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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2004

El detonador activado: tic-tac, tic-tac

John Ross
Ojarasca


El Alto, Bolivia, 25 de mayo. Lo ocurrido aqu, en esta polvosa ciudad de casi un milln de aymaras que se aprietan cerca de la cima de los riscos entre los sagrados picos nevados de los Andes arriba de La Paz, no se olvidar pronto en esta conflictuada nacin de 8.5 millones de ciudadanos de los cuales entre 60 y 80 por ciento son indgenas.

El Alto es una mezcla fuerte y animosa de migrantes aymaras y proletariado industrial que ha tenido que amarrarse las botas para sobrevivir, y sin duda no le es ajena la lucha. Empujados durante toda una generacin a este irregular enclave por el empobrecimiento del altiplano, quienes migraron a la ciudad an retornan los fines de semana a labrar la tierra en sus chakos. Siendo estas laderas empobrecidas y exaltadas el paso obligado de todas las marchas a La Paz, la capital, El Alto controla el flujo de las protestas y la militancia, y los multitudinarios movimientos sociales bolivianos han dejado su marca en los alteos.

En 2003, los aymara de El Alto quemaron y saquearon la alcalda, depusieron al alcalde corrupto mientras los manifestantes chocaban varias veces con la polica en las afueras de la planta de Coca-Cola. Pero estos incidentes fueron la plida sombra de la masacre del 12 de octubre, hoy clavada en la memoria colectiva.

"Los jvenes intentaban tomar la avenida cuando los soldados abrieron fuego sobre la gente. Dos hermanos cayeron justo afuera de la iglesia --y su sangre permaneci en el atrio por das", expresa el padre Wilson Sorria desde el balcn del templo catlico de Cristo Redentor, que sirviera de santuario a la gente de esta parroquia del extremo norte de El Alto, donde fueron asesinados 17. "Los vecinos llegaban a refugiarse aqu. Afuera los soldados disparaban a los nios, le disparaban a las ambulancias. Luego, como a las cuatro de la tarde, una granizada oblig a los soldados a regresar a sus cuarteles. Nunca graniza aqu en esa temporada pero la calle estaba blanca de granizo --y roja de sangre joven. Yo pienso que nos enviaron la tormenta para protegernos".

Entre septiembre y octubre de 2003, durante los 41 das que duraron los combates callejeros en El Alto y en otros puntos calientes, murieron asesinadas unas 80 personas. El gobierno slo reconoce 51 fallecimientos.

La batalla de El Alto fue el clmax de lo que hoy se conoce como la Guerra en Defensa del Gas --una de las cuatro "guerras" surgidas de los sectores populares en este nuevo milenio. Desde 2000, anualmente han ocurrido "guerras" en defensa de la coca, el agua o por una nueva asamblea nacional constituyente. Estos levantamientos son ms movilizaciones de masas que enfrentamientos (aunque pueden llegar a ellos) donde los que protestan avanzan hacia la capital cerrando el limitado sistema de carreteras bolivianas, lo que paraliza el pas.

"Cada una de estas guerras condujo a la siguiente, cada lucha enriquece la que viene", observa Evo Morales, lder del movimiento cocalero nacional, fundador del candente Movimiento al Socialismo (mas), y posible presidente de Bolivia si la embajada estadunidense lo permitiera.

La Guerra en Defensa del Gas fue proclamada por el archi rival del Morales, Felipe Quispe --El Mallku, lder de la Confederacin Campesina Aymara y fundador del Movimiento Indgena Pachakuti (mip), diputado federal por los aymara de El Alto-- mientras Morales estaba fuera del pas, como ahora le ocurre con frecuencia, cabildeando con los dirigentes de la izquierda europea y Hugo Chvez en Caracas, "para expandir el respaldo internacional a su candidatura" y evitar una intervencin estadunidense, explica el diputado del mas, Luis Cutipa.

La Guerra en Defensa del Gas tuvo su gnesis en los planes del anterior presidente, Gonzalo Snchez de Losada (Goni), de malbaratarle a los titanes transnacionales los enormes depsitos de gas natural de Bolivia, con el agravante --realmente un insulto sumado a los daos-- de que el gas habra de embarcarse en un puerto que los odiados chilenos le robaron a Bolivia en la Guerra del Guano, en 1879: una ampolla permanente para el honor colectivo de esta repblica india sin salida al mar. Desde Chile, el gas deba enviarse a la pennsula de Baja California en Mxico para entubarse rumbo al norte para alimentar los mltiples aparatos domsticos de los consumidores estadunidenses.

Las primeras confrontaciones entre las tropas de Goni y los campesinos del Mallku ocurrieron cerca de Warasata a las puertas de las Yungas, equivalentes a los centros recreativos alpinos, donde se deca que aymaras leales mantenan a 800 turistas extranjeros como rehenes. Unos seis seguidores de Quispe fueron baleados de muerte, la mayora estudiantes, y otros 20 ms fueron heridos. "Nuestras armas eran viejas. Warasata nos ense que debamos cambiar --lleg el momento de formar un ejrcito indio", declara a un reportero un antiguo guerrillero del Ejrcito de Liberacin Tupac Katari.

