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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-08-2008

El arte (contemporneo) de construir fortunas
Quin fija el valor de una creacin?

Philippe Pataud Clrier
El Diplo


 Los valores tradicionales de las subastas de Christiess y Sothebys triunfaron en un contexto financiero tormentoso. Podra tratarse de un retorno a la razn, aquella que algunos profesionales del sector piden a gritos? Hace algunos aos que criterios discutibles parecen predominar en el arte contemporneo omitiendo toda consideracin esttica.

Damien Hirst es britnico. Tena cuarenta y dos aos el 21 de julio de 2007 cuando una de sus realizaciones obtuvo en una subasta un precio hasta entonces nunca alcanzado por un artista vivo. Su obra Lullaby Spring (Cancin de cuna de primavera, 2002) alcanz en la casa Sothebys de Londres una cifra cercana a los 13 millones de euros. La pieza en cuestin es un botiqun de farmacia metlico, que contiene pldoras. En pleno verano, Hirst logra un nuevo rcord con su obra moldeada en platino, un crneo del siglo XVIII, salpicado de 8.601 diamantes, For The Love Of God (Por el amor de Dios). Esta obra habra sido vendida en 50 millones de libras esterlinas (alrededor de 73 millones de euros) por la galera londinense White Cube a un grupo de inversores que pidieron anonimato. Como nica certeza para sus detractores, la obra tiene, por lo menos, el valor de sus 1.106 quilates (estimados en alrededor de 19 millones de euros).

Arte y publicidad

Despus de los ready-made de Marcel Duchamp (objetos industriales firmados por el artista sin haber sido creados por l) se sabe que un objeto (un urinario, un botellero) puede convertirse en una obra de arte a partir del momento en que el artista lo decide (1). Ya no es posible recuerda Natalie Moureau, economista y especialista de la cultura evaluar una obra en funcin de sus caractersticas materiales y, particularmente, de su adecuacin a un patrn de belleza, como ocurra en los tiempos de la academia; otros criterios como el saber hacer, el trabajo, la innovacin, la tcnica, el dominio del oficio, la originalidad y la autenticidad, operan poco en la evaluacin de una obra de arte. Y su papel es despreciable en la formacin del precio de las obras contemporneas (2). Son hasta tal punto despreciables, que una segunda caja de farmacia, presentada esta vez en una versin invernal, Lullaby Winter, dotada de caractersticas idnticas (con excepcin del color y de la disposicin de las pldoras que la componen) fue adjudicada un mes antes en Nueva York por la casa de remates Christies en 5 millones de euros. Lullaby Spring gan en algunas semanas 9 millones de euros por sobre su consorte invernal.

Aunque la primavera se presta para todo tipo de floraciones, no es seguro de que sea responsable de ese aumento acentuado de precios. Tampoco puede darse por seguro que la pieza y sus 6.136 pldoras pintadas cada una manualmente, como lo recuerda doctamente su ficha tcnica, haya influido con todo su peso en el espritu de los oferentes. Dnde deberan buscarse las causas? En la publicidad que Sothebys supo darle a su venta del 21 de junio de 2007? En el dinamismo del mercado de arte londinense, ms apto a apoyar artistas britnicos? En la personalidad de Hirst y el poder de su red de comerciantes, galeristas y coleccionistas, particularmente dinmicos esa tarde? Despus de todo, el 21 de junio es el primer da del verano.

Damien Hirst se cruz a fines de los aos ochenta con Charles Saatchi, un hombre de negocios britnico, propietario de una de las agencias ms importantes de publicidad del mundo, Saatchi and Saatchi Co. Ambas personalidades se completan de maravilla. Las provocadoras extravagancias del primero entusiasman el sentido de comunicacin del otro. El artista y el coleccionista rpidamente se convirtieron en uno. Y como prueba de que Saatchi tiene buen olfato, Hirst recibi en 1995 el muy codiciado Turner Prize (3), que el Museo Tate Britain otorga cada ao desde 1984 (excepto en 1990) a un artista del mbito britnico.

