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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-08-2008

Resea de Colombia, laboratorio de embrujos. Democracia y terrorismo de Estado, de Hernando Calvo Ospina
Un estudio que explica la construccin y elaboracin de un rgimen terrorista totalitario, con la colaboracin y el apoyo de EE UU, Europa y Amrica Latina

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por S. Segu


El reciente libro de Hernando Calvo Ospina Colombia, laboratorio de embrujos. Democracia y terrorismo de Estado (1) es el estudio ms importante de la poltica colombiana realizado en dcadas recientes y constituye una lectura indispensable, a la vista de la glorificacin por parte de los medios de comunicacin y los polticos occidentales del presidente colombiano lvaro Uribe. El estudio de Calvo Ospina contiene una gran abundancia de datos histricos y empricos que ponen de relieve la peculiar combinacin que se da en Colombia, por una parte de su poltica electoral, caracterstica de una democracia capitalista occidental, y por otra parte de la liquidacin permanente de la sociedad civil y poltica, caracterstica de las dictaduras totalitarias.

A diferencia de la mayor parte de los pases latinoamericanos, Colombia nunca ha experimentado la modernizacin de su sistema poltico. Desde el siglo XIX, los partidos liberal y conservador, dirigidos por las oligarquas urbana y rural, han controlado el proceso poltico por medio de la violencia y del clientelismo.

En Colombia, la clase media y la clase trabajadora, los partidos revolucionarios y los reformistas de izquierda han sido reprimidos y marginados violentamente, en contraste con la diferenciacin poltica que tuvo lugar en Chile o Argentina a principios del siglo XX. No se permiti que ningn partido laborista, socialdemcrata o marxista tuviera representacin y legitimidad, a diferencia de las experiencias en Brasil, Venezuela, Per, Bolivia y otros lugares de Amrica del Sur. El sistema bipartidista basado en las lites familiares oligrquicas no se instaur para acomodar y aceptar los desafos de la clase trabajadora urbana y los movimientos rurales de campesinos que surgen en el perodo posterior a la II Guerra Mundial. En Colombia la resistencia a la representacin social plural y a un sistema pluripartidista capaz de recoger los intereses de las clases ms bajas tom la forma de violencia y guerra civil a medida que los partidos liberal y conservador recurrieron al derramamiento masivo de sangre en los aos 50 para resolver cul de las dos facciones de la clase dominante gobernara. El resultado fue un pacto entre los dos partidos para alternarse en la presidencia. El punto terico clave en todo esto es que la unidad en el seno las lites colombianas se bas en el gobierno por medio de la violencia masiva, la exclusin social y el monopolio del poder poltico.

La transicin fallida de Colombia a la modernidad se bas exclusivamente en la introduccin selectiva de instituciones occidentales de contrainsurgencia por parte de una oligarqua tradicional con vocacin poltica de exclusin de las masas populares. Esta herencia histrica de continuidad de los partidos oligrquicos y la violencia generalizada proporciona el marco en que se llevan a cabo actualmente las elecciones y en que operan los escuadrones de la muerte.

El estudio de Calvo Ospina proporciona los datos que explican la influencia generalizada del Gobierno de EE UU en la poltica colombiana. Todo el alto mando militar con mando de tropa y control de los servicios secretos estratgicos ha pasado por programas militares y de adoctrinamiento estadounidenses. De hecho, la asistencia a dichos programas y la certificacin que otorga EE UU son elementos necesarios para ascender en la carrera militar. Un elemento bsico de estos programas de formacin es la contrainsurgencia, es decir la formacin de los oficiales colombianos en la represin violenta de cualquier movimiento de masas que desafe a la oligarqua nacional aliada de Washington. Las estrategias que ensean los instructores militares de EE UU incluyen el reclutamiento y el encuadramiento militar de los escuadrones de la muerte paramilitares, y los oficiales jvenes de menor graduacin son preseleccionados por los militares estadounidenses en funcin de su lealtad poltica a EE UU y su buena disposicin hacia la guerra contra la izquierda y los movimientos de masas que desarrollan sus propios compatriotas. Calvo Ospina proporciona numerosos ejemplos de generales colombianos que siguen esta senda en su carrera: primero, la seleccin y la formacin en las altas escuelas militares de EE UU; ms tarde, el mando de tropas y la proteccin y formacin de escuadrones de la muerte; luego, la autora de matanzas mltiples contra civiles, la recepcin de numerosas condecoraciones por parte de los presidentes colombianos y de los dignatarios polticos y militares estadounidenses (pg. 213).

