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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-08-2008

Conflicto ruso-georgiano
La OTAN amenaza los equilibrios

Juan Francisco Coloane
Argenpress



Esta crisis ruso georgiana que comienza a movilizar polticamente a toda Europa y EE.UU., puede convertirse en una crisis mundial. Dicho esto, no por el carcter militar territorial del problema que es bien acotado an, sino por su fondo poltico. Al ampliar el foco, ste tiene un alcance mayor, porque incide en los equilibrios a nivel global, y en el cmo se obtienen.

En el cuadro mayor, Rusia estara ms interesada en este objetivo, no en el sentido de la antigua supremaca pretendida por el poder sovitico, sino simplemente para coexistir como entidad en la operacin universal. Mal que mal, Rusia no est obsesionada con esta supremaca, ni todava con instalar una muralla de calibre blico nuclear para su proteccin.

En este sentido, que la solucin se centre en lo que suceda o decida un organismo como la OTAN, es un contrasentido, y una distorsin en la visin del problema mayor. Recordando otras crisis en la zona en que la OTAN fue un actor principal, se debe enfatizar que los Balcanes no son el Cucaso, puesto que la variable rusa en el tema de los equilibrios, o los conflictos con la aspiracin rusa de poder, conllevan una dimensin de carcter universal.

Al analizar con profundidad los antecedentes de esta crisis, los problemas claramente los arrastra la alianza transatlntica y la OTAN, en su expresin ms radicalizada, por su continua ptica expansiva para la preservacin de la supremaca. Como que el triunfo ideolgico y econmico de la Guerra Fra clsica no hubiera sido suficiente.

En rigor, si existieran las bases para un nuevo orden mundial, o siquiera un atisbo de ello, la OTAN debiera dejar de existir o al menos reformular su mandato y estructura, cambiando la direccionalidad de su matriz, como que Europa Occidental fuera a ser devorada por el algn monstruo asitico.

La OTAN es la estructura militar que ms poder poltico ha acumulado precisamente por la debilidad del sistema internacional que supuestamente se administra desde la ONU. En este sentido, hay una contraposicin de dos entes: uno, eminentemente militar en el papel como la OTAN, pero que ha adquirido un enorme poder poltico. El otro, que supuestamente es eminentemente poltico como la ONU, pero debilitado. Esta contradiccin se ha hecho ms evidente con el fin de la bipolaridad y esta crisis es un fiel reflejo de ella.

La OTAN nace como respuesta al expansionismo sovitico en la confrontacin bipolar. Tena plena justificacin frente a la adopcin de regmenes socialistas en naciones europeas que por lo demostrado en dcada y media, todava no se explica cmo pudieron haber durado tanto bajo la presin sovitica.

La OTAN subsiste como tal, frente a qu enemigo? Cul es el acecho? Tal vez se justificaba para un reordenamiento de la situacin en los Balcanes de la ex Yugoslavia. Pero la reordenacin de las naciones y territorios que estaban bajo el dominio de la Ex URSS, es harina de otro costal, y tanto la OTAN como EE.UU. deben medir su aspiracin de expansin y dominio.

Al mismo tiempo, sera de un facilismo prosaico caer en el clich de la variable energtica como el eje de lo que est en juego. Est demasiado manida en la cartilla estratgica. Simplemente existe como parte del cuadro en cualquier parte. Por mucho que existan reservas y fuentes de crudo y gas en zonas no controladas territorialmente por las fuerzas y los pases de la OTAN, los recursos energticos tienen peso y razn de ser, en un engranaje financiero industrial altamente interdependiente, y sobre cuya complejidad no puede actuar ni la obcecacin poltica o la desesperacin militar. No basta slo con tener dominio poltico o territorial sobre el recurso: hay que preguntarle a los barones de la energa en EE.UU., el Reino Unido, Espaa, Irak, Venezuela o Bolivia, entre otros.

Hoy, la alianza transatlntica est en una posicin de supremaca universal casi total, pero an quiere ms, y en ese proceso amenaza a la estabilidad. En la superficie se ve la intervencin rusa y su imperiosa necesidad de conservar la integridad y estabilidad, sin embargo el tema real es el reordenamiento poltico en funcin de los equilibrios en el nuevo orden mundial. Que la ganancia y la sustentabilidad econmica estn detrs de todo el ejercicio, es cierto, y son su mquina propulsora.

Pero tambin es cierto que despus de la cada de la ex URSS, el debate acerca de la nueva paz conquistada ha sido, en el mejor de los casos, fragmentado y en el peor, orientado a mantener la matriz de la supremaca occidental, que, como se observa en cualquiera de las actuales zonas de conflicto blico, es polticamente exagerado. Cuando se indaga en estas zonas, hay un rechazo a Occidente. Y la globalizacin, entendida con matriz militarista de la OTAN, se transforma en una barbarie por este rechazo.


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