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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-08-2008

Un nuevo orden mundial

Lee Sustar
Socialistworker


La guerra Ruso-Georgiana ha revelado un nuevo equilibrio de poder en el mundo, y expone la hipocresa de los polticos estadounidenses y los medios de comunicacin quienes censuran al imperialismo que emana de Mosc, pero lo abrazan cuando este proviene de EE.UU.

John McCain, por supuesto, se lleva el premio por establecer la doble vara ms escandalosa. "En el siglo 21", nos informa, "las naciones no invaden otras naciones". A menos, por supuesto, que estemos hablando de Afganistn o Irak, y el poder invasor pase a ser Estados Unidos. McCain exigi la retirada inmediata de todas las fuerzas rusas de Georgia e insisti en su "integridad territorial"a pesar de clamar por el derecho de EE.UU. a ocupar Irak por los prximos 100 aos.

El supuestamente progresista Barack Obama no sonaba muy diferente. "He condenado la agresin de Rusia, y hoy reitero mi exigencia de que Rusia respete el alto al fuego", dijo. "Rusia debe saber que sus acciones tendrn consecuencias."

Uno solo puede imaginar cmo respondera un Presidente Obama si el Primer Ministro ruso Vladimir Putin o el Presidente Dimitri Medvedev declarasen que no retiraran inmediatamente todas las tropas de Georgia, sino que dejaran tras de s una gran fuerza de ocupacin con el fin de ser "tan cuidadosos en la retirada de Georgia como cuidadosos fuimos al entrar.

Esa, por supuesto, es la excusa de Obama para mantener hasta 50,000 soldados estadounidenses en Irak como "fuerzas de proteccin"la defensa del personal militar americano y las misiones "antiterroristas" el mismo tipo de pretexto que utiliza Rusia para ir ms all de la disputada regin georgiana de Osetia del Sur hasta una verdadera invasin.

Los medios de comunicacin han tenido incluso ms doble-cara que los polticos. Los mismos programas noticiosos que repitieron como loros el encubrimiento del Pentgono sobre las vctimas civiles del horrendo bombardeo estadounidense en Faluya, Irak, en 2004 o los bombardeos areos en fiestas de bodas en Afganistn ahora informan sin descanso sobre las bombas rusas y los proyectiles de artillera que golpean edificios residenciales y mercados.

Para los medios de comunicacin estadounidenses, cuando las acciones militares de Washington provocan la muerte de civilesentre 600,000 y ms de 1 milln en Irak, segn algunas estimacioneseso son "daos colaterales", una lamentable pero inevitable parte de la guerra moderna. Sin embargo, cuando un avin ruso lanza una bomba que mata a transentes inocentes, eso es un brbaro desprecio por la vida humana. Uno slo se pregunta cunto ms impopular sera la guerra de EE.UU. en Irak si los medios de comunicacin trabajaran tan duro en exponer las vctimas civiles en ese pas como lo han hecho en Georgia.

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Sealar la hipocresa de EE.UU. no minimiza la naturaleza imperial de la ms reciente ocupacin rusa de Georgia. Georgia pudo haber iniciado el conflicto al intentar aplastar a los separatistas apoyados por Rusia entre la minora de Osetiay probablemente lo hizo con luz verde de EE.UU. Sin embargo, Rusia aprovech la oportunidad para hacer un ejemplo de Georgia a travs de su fuerza military no por primera vez.

Los gobernantes zaristas de la vieja Rusia conquistaron Georgia hace ms de dos siglos. Despus de un breve interludio tras la Revolucin Rusa de 1917, Georgia fue de nuevo encarcelada bajo la Unin Sovitica de Stalin. El movimiento nacionalista georgiano revivi en la dcada de 1980, a pesar de la asesina represin del supuesto liberal Mikhail Gorbachev, el ltimo presidente de la URSS.

