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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2008

Disidentes de la emigracin cubana denuncian que la ultraderecha ha creado su dictadura en Miami

David Brooks
La Jornada


Una voz irrumpe cada noche aqu denunciando la ultraderecha, criticando con voz indignada, los intentos para violar la soberana de Cuba, una voz que consigue entre el pblico ms grande de radioescuchas en su hora de trasmisin, una voz que comprueba que la libertad de expresin ya no se puede suprimir como antes en Miami.

Soy una expresin de rebelda ante la arrogancia de la ultra-derecha aqu, comenta Edmundo Garca, conductor del programa La Noche se Mueve (www.lanochesemueve.us) que se transmite de 9 a 10 cada noche de la semana. Ellos suponen que al llegar aqu llegu a este pas hace ocho aos nos debemos someter a su discurso. Bueno, yo me sal del redil, comenta en entrevista con La Jornada. Y afirma que los promotores de una invasin a Cuba, la derecha de Luis Posada Carriles el Bin Laden de Amrica Latina y Orlando Bosch, el Dr. Mengele de Cuba, son unos salvajes que haban intentado convertir Miami en una repblica bananera.

Los antes disidentes del consenso impuesto por la vieja guardia encuentran cada vez ms espacio y un pblico mayor. lvaro Fernndez, cubanoestadunidense que lleg aqu a los 7 aos de edad y director del sureste para la organizacin de promocin del voto latino Southwest Voter Registration and Education Project (SVREP), explica que el cambio demogrfico en donde el resto de Latinoamrica est llegando a Miami creando una ciudad que es cada vez ms latinoamericana pero menos cubana, junto con los cubanos que llegan despus de los 80, ms la que ahora es tercera o cuarta generacin que nace aqu, estn transformando esta regin que ya no su mueve al ritmo del exilio cubano.

Las elecciones podran traer una nueva fase

Todo esto, comenta Fernndez, tambin editor del semanario ciberntico Progreso Weekly www.progresoweekly.com otro medio que interrumpe el consenso de la vieja guardia aqu est llevando a la tormenta perfecta en donde todas estas dinmicas, ms el clima electoral estadunidense, podran expresarse en las elecciones de noviembre. Si slo uno de los tres representantes federales cubanoestadunidenses de Miami pierde, empieza otra fase donde se acaba el monopolio sobre cmo se piensa aqu y se empieza a desmantelar todo el aparato de poder, incluso el uso de fondos pblicos y los negocios que implica todo eso para mantener el control. Sobre todo, dice, se pierde el temor al poder histrico de esa cpula del exilio. Aqu, afirma, ya no hay una sola voz oficial.

Para Garca, derrumbar el temor es uno de los objetivos de su trabajo. Cuando yo descubro la ultraderecha de Miami veo terroristas, individuos que han servido a las peores causas de Amrica Latina como a los Pinochet, los Somoza, los Stroessner... eso fue lo que me politiz. Frente a eso, dice, yo s voy a defender la soberana de Cuba, de ese pueblo, la reunificacin de las familias y contra estos que piden muerte para los cubanos, la invasin de Cuba... practican el terrorismo aqu y en Cuba. Son salvajes. Pero dice que estas figuras corruptas con una mentalidad del siglo pasado, ya estn en el pataleo final.

Y por supuesto Garca es atacado constantemente en los otros medios bajo control de la vieja guardia aqu, los cuales han buscado sofocarlo con un boicot publicitario, entre otras cosas. Desde que lleg ha padecido personalmente estos intentos de control, y fue despedido de sus primeros dos empleos con televisoras aqu a pesar de que fue galardonado con el Premio Emmy (el premio de televisin nacional) como mejor reportero cuando trabaj para Univision por regresar a Cuba y por entrevistar a gente como Ricardo Alarcn. Por ello, ahora goza de su propio espacio independiente.

