Portada :: frica :: Sahara: 40 aos de exilio y lucha
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2008

La ONU recorta su ayuda alimentaria a modo de presin
"No rotundo" a los planes de Marruecos

Ainara Lertxundi
Gara


La vida en los campamentos de refugiados de Tindouf es ya de por s difcil. Cuando el visitante sube a uno de los tantos todoterrenos que lo esperan para conducirlo al corazn de los campamentos, entra en contacto con la arena del desierto, no de la playa, las jaimas de lona y esas pequeas casas con techo de uralita, y el siroco, ese viento que golpea en la cara y que, en estos meses de verano, se ha convertido en un gran enemigo de los saharauis. Bajo la sombra, prcticamente inexistente, habr unos 52 grados centgrados. Al sol, es imposible calcular hasta dnde asciende el barmetro, subraya Fatma Mohamed Salem, delegada del Frente Polisario en Euskal Herria con quien GARA ha conversado sobre la situacin en los campamentos y el proceso de negociacin con Marruecos bajo auspicio de la ONU.

El fuerte calor y la falta de medios estn provocando la muerte diaria de entre dos y tres personas, la mayora bebs y ancianos. Ya se han registrado adems tres casos de muerte sbita en personas de entre 38 y 40 aos mientras dorman la siesta.

La situacin es bastante difcil, por no decir mala. Por mucho que uno lo explique desde aqu -Euskal Herria-, es imposible imaginar que all ahora no se puede vivir de da. Aadido al calor, todas las noches ha habido siroco, viento con arena, por lo que no puedes dormir fuera y si entras dentro de las jaimas o las edificaciones de adobe con techo de metal, te asfixias. La poca brisa que hay es como si fuera un soplete. Parece que se corta el oxgeno. Te asas. Es la temporada en la que ms sufre el pueblo saharaui el exilio y en la que, en paralelo, uno menos entiende la pasividad de la comunidad internacional. Y, lo peor, es que no ignoran esta situacin, critica.

Si en occidente, los mdicos y campaas mediticas hacen especial hincapi en la necesidad de beber mucho lquido, especialmente agua, para combatir una ola de calor, esta bebida es casi un lujo para los refugiados saharauis. El agua llega en cisternas transportadoras y no alcanza. Si se avera, por ejemplo, una pieza que necesita recambio, ya se fastidia toda la cadena, destaca.

Proceso de dilogo y el papel de la ONU

Por si esto fuera poco, organismos de la ONU como el ACNUR y el PAN han recortado su ayuda, lo que se traduce en bastante menos cantidad de arroz, harina, azcar y aceite, entre otros productos bsicos.

A la pregunta de a qu se debe este recorte, Fatma responde que este tipo de restricciones siempre se dan cuando hay un proceso de dilogo o posibilidades de iniciarlo. Ellos responden con recortes y restricciones para presionarnos, denuncia.

Pero, si hemos sobrevivido durante 30 aos en esas psimas condiciones y, desgraciadamente, hemos adquirido muchsima experiencia en materia de supervivencia, podremos sobrevivir sin nada. Te puedo asegurar que vivir dependiendo de otros econmicamente es muy muy desagradable. Pese a todo ello, no nos vamos a doblegar bajo ningn concepto, incide.

Sabemos por lo que luchamos y estamos convencidos de que tenemos la razn. A diferencia de Marruecos, que est perdiendo dinero y personas por algo que no es suyo, nosotros luchamos por nuestro pas y una solucin pacfica. No pedimos nada extrao, sino el derecho a decidir, enfatiza.

Llegados a este punto, recuerda la deuda histrica que el Estado espaol tiene con el pueblo saharaui. Al presidente Jos Luis Rodrguez Zapatero, gran amigo de Marruecos, y a su Gobierno, les exige que jueguen el papel que les toca por esa descolonizacin no concluida. Advierte que las palabras no bastan. Nos caracterizamos por tener mucha paciencia pero todo tiene lmites en la vida. Nosotros no queremos ser espaoles, ni marroques ni argelinos. Somos saharauis y queremos volver a nuestra tierra.

Esta reclamacin choca con el planteamiento del enviado de la ONU Peter van Walsum, que abiertamente ha rechazado un Sahara independiente en favor del plan autonomista de Marruecos. Abiertamente ha dicho que la independencia de Sahara no es un objetivo alcanzable, lo que le ha valido la recusacin del Frente Polisario. Para Van Walsum, el empeo del Frente Polisario en la plena independencia ahonda el bloqueo y perpeta el statu quo.

