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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-11-2004

Tendencialmente iguales

Javier Ortiz
Apuntes del natural


Desde que se confirm la contundente victoria electoral de George W. Bush, se nos ha venido encima un aluvin de comentarios destinados a subrayar cun diferentes son las sociedades estadounidense y europea. En resumen y llevando las cosas a la caricatura, lo que se viene a decir es que all reina el carquero ms penoso, en tanto que aqu somos de un progre que da gusto.

Lo primero que hay que objetar a esos comentarios es que comparan dos categoras (la sociedad estadounidense y la sociedad europea) demasiado abstractas, que es obligado desmenuzar si no queremos quedarnos en el terreno de los tpicos.

No podemos olvidar, en primer lugar, que la poblacin de los EEUU est muy dividida. Los 58 millones de votos logrados por Bush le han dado el triunfo, pero no anulan los ms de 55 millones de votos obtenidos por sus rivales (dicho sea en plural para dejar constancia del 1% del electorado que ha dado su respaldo a Ralph Nader). Los Estados Unidos no estn nada unidos. Basta con mirar el mapa electoral para darse cuenta de que el viejo fantasma de la guerra civil yanquis contra confederados se pasea de nuevo por aquellos lares.

Y por el lado de Europa, lo mismo. Los mitificadores del Viejo Continente, que tratan de presentarlo como el baluarte del Estado del Bienestar y de la defensa de las libertades, parecen no darse cuenta de la velocidad con la que est avanzando la derecha europea, desde los Urales hasta el Tmesis. Un avance que, para ms inri, la supuesta izquierda trata de parar asumiendo ella misma los postulados de la derecha. Los valores que se supone que nos caracterizan estn en franco retroceso. Berlusconi es Europa. Putin es Europa, y Europa lo respalda. Duro Barroso, el anfitrin de las Azores, es Europa. Blair es Europa. Aznar es Europa.

Comparados los EEUU y Europa con sus respectivas imgenes congeladas, por supuesto que se aprecian todava diferencias importantes. Pero si seguimos el rastro de las tendencias histricas que siguen, es evidente que convergen. Europa est asumiendo con creciente fidelidad las pautas caractersticas del actual american way of life. Su insulso bipartidismo. La sensiblera hipcrita de su moral de conveniencias. Su estomagante ultranacionalismo. Su desconfianza hacia lo diferente. Su estilo de vestir, de comer, de hablar. Su cultura de usar y tirar.

No presumamos de nada. Lo mejor que nos quedaba lo estamos dilapidando, o dejando dilapidar, que viene a ser lo mismo. En cierto modo, no es que seamos mejores: tan slo un poquito ms antiguos.

www.javierortiz.net


 



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