo pienso que mediaticamente tenemos que aprender a jugar de otra manera y a gastar y a invertir en mensajes mediticos que le cuenten a la gente qu esta pasando de verdad en el pas. Personalmente no creo en el 84%, pero tampoco puedo demostrar que no es.

Se justifica la lucha armada?

En este momento en Colombia, pero sobre todo en Amrica del sur, en donde hay gobiernos progresistas (donde personalmente apoy la eleccin de Evo, fui a trabajar a Bolivia, fui a trabajar en Argentina, ayud a la reeleccin de Chvez, no en la primera porque estaba exiliada, pero recorr el pas apoyando lo de Chvez y a Correa), s creo que de ser nosotros capaces de llegar a unos acuerdos donde seguramente la comunidad internacional va a jugar, seremos capaces de hacer una ganancia muy importante en el pas, con elementos que seguramente tenemos que discutir. Porque no creo que de entrada, sino botan por mi - que jams he estado en la guerrilla - cmo ser uno que si venga de las FARC de verdad a plantearse en el sistema poltico del pas, por ejemplo un Cano (Alfonso), y adems porque los medios han generado la idea de que es impensable. Pero en este momento, con las condiciones que hay en Amrica latina (gobiernos progresistas), pienso que estamos atrs, pienso que no vale la pena (la lucha armada). Eso no quiere decir que cuando lleguemos a una negociacin entreguen (las guerrillas) las armas. Va a ser una cosa sui generis: ellos van a tener que estar all armados porque es lo nico que les genera confianza, y eso es de ese tamao, es una manera distinta de llegar a acuerdos y a negociar. Personalmente estoy ah y tengo una cosa que no voy a perder y es que de una u otra manera, as digan que soy de las FARC, me he ganado un espacio de credibilidad para empujarlos hacia un proceso de paz en Colombia.

En toda esta lucha que ms que todo es para prdidas, ha habido alguna ganancia?

He ganado una cosa muy importante y es que yo no estaba jugando para la coyuntura, Le estaba apostando a la historia. Para mi es ms importante escribir la historia que escribir una telenovela.

 *Mnica del Pilar Uribe Marn: periodista, freelance internacional, especializada en derechos humanos, poltica y medio ambiente.

 



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