Portada :: Mundo :: Guerra en Osetia del Sur
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-08-2008

Contra Rusia vivamos mejor

Javier Ortiz
Pblico


Manolo Vzquez Montalbn lo dijo ms de una vez, y no estoy seguro de que todo el mundo captara bien los muchos amargos matices de su humorada: Contra Franco vivamos mejor!.

Alguien expuso una tesis similar, tambin irnica, en una mesa redonda internacional a la que me toc asistir a comienzos de los noventa. Ms de uno se ech las manos a la cabeza cuando lo oyeron. No entendieron que afirmara que, en los tiempos en los que el mundo viva bajo el control de las dos grandes potencias hegemnicas, Washington y Mosc, reinaba el equilibrio del terror, lo que haca que nuestro planeta resultara mucho ms seguro. El hombre se limit a hacernos ver que, a menudo, si hay que llamar al orden a un mandn farruco, puede convenir que alguien le deje claro que sus enemigos tampoco son mancos.

Desde la cada del Muro hasta estos das de ahora, el Gobierno de los EEUU ha vivido bajo la ilusin consentida por casi todos, bien es cierto de que poda hacer o deshacer a su antojo en cualquier parte del globo terrqueo, con razn o sin ella. En los Balcanes, en Oriente Medio, en Irak, en Afganistn, en el Magreb, en Pakistn, en Oceana, en Panam, en Mxico, en Cuba, en Sudamrica y hasta en Morn de la Frontera. Pero si hasta ha sido capaz de intervenir militarmente en las faldas del Himalaya en nombre de una organizacin que se hace llamar del Atlntico Norte!

No quisiera suscitar malos entendidos como el que antes he mencionado. Estoy lejos de pretender que el ataque ruso contra Georgia sea un acto de justicia. Al contrario: as, a primera vista, me parece pura barbarie. Me limito a sealar que la OTAN anim a los dirigentes georgianos a provocar a Putin en Osetia con las peores artes, para ver cmo respiraba el ruso, y que ste ha respondido dicindole de manera muy contundente a Bush que con las cosas de comer no se juega y menos en el patio de su casa, que es particular.

Ahora Washington ya sabe que Ksovo marc la frontera de la paciencia de los strapas rusos. Ahora Washington ya sabe que el Kremlin es capaz de plantarle cara. Ahora ya est claro que la poltica mundial vuelve a ser multipolar.



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