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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-08-2008

Rusia y Georgia: todo por el petrleo

Michael T. Klare
Foreign Policy in focus

Traducido para Rebelin y Tlaxcala por ngel Ferrero


A la hora de comentar la guerra en el Cucaso, la mayora de analistas estadounidenses han tendido a verla como un retorno al pasado, como una continuacin de la secular y sangrienta contienda entre rusos y georgianos o, en el mejor de los casos, como una parte de los asuntos pendientes de la Guerra Fra. Muchos han hablado del deseo de Rusia de borrar la humillacin nacional que experiment tras el desplome de la Unin Sovitica hace 16 de aos, o de restaurar su esfera de influencia en los territorios del sur. Pero este conflicto es ms sobre el futuro que sobre el pasado. Es un producto de la intensa competencia geopoltica por el control del flujo energtico del mar Caspio hacia los mercados occidentales.

Esta lucha comenz durante la administracin Clinton, cuando las antiguas repblicas soviticas de la cuenca del mar Caspio se independizaron y empezaron a buscar clientes occidentales para sus recursos naturales de petrleo y gas natural. Las compaas occidentales buscaban ansiosamente firmar acuerdos de produccin con los gobiernos de las nuevas repblicas, pero se enfrentaron a un obstculo difcil de franquear a la hora de exportar el producto resultante: como el mar Caspio no tiene salida al mar, cualquier energa existente en la regin ha de viajar a travs de conductos, y por aquel entonces Rusia controlaba todos los conductos disponibles. Para evitar la dependencia exclusiva de los conductos rusos, el presidente Clinton patrocin la construccin de un oleoducto alternativo desde Bak, en Azerbayn, a Tbilisi, en Georgia, y desde all hacia Ceyhan, en la costa mediterrnea de Turqua. Se trata del oleoducto BTC [por las siglas de Bak, Tbilisi y Ceyhan], como se lo conoce hoy.

El oleoducto BTC, que empez a funcionar en el 2006, pasa a travs de algunas de las zonas del mundo ms inestables, incluyendo Chechenia y las provincias separatistas de Abjazia y Osetia del Sur en Georgia. Con este dato en mente, las administraciones Clinton y Bush proporcionaron a Georgia cientos de millones de dlares en ayuda militar, convirtindola en la receptora principal de armamento y equipamiento estadounidense en el antiguo espacio sovitico. El presidente Bush cabilde a los aliados estadounidenses en Europa para acelerar los trmites para la inclusin de Georgia en la OTAN.

Todo esto, huelga decirlo, era visto desde Mosc con un inmenso resentimiento. No se trataba slo de que los EE.UU. estaban ayudando a crear un nuevo riesgo a la seguridad de sus fronteras en el sur, sino que, lo que es ms importante, frustraba cualquier intento ruso por asegurarse el control del transporte de la energa del Caspio a Europa. Incluso desde que Vladimir Putin asumi la presidencia en el 2000, Mosc ha buscado utilizar su papel clave como proveedor de petrleo y gas natural a Europa occidental y las antiguas repblicas soviticas como una fuente de riqueza financiera y, al mismo tiempo, de ventaja poltica. La consecucin de este objetivo descansa principalmente en las fuentes energticas rusas, pero tambin busca dominar la distribucin del petrleo y del gas natural desde los estados del Caspio a Occidente.

Para favorecer sus intereses en el Caspio, Putin, y su delfn, Dmitry Medvedev -hasta hace poco presidente de Gazprom, el monopolio estatal ruso del gas natural- se han atrado (o intimidado) a los lderes de Kazajstn, Turkmenistn y Uzbekistn para construir nuevos gasoductos a travs de Rusia hacia Europa. Los europeos, temerosos de ser cada vez ms dependientes de la energa proporcionada por Rusia, buscan construir canales alternativos a travs del mar Caspio y a lo largo de la ruta del oleoducto BTC en Azerbayn y Georgia, circunvalando completamente Rusia.

Este es el teln de fondo en el que ha tenido lugar la lucha entre Georgia y Osetia del Sur. Los georgianos puede que solamente estn interesados en retomar el control de una zona que consideran parte de su territorio nacional, pero los rusos estn enviando el mensaje al resto del mundo de que pretenden seguir controlando el grifo energtico del mar Caspio, pase lo que pase. No significa necesariamente que vayan a ocupar abiertamente Georgia, pero desde luego que retendrn sus posiciones estratgicas en Abjazia y Osetia del Sur por motivos prcticos, con las bayonetas apuntando a la yugular de la BTC. As que si incluso el alto el fuego tiene algn efecto, la lucha por los recursos energticos -a veces oculta y secreta, a veces abierta y violenta- continuar teniendo lugar en el futuro.

Michael T. Klare es profesor de paz y seguridad mundial en la Universidad de Hampshire. Su ltimo libro es Rising Powers, Shrinking Planet: The New Geopolitics of Energy (Metropolitan Books, 2008). El anterior libro de Klare, Blood and Oil: The Dangers and Consequences of Americas Growing Dependency on Imported Petroleum ha sido adaptado en documental. Para un avance de la pelcula, vase: www.bloodandoilmovie.com

[Enlace original: http://www.fpif.org/fpiftxt/5462]

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a sus autores y la fuente.



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