El estudio de Calvo Ospina es rico en testimonios, documentos, artculos periodsticos, informes de testigos oculares e investigaciones de violaciones de derechos humanos que detallan los vnculos orgnicos entre el Gobierno colombiano (incluido el propio gabinete de Uribe), los ms de 60 miembros del Congreso colombiano (aliados de Uribe), los gobernadores y alcaldes de derechas, y los escuadrones de la muerte, que cuentan con ms de 30.000 miembros y cuya agrupacin principal son las denominadas Autodefensas Unidas de Colombia. De hecho, el ascenso de Uribe de gobernador de Antioquia a la Presidencia estuvo vinculado a sus relaciones con los escuadrones de la muerte (pg. 235). El estudio de Calvo Ospina desmiente la pretensin de que los escuadrones de la muerte funcionen con independencia del Estado. No solamente son los escuadrones de la muerte un brazo del Estado, sino que tambin desempean un papel importante como vnculo de la oligarqua y la lite poltica con el multimillonario negocio del narcotrfico. El libro proporciona un claro relato de la compleja red de elites, compuesta por la clase gobernante colombiana, el aparato imperial de EE UU y el ejrcito colombiano. Mientras que los escuadrones de la muerte desempeaban un papel importante en la matanza de miles de lderes populares y en la expropiacin de tres millones de campesinos, recibieron el apoyo de la oligarqua colombiana. Una vez que los militares y el gobierno, gracias a los 5.000 millones de dlares de ayuda militar de EE UU, conquistaron las regiones disputadas a la guerrilla, se desmoviliz en parte a los escuadrones de la muerte. El auge y el declive de los escuadrones de la muerte fueron claramente resultado de la poltica de EE UU y del gobierno colombiano: eran instrumentos tcticos diseados para llevar a cabo las tareas ms sangrientas de purga de la sociedad civil de la oposicin popular y de masas. El detallado anlisis de Calvo Ospina de la horrorosa violacin de los derechos humanos en los primeros cinco aos de gobierno de Uribe proporciona un claro contraste al aluvin de propaganda favorable que recibe esa macabra figura por parte de Bush, Sarkozy, Zapatero, Chvez y Castro, entre otros, desde la liberacin de la rehn franco-colombiana Ingrid Betancourt. Durante los primeros tres aos de gobierno de Uribe (agosto 2002diciembre 2005) ms de un milln de colombianos fueron desplazados por la fuerza, en su mayor parte campesinos que fueron desarraigados violentamente y expropiados de sus tierras y hogares por los escuadrones de la muerte y los militares, que se apoderaron luego de sus tierras con el pretexto de eliminar a partidarios potenciales de las FARC y otros movimientos sociales. Los campesinos ahora convertidos en precaristas urbanos que se convirtieron en lderes locales, fueron asesinados posteriormente por la polica poltica secreta del rgimen (DAS) o por los escuadrones de la muerte. El rgimen de Uribe ha asesinado a ms de 500 activistas y lderes sindicales desde su llegada al poder en 2003. Uno de stos resume de forma sucinta las tenebrosas opciones polticas para los activistas colombianos: "En Colombia es ms fcil organizar una guerrilla que un sindicato. Cualquier persona que ponga en duda esto debera intentar organizar uno en su lugar de trabajo." (pg. 348). Segn la Unin Europea, ms de 300 activistas de los derechos humanos fueron asesinados por el rgimen de Uribe en su primer mandato (pg. 349). En los primeros dos aos de su rgimen, Uribe era responsable del asesinato o de la desaparicin de 6.148 civiles desarmados en circunstancias de no combate.