El colapso de la URSS en 1991 vio como las "repblicas federales" no rusas, incluyendo Georgia, obtuvieron su independencia. Con el imperialismo ruso en crisis, el imperialismo estadounidense estuvo decidido a llenar el vaco, no slo en los ex estados tteres de Mosc en Europa del Este, sino en los pases que anteriormente formaban parte de la URSS.

Georgia, sin embargo, fue inclinndose a EE.UU. de manera lenta. El pro-occidental lder nacionalista georgiano, Zviad Gamsakhurdia, empuj una lnea de "Georgia para los georgianos" que asustaba al 30 por ciento de la poblacin que no es georgiana a quienes Gamsakhurdia se refera preocupantemente como "huspedes". Como primer gobernante no comunista en encabezar Georgia en los das de decadencia de la URSS, Gamsakhurdia pas a revocar el estatuto de autonoma de Abkhazia y Osetia del Norte, que haban sido consagrados en la constitucin de la URSS. La resistencia de los abkhazianos y osetios condujo a la guerra civil y a la depuracin tnica, y con la intervencin de Rusia, a la independencia de facto de ambas regiones desde 1993.

La situacin cambi muy poco bajo el rgimen de Eduard Schevardnadze, el ex Ministro de Asuntos Exteriores de la URSS que regres a su natal Georgia para asumir la presidencia despus de que Gamsakhurdia fuera derrocado en un golpe de estado. Durante la dcada de Schevardnadze en el poder, Rusia y EE.UU. maniobraron para influir en Georgia.

Washington encontr en Schevardnadze a un entusiasta socio de negocios. ste se mostr a favor de un oleoducto que sorteara Rusia. Haba sido tambin un poltico de carrera sovitico que haba encabezado Georgia en la dcada del 1970 y que se negaba a tomar una consistente lnea anti-Mosc. En el 2003, ao de elecciones en Georgia, Schevardnadze hizo sonar las campanas de alarma en Washington al hacer un trato con el monopolio ruso de energa elctrica AES, el mismo vino despus de una "asociacin estratgica" con la gran empresa rusa de gas Gazprom.

A finales del 2003, entonces todava en la confiada fase "misin cumplida" de la guerra de Irak, Estados Unidos decidi aumentar su apuesta. Apoy al abogado educado en EE.UU. Mikheil Saakashvili, lder de la masiva protesta de la "Revolucin Rosa" que derroc a Schevardnadze despus de que su partido tratara de amaar los resultados de las elecciones parlamentarias. Modelada en la rebelin que sac a Slobodan Milosevic del poder de Serbia en el 2000, la Revolucin de las Rosas fue sostenida en parte por el dinero de la fundacin controlada por el millonario financiero George Soros. Tras la Revolucin de las Rosas, la Fundacin Soros y otros donantes, as como la United Nations Development Project , hasta pagaron los sueldos de 11,000 empleados civiles como parte de un programa de ayuda de un perodo de tres aos.

Estados Unidos vio al gobierno de Saakashvili como un medio para acelerar sus planes de energa y defensa para Georgia. La inauguracin presidencial de Saakashvili en el 2004 fue atendida por el entonces Secretario de Estado Colin Powell, quien anunci $166 millones de dlares en ayuda inmediata, as como en un perodo de tres aos, $500 millones de dlares en ayuda para promover "reformas econmicas". Esto fue parte del flujo constante de dlares estadounidenses a un pas de slo 4.6 millones de personas. Segn un estudio, Georgia es el segundo mayor receptor per cpita de ayuda estadounidense en el mundo. Mientras tanto, la Unin Europea y el Banco Mundial prometieron otro billn en ayudas para el gobierno de Saakashvili.

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Pronto, la Casa Blanca estuvo dispuesta a plantar bandera americana en el corazn del Caucaso Meridional. George W. Bush visit Tbilisi en mayo de 2005 para "subrayar su apoyo a la democracia, la reforma histrica y la resolucin pacfica de conflictos", como la Embajada de EE.UU. en Georgia expresa en un comunicado de prensa. Estas "reformas", segn Kakha Bendukidze, el oligarca industrial con base en Rusia convertido en Ministro de Economa georgiano, significan que el estado de Georgia privatizara "todo lo que se pueda vender, excepto su conciencia".

