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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-08-2008

China en frica: entre la cooperacin y el neocolonialismo

Iraxis Bello
Revista Pueblos


Las discusiones sobre la presencia de China en frica subsahariana por lo general se inscriben en dos corrientes: una que considera que se trata de una indiscutible forma de neocolonialismo y otra que reafirma que el gigante asitico ha reorientado y reforzado la relacin Sur-Sur, basada en la solidaridad de acuerdo con la filosofa del tricontinentalismo (frica, Asia y Latinoamrica), que inspir la Conferencia de Bandung en 1955.

En medio de esta diatriba, es un hecho que el resultado de la apuesta total de China por la globalizacin econmica, desde 1978, fundamentada en un sistema mercantil socialista y que le ha trado como resultado un crecimiento del 10 por ciento sostenido en 30 aos y del 11 por ciento tan slo en 2007, ha generado la desconfianza y paranoia de Occidente, pese a que China acept seguir las reglas del comercio internacional tras su ingreso en la Organizacin Mundial de Comercio (OMC) en diciembre de 2001. Esta decisin, segn el profesor Sami Nar, habla de la agresividad y competitividad de China al aplicar el modelo ultraliberal y poner su sistema poltico totalitario al servicio de un salvajismo econmico.

La preocupacin y escepticismo de las potencias dominantes viene dada porque China se convierte cada vez ms en una potencia regional rival al polo Japn-Estados Unidos [1] . Es decir, China se encuentra a punto de adelantar a Alemania para convertirse en la tercera potencia econmica mundial y se prev que sobrepasar a Estados Unidos para convertirse en la mayor economa del mundo para 2030 [2].

Y es que parte de la preocupacin por el crecimiento de China y su impacto a nivel global est en que el sistema econmico mundial se fundamenta en el dlar, que depende del Tesoro norteamericano, que a su vez depende de los bonos de ahorro chino, por lo tanto EE UU no puede rechazar estos capitales procedentes de Asia.

Respecto al Viejo Continente, la Unin Europea (UE) ha variado su estrategia para abordar los asuntos econmicos y comerciales con frica, tras el avance chino, consolidando las asociaciones a travs de una poltica de igual-igual. Esto le permite asegurar un mercado que le garantiza el 85 por ciento de las exportaciones en rubros como frutas y hortalizas.

La estrategia para conquistar mercados

La estrategia pragmtica y gradual de China se fundamenta en la aceptacin de la globalizacin econmica, el rechazo de la globalizacin poltica y la adopcin selectiva y estratgica de la globalizacin jurdica para atraer a las inversiones capitalistas y proceder a la conquista de los mercados meridionales, como frica, con el objetivo de satisfacer su excesiva demanda interna y asegurar su mercado. Para ello, China refuerza su poltica exterior y comercial con una estrategia indirecta que evita la confrontacin, no la competencia, con EE UU y Europa Occidental, al contrario de Washington, que sigue fundamentando su concepcin de las relaciones internacionales en las fuerzas militares, alianzas y la desconfianza hacia los organismos multilaterales, en particular hacia la ONU.

Por su parte, frica tras perder su inters geopoltico con el fin de la Guerra Fra, recupera la atencin internacional tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, no slo por la amenaza que constituye su pauperizacin para el mundo desarrollado [3] , sino por su potencialidad en materias primas que necesitan las grandes potencias, y que dan al continente una nueva renta geopoltica y geoestratgica.

frica tiene el 30 por ciento de reservas minerales mundiales, el 97 por ciento de reservas de cromo, el 80 de coltn, el 50 de cobalto, el 57,5 de oro, el 20 de hierro y de cobre, el 23 de uranio y de fosfatos, el 32,2 de manganeso, el 41 de vanadio, el 49 de platino, el 66 de diamantes, el 17,5 de bauxita y de zinc y el 14 por ciento de petrleo, materia prima estratgica.

China fortalece su presencia en frica

Para analizar las relaciones entre ambos actores es necesario tomar en cuenta que el inters de China por frica se remonta, con sus altibajos, hacia la dinasta Ming y tan slo en el siglo XX tuvo otros momentos importantes durante la descolonizacin, en el contexto que supuso la Guerra Fra, y su influencia en el avance de algunos movimientos nacionalistas como la UNITA de Angola.

