Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-08-2008

Elogio de la bicicleta

Ricardo Marqus
Pblico


En la reciente dcada de 1970, el pensador Ivan Illich escribi: El americano tpico consagra ms de 1.500 horas por ao a su automvil: sentado dentro de l, en marcha o parado, trabajando para pagarlo, para pagar la gasolina, las llantas, los peajes, el seguro, las infracciones y los impuestos () Estas 1.500 horas le sirven para recorrer unos 10.000 kilmetros al ao, lo que significa que se desplaza a una velocidad de 6 kilmetros por hora, aproximadamente la mitad de la velocidad que desarrolla un ciclista urbano sin esforzarse. Ms de 30 aos despus, las palabras de Illich siguen siendo vlidas, excepto que ahora se podran aplicar a la prctica totalidad del mundo desarrollado ms las economas emergentes de Oriente; es decir, a buena parte de la humanidad. Hoy sabemos, adems, que este uso compulsivo del automvil es uno de los mayores responsables del crecimiento desbocado de las emisiones de gases de efecto invernadero, de la prdida de habitabilidad de las ciudades grandes y pequeas, del enorme gasto de tiempo social provocado por los atascos, de que la calle haya dejado de ser un lugar transitable para nios y ancianos, del deterioro de buena parte de nuestros monumentos y lugares de encuentro tradicionales y del enorme estrs al que viven sometidos los habitantes de las grandes ciudades.

En Espaa, las emisiones de gases de efecto invernadero directamente ligadas al sector transporte han crecido ms de un 80% desde 1995, aproximadamente el doble que el crecimiento global de tales emisiones, hasta superar la cuarta parte del total. No obstante, basta con echar un vistazo a los planes de movilidad que se redactan en nuestro pas, desde el recientemente aprobado Plan de Infraestructuras hasta los planes del ms humilde ayuntamiento, para darse cuenta de que el automvil privado sigue siendo el rey con muy raras excepciones. Como mucho, se anuncian planes de fomento del transporte pblico generalmente en forma de costosas infraestructuras como trenes AVE o metros urbanos y, al final del documento, se hace una breve mencin de la bicicleta, sin planes ni compromisos concretos, ni mucho menos un presupuesto mnimamente digno, quizs para cumplir sobre el papel con algn compromiso poltico adquirido en algn foro nacional o internacional, como la Carta de Aalborg o la Semana Europea de la Movilidad, que cada septiembre nos sirve para denunciar las vergenzas de la insostenible inmovilidad que padecen la mayora de las ciudades espaolas.

Sin embargo, bicicleta es, con mucho, y pese a su inmerecido ostracismo, el vehculo ms eficiente y mejor adaptado a la movilidad urbana. La gran mayora de los desplazamientos urbanos no superan los 10 kilmetros, una distancia perfectamente asumible por un ciclista. La bicicleta, adems, est completamente libre de emisiones nocivas, no hace ruido, es saludable, apenas s ocupa espacio urbano circulando y para aparcar mucho menos, desde luego, que cualquier otro vehculo, y no necesita costosas infraestructuras. Por qu, entonces, es sistemticamente ignorada por quienes planifican la movilidad urbana en Espaa? Cuando se les pregunta suelen responder que en Espaa no hay cultura de la bicicleta, pero aparte de que dicha afirmacin resulta extraa en un pas que acaba de ganar tres Tours seguidos, el ejemplo de las escasas ciudades espaolas que han decidido tomarse en serio la bicicleta (Barcelona, Donosti-San Sebastin y Sevilla) desmiente radicalmente dicha afirmacin. En todas ellas ha bastado una mnima inversin pblica, desde luego incomparablemente menor que la dedicada a otros medios de transporte, para provocar una impresionante aceptacin ciudadana, ms all incluso de lo esperado por los propios promotores de la idea.

La bicicleta ofrece la nica alternativa eficaz a la creciente demanda de un modo de transporte individual, flexible y, al mismo tiempo, ecolgicamente sostenible para las modernas ciudades suburbanizadas con grandes reas de poblacin dispersa y horarios cada vez ms flexibles. De ese modo, la moderna ciudad suburbanizada y postindustrial, que parece haber perdido la escala humana debido a la superpoblacin y a las largas distancias, empieza a recuperar de nuevo esa escala para el hombre y la mujer en bicicleta. Por otro lado, la intermodalidad entre la bicicleta y el transporte pblico de gran capacidad, que es ya moneda corriente en muchas ciudades del norte y centro de Europa, es la solucin ms adecuada, ecolgica y eficaz a las crecientes necesidades de movilidad en las grandes metrpolis. A este respecto, la jornada bicicleta-transporte pblico-bicicleta, apoyada en consignas y aparcamientos para bicis en las terminales del transporte pblico y/o en los sistemas de bicicletas pblicas que ciudades como Pars, Barcelona o Sevilla estn experimentando tan eficazmente, no conoce rival ni en coste, ni en eficacia ni en sostenibilidad. En la actual ciudad automovilizada, la bicicleta solo tiene un inconveniente: hay que tener una mente libre de prejuicios para poder apreciar sus ventajas.

Ricardo Marqus es profesor de la Universidad de Sevilla



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter