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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-08-2008

Algunas realidades sobre las condiciones de trabajo en China

Danielle Bleitrach
Rebelin

Traducido por Juan Vivanco


ltimamente se habla mucho y muy a la ligera sobre las condiciones de trabajo en China. Es evidente que si China est a punto de sobrepasar a Alemania y convertirse en el primer exportador mundial, su poblacin ha tenido que hacer un tremendo esfuerzo. China ha cubierto varias etapas: antes era una fbrica de productos de gama baja que dependa en ms del 70% de la tecnologa extranjera; hoy sigue siendo el taller del mundo, pero ha pasado de los electrodomsticos al dominio de tecnologas que le permiten construir trenes de alta velocidad. Asimismo, o ms bien contradictoriamente, desde hace poco ―aproximadamente a partir de las reformas de 1978― China ha pasado del pleno empleo a la posibilidad de desempleo, de las empresas que garantizaban seguridad y proteccin social al mercado privado de trabajo; ha experimentado una movilidad enorme y, en particular, un xodo rural que se ha frenado, como vamos a ver, con medidas discriminatorias hacia los emigrantes. Ni que decir tiene que cada nueva etapa ha tenido un alto precio de sudor y sufrimiento. Pero este breve anlisis, sobre todo, pone en evidencia la enorme hipocresa de Occidente, que denuncia las condiciones de trabajo en China pero no quiere ver que tiene en ello una responsabilidad real, no slo histrica sino de rabiosa actualidad.

1- Migraciones y discriminaciones

La poblacin ms explotada y sometida a condiciones de trabajo ms duras ha sido la de los emigrantes rurales, tanto los que emigran definitivamente como los que acuden a la ciudad para reunir unos ahorros. En la China continental las movilidades inter o intrarregionales, rurales y urbanas, se han intensificado, con un aumento de la poblacin flotante, cada vez ms diversa. Con la llegada de inmigrantes a las ciudades chinas, los mercados de trabajo se han segmentado y diferenciado. Los inmigrantes, sobre todo los menos cualificados y los ms jvenes, han sufrido la dominacin, la explotacin y la violencia del mercado de trabajo.

La supresin de la nocin de empleo para toda la vida fue un momento muy duro en la transicin de la economa planificada a la economa de mercado, llmese socialista y planificada. Apareci algo totalmente desconocido hasta entonces: un mercado de puestos de trabajo. Tambin apareci el desempleo, un fenmeno nuevo en la historia de la China comunista. Para tener una visin ms completa habra que mostrar la imbricacin, la superposicin de los empleos estatales y privados.

El objetivo de la poltica discriminatoria con esta poblacin emigrante era disponer de mano de obra poco exigente para las multinacionales y para la construccin. Pero tambin se procuraba frenar el xodo rural, no siempre deseable. Es fcil denunciar las polticas, pero qu decir de unos 800 millones de campesinos chinos, quienes de forma ms o menos permanente tienden a buscar empleo fuera de sus tierras? Pese a todos los obstculos administrativos (dificultad para obtener el carn de identidad, necesario para moverse; redadas frecuentes en Pekn para expulsar a los habitantes ilegales), los campesinos acuden a donde puede haber trabajo. Y van a parar, precisamente, a unas ciudades donde se construye para alojar a una poblacin que ya acusa la caresta de vivienda. Las obras de los juegos olmpicos, sin duda alguna, desencadenaron un xodo rural que deba ser contenido.

El ejemplo de Shanghi es ilustrativo de estas polticas. Se pueden considerar especialmente injustas con los emigrantes, pero tambin protectoras del empleo de los trabajadores urbanos, para impedir la presin a la baja de sus empleos. Pese a la discriminacin, los trabajadores rurales ganan ms que en el campo. En esto reside el atractivo, pero la dureza de las condiciones impide una afluencia incontrolada.

Frente a un nmero creciente de inmigrantes, el ayuntamiento de Shanghi tom medidas para proteger el mercado de trabajo de los shanghaienses, haciendo una distincin entre los empleos reservados a la mano de obra urbana y los reservados a la mano de obra llegada del interior. En 1995 la Oficina de Trabajo y Protecin Social de Shanghi public una lista de sectores de actividad y empleos reservados o prohibidos a los inmigrantes: los sectores de la industria pesada, el textil y la construccin estn abiertos a ellos; para los empleos intermedios tienen preferencia los trabajadores urbanos, pero tambin estn abiertos a los inmigrantes; por ltimo, los empleos visibles, como taxista, agente de seguridad, telefonista, etc. estn formalmente prohibidos a los inmigrantes (1).

Se puede hablar, por lo tanto, de nichos econmicos, ya que los inmigrantes estn presentes en segmentos del mercado de trabajo poco cualificados, como la manufactura, la confeccin, la construccin, la hostelera, el transporte de mercancas, etc. A la vez que se reactiva el sector tradicional, se produce un fenmeno de tercerizacin, unido a una precarizacin de los mercados de trabajo, con empleos pagados por horas o a destajo que se nutren de trabajadores rurales. La evolucin del mercado de trabajo urbano se ha basado en una discriminacin cada vez ms acusada de las poblaciones inmigrantes, poco cualificadas y en abierta competencia con los parados. En el ao 2000 el 82,9% de los inmigrantes trabajaban en los sectores menospreciados por los shanghaienses: astilleros, textil, construccin y servicios. Como vemos, el paso de una economa planificada a una economa de mercado se ha caracterizado desde el principio por un proceso de segmentacin de los mercados de trabajo en el que abundan las desigualdades, discriminaciones y exclusiones de los chinos no deseados.

Si se desconoce esta situacin no se entiende nada, ni siquiera los sucesos del Tbet, donde tambin existe un xodo a las ciudades y una situacin general de proteccin de los asalariados y los empleos urbanos frente a esta afluencia. Cuando le el relato de los acontecimientos, enseguida pens que se trataba de una operacin orquestada y luego desbordada por un proletariado que viva muy mal. Nos hallamos ante fenmenos a escala desconocida, que una sociedad empeada en salir del subdesarrollo debe controlar. Quienes piensan que bastar con reponer a un lama feudal que slo puede ofrecer a esta poblacin una vuelta al pasado, o son imbciles, o se han propuesto crearle mayores dificultades a China.

2 Las multinacionales, nidos de explotacin

Un pas que sale del subdesarrollo haciendo un esfuerzo gigantesco y se pliega a las condiciones de las multinacionales, aunque procura atarlas corto: as es China, que gracias a esta formidable hazaa ha podido conservar la planificacin y la propiedad colectiva, digamos estatal, de los principales sectores de produccin y de los sectores financieros. Para hacer su acumulacin primitiva China exporta a mansalva y, al mismo tiempo, promueve un desarrollo endgeno, un equipamiento del territorio y, en fechas ms recientes, una poltica medioambiental. Y, volviendo a nuestro asunto, aplica tambin una poltica de derechos de los trabajadores.

El hecho de que China sea un pas subdesarrollado significa, de entrada, falta de capitales y tecnologa, lo que obliga a recurrir a los capitales y las tecnologas extranjeros, sometindose a sus condiciones.

Ms de la mitad de las exportaciones chinas corresponden a empresas extranjeras. De modo que cuando se describen las duras condiciones de trabajo en China hay que saber que estas condiciones han sido impuestas por empresas extranjeras.

Una investigacin de las organizaciones suizas Pain pour le prochain (Pan para el prjimo) y Action de Carme (Accin de Cuaresma) seala directamente a las grandes marcas de informtica. Aunque oficialmente, como en toda Asia, las grandes marcas de informtica aplican cdigos de conducta en materia de responsabilidad social, sus proveedores no suelen respetar estas reglas. Ocurre lo mismo que con Ikea en India, y es una prctica comn de todas las multinacionales: presionan a sus proveedores para imponer unas condiciones de explotacin a ultranza.

Las dos organizaciones indagaron en siete fbricas que suministran a las grandes marcas informticas internacionales.

Los obreros de estas fbricas trabajan de 10 a 12 horas diarias, seis y a veces siete das por semana. Cada mes acumulan entre 80 y 200 horas extras, cuando la ley slo autoriza 36.

Las condiciones sanitarias de estos trabajadores son muy precarias. A menudo manipulan productos txicos sin mscaras ni guantes, y las salas de soldadura no estn ventiladas. Preguntados por los encuestadores, los obreros contestaron que no existe un control mdico en el trabajo.

Son frecuentes las sanciones disciplinarias abusivas. Un obrero de una de las fbricas visitadas explica: En pocas de alta produccin aumenta el ritmo y nos cuesta seguirlo. Cometemos ms errores. Si el capataz lo descubre, nos pone una multa que equivale a media jornada de salario. Estamos muy presionados.

En muchas fbricas los empleados desconocen los cdigos de conducta ―con los que las empresas extranjeras se comprometen a respetar los derechos elementales de los trabajadores―.

Pese a todo, recientemente se han introducido algunas mejoras. El nmero de empresas que pagan a sus empleados menos que el mnimo legal ha bajado. Pero todava quedan. Por ejemplo, la fbrica Lite-On Electronics paga la hora extra en fin de semana un 150% ms, cuando segn la ley debera pagarla el doble.

Las dos organizaciones han comprobado que el compromiso de las marcas frente a esta situacin es variable. Hewlett-Packard invierte medios humanos y financieros importantes en la aplicacin de su cdigo de conducta. Esta marca, por otro lado, es la nica que ha facilitado una lista completa de sus proveedores y se ha avenido a comentar casos concretos de sus fbricas. Apple tambin hace esfuerzos, sobre todo intensificando las auditoras en China. Pero no informa con transparencia sobre sus proveedores, sus auditoras y sus cursos de formacin.

El informe de Pain pour le prochain y Action de Carme revela que la empresa Fujitsu-Siemens ocupa el ltimo lugar. Tanto a escala internacional como en China, no tiene a nadie que se encargue de las responsabilidades sociales. Adems, no se siente obligada a ensearles el cdigo de conducta a sus proveedores.

Segn estas dos organizaciones, bastara con aadir poco ms de 30 euros al precio de cada ordenador para que los obreros de la informtica disfrutaran de unas condiciones de trabajo dignas (2).

El peridico Southern Weekly ha hecho un estudio con 126 multinacionales durante todo un ao. De l salen mal paradas las empresas pertenecientes al grupo de las 500 mayores, las que han alcanzado resultados econmicos ms destacados tanto en nmero de ventas como en volumen de exportaciones o beneficios brutos.

Las conclusiones del estudio son alarmantes. Cincuenta y ocho empresas (el 46% del total) se han negado a acatar la ley de creacin de sindicatos. Otras 20 han producido daos importantes en el entorno. Pero eso no es todo: 37 empresas vendan a los consumidores chinos productos o servicios que no cumplan las normas de calidad, lo que ha sido corroborado por numerosas reclamaciones contra 19 de ellas.

Segn el peridico Southern Weekly, algunas empresas sobornaban a los inspectores del gobierno y a sus propios directivos o a los de otras empresas.

Southern Weekly defiende la veracidad de estos datos. El semanario seala que el estudio se basa en informaciones pblicas proporcionadas por las autoridades, las asociaciones de consumidores, los sindicatos y los medios de comunicacin, verificadas con las propias empresas.

Este peridico ha publicado una lista negra de las 33 multinacionales presentes en China que han hecho caso omiso de las leyes contra la contaminacin de las aguas. Cuatro de ellas forman parte de las 500 empresas con mayores beneficios: Nestl Sources Shanghai Ltd. Pepsico, Panasonic y 3M. Las informaciones proceden de la ONG Instituto de Asuntos Pblicos y Medioambientales. Su director, Ma Jun, declaraba al Shanghai Daily que las multinacionales no son las nicas empresas criticables, pues 26.000 compaas chinas tambin vierten ilegalmente y a mayor escala sus residuos a los cursos de agua chinos.

Es cierto que las condiciones de trabajo ms duras no se dan slo en empresas extranjeras, pues tambin estn las del campesinado o verdaderos escndalos, como las minas de carbn clandestinas o los tejares, donde trabajan sin salario adolescentes y hombres que a veces han sido secuestrados y vendidos. Pero que estos casos hayan causado tanto escndalo demuestra su carcter excepcional. Los chinos no se habitan a la explotacin y se puede comprobar, sobre todo en las ciudades, no slo una mejora de las condiciones, sino una dificultad para encontrar mano de obra cualificada, con el consiguiente aumento de los salarios (del orden del 18% en un ao) (3). Conociendo las condiciones de esclavitud en algunos pases de Suramrica y la domesticidad en los emiratos, justo es reconocer que el descubrimiento y el escndalo son un paso hacia otra cosa, como los juicios pblicos y las severas penas impuestas a los empresarios mineros que con su imprudencia delictiva han causado muchas muertes.

3 Una situacin en continua evolucin

Una diferencia con los talleres de ensamblaje del Tercer Mundo o los de la frontera mejicana, las maquiladoras, consiste en que el estado chino ha logrado controlar el fenmeno y transformarlo en un factor inslito de desarrollo. Otra diferencia es la intervencin cada vez mayor de las autoridades, a raz de numerosas protestas para que se respetaran los derechos y la existencia de sindicatos en la empresa.

Resulta llamativo que en los medios occidentales lo que se pone siempre en la picota es el rgimen, nunca las empresas extranjeras, el socialismo, nunca el subdesarrollo. Cuando estas empresas extranjeras no influyen directamente en sus asalariados, lo hacen a travs de empresas subcontratistas que ponen a competir entre s, lo cual repercute en los salarios y las condiciones de trabajo.

En las grandes empresas, si los trabajadores se alojan en sus dependencias, a veces el empresario retiene su documentacin, y si la multinacional ha firmado un cdigo de conducta, cuando manda a alguien para inspeccionar las condiciones en que se encuentran los asalariados, estos no pueden quejarse.

Todo esto existe, pero tiende a evolucionar bajo una triple influencia:

La primera es la protesta masiva de los trabajadores. Los obreros chinos no se resignan; en 2005 se contaron ms de 90.000 acciones de protesta que implicaron, cada una, a ms de 100 personas.

La segunda es la preocupacin de las autoridades ante este aumento del descontento y las tensiones sociales, as como ante los casos de corrupcin administrativa (4).

El tercer fenmeno es un principio de escasez de mano de obra que incluye algo nuevo, la falta de mano de obra cualificada, sobre todo en la provincia surea de Guangdong (Cantn), donde se produce cerca de la tercera parte de las exportaciones chinas.

Pero tambin se puede destacar que a diferencia de India y otros pases asiticos, de los que nada se dice, aqu el trabajo infantil no es un azote. Casi todos los nios de las zonas urbanas estn escolarizados.

Aunque los medios occidentales e incluso la mayora de los medios alternativos en internet describen con mucha suficiencia las condiciones de trabajo en China y se las endosan al gobierno, de vez en cuando leemos en la prensa algn suelto como este:

Adidas retira progresivamente su produccin de China

El nmero dos mundial de material deportivo, el alemn Adidas, considera que el nivel salarial de China ha subido demasiado y va a trasladar parte de su produccin a pases an ms competitivos, ha declarado su dueo, Herbert Hainer. Piensa trasladar su produccin a India, Laos, Camboya y Vietnam, pero tambin a pases de la extinta URSS y Europa del Este (5).

Las empresas occidentales, como es bien sabido, no se instalan en un pas para ayudarle a desarrollarse, sino para obtener un beneficio mximo (lo que se denomina reducir costes). Encontramos las mismas informaciones en la prensa de Taiwn: con el aumento de salarios, China continental deja de ser una zona de subcontrata, pero se convierte en un mercado interesante.

La evolucin, en particular la del nuevo Cdigo del Trabajo

Hagamos un repaso de los cambios introducidos en el nuevo Cdigo del Trabajo, con respecto al de 1994:

― El empresario est obligado a establecer por escrito un contrato de trabajo.

― Se da prioridad a los contratos por tiempo indefinido. Tericamente se acaba con la sucesin de contratos temporales. Cuando un empleado tiene diez aos de antigedad, si lo solicita, el empresario est obligado a establecer un contrato por tiempo indefinido. El empresario slo puede proponer dos contratos temporales seguidos. La vulneracin de esta obligacin se sancionar con el pago del doble del salario por el empleador a partir de la fecha en que debera haberse firmado el contrato por tiempo indefinido.

― Los expedientes de regulacin de empleo no pueden afectar a uno o dos trabajadores sino al 10% del personal, como mnimo.

― Se prohben las multas en caso de renuncia; antes, la renuncia del empleado tena una penalizacin.

Cuando entr en vigor este Cdigo del Trabajo, el 1 de enero de 2008, las cmaras de comercio de EEUU y Europa expresaron su contrariedad y amenazaron con deslocalizar si el derecho laboral se volva demasiado estricto. Baste este dato para demostrar la hipocresa de los medios occidentales que invariablemente incriminan al rgimen, al socialismo, y nunca a sus propios capitalistas. El nuevo cdigo refuerza la proteccin de los asalariados con respecto al de 1994. La reforma ms importante es la obligacin del empresario de establecer un contrato de trabajo por escrito. En la publicacin mensual Alternative conomiques, Li Hua, abogada del bufete Gide Loyrette Nouei de Pekn, explica: Las relaciones sociales dentro de la empresa se han deteriorado en los ltimos aos. En 2007 el nmero de contenciosos entre ambas partes ―empleador y empleado― aument un 30% en Shanghi y Pekn, sobre todo en los ramos de la industria y la construccin. () Se advierte [en el gobierno] una verdadera voluntad de fortalecer los derechos de los asalariados (6).

Lo que estamos viendo son las condiciones de la acumulacin primitiva que llevamos a cabo en Europa mandando a nios de 5 aos a trabajar en las minas y creando unas condiciones de trabajo espantosas; seguimos hacindolo en todo el Tercer Mundo, mientras les acusamos de bajar los precios o hacemos aspavientos ante una China comunista que explota a los trabajadores. Esta China tiene que dar de comer a 1.300 millones de seres humanos, contener el xodo rural y desarrollar las fuerzas productivas; para ello no tiene ms remedio que aceptar a los extranjeros, pero tambin debe planificar, dominar su propio crecimiento para no caer en las garras del neocolonialismo. Debe poner en prctica sistemas de proteccin social, seguro de enfermedad y desempleo, sin limitarse a la poblacin urbana y extendindolos a las zonas rurales.

China ha sacado a la mayora de su poblacin de la pobreza extrema

La poblacin china en conjunto se ha beneficiado ampliamente de este despegue, ya que en 25 aos la renta per cpita se ha quintuplicado. Segn el Banco Mundial ha pasado de 190 dlares en 1978 a 1000 dlares en 2004. Cuatrocientos millones de chinos han salido as de la pobreza extrema (menos de un dlar diario). El frigorfico, la bicicleta y el telfono, que estaban reservados a una minora privilegiada, se han convertido en bienes de consumo corrientes para cientos de millones de personas. Globalmente, durante este cuarto de siglo, los chinos han aumentado por lo menos un tercio su consumo medio de caloras, lo que redunda en un aumento de su esperanza de vida.

No obstante, China sigue siendo un pas pobre, incluso muy pobre. Cerca de la mitad de la poblacin vive an con menos de dos dlares diarios. La renta media ha aumentado, pero con 1000 dlares anuales (apenas 800 euros), est a aos luz de los pases que hicieron su revolucin industrial hace uno o dos siglos ―30 veces menos que Francia, 40 veces menos que EEUU―. Quiz los chinos se consuelen al saber que su renta media duplica a la de los indios.

Si tomamos el PIB calculado en volumen y no en valor, es decir, en poder de compra y no en moneda corriente, la diferencia de China es menor: en trminos de paridad de poder de compra el Banco Mundial calcula un PIB per cpita de 4000 dlares, slo diez veces inferior al de USA (7).

All los que pretenden juzgar y dar consejos; yo me siento incapaz, y admiro a este pueblo trabajador que adems, a diferencia de los occidentales, no ha saqueado a otros pueblos y promueve en todo el mundo la paz y el desarrollo. La arrogancia occidental, que ignora lo que es el subdesarrollo y sobre todo no quiere recordar que su sociedad saque el mundo, fue capaz de poner carteles de prohibido el paso a perros y chinos en los parques chinos, destruy una de las maravillas del mundo, el Palacio de Verano, impuso la guerra del opio y oblig a toda una generacin a ser muertos vivientes; ni quiere recordar las torturas japonesas que horrorizaron a los propios nazis, por citar slo algunas fechoras, y se permite el lujo de seguir haciendo de las suyas con sus capitalistas, mientras se beneficia de los productos llegados de China; esta arrogancia insufrible an osa criticar a China. En vez de admirar el herosmo del pueblo chino, de contemplar con asombro, porque lo merece, la demostracin de este esfuerzo que ha hecho en los juegos olmpicos, ha reaccionado con despreciable mezquindad. Sin ocurrrsele siquiera dar las gracias a un pueblo que esperaba, con el corazn en la mano, una felicitacin por tanto valor, tanto tesn, tanta humilde entereza. S, los occidentales pertenecemos, como Estados Unidos, a la civilizacin que describe Jos Mart: Es de gente menor, y de la envidia incapaz y roedora, el picar puntos a la grandeza patente, y negarla en redondo, por uno u otro lunar, o empinrsele de agorero, como quien quita una mota al sol (8).

Notas

(1) Thse et mmoire de DIDERON, Sylvie, Institut National Agronomique Paris-Grignon, 1993 (Suiza).

(2) Este estudio se puede consultar en el sitio de fair-computer.

(3) Jean-Franois Huchet, La responsabilit sociale des entreprises trangres en Chine , Ires-FO, junio de 2007.

(4) Una de las formas de la lucha contra la corrupcin es el control de los sueldos altos, lo que revela la presin ejercida por la base sobre la nueva burguesa. El ministro de la Comisin para la Supervisin de los Activos del Estado (en ingls: State-owned Assets Supervision and Administration Commission, SASAC), Li Rongrong, se hace eco de la controversia de los sueldos altos en las empresas estatales, afirmando que el aumento de sueldos de los directivos en el periodo comprendido entre 2004 y 2006 fue de menos del 15%, mientras que los beneficios de sus empresas crecieron un 36,7%. La controversia fue causada por la revelacin de que Ma Mingzhe, director general de la compaa de seguros Ping An, la segunda de su gnero en China, haba cobrado ms de 45 millones de yuan (6,6 millones de dlares) en un ao, antes de impuestos. Este sueldo superaba 3.200 veces la renta per cpita de los residentes urbanos chinos en el ao pasado (Diario del Pueblo, 4 de agosto de 2008).

(5) Le Soir, 29 de julio de 2008, suelto en las pginas econmicas.

(6) Chine un petit bond en avant, Alternative conomiques , n. 271, julio-agosto de 2008, p. 79.

(7) Erik Izraelewicz, Quand la Chine change le monde, Grasset, 2005.

(8) Jos Mart, La verdad sobre los Estados Unidos.


Fuente: Changement de socit




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