Lo que realmente cambi para que China intensificara su plan de conquista de frica fue el olvido del continente por parte de Occidente, situacin que fue aprovechada por Pekn que, a su vez, necesitaba suplir su necesidad energtica y ampliar su influencia comercial. El Foro de Cooperacin Chinafrica, fundado en el 2000 con reuniones cada tres aos, y el Libro Blanco publicado en enero de 2006, delinean las bases de accin de las nuevas relaciones entre China y frica concebidas, en teora, como una asociacin estratgica que busca el beneficio mutuo.

Es all donde la poltica externa de Pekn retoma la retrica tercermundista de los aos 70 e insiste en los principios de no injerencia en los asuntos internos y de respeto a la soberana de cada Estado, la no separacin de poderes, la igualdad entre los ciudadanos y la mejora del mecanismo macroeconmico a travs de la descentralizacin. Ms all de las buenas intenciones del gigante asitico, Ramn Tamales puntualiza que frica tiene las materias primas que China requiere: crudo de Angola, cobre de Zambia, maderas tropicales del Congo, hierro y oro de Sudfrica y platino de Zimbabwe (). Sera temerario no tener en cuenta la presencia china en frica como segundo mayor consumidor mundial de energa, y que importa algo ms del 25 por ciento del petrleo y del gas que necesita del frica subsahariana [4] ,desplazando a las grandes compaas estadounidenses instaladas en la regin. Para conseguir sus objetivos en frica, China se propuso lo siguiente:

La creacin de un comit conjunto de accin continua de las relaciones bilaterales China-frica.

La promesa en 2005 de conceder a los pases africanos crditos preferenciales, muchos de ellos a ser pagados a partir de 2009.

La promocin de la inversin de las grandes empresas chinas en frica. Segn Javier Santiso: a principios de 2006, la petrolera estatal China National Offshore Oil Corporation (CNOOC) anunci la compra, por cerca de 2.300 millones de dlares, del 45 por ciento de un pozo en Nigeria, tras superar una segunda oferta de India.

Asesora y apoyo a las compaas comerciales y econmicas chinoafricanas.

Cooperacin con pases africanos en el rea de recursos humanos.

Fuertes inversiones en el sector hotelero y la agroindustria.

Construccin de infraestructuras (carreteras, hospitales, escuelas, puertos, etc.). Se prev una inversin de 14.000 millones de euros en apenas tres aos.

La condonacin de las deudas de algunos de los pases africanos ms empobrecidos. Tan slo para el ao 2007, haba cancelado 970 millones de euros en deuda africana y prev cancelar 700 millones ms.

La donacin de 5 millones de euros a la OMS para crear planes para combatir emergencias sanitarias.

Bajas o nulas tasas de inters para los prstamos e inversiones.

Visitas constantes y acercamiento directo de las autoridades chinas con las africanas.

La desvinculacin de los asuntos polticos de los intereses econmicos con una sola condicin: a Pekn le interesa que los Estados africanos no reconozcan a Taiwn.

Apertura de centros culturales Confucio en varios pases africanos, para la difusin de la lengua y cultura chinas.

La indiferencia ante el matiz autoritario de algunos regmenes africanos donde Occidente no participa debido a diferencias y presiones polticas. El caso de Zimbabwe resulta emblemtico porque ante la resistencia de una parte de la comunidad internacional por las polticas del Gobierno de Robert Mugabe, China ha llevado a cabo millonarias transacciones, incluyendo la construccin de un palacio para el cuestionado gobernante africano. Otro caso significativo es el apoyo diplomtico que China otorga a Sudn a cambio de una amplia participacin en sus campos petroleros y otras empresas.

Los resultados saltan a la vista: para otoo de 2006, China pas a ser el tercer socio comercial en frica detrs de EE UU y Francia.

Balance y oportunidad

Para Gill y Huang [5] el xito de China en frica es palpable en la medida en que el pas asitico ha honrado los compromisos asumidos con el continente en la cumbre de 2006, lo que le ha permitido desarrollar a sus anchas su inters estratgico, comercial y econmico en la regin. Sin embargo, esta presencia en frica tiene una lectura positiva y otra negativa. La poltica de China obvia lo relativo a la defensa y promocin de los Derechos Humanos y muestra de ello es el veto chino a todas las iniciativas y sanciones internacionales contra Sudn por los crmenes en Darfur. Desafa las polticas internacionales contra la corrupcin al proporcionar ayuda incondicional a pases con administraciones cuestionadas como Angola, descuida las normas medioambientales al satisfacer su amplia demanda de marfil y madera, vende armas a los distintos actores internos en conflicto, asfixia la produccin local, copa el mercado laboral con sus empleados, no contribuye a la diversificacin de la economa africana, su ayuda no siempre es hacia las regiones menos favorecidas, incrementar la deuda africana y est en duda saber exactamente en qu se basa la solidaridad, si en lo comercial o lo humano.