La utilizacin de escuadrones paramilitares de muerte promovidos, financiados y protegidos por el gobierno de Uribe para asesinar y desaparecer a los lderes populares sirve a varios objetivos polticos estratgicos: por una parte, permite que el gobierno rebaje el nmero de violaciones de los derechos humanos atribuidos a las fuerzas armadas colombianas; por otra parte, facilita el uso generalizado de tcticas terroristas extremas como amputaciones y visualizacin pblica de cadveres desmembrados con el fin de intimidar a comunidades enteras (guerra psicolgica); y por ltimo, crea el mito de que el rgimen es centrista: opuesto a la extrema izquierda, las FARC en este caso; y a la extrema derecha, los escuadrones de la muerte, especialmente las AUC. Esta pretensin es particularmente efectiva en el fomento de las relaciones diplomticas del rgimen con EE UU y Europa, y proporciona una coartada conveniente para los liberales y los socialdemcratas que facilitan a Colombia la ayuda militar y econmica.

El estudio de Calvo Ospina de las relaciones entre EE UU y Colombia proporciona una til perspectiva de los beneficios mutuos para las clases altas de Colombia y para el Imperio. Los escuadrones de la muerte fueron organizados originalmente por las elites colombianas para destruir los movimientos campesinos que exigan la reforma agraria. Con la entrada masiva de 6.000 millones de dlares en ayuda militar y algunos miles de miembros de las fuerzas especiales de EE UU, los escuadrones de la muerte pasaron de ser pequeas bandas dispersas de asesinos locales a ser una extensin centralizada, compuesta por 30.000 miembros, de las fuerzas de contrainsurgencia estadounidenses y colombianas, orientada exclusivamente al exterminio de pueblos y organizaciones sociales en las regiones de influencia guerrillera. El estudio de Calvo Ospina resalta el papel central de la clase dominante colombiana as como de los militares estadounidenses en el crecimiento del estado terrorista totalitario. Su estudio rechaza claramente la opinin simplista de muchas personas de izquierdas que consideran la opresin, la explotacin y el terror simplemente como elementos impuestos por fuerzas exteriores imperialistas. El punto terico es que la entrada, la expansin y el influyente papel de las fuerzas militares estadounidenses fueron posibles porque coincidan con los intereses y las necesidades a largo plazo y a gran escala de la clase dirigente colombiana.

La contribucin ms importante del estudio que realiza Calvo Ospina de la poltica colombiana es su explicacin de la construccin y elaboracin de un rgimen terrorista totalitario, con la colaboracin y el apoyo abiertos de las democracias capitalistas de EE UU, Europa y Amrica Latina.

La infraestructura del terror totalitario define los lmites, el contenido y los participantes de la poltica electoral. Incluye, entre otros, el gobierno por decreto presidencial que suspende todas las garantas constitucionales (pg. 295), una red de polica secreta a escala nacional 1,6 millones de confidentes (pg. 296), campesinos reclutados a la fuerza y obligados a actuar como colaboradores militares locales (Programa Soldados de Mi Pueblo) en 500 de los 1.096 municipios de Colombia, 30.000 miembros de los escuadrones de la muerte formados y armados por el ejrcito, 300.000 miembros activos del ejrcito, el DAS (Departamento Administrativo de Seguridad), y decenas de miles de policas secretos. Las milicias privadas de terratenientes, banqueros y directivos empresariales que incluyen agencias privadas de seguridad superan el nmero de 150.000 pistoleros.