Si se miran las cosas un poco ms de cerca, se descubre que el Premio Turner fue fundado por Patrons of New Art, un grupo de mecenas londinenses creado por Saatchi, en asociacin con el Tate. No hay ninguna duda de que la presencia de Saatchi debi flotar por encima del jurado, favoreciendo su eleccin de Mother and child, un ternero cortado en dos, inmerso en una solucin de formaldehdo. Esta decisin acumulaba muchas ventajas: adems de la eleccin de una pieza de gran valor meditico, para felicidad de su nuevo patrocinador, el canal televisivo Channel Four, el premio consagraba la mirada de Saatchi al mismo tiempo que acrecentaba el valor de las piezas que ya haba adquirido. Por su parte, el mayor coleccionista de arte contemporneo britnico sostena, mediante sus continuas compras, la cotizacin de Hirst, validando financieramente la decisin intelectual del jurado. Para los especuladores, las seales eran evidentes: institucin y mercado (reducido al inicio slo a Saatchi, pero dotado de un poder financiero sin igual) iban a la par. Los especuladores no podan hacer otra cosa que seguirlos. Tres aos ms tarde, las ventas de Hirst haban crecido el 1.039% (4).

Galeristas, la nueva brjula

Saatchi desempe un papel fundamental. Ahora el comprador certifica al artista, as como la academia lo haca en el siglo XVIII, recuerda el socilogo Alain Quemin (5). El gran coleccionista marca ms al artista por el hecho de que no se limita a comprar sus piezas, sino que lo prepara mejor que una institucin, porque acumula poder financiero y capital social. Entendemos por eso, precisa Natalie Moureau durante una entrevista, el conjunto de recursos que sostienen la extensin y el tamao de su red de influencias y la capacidad, para cada uno de sus miembros, de hacer conocer y reconocer su poder de legitimacin en materia de arte contemporneo. Si tomamos la lista de los 200 mayores coleccionistas, se descubrir, por ejemplo, que la mayora de ellos pertenece al consejo de administracin de algn museo.

Franois Pinault, el gigante del lujo francs, inaugur el Palazzo Grassi de Venecia designando como director al ex ministro francs de cultura, Jean-Jacques Aillagon. El promotor inmobiliario y millonario estadounidense Eli Broad lanz su propio museo de arte contemporneo Los Angeles County Museum of Art bajo la batuta del arquitecto Renzo Piano, conocido en Francia por haber participado en la realizacin del Centro Georges Pompidou. Uno de los primeros compradores de arte chino contemporneo, el barn belga Guy Ullens, cre su museo-fundacin en Pekn (The Ullens Center for Contemporary Art), el primero de su tipo en China, apoyndose en personal cientfico proveniente de los mejores centros institucionales. Apoyado por el rematador suizo Simon de Pury, Saatchi inaugurar este verano su nuevo museo de arte contemporneo en Chelsea, en el centro de Londres. Como en el Tate Modern, con el cual piensa rivalizar, la entrada ser gratuita para el milln de visitantes que se espera. La galera estar flanqueada por salas de clase, con el fin de que profesores y estudiantes puedan familiarizarse con las obras expuestas, junto a expertos.

Para Aude de Kerros, enyasista y pintor, los grandes coleccionistas desempean ahora el papel de brjula en el mbito de las artes contemporneas, porque los criterios tradicionales que fundamentan el valor de una obra en los mercados del arte antiguo, de los impresionistas y modernos, ya no se aplican al particular mercado del arte contemporneo. Ahora lo que fundamenta el valor no es la obra sino la red. La garanta para el comprador no es el valor del artista y de la obra, sino el poder del galerista y la solidez de su red de coleccionistas (6). Como lo seala Georges Armaos, historiador del arte, encargado de una parte de la clientela de la Gagosian Gallery, en Nueva York, una de las ms poderosas galeras estadounidenses, es verdad que una gran cantidad de coleccionistas compran obras en galeras reconocidas, porque saben que el galerista garantizar tanto la perennidad de la obra como el apoyo de su mercado. Pero tambin existe una buena cantidad de coleccionistas, en mi opinin la mayora, sobre todo entre los europeos, que compran obras con las cuales desean vivir, ms ac o ms all de cualquier consideracin de mercado.