Garca dice que no es el primero en abrir estos espacios, y que fueron personas como Francisco Aruca primero disidente en Cuba y despus disidente dentro de la comunidad del exilio en Miami y promotor del dilogo bilateral quienes se atrevieron a romper el consenso impuesto por el ala conservadora en sus programas de radio en los 90. Aruca y su programa Radio Progreso, as como el veterano periodista Max Lesnick, ahora de Radio Miami, pagaron los costos durante aos: amenazas de muerte, sus oficinas asaltadas y despus daadas por bombas y boicot publicitario, entre otras cosas, por mantener una postura moderada sobre las relaciones con Cuba.

Hoy da Aruca tiene su espacio radiofnico pero ya en una ciudad que est cambiando rpidamente. En entrevista con La Jornada en un caf aqu, comenta que la derecha en Miami est en un curso de choque con la realidad donde ahora la mayora de la comunidad cubana favorece la normalizacin de las relaciones con la isla, mientras que los cambios demogrficos aqu generan un voto latino cada vez ms inclinado a los demcratas.

Aruca quien fue uno de los fundadores de Marazul Tours, agencia especializada en promover viajes e intercambios con Cuba opina que el deseo de cambio que se registra por todo este pas tambin se expresa aqu, pero que en el mbito electoral se trata de un cambio relativo, una diferencia moderada pero que podra marcar el desmorone de la derecha de Miami.

Aruca y lvaro Fernndez identifican el asunto del balserito Elin Gonzlez (2000) como el principio del fin del poder de la derecha aqu, ya que represent una derrota de su poder en Washington y en Miami. Perdieron la jugada por brutos, dice Aruca, les cost tanto en sus relaciones con Washington como en su imagen aqu.

Pero tambin mencionan que la situacin econmica en este pas ha creado prioridades diferentes para el electorado en el mbito domstico. Por otro lado, la transicin poltica en Cuba cambi el juego en el mbito internacional, ya que aqu vivan convencidos de que Cuba no segua sin Fidel pero fueron obligados a ser testigos de que Cuba no se va a desmoronar y por lo tanto, la tesis que formaba el eje del argumento aqu no funciona, comenta Aruca. De esta manera, la transicin poltica en Cuba ahora est obligando una transicin poltica en Miami.

En tanto, lvarez, Aruca, Garca y Lesnick, entre otros, subrayan que la vieja retrica, la propaganda del exilio tiene cada vez menos eco entre los nuevos migrantes cubanos y los jvenes cubanoestadunidenses que nacen aqu.

La nueva generacin lo cuestiona todo

Aidil Oscariz, una abogada joven que naci y creci aqu, dedicada a proyectos de promocin del voto latino y voluntaria en la campaa de Barack Obama, comenta a La Jornada que Miami permanece como algo parecido a una dictadura, como una repblica bananera, no hay democracia real, pareciera que nosotros los cubanos no entendemos bien eso de la democracia, no es parte de nuestra historia o cultura, y los migrantes cubanos, particularmente los que viven en Miami, aparentemente no han logrado captar el concepto. Pero lo nuevo es que mi generacin est empezando a cuestionar todo, tanto lo de aqu como lo que nos dicen nuestras familias sobre lo que ocurre all. No es un cuestionamiento revolucionario, dice, pero ya no funciona la vieja retrica con las nuevas generaciones.

Otro joven, asistente de un poltico demcrata aqu, comenta a La Jornada que escuchar lo de Cuba en nuestra comunidad es como escuchar msica vieja. Son cosas de tus abuelos, o tus padres. Es como escuchar a Elvis. Dice que la percepcin que yo tengo de Cuba es de los cuentos de mi abuela de los 50. Entonces, al hablar con los ms recin llegados, es hablar de dos pases completamente diferentes.

El cambio puede tardar en manifestarse de manera ms amplia, y el poder de la vieja guardia no ser cedido sin una lucha y an cuenta con enormes recursos y una maquinaria poltica muy eficaz. Pero es imposible ignorar que hay nuevas voces que cada da hablan, s en espaol, pero otro idioma al que se ha escuchado casi durante medio siglo en esta ciudad.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2008/08/22/index.php?section=mundo&article=035n1mun

David Brooks es columnista del New York Times.



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