Sin embargo, los resultados de la presencia de China en el continente, por el momento, son satisfactorios para los africanos, que para 2007 alcanzaron un crecimiento del siete por ciento (imposible sin la ayuda de China). Cuentan con nuevas y modernas infraestructuras (hospitales, escuelas, puertos, aeropuertos, ferrocarriles etc.), acceso a la tecnologa, asistencia tcnica, inversiones, prstamos a bajo o nulo inters, condonacin de deuda, posibilidades de remontar la pobreza y mejorar condiciones de vida, aumento de precios en los mercados internacionales de sus materias primas, intercambio acadmico y participacin en operaciones de mantenimiento de paz.

De acuerdo con Yves Lacoste, China en frica est compitiendo con las multinacionales occidentales dando a su poblacin la oportunidad de elegir [6],privilegio que frica no tena en su relacin con Occidente, ya que los PAE fueron impuestos como una receta nica que lejos de fomentar el desarrollo en el continente produjo resultados como el debilitamiento del Estado, la desindustrializacin, la dependencia, el exacerbo de los conflictos internos, la privatizacin de los servicios y la disminucin de la esperanza de vida.

Aunque frica se nutre de esta nueva relacin econmica y comercial con el gigante asitico, mantiene latentes las consecuencias derivadas de los problemas estructurales que han azotado al continente a lo largo de su historia. AChina, por su parte, se le critica por tener una doble moral en la cual la relacin ganar-ganar slo atiende a la necesidad de satisfacer su demanda de materias primas y ampliar su mercado.

En teora, la relacin China-frica busca ser beneficiosa para las partes y eso ubica este intercambio en el marco de la cooperacin Sur-Sur. Sin embargo, el inters de Pekn sobre el continente no dista de los intereses que por siglos ha tenido Occidente en la regin. Adems, la cooperacin, por lo general, no es vista como un mecanismo de dominacin poltica aunque lleve implcitos todos sus elementos.

La diferencia est en la forma de valerse del codiciado continente negro. China no tiene un pasado colonizador, lo que le permite fomentar un discurso basado en la igualdad y la reciprocidad sin inmiscuirse en la realidad africana y obteniendo el mximo de beneficios. Es esta diferencia la que descontextualiza la relacin China-frica de la cooperacin Sur-Sur y la ubica en el terreno del neocolonialismo. Por el momento, las partes slo son vistas como nuevos socios y ser la propia dinmica de los hechos la que determinar hacia qu lado se inclina la balanza.

Iraxis Bello es licenciada en Comunicacin Social, egresada de la Universidad Central de Venezuela, Master en Relaciones Internacionales y Comunicacin (UCM), Master en Relaciones Internacionales y Estudios Africanos UAM (en curso) y miembro del Grupo de Estudios Africanos (GEA) de la UAM. Este artculo ha sido publicado originalmente en el Especial de Verano frica Subsahariana, Julio de 2008.

Notas

[1] Hugon, P. (2006): LAfrique entre boom ptrolier et trappes pauvret et conflits, en LAnne stratgique 2007, IRIS-Dalloz, Pars, p.381.

[2] Burke, C. (2008): Lazos econmicos emergentes entre China y frica; en frica, la nueva frontera china, (coords. Guillermo Martnez y Christopher Burke), Casa frica y Casa Asia, p.40.

[3] Brunel, S. (2004): LAfrique. Un continent en rserve du dveloppement, Bral, Rosny-sous- Bois, p.207.

[4] Tamames, R. ( 2007): El siglo de China: De Mao a primera potencia mundial, Editorial Planeta, p.323.

[5] Gill, B y Huang, C. (2008): Las relaciones de China con frica, implicaciones para Europa, Vanguardia, nmero 26. Dossier frica, Madrid, enero-marzo.

[6] Lacoste Y. (2007): La Chine change Iordre du monde, en Hrodote, n 125, Pars, 2 trimestre, p.6.

 


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