Portada :: Mundo :: Guerra en Osetia del Sur
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-08-2008

El polvorn del Cucaso
Balance de cinco das de guerra

Txente Rekondo
Rebelin


Los enfrentamientos armados que han convulsionado una parte del Cucaso sur parecen haber cesado de momento, y tras cinco das de combates, puede que hoy sea un buen momento para hacer balance de los mismos y tratar de dilucidar quines han salido mejor parados y quines son los derrotados.

Rusia ha sido sin duda alguna la que, de momento, mejor parada ha salido del conflicto. Como bien seala un conocido refrn, no hay que vender la piel del oso antes de cazarlo. La intervencin rusa, de acuerdo con sus propios intereses, tuvo lugar tras el ataque de las tropas de Georgia a Osetia del Sur, algo que muchos medios quieren olvidar, presentando los combates como fruto de una maniobra de Mosc. En clave externa, Rusia ha podido indicar a la comunidad occidental que no est dispuesta a permitir un cerco militar a su territorio (a traves de la OTAN) y, al mismo tiempo, ha mostrado su disposicin a iniciar una nueva era en clave multipolar, lo que algunos analistas han comenzado a definir como el final de la posguerra fra.

En clave interna, los movimientos rusos han podido reforzar el papel de los llamados silovikis en los crculos del Kremlin, donde el tndem Putin-Medvedev ha superado la situacin sin los problemas que algunos medios occidentales les desearan.

Georgia y, sobre todo, su presidente, Mikheil Saakashvili, son los grandes derrotados. El farol de ste, desencadenante de la guerra, est siendo obviado por muchos, pero al mismo tiempo surgen incgnitas en torno a esa decisin blica, ya que es muy difcil pensar que se haya tirado a la piscina sin contar con el respaldo, implcito o no, de sus aliados occidentales, esos mismos gobiernos que han venido mirando hacia otro lado cuando desde Georgia se ha denunciado la vulneracin de derechos humanos y las irregularidades electorales de Saakashvili. Por cierto, son muy significativas las imgenes del presidente georgiano durante su visita a la ciudad de Gori, cuando ante el ruido de aviones y con cara desencajada echa a correr para cubrirse, literal y fsicamente, con los cuerpos de sus guardaespaldas. Un claro ejemplo de valenta para las tropas georgianas, la de su mximo mandatario. La parafernalia europesta de la que se ha venido rodeando no le ha debido servir de mucho, cuando todava no ha logrado el ingreso de su pas en la OTAN, sus aliados no le han apoyado militarmente y ha servido a su pueblo otra humillacin militar, mientras que tanto Osetia del Sur como Abjazia continan con su independencia de facto.

Tampoco han salido muy bien parados EEUU y sus aliados, sobre todo la OTAN. La luna de miel entre Saakashvili y Occidente podra estar tocando a su fin. Los recelos en torno al acceso a la alianza militar transatlntica se pueden incrementar en los prximos das. El llamamiento de Washington a sancionar a Rusia ser muy difcil de materializar en unas instituciones internacionales cansadas de ver que la actitud de EEUU en casos similares no difiere mucho de la que ha mantenido ahora el gobierno ruso. De todas formas, y a tenor de algunas declaraciones pblicas del todava vicepresidente norteamericano Dick Cheney, otro tipo de maniobras o presiones contra Rusia no son descartables del todo.

Osetia del Sur y, sobre todo, su poblacin civil, han sido los que ms han sufrido durante los cinco das de contienda. Olvidados por los medios de comunicacin occidentales, han vuelto a sufrir la agresin militar georgiana. Sin duda alguna aqu se ha ubicado el epicentro del conflicto, hasta el que no han llegado los intrpidos reporteros mediticos. El asalto de las topas georgianas ha devastado la capital, haciendo que buena parte de la poblacin huya a la vecina Osetia del Norte, mientras que los que se quedaban se han tenido que esconder en pequeos stanos, utilizados como bodega, soportando las catorce horas ininterrumpidas de bombardeo georgiano, al que sigui el combate calle a calle y las posteriores matanzas de civiles. Los habitantes de las aldeas pequeas se han escondido en los bosques, sin apenas alimentos y con el temor de ser descubiertos por las tropas de Tbilisi. Y esa realidad, contada por los propios osetos, ha sido ocultada mientras que en Tbilisi se celebraba la captura de la capital oseta, Tskhinvali.