Tal vez, como todo mercado econmico, el del arte contemporneo necesita para su buen funcionamiento conocer y jerarquizar sus criterios de calidad; no hay nada de sorprendente, entonces, si stos deben buscarse en la potencia de la red, y si uno se interesa menos en las obras que en quienes se ocupan de ellas. Esto lo prueba la publicacin anglosajona Art Review que todos los aos publica el muy esperado Power 100, que incluye a las cien personalidades ms influyentes en el mundo del arte contemporneo (7). Aunque hay pocos artistas en su ranking (19%), estando entre los primeros Damien Hirst (6 lugar) y Jeff Koons (13 lugar), la participacin de los coleccionistas, en cambio, pas del 19% en 2002 al 31% en 2007; siguen galeristas e intermediarios (22%). Como estos coleccionistas se encuentran donde abunda el dinero, tampoco debemos sorprendernos al descubrir que el 74% tienen nacionalidad estadounidense y britnica.

A ttulo de comparacin, la galera Gagosian [presente tanto en Beverly Hills como en Nueva York, Londres y Roma] tiene una facturacin anual al menos quince veces superior a la nuestra, que es de 15 millones de euros, constata Jean Frmon, director asociado de la Galera Lelong, una de las ms clebres galeras francesas de arte contemporneo. Como el comprador elige con frecuencia artistas de su propia nacionalidad, a veces por simples razones de proximidad geogrfica, los artistas anglosajones estn hoy entre los mejor cotizados.

Aunque no importe quien puede convertirse en plstico, ni importe quien trate de serlo, todos no podrn lograrlo. Porque hace falta un mnimo de audiencia. Ciertamente esto no es nuevo. Pero lo que s lo es, es que no hay un vnculo lgico entre el hecho de seguir un recorrido tpico, profesional o educativo, y la obtencin de esa audiencia. Para tener xito, ahora basta con saber venderse, sealaba el filsofo Christian Delacampagne (8). As, cuanto ms invisible es el arte en funcin de los cnones artsticos tradicionales, ms visible debe ser el artista en sus registros subversivos. Y en esto, los artistas vivos disponen de cartas de triunfo considerables con relacin a sus mayores, ya que pueden encontrar coleccionistas y hacerse conocer por ellos, lo que es legtimo; pero tambin responder a la demanda, lo que es menos legtimo si se considera que un artista se define en primer lugar por tomar riesgos y por la creacin de obras que el pblico no espera.

En este punto, las pinturas de Theo Van Gogh podran rivalizar con las instalaciones de Damien Hirst, ya que tanto las unas como las otras han provocado, cada una en su momento, reacciones hostiles. Sin embargo, el primero muri en la miseria, mientras el segundo posee a los cuarenta aos una fortuna que el Sunday Times estima en 270 millones de euros. Entonces, cules son los pases mgicos?

La frmula creativa

Algunos artistas tienen estrategias de marketing. Para atraer a la franja ms encopetada, algunos trabajan la transgresin con una lgica empresarial. Una cabeza de vaca en descomposicin (Damien Hirst) o una virgen cubierta de excrementos (Chris Ofili) pueden responder a las expectativas de un segmento de mercado para el cual faltaba la hostilidad del pblico y, con ella, el ruido meditico que dar a la pieza la notoriedad que le faltaba para motivar a los compradores, preocupados principalmente por la publicidad. De todas maneras podemos preguntarnos acerca de la naturaleza corrosiva de una subversin que est subvencionada por instituciones o por poseedores de grandes fortunas.

