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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2004

Los demcratas ante el Fin de los Tiempos
Los republicanos obtienen una victoria aplastante: A quin le echarn la culpa esta vez los demcratas?

Alexander Cockburn y Jeffrey St. Clair
CounterPunch

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


La cruzada lanzada por George Bush en 2001 contra el terrorismo del extranjero dio sus frutos ayer en un contexto ms casero cuando ms cristianos acudieron en masa a las urnas que en 2000 para luchar contra manifestaciones de la posmodernidad como los matrimonios del mismo sexo.

Hay numerosas razones para lo que constituye una abrumadora victoria general republicana. Van desde la desastrosa seleccin de John Edwards como compaero de candidatura de Kerry a las ilusiones sobre el poder de la organizacin informtica (que debiera haber sido demolida despus de la implosin de Howard Dean en la primavera pasada), a las fatales deficiencias del propio Kerry.

La estrategia del Partido Demcrata tal como fue formulada por el Director del Comit Nacional Demcrata Terry McAuliffe se basaba en su fe en la simple potencia del dinero corporativo, ms la demonizacin histrica de Bush y Nader, representada en su expresin mxima por Michael Moore, que comenz el ao apoyando al general Wesley Clarke y lo termin como flautista de Hameln de Kerry. Llegaron al Rubicn del 2 de noviembre repletos de fantasas: sobre el voto desconocido por telfono mvil, el voto juvenil (que en realidad no cambi respecto a 2000), el potencial galvanizante de Bruce Springsteen y Eminem.

De semana en semana, Kerry y sus propulsores exhibieron una sordera sin igual ante el ambiente poltico. El altanero elitista de Boston perdi probablemente para siempre la mayor parte de la regin central de EE.UU. cuando dijo en pleno verano que los dirigentes extranjeros esperaban que venciera. El aplauso de los franceses en Cannes para [Fahrenheit] 9-11 de Michael Moore, son como hormign secndose sobre el cadver de las posibilidades de Kerry de obtener el apoyo de la regin central del pas. Los dlares de Soros cayeron como flores sobre la tumba. Despus de que la multimillonaria portuguesa-estadounidense Teresa Heinz Kerry dijo a mediados de octubre que Laura Bush jams haba tenido un trabajo, la cosa se acab.

Si hubo una premonicin visual del por qu George Bush obtendra una mayora popular indiscutible fueron probablemente las fotos de parejas gay celebrando sus matrimonios delante del ayuntamiento de San Francisco. EE.UU. es un pas muy cristiano. En el sondeo nacional regular realizado por la Universidad de Chicago en 2002, un 53 por ciento de la poblacin adulta se identific como protestante, un 25 por ciento como catlica, un 3 por ciento como cristianos de alguna otra denominacin, un 3 por ciento como adherentes a otras religiones, un 2 por ciento como judos y un 14 por ciento sin religin. Son muchos cristianos, y aunque muchos de ellos pueden mostrar una tolerancia madura por la preferencia de la hija de Dick y Lynn Cheney, Mary, un porcentaje considerable tena sentimientos muy slidos de que la aprobacin estatal para matrimonios del mismo sexo iba demasiado lejos.

Hubo una iniciativa electoral en Ohio para prohibir los matrimonios gay y fue probablemente lo que ayud a Bush a superar las ruinas humeantes de la economa de Ohio y la creciente impopularidad de la guerra.

Sorpresas de octubre? Ningn candidato fue ms afectado por ellas que George Bush. Justo en las dos ltimas semanas, los titulares presentaron noticias de marines de EE.UU. muertos en Bagdad y de que otros soldados de EE.UU. se amotinaban contra la falta de equipos para proteger sus vidas. El hermano del presidente, Neil, fue denunciado por trfico de influencias utilizando sus conexiones familiares. Las cifras econmicas continuaron siendo sombras, tal como lo fueron todo el ao. Y eso fue slo un extra. Si se revisan las noticias de los ltimos quince meses es difcil encontrar un titular o un artculo que presente buenas nuevas para Bush. La historia est repleta de revoluciones causadas por un aumento del precio del pan. Este ao, el precio del fluido vital de EE.UU. el petrleo del que dependen todos los hogares, se triplic.

Pero Kerry y los demcratas nunca pudieron sacar provecho de alguno de esos titulares, algo que comenz a fallar cuando los demcratas en el Congreso, incluyendo a Kerry, dieron luz verde a la guerra contra Irak, y que continu cuando Kerry descart definitivamente los temas relacionados con la guerra y las armas de destruccin masiva en agosto. Cuando prob de cambiar de cambiar su cancin en la Universidad de Nueva York ya era demasiado tarde e incluso all su posicin sigui siendo incoherente. No ofreci una salida. Ms tnel, nada de luz.

Y fue lo mismo con Kerry respecto a casi todos los temas. Outsourcing es un tema muy importante en las zonas urbanas de Nueva Inglaterra y de la regin central con su concentracin de industrias textiles y siderrgicas en decadencia, e incluso en este caso Kerry se vio obligado a aceptar que haba votado por los pactos comerciales y que segua apoyndolos. Todo lo que ofreci, adems de reducir el dficit (que interesa al mercado de bonos pero no a la gente que tiene que tener dos puestos de trabajo al da para sobrevivir), fueron unos pequeos ajustes de los impuestos, alarmando a todos esos millones de estadounidenses que juegan en la lotera y que creen que si todava no ganan ms de 200.000 dlares al ao, pronto lo lograrn.

Edwards no agreg absolutamente nada a la candidatura. Dan Quayle por lo menos retuvo Indiana en 1988 y 2002. Ningn estado en el sur se uni a la columna de Kerry. A Gore le fue mejor en Florida y West Virginia. Dick Gephardt ciertamente hubiera sumado Missouri a la candidatura demcrata y probablemente Iowa y por lo tanto la Casa Blanca.

Los republicanos atrajeron, en el terreno, a los miembros de base de su partido, y los llevaron a votar. La campaa Kerry realiz una guerra area desde 10.000 metros de altura, bombardeando a la poblacin con vagas seales de alerta, pensando de alguna manera que ABB [Anyone But Bush Cualquiera pero no Bush] le abrira el camino. Haba ciertamente una considerable animosidad contra Bush, pero los demcratas nunca lograron sacarle provecho. La maquinaria fundamental de todo partido poltico es su organizacin, su capacidad de unir a sus partidarios en el gran da. En esta rea fundamental el Partido Demcrata est en un estado avanzado de deterioro. El SEIU [Service Employees International Union Sindicato Internacional de Empleados de Servicios] desperdici 70 millones de dlares de cuotas de sus miembros atacando a Ralph Nader. Una cantidad grotesca de energa fue invertida para reducir el voto por Nader. Lo redujeron y este logro no les sirvi para nada, excepto, tal vez, para destruir el Partido Verde.

Es un da tan lgubre para los demcratas como 1980 cuando los republicanos barrieron en las elecciones. Qu harn los demcratas? Ya se puede or al Consejo de Direccin Demcrata elucubrando el mensaje de que slo se puede derrotar a los republicanos si se les sobrepasa por la derecha. La coartada Nader desapareci. El Partido Demcrata y sus dirigentes no pueden buscar culpables por ninguna parte; slo les queda mirarse al espejo. Haran bien en estudiar las crticas de Nader, pero apostamos a que no lo harn.

http://www.counterpunch.org/cockburn11032004.html




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