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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2004

La vida sigue igual

Txente Rekondo
GAIN


Lo que era una eleccin para "enterrar" a los neoconservadores, se ha convertido en el triunfo plebiscitario de stos. Mientras que durante la campaa electoral, la mayor parte del mundo se decantaba o apostaba por el triunfo del senador Kerry, los ciudadanos estadounidenses que han votado, lo han hecho por Bush.

Es evidente que en estos momentos "la victoria republicana" se est personalizando en su candidato, en el propio Bush. Sin embargo, es conveniente mirar un poco ms all, intentar descifrar la fotografa general que se nos presenta a partir de ahora. Tal vez lo ms destacable de este triunfo sea que los idelogos neoconservadores han logrado cerrar el crculo.

Paralelamente a la eleccin presidencial se han dado otras elecciones, que no han sido "descubiertas" hasta hace dos das. Y si vemos en su conjunto la cita electoral comprendemos mejor la anterior afirmacin. Tras el dos de noviembre, la estrategia neoconservadora pasa a controlar la presidencia del pas, el Senado y la Cmara de Representantes, y pronto, con los nuevos nombramientos presidenciales para la Corte Suprema, las principales patas del sistema estarn bajo su control.

Por todo ello no nos debe extraar que a partir del martes, los cimientos de ese proyecto estn cada da ms slidos. La coalicin de neoconservadores y de la derecha cristiana y populista, junto a la de algunos poderosos grupos econmico-militares puede seguir su obra, llevando a Estados Unidos a una teocracia fundamentalista de corte cristiano.

Paralelamente, el Project for the New American Century (PNAC), espina dorsal de ese proyecto, volver a escena en las prximas semanas, y el "verdadero" presidente, Dick Cheney volver a tejer sus hilos al menos durante los prximos cuatro aos.

Democracia sui generis

No se puede pasar por alto el carcter sui generis que domina en todo este sistema electoral estadounidense. Sin entrar en los aspectos ms tcnicos que probablemente se han sealado durante los das de campaa, s es necesario resaltar algunas peculiaridades que ponen en entredicho el modelo de Estados Unidos.

Si los errores, intencionados o no, de los soportes tcnicos y las coacciones se han repetido una vez ms, otras caractersticas son muy importantes para comprender lo anteriormente sealado. Por un lado, estas elecciones no son a nivel nacional, sino que reflejan ms bien 51 elecciones en otros tantos estados (incluido Washington DC). Tampoco puede afirmarse que es una eleccin democrtica al cien por cien, pues de hecho son elecciones indirectas. Adems, por otro lado, varios millones de ciudadanos estn excluidos, bien por formalidades tcnicas, bien por impedimento legal. En definitiva, a la hora de analizar este tipo de elecciones, es fundamental aceptar que en ultimo trmino, y tal y como han apuntado algunos analistas, el peso de varios estados ( Arkansas, Colorado, Florida, Iowa, Minnesota, Nevada, New Hampshire, New Mxico, Ohio, Pennsylvania, West Virginia y Wisconsin), es determinante a la hora de elegir al presidente de Estados Unidos

Y tambin hay que resear la importancia de los medios de comunicacin , principalmente la radio y la televisin, en un pas donde la mayor parte de la prensa escrita aglutina a peridicos locales. En estos comicios, la lucha entre las cadena de televisin ha ayudado a imprimir un mayor carcter meditico a las elecciones, as, hay quien apunta que todo ello no es otra cosa que "un gran circo meditico".

De ah, que si tenemos en cuanta la participacin real, y las caractersticas de la propia sociedad norteamericana, podamos rechazar como novedosas las menciones a una supuesta ruptura de la misma en dos mitades. La realidad es que la mayor parte de los que participan en las elecciones responden a una realidad social que se opone a la de aquellos que no toman parte, y es aqu donde se da la verdadera ruptura social norteamericana. Hablar ahora , en base a los resultados, de ruptura, no obedece ms que a situaciones meditica e interesadas.

El futuro

Es evidente que tras estas elecciones ambos partidos (republicano y demcrata) no tiene ante s una situacin igual. En el caso de los republicanos, tiene cuatro aos para desarrollar sus proyectos y seguir con el diseo de control absoluto del sistema, al tiempo que pueden abordar con calma el relevo de Bush. Tambin habr que seguir de cerca el papel que se le asigna o no a Colin Powell, quien durante la campaa ha permanecido alejado de su candidato, lo que ahora le puede pasar factura. Lo mismo que en las prximas fechas veremos el resurgir de algunas figuras neoconservadoras que durante estos ltimos meses han permanecido tambin en la sombra, guardando un silencio interesado.

Los grandes perdedores, los demcratas, no tienen un futuro muy halageo. A pesar de haber contado con el apoyo de la mayora de la lite cultural e intelectual del pas, llevando a cabo una fuerte e intensa campaa contra Bush, los votantes norteamericanos les han dado la espalda. Ahora se abre el proceso de bsqueda de candidatos de cara a la prximas cita dentro de cuatro aos. Algunos apuntan a Hilary Clinton o al nuevo senador de Illinois, Barack Obama, sin embargo, que la primera sea una mujer y el segundo negro, probablemente sean obstculos insalvables para gran parte de la conservadora sociedad norteamericana.

Fotografa mundial

Durante los meses previos a las elecciones buena parte de la opinin pblica mundial se sum al coro de los partidarios de Kerry, siguiendo los pasos de algunas figuras mediticas norteamericanas (Moore, The New York Times o el Washington Post). Y ahora muchas de esas voces afirman sin reparo "que de todas formas ambos eran iguales". De igual forma que algunos hacan bandera del todos contra Bush, olvidando o ignorando tambin la figura de Kerry o el papel demcrata en la invasin de Hait o los bombardeos en los Balcanes.

La concentracin de poder en manos de la derecha reaccionaria y conservadora de EEUU, va a permitir que los neoconservadores sigan materializando su propia visin del mundo. Dentro de sus objetivos estaran la intensificacin de los ataques en Irak, la posibilidad de bombardear selectivamente Irn por sus programas nucleares, buscar el cambio de rgimen en Irn y Siria, acabar con la resistencia palestina dando va libre a los deseos de Israel... y finalmente, tal vez buscar una confrontacin con China. Todas estas aspiraciones estn escritas, y si hasta ahora las han ido desarrollando, quin les va a impedir seguir hacindolo, cuando cuentan con el apoyo y respaldo electoral de su pas?

Independientemente de esta estrategia, es evidente que el tablero mundial en los prximos aos puede complicar an ms la situacin del mundo. Algunos analistas se han atrevido a mostrar esta otra fotografa, con "China aumentando su peso mundial y su influencia, lo que puede llevar a Japn y Corea del Sur a militarizarse an ms. La relacin entre India y Pakistn seguir pendiente de un hilo. Rusia aumentar su presencia en el Cacaso y Asia Central, mientras que Irn y Corea del Norte pueden seguir su poltica nuclear, como garanta de cara a un posible ataque norteamericano".

De momento el triunfo republicano apunta a que la poltica unipolar seguir dominando los designios de la Casa Blanca. Y tal vez las palabras de un alto cargo neoconservador en el New York Times sean muestra de lo que puede venir, "nosotros somos ahora un imperio, y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad. Y mientras vosotros estis estudiando esa realidad...actuamos nuevamente, creando nuevas realidades, las cuales tambin podris estudiar, y es as como sucedern las cosas. Nosotros somos actores de la historia... y vosotros, todos vosotros, podris estudiar lo que nosotros hacemos". En fin, que tras las elecciones, la vida sigue igual.




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