Con Saakashvili en el poder, Washington se movi agresivamente para crear en Georgia una crucial puerta de entrada de oleoductos y gasoductos que podran eludir tanto a Rusia por el norte como a Irn por el sur. Fue bajo Saakashvili que el tan anhelado oleoducto de la Bak-Tbilisi-Ceyhan (BTC) finalmente fue terminado en el 2005, proporcionando un medio para obtener el petrleo de Azerbaijan en el Mar Caspio a travs de Georgia por un puerto turco en el Mediterrneo.

EE.UU. tuvo que presionar con mano dura a las compaas petroleras occidentales en la construccin de la BTCen ltima instancia, BP [British Petroleum] acept asumir la direccin. EE.UU. tambin tuvo que presionar a la Corporacin Financiera Internacional, el brazo de desarrollo privado del Banco Mundial, a prestar $250 millones de dlares para la construccin del oleoducto.

"En el Cucaso del Sur, los intereses estatales de EE.UU. y Europa estn atados a los intereses comerciales de las principales compaas petroleras que forman los principales consorcios energticos del Caspio", escriben Damien Helly y Giorgi Gogia, dos expertos en la poltica georgiana. "Para asegurar sus inversiones en la cuenca del Mar Caspio, estas empresas han encontrado aliados entre los geoestrategas estadounidenses que apoyan una fuerte presencia de EE.UU. entre los vecinos de Rusia. Ex-funcionarios de alto nivel como Zbigniew Brzezinski, Brent Scowcroft, John Sununu, James Baker y Richard Cheney (cuando fue jefe de Halliburton) han visitado Bak [Azerbaijn] y la regin del Caspio para presionar a favor de las compaas petroleras. "

Estos proyectos econmicos y polticos estadounidenses tenan que ser asegurados militarmente. De esta manera, a raz del 9/11, EE.UU. comenz a enviar asesores militares a Georgia. Ese movimiento le doli a Mosc, quien tambin acus a Georgia de hacer muy poco para detener el flujo de armas e insurgentes a travs de su frontera con Chechenia, donde los separatistas estaban luchando contra las Fuerzas Armadas rusas.

Para Rusia, Georgia era vista como una lnea roja que EE.UU. y la OTAN no podan cruzar. A principios de la dcada de los noventa, Rusia no tuvo ms remedio que permitir la expansin de la OTAN para que incluyera a sus antiguos satlites en Europa del Este y las tres ex repblicas soviticas en el Bltico. Pero el empuje estadounidense para incluir a Georgia y Ucrania en el tratadoas como los esfuerzos para colocar sistemas anti-misiles en la Repblica Checa y Poloniafue demasiado para el Kremlin.

Despus de que Saakashvili se hiciera cargo de Tbilisi, las tensiones entre EE.UU. y Rusia por Georgia aumentaron de forma espectacular. En el 2004, la OTAN aprob para Georgia el "Plan de Accin Individual de la Asociacin," el primer paso hacia su incorporacin en la alianza, y estacion a un oficial de contacto en Tbilisi. En los aos transcurridos desde entonces, EE.UU. e Israel enviaron instructores militares para modernizar el ejrcito de Georgia para los estndares de la OTAN, mientras Saakashvili ha demostrado su lealtad a EE.UU. con el envo de 2,500 tropas georgianas a participar en la ocupacin de Irak. En el 2007, las fuerzas armadas de Georgia, anteriormente una raqutica fuerza incapaz de derrotar a las milicias irregulares de Osetia del Sur o Abkhazia , fueron bien entrenadas, ampliamente equipadas y preparadas para la OTAN. EE.UU. presion para una va rpida de aceptacin en la alianza.

