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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2008

Eternidades

Rosa Miriam Elizalde
larepublica.es


Por qu tengo que creer que un subsecretario es ms real que un sueo?. La frase es de Jorge Luis Borges y confirma lo que ya sabemos: si la realidad no estuviera habitada por la fantasa no existiramos. Darwin se lamentaba de la atrofia de parte de su cerebro convertido en una mquina de procesar reglas generales a partir de una enorme cantidad de datos. Haba olvidado la poesa. El otro da pesqu por casualidad un artculo que hablaba de la enseanza de las ciencias. Varias universidades de Escocia complementan la educacin de sus estudiantes de Medicina mediante la literatura. El propsito es ayudarlos a aprender acerca de la moral y del sufrimiento, propiciar la comunicacin con sus pacientes. Junto con estudiantes de arte, analizan autores, critican poetas, escriben ensayos. El laboratorio y el hospital siguen proporcionando la base del conocimiento que debe tener un mdico, pero el estudio de la literatura lo interna en un laboratorio no menos importante: el del alma humana.

 

En Estados Unidos, algunas compaas ansiosas por conseguir programadores, tientan a los jvenes que se interesan por la computacin y los contratan antes de completar sus estudios formales. Sugieren que las escuelas dejen de ensear programas y tcnicas que rpidamente sern obsoletos y que se dediquen a profundizar en disciplinas como la literatura que estimulan una inteligencia abierta y flexible. Con mentes estrechas dicen las nuevas tecnologas dejan de ser nuevas.

 

Ernesto Sbato, eminente doctor en Fsica antes de dedicarse a la literatura, reconoce que sin lecturas que estimulen su fantasa el ser humano est condenado a vivir exiliado de s mismo. Vivimos gracias a los libros que hemos ledo, porque la vida no es solo lo que nos ocurre cada da, sino lo que vemos que les ocurre a los otros.

 

Nuestras vidas son tambin los hilos, casi siempre ocultos, que enlazan una poca con la otra, los hechos y las historias que nos antecedieron, y las ideas que comenzaron a perfilarse en unos, maduraron en otros y terminaron ancladas en la memoria popular gracias a una herencia literaria nica. Cultura es asociacin. Un precioso ejemplo es la frase ms popular del ensayo Nuestra Amrica, de Jos Mart, que al parecer ya estaba prefigurada en versos de Francisco Pobeda, un poeta que muri en Sagua la Grande, diez aos antes de que el Maestro publicara su conocidsimo texto.

 

Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, segn la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades; los rboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas!, escribi Mart el 10 de enero de 1891.

 

Habr visto Jos Mart esos rboles en fila, leyendo a Pobeda? El poema, incluido en casi todas las antologas de la poesa cubana del siglo XIX, dice: Se eleva el roble amarillo/ de la sierra en la espesura/ pero cede en hermosura/ el corpulento anoncillo:/ Cedros de caracolillo/ naranjos, lima, bag,/ limn francs, camagu,/ el hueso, carne doncella,/ lamo, sauce, grocella,/ todo en nuestra Cuba est.// La jocuma y cuajan,/la caoba, el chicharrn,/ la palma real, el pin,/ el marrullero y hub:/ Vemos siempre verde aqu/ a la predilecta yaya,/ tambin a la siguaraya,/ a la vigueta y al jobo,/ y al gigantesco algarrobo/ cubierto de pitajaya.

 

Y va Pobeda mencionando todos los rboles que el monte cubano le deja rimar y los alista, uno a uno cuento 132 en solo 11 estrofas, en la ms delirante de las enumeraciones que se puedan encontrar de las bellezas de esta Isla. Enlazados estn, desde el copado guayacn, el guao de sombra venenosa, el pintado granadillo y el erguido cocotero, hasta la ceiba. Mart debi imaginrselos as, uno al lado del otro, con sus ramas enlazadas, sus copas inalcanzables y sus hojitas al viento, molestando los ojos del gigante invasor. Saba que los rboles en fila eran impenetrables, como sugieren tcitamente estos versos de Pobeda.

 

La literatura es lo que queda de nosotros, asegura otro argentino, Abelardo Castillo, y esta, como la vida, est cargada de fatalidad y de tristeza. Por qu?, se pregunta. La vida no es siempre fea. Lo que pasa es que, en el fondo, la literatura es un conjuro contra la infelicidad y la desdicha. La gente quiere ser feliz. Pero la felicidad no hay que escribirla: hay que vivirla. O por lo menos intentar vivirla. En la literatura se pone el deseo, la nostalgia, la ausencia, lo que se ha perdido o no se quiere perder. Por eso es tan difcil escribir una buena historia feliz. La historia de amor ms hermosa que se ha escrito es Romeo y Julieta. Pero es una catstrofe. Ella tiene 14 aos y l 18, y terminan suicidndose. La felicidad absoluta no existe, y uno escribe, justamente, porque la felicidad no existe. Existen pequeos instantes de felicidad, o alegras fugaces, que, si se consigue perfeccionarlos en la memoria, pueden ayudar a vivir durante muchsimos aos. La literatura la lectura? es el intento de eternizar esos momentos.

 

De eternizarnos, valdra decir.



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