Otros toman como modelos a estrellas que esperan que sean los primeros compradores y los determinantes de una moda futura, ms influyente en la medida en que un sujeto meditico surgir forzosamente en los medios a partir de la obra y del artista. El britnico Marc Quinn representa el cuerpo desnudo de la modelo Kate Moss. El estadounidense Jeff Koons, el de Michael Jackson en compaa de su chimpanc Bubbles (adquirido en Sothebys por un naviero noruego en 5,6 millones de dlares). Koons capt bien que tena que responder a las expectativas de su clientela, y alimentar as su imaginario, echando mano a un repertorio formal que le es familiar. As un gigante corazn rosa, un diamante azul o verde, una pantera rosa de porcelana, aunque desconcierten a la mayora, encantan a aquellos que reconocen all el universo plstico de sus emociones cotidianas. Por ejemplo, el botiqun de farmacia (Lullaby) de Hirst formaba parte del mobiliario de un restaurante muy concurrido del barrio de Notting Hill (Pharmacy), donde deambulaban mozos con camisas de cirujano diseadas por Prada, antes de ser vendido por su propietario Damien Hirst.

Para Caroline Bourgois, directora del Fondo Regional de Arte Contemporneo de la Regin Parisina, denominado Plateau (9), las nuevas fortunas estn en la cultura de la inmediatez. Las formas deben ser comprensibles e inmediatamente seductoras. Mirar un Jeff Koons exige menos esfuerzo que otros artistas. Pero si Jeff Koons es tan popular, se debe a que ha sabido hacerse apreciar por las estrellas (a lo que sin duda contribuy su matrimonio con la Cicciolina, ex papisa del porno). Material para la prensa del corazn, el artista ha dotado a sus piezas de esa aura meditica indispensable para el ego de sus compradores. La paradoja es que son los propios compradores los que otorgan a la pieza su condicin de cono. A qu precio? Al ms alto.

Hablaramos, si no, de Hanging Heart, ese gigante corazn rosa cromado, anudado con una cinta dorada, si la pieza no hubiera alcanzado un precio asombroso en las salas de venta? Para alabar la obra, Sothebys recordaba las miles de horas de trabajo que Koons (o ms precisamente los obreros de su taller) haba dedicado a la pieza. La casa se haba quedado corta de argumentos, para reactivar criterios que se pensaban inapropiados para el mundo artstico? Qu importa. Desde el 14 de noviembre de 2007 tiene un argumento implacable: el corazn rosa gigante fue vendido en 23,6 millones de dlares (alrededor de 16 millones de euros), es decir, un precio que super el record alcanzado por Hirst. Y la explicacin estalla enseguida: Si no hubiera nada en ella, piensa usted realmente que un coleccionista habra pagado ese precio? Y, en efecto, ahora existe ese precio Tanto menos discutible porque, cuanto ms elevado es, ms escasa se vuelve la capacidad de criticar la pieza, porque todos, desde el vendedor hasta el rematador, lo impulsaron hacia arriba para justificar al mismo tiempo su trabajo y su ingreso. En realidad, concluye irnicamente un observador del mercado, el comprador ha conseguido no una pieza sino un precio, un precio que constituye todo el valor de la pieza. Slo que la pieza es a veces tan dbil que uno se pregunta si el dinero tiene todava algn valor en esos crculos donde abunda.

Poco importa, el arte contemporneo va viento en popa. Asienta las fortunas adquiridas rpidamente. Es el traspaso que debe pagarse para entrar en un circuito de relaciones donde cada uno es juzgado por criterios de solvencia, un derecho de entrada espectacular para ecos mediticos, particularmente importantes para los nuevos empresarios de los pases emergentes, comenta Aude de Kerros. Accesible y no elitista, como lo proclama Jeff Koons, se convierte incluso en el coadyuvante meditico, comercial y democrtico de algunas instituciones que se piensan demasiado encorsetadas por el peso de su historia. A fines de 2008, las obras de Jeff Koons tendrn un lugar en los jardines de Versailles. Lo que seguramente agradar a Franois Pinault, uno de sus grandes coleccionistas. Ahora bien, Aillagon, el nuevo presidente del Establecimiento Pblico del Museo y del mbito Nacional de Versailles, era hasta ahora director del Palazzo Grassi, propiedad de Pinault. Convergencia de intereses? Por otra parte, Pinault es tambin el propietario de Christies desde 1998

