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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2008

El reflejo de Kosovo en Georgia

Alberto Piris
La Estrella Digital


Para empezar a poner las cosas en su justo punto en cualquier anlisis del conflicto ruso-georgiano, es conveniente cerrar los ojos ante algunos de los principales medios de comunicacin y buscar la realidad de lo ocurrido, por difcil que esto pueda parecer. Que no lo es tanto, desde el momento en que a travs de Internet se pueden obtener valiosos testimonios de lo que all ocurre minuto a minuto, si se es capaz de filtrar lo que de propaganda blica puedan stos contener.

As, por ejemplo, el por otra parte prestigioso diario International Herald Tribune aludi a la "ofensiva rusa contra Georgia" como causa iniciadora del actual conflicto, ocultando que fue el gobierno de Tiflis el que lo desencaden -eligiendo el cundo, cmo y dnde- al invadir Osetia del Sur el pasado 7 de agosto, y ocupar y destruir parcialmente, por la fuerza de las armas, su capital Tsijinvali, iniciando la primera ola de limpieza tnica y de poblacin civil expulsada de sus hogares.

La contraofensiva rusa se inici un da despus y con ella se desencaden otra limpieza tnica de signo contrario. Se atac tanto por tierra en Osetia del Sur y zonas prximas, como por aire contra instalaciones militares y nudos de comunicaciones en el interior de Georgia. Podr esta accin ser tenida por desproporcionada o cruel (incluso por quienes no ven crueldad ni desproporcin en la invasin angloamericana de Iraq) y hasta hay quien la aprovecha para traer a colacin al "oso ruso" o afirmar que "la verdadera faz de la violencia rusa ha quedado al descubierto", desfogando as sus fobias personales, pero lo que no puede hacerse es invertir el orden de los acontecimientos para apoyar argumentos falsos.

As que el interrogante inicial que es necesario plantearse es por qu el presidente georgiano decidi emprender una accin militar agresiva que, sin duda alguna, saba que traera serias consecuencias a su pas, en primer lugar, a la regin caucsica, despus, y a la comunidad internacional, acto seguido. El tiempo ir desvelando esta incgnita, no solo atribuible a la volatilidad de un presidente a todas luces inmaduro para las responsabilidades que sobre l recaen, por muy democrticamente que haya sido elegido. Deberan producir escalofros en el Cuartel General de la OTAN sus ltimas declaraciones afirmando que la invasin rusa se ha producido por la negativa de la Alianza a admitir a Georgia como nuevo miembro. La OTAN convertida en ltimo salvavidas para dirigentes irresponsables en regiones de alta conflictividad augura un futuro muy agitado para sus miembros.

Tambin sera conveniente averiguar hasta qu punto el Alto Mando ruso en la zona estaba informado de las intenciones georgianas. La rapidez de la respuesta militar induce a sospechar que existan unidades del ejrcito ruso prximas a la frontera entre las dos Osetias y listas para actuar. Particip Rusia en una trampa en la que cay el irreflexivo presidente georgiano? Tambin el tiempo lo aclarar a no mucho tardar.

El principal problema de hoy es alcanzar un acuerdo que silencie las armas. No parece tarea fcil. Y no lo es porque este conflicto es un reflejo especular del que enfrent a Serbia y a la comunidad internacional en relacin con la provincia secesionista de Kosovo. Abjasia y Osetia del Sur son, en relacin con el Gobierno de Tiflis, el eco de lo que para Belgrado supuso la independencia de Kosovo, aunque Albania y Rusia no desempeen en ambos casos anlogo papel. Se trata de dos territorios, oficialmente georgianos, cuyos pueblos no se sienten parte de esa nacin y aspiran a la independencia o a una vinculacin ms estrecha con Rusia. De hecho, vienen gozando de una autonoma de facto que en los aos noventa obtuvieron por la fuerza de las armas, enfrentados a las tropas enviadas por Tiflis para subyugarlos.

La frmula que us EEUU, con apoyo de varios Estados europeos, para impulsar la independencia de Kosovo ante la oposicin de Mosc, es ahora utilizada por Rusia en Georgia. En febrero pasado escrib en estas pginas que una consecuencia de la secesin kosovar sera que "Rusia podra apoyar a los independentistas de los dos territorios georgianos que aspiran a depender de Mosc mientras en Tiflis se suea con la OTAN y con el apoyo inmediato de EEUU. El conflicto est servido". Y ha tardado poco tiempo en estallar.

Europa est cogida entre dos fuegos. Se ve forzada a abrirse camino entre las polticas que se adoptan en Washington y Mosc -ninguna de las cuales suele responder directamente a sus intereses- y asiste, con lamentable frecuencia de modo pasivo, al enfrentamiento entre los intereses de Rusia y EEUU. Si la canciller alemana regaa a Medvedev por la invasin de Georgia, Washington aprovecha para oficializar el despliegue de unos intiles "misiles antiterroristas" en Polonia -a sabiendas que esto aumenta la presin sobre Mosc- y Sarkozy se adorna con los laureles de unos acuerdos de paz a los que no se ven ms posibilidades de xito que a las fracasadas conversaciones de Annpolis del pasado noviembre. Europa sigue sin una voz nica. No ser porque todava sus ciudadanos no estn lo suficientemente atemorizados como para desear ser gobernados por un "comandante en jefe", enrgico e iluminado por la divinidad, como sucede al otro lado del Atlntico Norte?


* General de Artillera en la Reserva


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