El Mallku (hay otros mallkus y hay quien cuestiona la autodesignacin de Quispe), un imponente jefe aymara de anchos hombros y habla lenta, asume una postura visionaria: declarar la Repblica de Quillasuyo independiente de Bolivia y soar con un Tahuantinsuyo tri nacional que ondee su bandera de siete colores tambin sobre Per y Ecuador. Aunque algunos lo etiquetan de "racista" y reaccionario ("ellos son los racistas, pues imponen todas las reglas"), en El Alto, donde la bandera aymara tiene legiones a su favor, El Mallku tiene mucho peso en el rumbo que ha tomado la insurreccin, y en lo que ser en un futuro no muy distante.

En 2003, Goni, un tecncrata gris educado en Estados Unidos que habla un espaol agringado, se nomin para un segundo periodo como presidente pese a mantener un mandato muy dbil sobre la nacin. Supuestamente haba derrotado a Morales y al mas por apenas 30 mil votos, lo que oblig a una decisin del Congreso donde, con la connivencia del revoltoso embajador de Washington, Manuel Rocha --quien amenaz con cortar toda ayuda estadunidense si Morales era designado--, Goni se col a la presidencia con 18 por ciento del voto del Congreso.

Fue tambin Rocha quien maniobr para que Evo Morales fuera retirado del Congreso boliviano por conducir estridentes protestas contra los esfuerzos de la Drug Enforcement Administration (dea) y la aid por erradicar los cultivos de coca en la regin del Chapare en la cuenca del Amazonas, donde Morales tiene gran base social entre las federaciones de agricultores. En respuesta, el lder cocalero acus a Rocha de intentar asesinarlo y anunci que expulsara a la dea del pas y cerrara la embajada estadunidense cuando fuera presidente. En enero de 2003, las marchas de cocaleros condujeron a agudas batallas con la polica y los militares. El saldo fueron 11 campesinos asesinados y 40 heridos de bala. Tambin cayeron siete miembros del equipo antidrogas patrocinado por la dea y 7 mil soldados asaltaron Chapare.

En febrero de 2003, Bolivia se desmadej rpidamente. Una sangrienta revuelta de los militares y policas contra la revisin fiscal emprendida por Snchez de Losada arroj 33 muertos en la Plaza de Murillo y un agujero de bala en la silla presidencial de Goni-- quien nervioso la mostr a los reporteros. Los presidentes en Bolivia son derrocados con mucha frecuencia y algunas veces los cuelgan de los ornamentados postes de luz en la plaza infestada de palomas.

Conforme el ao se desgast y el ritmo de las protestas se aceler, Snchez de Losada orden disparar a matar y el ejrcito cumpli el encargo de ser bala-suelta. En septiembre, en Warasata, las tropas abrieron fuego contra los manifestantes. Los mrtires de octubre tenan ya tomados los gasoductos de El Alto.

El coraje de los alteos y su determinacin por defender su territorio impulsaron la gran marcha hacia La Paz, hoy legendaria. Los restos de un puente peatonal destruido para evitar que los soldados lo usaran para dispararle a las multitudes en octubre, siguen tirados en la avenida. Juntos, los insurgentes lograron descarrilar nueve vagones de carga de diez toneladas y los apilaron en la autopista para bloquear el avance de las tropas.

El 16 de octubre, despus de sepultar a sus muertos, los alteos bajaron a La Paz. Se dice que el padre Sorria dio la seal por una radio comunitaria pirata. Junto a los cocaleros de Morales, las fuerzas Pachakuti de Quispe y la Confederacin de Obreros de Bolivia, la clebre cob de 52 aos de antigedad, alguna vez dirigida por el apstol de los mineros, Juan Lechn, los aymaras de El Alto ocuparon la capital (los mineros de Huanunu enviaron 60 autobuses en apoyo).

Milagrosamente, pocos disparos se hicieron cuando la "Indiada Intifada" tom la ciudad. En cambio, la sociedad civil sali a recibir a los marchistas --se declararon huelgas de hambre-- y juntos ocuparon las plazas y los templos, pacficos por ahora pero sin confiar en qu tanto podra durar el compromiso. Esa tarde, los generales, cansados de segar a sus compatriotas, llamaron de regreso a sus tropas. Goni empacaba ya rumbo a Miami, de cuyo lodo haba emergido, siendo creacin de la Otto Reich School, semillero del neoliberalismo gorila.

En lugar de Goni, se instal en el cargo a Carlos Meza, un confuso periodista e historiador sin partido ni respaldo en el Congreso, para que preparara las futuras elecciones en las que Morales y el mas llevaban mucha delantera. Los mineros de Huanunu se despidieron de La Paz. "Si alguna vez quieren derrocar a un presidente, ai' avisen noms", le dijeron a los jvenes guerreros alteos.

Traduccin: RVH



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