Seguramente, los pases emergentes ya no estn apartados de este fenmeno, a medida que se desarrollan sus riquezas. Despus de China, India, Rusia, Brasil? Los compradores saben, observa Herv Perdriolle, especialista en arte indio, que los precios del arte contemporneo indio pronto seguirn al crecimiento del pas. El punto positivo de ese repentino inters es otorgar finalmente un reconocimiento financiero a grandes artistas que eran todava ignorados en la escena internacional. Las ferias se multiplican en todo el mundo, las oficinas de venta en remates refuerzan su poder de atraccin con instrumentos de marketing cada vez ms poderosos. All donde llegbamos a interesar a cien personas para la primera venta de una obra, hoy llegamos tal vez a 10, 20 30 veces ms, confirma Grgoire Billault, director del departamento de arte contemporneo de Sothebys. Y como todos saben, los precios suben con el impulso de subastas poco numerosas. Tambin han sido aumentados por esas casa de ventas que algunos observadores no dudan en calificar de impulsores al crimen del mercado (10).

Lo que est en tela de juicio es el sistema de precios garantizados: para persuadir a un propietario a vender una obra, el rematador le asegura un monto elevado, y cualquiera sea el resultado del remate, queda a cargo de la casa de ventas el pago de la diferencia si el precio efectivamente logrado fue inferior. Entonces, la casa va a poner en prctica todo lo necesario para valorizar la pieza, lo que, en general, pasar menos por un estudio en profundidad de la obra (tcnica, material, audacia del tema) que por la capitalizacin de todo lo que pueda satisfacer a una clientela con fortuna pero no necesariamente prevenida. Como, por ejemplo, el hecho de que una obra haya pertenecido a un propietario prestigioso.

Desmaterializado, el mercado del arte contemporneo se mundializa ms fcilmente todava. Galeras, casas de remate, bases de datos especializadas, brindan en lnea todo tipo de informaciones para el comprador particularmente avezado en las nuevas tecnologas. Documentacin, anlisis y estudios sobre el potencial especulativo de las piezas codiciadas encantan particularmente a los hedge funds (fondos especulativos o fondos buitres) que pueden invertir en el mbito del arte contemporneo porque disponen de instrumentos ms adaptados a la complejidad analtica de sus proyecciones especulativas. Artprice.com, lder mundial de los bancos de datos sobre cotizacin e ndices del arte (25 millones de ndices y resultados de ventas que cubren a 405.000 artistas), suministra, mediante pago, estudios, anlisis, estadsticas y datos economtricos. Los ms recientes (enero de 2008) calculan, en tiempo real, la confianza de los actores del mercado artstico para seguir sus reacciones con relacin a temas de actualidad estricta (variaciones burstiles, acontecimientos geopolticos, resultados de una venta meditica).

Algunos artistas, como Emmanuel Barcilon, entrevistado en la feria de descubrimientos de la creacin contempornea (11), se niegan a entrar en este engranaje. Cuntos ms acontecimientos hay, ms hay que producir. Y cunto uno ms produce, menos capaz se es de regenerar y de crear. Finalmente, para m, entrar en este sistema es negar mi calidad de artista. Dice que no desea realizar ms de una quincena de piezas por ao, que seran inmediatamente adquiridas. Esto puede ser un problema en el sistema actual, confa su galerista, Marc Hourdequin, de Dukan & Houdequin, en Marsella. Porque el mercado, aunque no se reduce a sus extraordinarias cotizaciones, a fuerza de mediatizacin contamina a los aficionados al arte y los lleva a tener reflejos especulativos. Escuchan ms de lo que miran, dice desolado un galerista. Pero cmo censurarlos cuando una cotizacin se logra en quince das! Cuando se promueve menos la cultura que su resultado Uno termina deseando una crisis financiera para purgar algunas cotizaciones indecentes y sanear el mercado. Y para volver a encontrar los valores artsticos detrs de los valores financieros. No olvidemos que el mercado del arte vive al ritmo de los ciclos econmicos, y que en marea baja slo las grandes piedras no resultan arrastradas.