La indignacin de la poblacin, frustrada porque no se contaba al mundo lo que estaban padeciendo, unida al recuerdo de las dos guerras anteriores, ayuda a comprender el mensaje que envi una joven oseta: Mientras que Georgia afirma que somos sus hermanos y que no tiene problemas con nosotros, slo con nuestras autoridades, el pueblo de Osetia no puede compartir ni siquiera Estado con aquellos que nos han intentado destruir cuatro veces en los ltimos cien aos.

Los medios de comunicacin merecen un captulo aparte. La mayora de ellos han seguido al pie de la letra las informaciones lanzadas por fuentes oficiales georgianas y, tal como sealaba un analista estadounidense, viendo los reportajes en torno a los acontecimientos, los conceptos de objetividad y equilibrio han sido eliminados por buena parte de esos periodistas. Es la hora de periodismo-espectculo, donde en muchas ocasiones prima el egocentrismo periodstico y se es incapaz de proporcionar la fotografa completa de la situacin, prefiriendo historias espectaculares (cercana de explosiones, protagonismo del periodista) frente a anlisis y puntos contrapuntos.

La frgil memoria de algunos de ellos les hace pasar por alto acontecimientos ms recientes (tiroteos, movimientos de personal y armamento en las fronteras) y caer en la fcil contextualizacin coyunturalista del momento. Como se suele decir, que una noticia (la historia) no te estropee un buen titular (tu historia).

El polvorn del Cucaso se ha podido apaciguar tras el alto el fuego, pero sera ingenuo pretender presentar la regin como una realidad estable. Los movimientos en torno a Abjasia, la explosiva situacin que viven las repblicas del norte del Cucaso e incluso el histrico enfrentamiento entre Armenia y Azerbaiyn por el control de Nagorno Karavagh podran reactivarse en un futuro no muy lejano a la sombra de los recientes acontecimientos.

A todo ello cabra aadir el enfrentamiento entre diferentes actores regionales y extranjeros por hacerse con el control, explotacin y transporte de las importantes riquezas energticas que se encuentran en la zona, o la compleja situacin creada en muchos de los Estados y repblicas caucsicas en torno al problema de los desplazados y refugiados, que en un momento dado, y ms all de la difcil situacin que soportan, pueden convertirse en un factor desestabilizador para algunos gobiernos.

Una vez ms, tras la guerra y a la hora de sealar las prdidas, las poblaciones civiles son las que tienen que soportar las aventuras militaristas de algunos dirigentes incompetentes y corruptos. Mientras que los grandes actores, Rusia y EEUU junto a sus aliados, no cesan de utilizar el famoso doble rasero en funcin de sus propios intereses. Las actuaciones de unos y otros en torno al antiguo espacio yugoeslavo y, ms recientemente, en Kosovo, o por otro lado la situacin de estos das, en contraste con Chechenia, son algunos ejemplos de esa posicin maquiavlica de los citados actores.

La utilizacin del argumento de reestablecer el orden constitucional empleado por Putin en 1999 en Chechenia es el mismo que ahora ha utilizado el presidente georgiano y sus aliados occidentales en torno a Osetia del Sur y Abjazia y, tal como hemos visto en ambos casos, no ha servido para solucionar el conflicto. El respeto de la voluntad mayoritaria de esos pueblos debera ser el eje para evitar que situaciones como la que estos das ha convulsionado el Cucaso puedan volver a repetirse.

TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Anlisis Internacional (GAIN)




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter