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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-08-2008

De Kosovo al Cucaso

Editorial La Jornada


El pasado lunes la Duma rusa decidi reconocer las independencias de Osetia del Sur y Abjazia provincias separatistas incrustadas en el norte del territorio georgiano, de poblacin predominantemente rusa o pro rusa y ayer la determinacin fue formalizada por el presidente ruso, Dimitri Medvediev. De inmediato, Estados Unidos y los miembros de la Unin Europea manifestaron su rechazo a la medida de Mosc y han formulado severas advertencias al respecto: la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte calific la decisin de violacin directa de las resoluciones de la Organizacin de Naciones Unidas (ONU); por su parte, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, se refiri a la decisin del gobierno ruso como deplorable, y afirm que no contar con el apoyo de los otros miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.

La convalidacin a las independencias sudosetia y abjaza no resulta sorprendente; es una medida consecuente con la poltica del Kremlin hacia esos separatismos caucsicos, acaso acelerada por la escalada militar que tuvo lugar a principios de mes en la regin. En efecto, desde que Osetia del Sur y Abjazia declararon sus independencias de facto a inicios de la dcada pasada, Mosc que en el discurso afirmaba respetar la integridad nacional de Georgia alent y respald ambos secesionismos mediante el envo de apoyo militar y el otorgamiento de la ciudadana rusa a la mayora de los habitantes de esos enclaves caucsicos. Tal postura es, por otra parte, continuacin de las tradicionales aspiraciones hegemnicas del Kremlin en la regin, heredadas del imperio zarista. Para Mosc, Georgia tiene un elevado valor geoestratgico, no slo por haberse convertido en aliada de Washington, sino por ser un territorio de paso obligado para las rutas de hidrocarburos del mar Negro al Caspio y la franja oriental del Mediterrneo.

Visto ms a fondo, el reconocimiento de las provincias georgianas como estados independientes forma parte de un proceso desencadenado por las propias potencias occidentales, que no se origin en el Cucaso, sino en los Balcanes, con la designacin unilateral de Kosovo como Estado independiente, formulada en febrero de este ao por Washington y Bruselas, en flagrante violacin a los principios internacionales de integridad territorial y de no intervencin en asuntos internos. Con ello quedaron sentadas las bases para la desintegracin de los estados nacionales europeos, ms como resultado de injerencias extranjeras y designios geoestratgicos que del reconocimiento del derecho de los pueblos a su autodeterminacin.

Adicionalmente, el decidido impulso de los gobiernos occidentales a los regionalismos y separatismos en el este de Europa contrasta no slo con la posicin que han asumido en relacin con Abjazia y Osetia del Sur, sino tambin con el rechazo e incluso la criminalizacin de otras expresiones independentistas en el viejo continente, particularmente las que se desarrollan en Espaa y Francia. En lo sucesivo, los gobiernos occidentales difcilmente podrn defender con congruencia el frreo centralismo estatal ante las demandas de autodeterminacin de vascos, catalanes o corsos. Voluntariamente o no, los gobiernos occidentales han colocado en el centro de la agenda poltica internacional, de manera ineludible, los reclamos independentistas.

Por lo dems, no puede pasarse por alto que el anuncio de ayer prefigura un ahondamiento de las divergencias entre Mosc y Occidente, y contina una larga cadena de tensiones en torno a temas como la pretensin de Washington de emplazar un escudo antimisiles en Europa del este, la referida secesin kosovar y el Tratado sobre las Fuerzas Convencionales en Europa, uno de los textos claves que regulan la seguridad en este continente desde el fin de la guerra fra, cuyo cumplimiento fue suspendido por el ex presidente y actual primer ministro Vladimir Putin a mediados del ao pasado.

Rusia, aun despus de la cada del bloque sovitico y del fin del llamado orden bipolar, sigue siendo la segunda potencia militar del mundo, y la perspectiva de un conflicto con Occidente, por indeseable que resulte para la de por s precaria estabilidad mundial, no puede descartarse.

 
 


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