Por el momento, los actores se regocijan al ver todava a algunas locomotoras empujar el mercado hacia el alza: son otros tantos signos destinados a tranquilizar a los inversores. La crisis de los subprime, crditos hipotecarios de alto riesgo, est presente en la cabeza de todos. Pero esos signos no significan nada para los ms advertidos. Es cierto que Damien Hirst pertenece al grupo de inversores que requiri anonimato para la adquisicin de su obra For The Love Of God El artista ya haba recomprado en 2003 sus piezas a su antiguo coleccionista Saatchi para controlar mejor su mercado (12). Y hace muy poco le dio cuatro instalaciones a la Tate. Sin ninguna duda para conseguir una vitrina prestigiosa, consolidar su cotizacin, tranquilizar a su red de galeristas y coleccionistas, y a las casas de venta, algunas de las cuales que cotizan en bolsa como Sothebys se ven obligadas a satisfacer a sus accionistas-coleccionistas. Oficialmente, se tratara de agradecer a la Galera Tate, que lo haba coronado, pero que ya no tiene los medios de adquirir sus piezas mediticas, que transforman a los museos en trenes fantasmas. Pero, despus de todo, por qu una cabeza de vaca podrida no podra formar parte del arte que se hace, cuando el arte, desembarazado de sus pretensiones tradicionales de autonoma esttica, recuerda Hans Belting (13), es ahora entendido como un sistema, entre otros, de comprensin y de reproduccin simblica del mundo. Aunque est en descomposicin.

Notas

1 Nathalie Heinich, Art contemporain et fabrication de linauthentique, Terrain, N33, setiembre de 1999 http://terrain.revues.org/document2673.html. Del mismo autor, Lart contemporain contre lart moderne, Esprit, Pars, octubre de 1992.

2 Nathalie Moureau y Dominique Sagot-Duvauroux, Le march de lart contemporain, La Dcouverte, Pars, 2006. Vase tambin Xavier Greffe, Artistes et marchs, La Documentation franaise, Pars, 2007.

3 El premio Turner se otorga a artistas de menos de cincuenta aos que trabajan en el Reino Unido, por una exposicin o una obra realizada el ao anterior (www.tate.org.uk/britain/turner prize).

4 Cien euros invertidos en 1997 en una obra de Hirst valan en promedio, en agosto de 2007, 683 euros. Fuente: El mercado del arte contemporneo, Artprice, Pars, 2007.

5 Alain Quemin, Le rle des pays prescripteurs sur le march et dans le monde de l'art contemporain, informe del Ministerio de Relaciones Exteriores, junio de 2001 (www.diplomatie.gouv.fr/fr/IMG/pdf /).

6 Aude de Kerros, LArt cach: Les dissidents de lart contemporain, Eyrolles, Pars, 2007.

7 The Power 100, Art Review, Londres, noviembre de 2007 (www.artreview.com).

8 Christian Delacampagne, O est pass lart ?, Panama, Pars, 2007 (www.editiondupanama.cm).

9 www.fracidf-leplateau.com . Actualmente hay una exposicin, Largent, hasta el 17-8-08.

10 Judith Benhamou-Huet, Art Business (2), Assouline, Pars, 2007 (www.assouline.com).

11 La feria de descubrimientos de la creacin contempornea, Slick, cuya prxima edicin tendr lugar el 24 al 27 de octubre de 2008 (www.slick-paris.com).

12 David Connet, The mystery of the 50m skull: Is Hirst's record sale all it seems? , The Independant, Londres, 2-9-07 (www.independent.co.uk); Carol Vogel, Damien Hirst Makes a Strategic Purchase: His Own Work, New-York Times, 27-11-2003 (www.nytimes.com).

13 Hans Belting, Lhistoire de lart est-elle finie? , Gallimard, Pars, reedicin 2007.

Traduccin de Luca Vera



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