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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-08-2008

Un encuentro con los movimientos sociales aprob la estrategia
Evo Morales organiza la ofensiva para derrotar a la derecha fascista

Hugo Moldiz
La Epoca


Convencidos de que hay que hacer una lectura correcta de los resultados y los mandatos del referndum revocatorio que el pasado 10 de agosto le dio un 68 por ciento de apoyo en todo el pas y que su hegemona indiscutible en el occidente se fortaleci por el triunfo en la mayora de la provincias de la llamada Media Luna (oriente), el Presidente Evo Morales y los movimientos sociales, que se han llamado a administrar bien la victoria, saben que a la derecha herida de muerte hay que terminar de derrotarla para que no se recupere.

A escasos quince das de haber obtenido una histrica victoria en el referendm revocatorio, con un apoyo del 68% en todo el pas, el presidente boliviano Evo Morales ha decidido apoyarse ms en la fuerza del pueblo y su movilizacin para enfrentar los planes desestabilizadores de la ultraderecha, hacer realidad el mandato del 10 de agosto: tener una nueva Constitucin Poltica del Estado, reapropiarse de la autonoma y establecer una nueva forma de distribucin de los recursos del Estado.

La determinacin ha sido ms que oportuna para responder a una contraofensiva que la derecha busca concretar, despus de su derrota en la consulta popular, a travs de un plan de desestabilizacin que contiene mtodos violentos, econmicos y jurdicos que anticipan con radicalizarse a partir de este lunes.

A falta de partidos, las clases dominantes, timoneadas por las burguesas agroexportadoras, ganadera y comercial, las ms conservadoras del viejo bloque histrico que todava se resiste a morir, han encontrado en los comits cvicos y los medios de comunicacin los instrumentos para resistir el proceso de cambio y para golpear, en los planos polticos, fsicos y simblicos, a Evo Morales y el proyecto emancipador que representa.

Los comits cvicos de cinco departamentos de la llamada "Media Luna" ampliada (Santa Cruz, Beni, Tarija, Pando y la ciudad de Sucre) han pasado en los ltimos das de una huelga de hambre, un paro de 24 horas y otro da de bloqueo de caminos, a la ejecucin de un plan orientado a la toma de instituciones pblicas, campos petroleros y la suspensin de envo de carne y otros productos al occidente boliviano.

A estas acciones de hecho, hasta ahora rechazadas por la poblacin, se han sumado los acostumbrados operativos de violencia que desarrollan grupos paramilitares al empuje de la Unin Juvenil Cruceista (UJC) y de los que en los ltimos das no solo han sido vctimas dirigentes y militantes de los movimientos sociales sino policas que han sufrido golpes y agresiones de todo tipo.

Y eso es lo que el gobierno sabe que debe parar. Los movimientos sociales se lo han exigido este sbado en la reunin que tuvieron con el presidente Morales y en la que se acord unir a todas las fuerzas polticas y sociales para profundizar el proceso de cambio y derrotar, segn ha sealado el Jefe de Estado, a la derecha fascista que agoniza.

Gobierno y movimientos sociales aprobaron la lnea de avanzar hacia la aprobacin, mediante referndum, de la nueva Constitucin Poltica del Estado y la recuperacin de la bandera de la autonoma que la derecha la ha utilizado muy bien en sus objetivos desestabilizadores.

La Constitucin aprobada en diciembre pasado por la Asamblea Constituyente deja atrs el Estado monocultural y reconoce el carcter plurinacional de la formacin social boliviana, amplia la democracia representativa con la incorporacin de formas de democracia directa y comunitaria, enfatiza en papel activo del Estado y lo comunitario en la economa nacional, respeta la propiedad privada en la medida que cumpla una funcin econmico-social, prohibe la instalacin de bases militares extranjeras en territorio nacional y contiene una amplia cantidad de derechos sociales para nios, jvenes y ancianos como nunca antes se conoci en 183 aos de historia republicana.

El proyecto de Constitucin reconoce cuatro tipos de autonoma -departamental. regional, indgena-originario-campesino y municipal (que ya existe), con lo que supera la propuesta de las clases dominantes que solo quieren una autonoma departamental.

El gobierno ha expresado su desacuerdo con la sola implementacin de la autonoma departamental con el criterio de que reproduce el centralismo que tanto se critica, burocratiza e impide el acceso de los municipios y las comunidades indgenas a los recursos y restringe la democracia.

Apoyados en su victoria en 95 de las 112 provincias del pas, lo cual ha significado que triunfe en la mayor parte de las provincias de la Media Luna, el gobierno y los movimientos sociales han adoptado, adems, la decisin de ir hacia la eleccin de consejeros y subprefectos en todo el pas.

En esa misma lnea, el gobierno y los movimientos sociales ratificaron el sbado que los recursos del Estado deben distribuirse con esos criterios y que todos los niveles de gobierno -nacional y subnacionales-, deben aportar a la sostenibilidad de las medidas sociales puestas en marcha en dos aos y medio de gestin, como la Renta Dignidad que favorece a ancianos mayores de 60 aos con un pago de 3.000 bolivianos al ao.

Esta lnea de trabajo, cuyo mandato ya se construy en el imaginario social en 10 de agosto, se traducir en una ofensiva en todos los escenarios, desde los parlamentarios hasta el social, y contar, sobre todo, con la unidad ferrea que el presidente ha llamado a garantizar en estos momentos decisivos para la revolucin boliviana.



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