Mira -reacciona Fatma-, como te deca al principio, nunca hay que perder la esperanza y prueba de ello es nuestra resistencia y aguante ante la pasividad, injusticia, la falta de inters y voluntad poltica. Hemos puesto toda la carne en el asador para conseguir una solucin pacfica, justa y definitiva. Sorpresas? Ya estamos curados de espanto. La ltima, el papel errneo que ha jugado este seor. Nosotros no vamos a incumplir lo acordado en la ONU, pero tampoco bajaremos la guardia ni nos rebajaremos tanto como para aceptar a Marruecos una autonoma, que nos da risa. Para nosotros es una burla que pretendan que la aceptemos.

La quinta ronda de negociaciones deber comenzar en otoo. Las cuatro anteriores han sido un fracaso. El Frente Polisario se niega sentarse de nuevo si Van Walsum sigue como mediador. ste ya ha dejado claro que no piensa desaparecer de escena como el enviado que ha violado su mandato inclinndose por una de las partes.

A su entender, su cometido no consiste en establecer cul de las partes tiene mejores argumentos, sino en explorar con ellas cul es la mejor manera de superar el impasse, que l achaca a los saharauis.

La dictadura alau

Fatma no duda ni un pice en definir al rgimen alau como una dictadura. Es suficiente con ver cmo tienen a su pas; pobreza, crisis econmica por mantener el `muro de la vergenza', droga, pateras, problemas polticos internos... Pretender venderle a Occidente que es un pas democrtico y que, tras cinco aos de autonoma, seremos independientes, es imposible de creer. Decimos un no rotundo a vivir, despus de 30 aos, bajo bandera marroqu, reitera enrgica.

No vamos a tirar la toalla porque si en 1975, sin tener un Ejrcito propio ni militares, pudimos resistir 20 aos de guerra con Marruecos, que nos supera en cantidad, formacin y equipamiento militar, y pudimos recuperar parte de nuestro de territorio e, incluso, entrar en El Aain, cmo no vamos a poder ahora vivir luchando? Ms que nunca. Y a esa segunda generacin que ha nacido en un pas que no es el suyo, cmo le puedes convencer de vivir bajo bandera marroqu, o de que esto se acaba? Si no queda ms remedio, por supuesto que volveremos a las armas, destaca ante la posibilidad de retomar la lucha armada.

Torturas en los territorios ocupados

Si la vida en los campamentos es difcil, vivir en los territorios ocupados es como estar en la boca del lobo, sufriendo lo que nadie puede imaginar; vejaciones, muertes, control las 24 horas, desapariciones, torturas, incluso con corriente elctrica a mujeres embarazadas. Hacen tantas y tantas cosas que uno no las puede asimilar hasta que no lo escucha de primera mano, subraya.

Hamad Hamad es uno de esos tantos saharauis torturados. Detencin, puesta en libertad, otra detencin arbitraria, ms torturas. La secuencia no vara.

En uno de esos arrestos, explica Fatma, le pusieron una especie de esposas con tornillos. En caso de que no contestes a lo que te preguntan, te los van apretando ms y ms. Esos tornillos le han dejado importantes secuelas en la columna. Hmad ha viajado recientemente a Euskal Herria para someterse a una operacin de columna vertebral e intentar paliar las consecuencias de la tortura.

Sultana Jeillar, de 28 aos, tambin est en tierras vascas por los mismos motivos. En julio de 2007 fue arrestada en El Aain. Su delito fue participar en una sentada. En la crcel, le golpearon en la cara hasta que le reventaron un ojo. A principios de ao, sali en libertad gracias a las fuertes presiones de organismos internacionales. Ahora, muy lejos de all, est en tratamiento mdico y da testimonio de lo que ocurre en el interior de los territorios ocupados, vetados para el exterior porque Marruecos no quiere testigos y menos, si stos son incmodos.

Si todo esto no fuera verdad o fuera una poltica de difamacin del Frente Polisario como dicen, por qu Marruecos no permite la entrada de grupos de derechos humanos o comisiones parlamentarias que viajan a Sahara ocupado?, se pregunta.

El muro de la vergenza

Otra de las caras visibles de la ocupacin es el muro de la vergenza con sus ms de 2.000 kilmetros de largo, y sus minas antipersona y restos de bombas. Su objetivo no es separar a nuestras familias sino proteger las zonas ocupadas con salida al mar. Hay que tener en cuenta que el banco de pesca ms rico del mundo es el sahariano, y que tambin contamos con yacimientos de fosfato, de petrleo todava sin explotar y otras muchas riquezas. Marruecos controla esas zonas gracias a este muro, resalta.

Desde la delegacin del Frente Polisario en Euskal Herria, Fatma pide mantener viva la mecha de la solidaridad y esa mano amiga sin intereses. Al mismo tiempo, se vuelve a preguntar cmo es posible que en pleno siglo XXI siga habiendo situaciones tan injustas y tanta pasividad ante ellas.



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