Por supuesto, todo ese moderno armamento ahora es destruido o capturado por el ejrcito ruso, y las fuerzas armadas destrozadas por la ocupacin rusa. Lo que comenz como el ms reciente intento estadounidense de utilizar una pequea nacin como estacin del imperio americano ha llegado a su fin con una brutal invasin de un imperio rival, uno decidido a vigilar su propio "patio trasero" como EE.UU. ha hecho en Amrica Latina. A raz de la guerra Ruso-Georgiana, la rica en petrleo Azerbaijanque tiene su propia regin separatista poblada de personas de etnia armenia aliadas con Rusiase lo pensarn dos veces antes de cruzar Mosc para firmar con EE.UU. y la OTAN.

Pero las consecuencias de la invasin rusa van mucho ms all de la regin del Cucaso Meridional. La guerra ha expuesto la ampliacin de la OTAN como una organizacin hueca. "Para una organizacin que ha llegado a depender mucho de las palabras y simbolismos, la OTAN emiti un comunicado desconcertante y evasivo en su reunin de emergencia en Georgia", escribi el periodista Vladimir Socor. "La primera mencin de Rusia slo aparece en el segundo prrafo, y se trata de una mencin positiva: la OTAN acoge con satisfaccin el [armisticio] acuerdo alcanzado y firmado por Georgia y Rusia. No se hace referencia a la coaccin militar rusa, en virtud de la cual este viciado armisticio fue 'alcanzado'. El comunicado insta a la aplicacin pronta y de buena fe del armisticio, y educadamente hace caso omiso de sus lagunas.

Hasta ah lleg el jactante principio "uno para todos y todos para uno" de la OTAN. EE.UU. y la OTAN financiaron y armaron una pequea nacin, alentaron o toleraron un ataque militar que estaba obligado a desencadenar una respuesta de una gran potencia vecinay, cuando ese pequeo pas fue invadido y ocupado, EE.UU. se alej y no hizo nada.

Hasta aqu el sueo neoconservador de un "nuevo orden mundial" bajo la dominacin estadounidense, garantizado por la guerra preventiva y el cambio de rgimen. Las guerras estadounidenses en Irak y Afganistn tenan la intencin de permitirle a Washington consolidar su dominio sobre el Medio Oriente y proyectar su poder en el Cucaso y Asia Central. En cambio, EE.UU. se encuentra militarmente sobrecargado, incapaz de proteger a su nuevo cliente estado e incapaz hasta de sacar una enrgica resolucin de condena de la OTAN hacia Rusia por su invasin a Georgiapor no hablar de la renuencia de los pases de la OTAN a enviar tropas a la perdida guerra de Afganistn.

Hay otros ejemplos de la decadente influencia imperial de EE.UU. la expulsin de Pervez Musharraf como dictador de Pakistn es el ejemplo reciente ms serio. Las grietas en el imperio, a su vez, se han ampliado por la actual crisis financiera de EE.UU. que est arrastrando cada vez ms hacia abajo a toda la economa mundial. Todo el modelo econmico estadounidenseel pro-empresarial programa de libre comercio neoliberalest siendo desacreditado. El reciente colapso en la ltima negociacin de la Organizacin Mundial de Comercio es un ejemplo de ello.

El imperialismo estadounidense est lejos de ser una fuerza gastada, por supuesto. El pas todava tiene un enorme podero militar y recursos econmicos, y un presidente Obama probablemente introduzca un equipo en poltica exterior y militar ms competente que los halcones de la administracin Bush. Pero no importa quien este a cargo en la Casa Blanca, el cambio en el equilibrio de poder mundialeconmico, militar y polticoesta obligado a llevar a una mayor inestabilidad y crisis.

* Este artculo fue publicado originalmente en la versin en lnea del peridico estadounidense Socialistworker. Traducido por Giovanni Roberto para La Trinchera Obrera.

 



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