Colombia es el pas ms militarizado de Amrica Latina. El Congreso, el electorado, la judicatura y la funcin pblica no efectan ningn control efectivo. Las protecciones constitucionales son totalmente inexistentes. El alcance y la profundidad de las violaciones de los derechos humanos exceden las de cualquier otra dictadura militar latinoamericana reciente, incluidas las de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y Bolivia.

La infraestructura terrorista totalitaria del Estado define el carcter poltico del sistema de poder. El proceso electoral sirve exclusivamente como fachada que permite mantener relaciones normales con los gobiernos democrticos liberales, conservadores y socialdemcratas de Europa y Amrica. En efecto, los elogios de stos y su apoyo a Uribe tras la resolucin del asunto Betancourt han servido para legitimar el rgimen terrorista. Su condena de las FARC ha sido tambin un rechazo de la izquierda antitotalitaria y antiterrorista.

Mientras que el estudio de Calvo Ospina permite nuestra comprensin de la estructura y la prctica de los regmenes terroristas totalitarios contemporneos, es preciso ir ms all para examinar la nueva base de masas que apoya al rgimen. Uribe moviliz a ms de un milln colombianos contra las FARC en la primavera de 2008 en apoyo de su rgimen totalitario, en un momento en que los medios de masas, los jueces y ex jefes de los escuadrones de la muerte revelaban que docenas de congresistas pro gubernamentales, ministros del Gobierno y generales mantienen vinculacin con las AUC. Es decir, cientos de miles de ciudadanos colombianos de clase media apoyan, con conocimiento de causa, a un lder totalitario.

La aparicin de un totalitarismo de base popular que sustituye a la oligarqua autoritaria tradicional forma parte de la aparicin de una nueva poltica de derechas virulenta en Amrica Latina. En Bolivia, la clase gobernante de extrema derecha de Santa Cruz ha organizado una combinacin de base popular de clase media con sus propias fuerzas de choque paramilitares en demanda de la autonoma, o secesin, y del control sobre los ingresos masivos de petrleo y gas que producen las empresas mixtas establecidas con transnacionales extranjeras. En Argentina, la derecha dura de las provincias ha construido una base popular de cientos de miles de personas en defensa de los enormes beneficios que proporcionan las materias primas. En Venezuela, la derecha dura puede sacar a centenares de miles de persona a la calle y organiza sus propias tropas paramilitares de choque.

La aparicin de la derecha totalitaria coincide con la incapacidad del centro-izquierda y de la izquierda para capitalizar el auge de los productos bsicos a fin de financiar cambios estructurales y organizar a los trabajadores y los pobres rurales como fuerzas combativas.

En Colombia, la agrupacin de centro-izquierda Polo Democrtico acostumbra a apoyar a Uribe contra las FARC, con lo que ha conseguido proporcionar un importante impulso a la atraccin del gobierno en el seno de las clases medias urbanas. La poltica adoptada por otros gobiernos de centro-izquierda en Amrica Latina de apoyar las estrategias de exportacin de productos agropecuarios y minerales han inmovilizado a las masas y han incrementado en gran medida el poder de la nueva derecha totalitaria, y fomentado su uso de tcticas de accin directa . La Colombia de Uribe esta lejos de ser la excepcin a una onda progresista en Amrica Latina, es ms realista contemplarla como emblemtica de los nuevos lderes totalitarios que combinan elecciones y terrorismo poltico.

Colombia, tal como la describe Calvo Ospina, es efectivamente el laboratorio de la extrema derecha. El xito de Uribe anuncia peligro para los trabajadores, los campesinos y los movimientos populares de Amrica Latina.

* * *

(1) Akal-Foca. Madrid 2008. http://www.akal.com/

James Petras publicar en breve un nuevo libro: Zionism and US Militarism, Clarity Press, Atlanta, y tambin es el autor de The Power of Israel in the US, Clarity Press, 2006.

S. Segu pertenece a los colectivos de Rebelin y Cubadebate.

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar el nombre del autor y el del traductor, y la fuente.

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